Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

jueves, 29 de mayo de 2014

"TEATRO" - Cap 1 - (By Guillermina Pedris)

TEATRO - Capítulo 1

Mientras bebe el café caliente en la tibieza de su departamento Pedro fuma un cigarrillo, observa a través de la ventana el domingo gris de otoño y piensa en él.  Sobre la mesa y pegado a su taza de café se encuentra el diario del día junto a un par de revistas nuevas y cholulas que acaba de comprar. Todos los diarios, todas las revistas le parecen pocos. Esta noche es la entrega de los premios “Martín Fierro” y él va a estar ahí.  Anoche ha ido a verlo al teatro y esta noche piensa volver. No es ni la tercera ni la cuarta vez, ha ido tantas veces que se sabe parte de la obra memoria.
Esta vez se saca las ganas acumuladas y locas que ha tenido por largo tiempo de seguirlo (y perseguirlo) por todos lados, solo para verlo. Nunca se atrevería a más. Él no es la clase de público que persigue al ídolo, se muere de vergüenza de solo pensarlo.
En su obra de teatro anterior se había visto limitado en todo. La mentalidad amplia de Álvaro había tolerado su manifiesta admiración por ese hombre, pero hubiese encontrado un tope seguro ante la mínima expresión de fanatismo, que finalmente fue lo que pasó. Había logrado a duras penas poder arrastrar a Álvaro a dos funciones con un intervalo de  treinta días y sin que su novio sospechara lo que le pasaba, esas funciones le habían costado algunas noches de insomnio.
No conforme con ver y escuchar a escondidas todas sus entrevistas radiales y televisivas por you tube, también a espaldas de su novio, había recortado todas las notas y fotografías que fue encontrando en diarios y revistas, y las ordenó con un toque obsesivo en el álbum que construía de manera clandestina, cuya única temática era él, ese hombre que vivía en su mente. Lo venía armando desde hacía un par de años largos, pero con el único que compartía su infantil secreto era con su primo Marcial.
A pesar de guardarlo siempre con extremo cuidado para que Álvaro no lo viera, por esas cosas de la vida y sin buscarlo, Álvaro lo encontró y esa fue la gota que rebalsó el vaso.
_¡Esto se llama obsesión, Pedro! Estás obsesionado con ese tipo.
Pedro no respondió porque todavía le quedaba algo de sentido común y era consciente que en el reproche de su pareja había un toque de razón. _Es una tontería amor, una chiquilinada mía, nada más.
_El problema no es el álbum, el problema es que lo escondas. Si no lo hubieses hecho a escondidas  yo me estaría riendo, pero el hecho de que lo ocultes me preocupa. _ Ese día lo Álvaro lo había mirado con dolor al hacerle la pregunta que marcaría un final. _ Pedro, cuando hacés el amor conmigo, ¿pensás en él?
Pedro lo había mirado a los ojos al responderle, sabiendo que lo iba a lastimar. _ A veces sí.
El rostro sereno de Álvaro se había desfigurado. _ Vos a mi no me tocás nunca más.
Pedro había intentado suavizar la situación de todas las maneras posible. _ Pará amor, por favor no es para tanto.
Álvaro se dirigió a la habitación de ambos, extrajo del placard una valija y comenzó a cargar su ropa en ella.
_¿Qué haces Álvaro? No te vas a ir por esto._ Pero Álvaro continuaba guardando sus pertenencias en la valija sin articular palabra. _ ¡Álvaro, no podes irte por esto!_ Pedro lo sujeta por un brazo.
Esa noche lo desconoció. Se detuvo en seco, miró la mano que lo sostenía y lo miró a los ojos. _ Soltame.
Pedro lo había soltado._ Está bien, ya te solté. ¿Ahora podemos hablar civilizadamente?
_¿De qué vamos a hablar si acabás de decirme que cuando hacés el amor conmigo pensás en él?  No es conmigo con quien tenés que hablar.
_¿Y con quien lo voy a hablar si no es con vos?
_En primer lugar, deberías hablarlo con un analista. ¡Psicoalanizate! Y en segundo lugar. _ Pedro jamás lo había viso así. Estaba desencajado de dolor _ ¿Por qué no lo hablás con él? Andá, buscalo.  Intentalo al menos, porque si no te va a quedar siempre esta asignatura pendiente. Así nunca vas a poder construir nada. 
_Hey, escuchame. ¡Pará de guardar cosas en la valija!_ Pero él no se detuvo. _ Álvaro, te hago una propuesta. Yo tampoco quiero esta obsesión dentro de mí. De verdad, quiero revertir esto que me pasa. Quedate, no te vayas. Te prometo mañana mismo buscar ayuda profesional. Ayudame. Enfrentémoslo juntos.
Pero herido en su orgullo más profundo, Álvaro terminó de guardar sus cosas y antes de irse le había dicho._ Cuando lo hayas resuelto llamame.
_Si cruzas esa puerta, en tu vida vas a volver a dormir conmigo.
_Veremos._ Le había respondido demasiado lastimado como para reflexionar a tiempo. Cuando Álvaro cerró la puerta de calle de una manera que Pedro sentenció interiormente como definitiva, con toda la bronca del mundo le había arrojado un cenicerazo que dejó su marca en la abertura.
Después de caminar como un perro enjaulado por todo el departamento, se había servido un whisky sin hielo y había llamado a Marcial para desahogar con él lo que le tocaba vivir.
_¿Se fue?
_Si, se fue. ¡Tengo una bronca que agarraría todo a patadas! Cinco años juntos y tiró todo a la mierda por un álbum de fotos.
_Bueno, no es solo un álbum  de fotos. Vos sabés que ese tipo te come la cabeza.
_Pero es una pendejada mía. Jamás me acerqué a él. Nunca busqué conocerlo, ni siquiera un autógrafo suyo tengo. Ese tipo ni sabe que yo existo.
_Ahora, Pedro, ¿cómo se ocurrió decirle que cuando hacías el amor con él a veces pensabas en el otro?
_Otra pendejada mía.
_¡Ay, Pedro! Sos abogado, esas boludeces no se te pueden escapar. Yo, más que pendejada, lo relacionaría con “el deseo inconsciente de morir”
_¿Qué querés decir?
_Que a lo mejor tenías una necesidad interna y escondida de que pasara lo que pasó para tener el camino libre._ Marcial cambia el tono de su voz._  Que este es su gran momento de éxito no es un secreto. El país entero habla de él.  Gana todos los premios para los que es nominado, hizo unas ficciones que paralizaron el mundo todas las noches y ahora vuelve a reventar el teatro.
Pedro piensa. _ Si puede ser, pero casi le supliqué que no se fuera. Le propuse enfrentarlo juntos, le prometí hacer terapia. Le dije que yo tampoco me sentía bien con esa obsesión que siento por él. Pero nada lo conmovió. No se le movió un músculo y me dejó.
_Bueno, por ahora calmate y tratá de dormir, que tal vez mañana hablan y se reconcilian.
_Si, tenés razón. Tal vez sea tan solo una tormenta de verano y mañana lo podamos solucionar. Te quiero primo, un abrazo.
Cortó con Marcial e intentó comunicarse con Álvaