Audiencia
– Parte X Guillermo
Guillermo
despierta a la mañana siguiente con un terrible dolor de cabeza, no ha dejado
de soñar con Pedro durante toda la noche, se siente como un canalla por haberlo
tratado tan mal “chiquito mío, espero puedas entender cuando te lo explique”
piensa y trata de ordenar sus ideas. Se levanta y se alista para bajar a
desayunar. Ana lo espera con el café preparado “Buen día Guillermo, parece que
no dormiste bien anoche” lo saluda “Buen día, no, no logré descansar bien” le
contesta “¿será por ese chiquito Pedro?” y comienza a reírse burlonamente,
Guillermo la mira incrédulo “¿vos crees que no me di cuenta como lo mirabas?, ¡Guillermo
sos muy previsible querido!” agrega “parece que te desayunaste con una botella
de whisky Ana porque estás diciendo estupideces” retruca “no querido, estoy más
sobria que nunca y observo, a ver decime ¿Qué vas a hacer ahora? Porque ese
muchachito se va a casar” cada palabra que Ana emitía encolerizaba aún más a
Guillermo “¡Basta Ana! me hartaste, dejáte de inventar cosas y dejá en paz a
esa pareja ¿escuchaste?” y Ana asombrada le insinúa “ay Guillermo ¡no me digas
que te enamoraste de Pedro!” y Guillermo no responde no tiene sentido “sí, te
enamoraste de él” afirma Ana y cambiando su rostro lo amenaza “vos y yo tenemos
un acuerdo Guillermo, no lo olvides” y Guillermo reacciona tomándola del brazo
“no me amenaces Ana porque no me conoces enojado, si llegas a hablar este pacto
se acaba” y toma sus cosas para marcharse “claro, porque no te importa tirar a
la basura 20 años, todo porque te enamoraste, ¡Guillermo! ¡No me dejes hablando
sola!” pero ya no la escucha.
Cuándo
fue el momento en que perdió el control de su vida no lo sabe bien, pero se
siente apabullado por todo lo que ha sucedido en tan pocos días. Ana tiene
razón, ya no le interesa mantener esa fachada, esa vida de mentiras que
construyó solo para sobrellevar su “otra” vida, para no tener que rendirle
cuentas a nadie. Justo en el momento en que estaba volviéndose un hombre
triste, llega este muchachito obligándolo a replantearse su vida, a tomar
decisiones a jugarse por lo que quiere. Y por fin se reconoce a sí mismo que
está enamorado de Pedro, que arrasó con su corazón como una flecha y cada vez
que trata de removerla solo consigue hundirla más y se desangra rápidamente sin
encontrar un modo de librarse. Sabe que Pedro es su salvación pero él es un
hombre prohibido que está a punto de casarse irremediablemente, no hay vuelta
atrás, si al menos tuviera una señal de que siente lo mismo se jugaría por él
porque estas oportunidades solo ocurren una vez en la vida. Pero ¿qué significa
jugarse? Dejarlo todo, exponerse ante el mundo, algo que siempre evitó, pero no
puede evitar sentir y aunque quiera desterrar a Pedro de su corazón sería como
dejar de respirar, como negarse a vivir, como bloquear parte de su ser, de su
propia identidad.
Luego
de caminar sin rumbo por las calles de Buenos Aires, llega al estudio en donde
lo esperaban preocupados ya que no lo habían visto marcharse de la fiesta y no
sabían bien que había sucedido, la primera en acercarse al verlo entrar es Gaby
“¡Guille!, ¿Cómo estás?¿qué pasó anoche que no te vimos más? Le preguntamos a
Pedro pero no nos supo decir y se lo veía realmente mal” no sabe cómo responder
pero miente para cubrirse “no fue nada Gaby, Ana no se sentía bien y nos
fuimos. Ya en la casa no estaba bien pero insistió en venir y al final tuvimos
que regresar” mira alrededor buscándolo “¿y Pedro? ¿no llegó todavía?” y en ese
momento ingresa “Buen día a todos” dice, su semblante sereno, determinado.
Guillermo no puede dejar de mirarlo, hay algo distinto en él que no puede
reconocer, y cuando quiere acercarse Marcos lo interrumpe “Guillermo quería
hablar con vos sobre un temita” sin perder contacto visual con Pedro le
responde “sí Marcos, vayamos al despacho” y se encaminan hasta allí. Al
ingresar Marcos le comenta de un negocio que tiene en mente “¿te acordás de
este cliente que nos ofreció en parte de pago una casita en el Delta?, bueno yo
creo que si destinamos unos $10.000 para reformarla después vamos a tener una
propiedad que luego podríamos vender, yo creo que deberíamos aprovechar e
invertir” Guillermo imaginaba que vendría con algo por el estilo “¿a vos te
parece Marcos seguir recibiendo bienes de los clientes como parte de pago? Ya
basta con este tema, te dije que no aceptes más ese tipo de cosas ¿vos no
entendés cuando te hablo?” se siente saturado por todo “pero Guillermo ¿qué
querés que haga si la gente no tiene plata? Además podemos invertir en bienes
raíces” insiste Marcos “hace lo que quieras pero yo no me voy a ocupar de ese
tema, pasale las llaves a Gaby o a Pedro pero a mí no me jodas más con eso” y
le indica que lo deje solo.
Marcos
sale de la oficina de Guillermo y este aprovecha para llamar a Pedro, necesita
hablarle, aclararle su actitud de la noche anterior para que no existan malos
entendidos. Pedro ingresa y se mantiene de pie, Guillermo hace lo mismo “te
llamé porque quería disculparme con vos, no quise maltratarte anoche, me
sobrepasé” explica sin profundizar “no quiero que estemos peleados, estás en
una nueva etapa de tu vida y no quiero que sientas que no te acompaño” Pedro no
emitía palabra solo le limitaba a escuchar “lamento si algo de lo que te dije
te cayó mal o te lastimó, pero no quisiera arruinar nuestra amistad por un
malentendido” le costaba articular las palabras porque lo que explicaba no era
en realidad lo que deseaba decirle, miles de sentimientos se entrecruzaban,
luchaban en su interior pero Guillermo trataba de detenerlos “te pido disculpas
a vos y a Camila” y le extiende la mano y cuando Pedro toma esa mano, clava sus
ojos en su mirada y la electricidad vuelve con más fuerza, las ganas de
besarlo, de abrazarlo, de acariciar ese rostro, de recorrer con sus manos ese
cuerpo y reclamar cada rincón de su ser, de hacerlo suyo sin importar nada, su
respiración se vuelve agitada, su corazón galopa descontrolado, y no puede
dejar de mirarlo hasta que Pedro se deshace de ese apretón de manos y se aleja
sin decir nada. Guillermo no entiende que ha sucedido, solo sabe que ya no
puede estar sin Pedro, que ya no puede simular lo que siente y que lo necesita
como nunca necesitó a alguien en su vida. Sale del despacho para seguirlo a la
cocina y lo observa mientras se sirve un café “¿estás bien?” le consulta y
Pedro solo asiente con su cabeza, y lo roza al pasar su brazo para buscar el
azúcar. Están muy cerca uno del otro, Guillermo no puede evitar mirar sus
labios, e imagina su textura y sabor, navega por ese pensamiento y Pedro se
mueve casi imperceptiblemente hacia él sumiéndolo aún más en ese hechizo que lo
atrapa, “en dos meses me caso” le lanza sin piedad y Guillermo apenas puede
reaccionar “¿en dos meses?” es lo único que atina a decir y las miradas se
mantienen, de estupor por parte de Guillermo y de intriga por parte de Pedro.
Resulta difícil para el abogado mantener esa templanza “tengo que irme, quedé
en reunirme con un colega en tribunales, después hablamos Pedro” y sale del
estudio llevándose por delante a Beto quien alcanzó a ponerse a un lado, éste
lo sigue porque sabe que algo no anda bien.
“Guille
esperá, ¿Qué pasa?” le grita tratando de detenerlo y cuando al fin se adelanta
lo ve con el rostro pálido, y lo único que repetía en un hilo de voz era “Pedro
se casa, Pedro se casa” y al escucharlo Beto comprendió a que se refería
Guillermo, solo atinó a abrazarlo y el abogado se derrumbó en sus brazos.
Continuará...
!Què bueno Juli!, la historia que debìa ser, ambos descubriendo su amor a tiempo y supongo que impida el casamiento erròneo. Enamorados vertiginosamente. Hermosa trama amiga y sigo atrapada en ella, soñando en que serà mi perdiciòn. Gracias. Abrazote.
ResponderEliminarJULIANA sos increible amiga ,se me ponen los pelos de punta a medida que voy leyendote y me salgo de la vaina pensando en como se va a arreglar toda esta tremenda situacion!!!!Gracias mujer tu bellisima historia de amor nos devuelve la esperanza y nos alegra el corazon.....te queremossss !!! majo
ResponderEliminarJuli gracias x este capítulo, x favor q Pedro no se case x favor, q Guille le diga lo q le pasa y el le corresponda. Con esto q Pedro hable c Camila y le diga q no se casa.
ResponderEliminarJuli querida, cuanta ternura y cuanta esperanza me da leer tu fic. Como ya te he dicho, es volver a ver Farsantes pero en mejores manos... Este Pedro, me parace que es mas jugado que el otro y que se va a dar cuenta antes de casarse que ese sería el peor error de su vida, que está enamorado de Guillermo y que la única felicidad posible es a su lado.Te quiero amiga!!! Que tu pluma mágica no nos abandone nunca. Un abrazote guilledrista!
ResponderEliminarJuliana, sòlo nos queda esperar, que Pedro tome el toro por las astas y no se case esta vez...que se atreva con Guille, porque Guille sigue medio cobarde...Espero la continuaciòn de esta buena historia. Gracias. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarJuliana!! Me encanta Audiencia!! Gracias
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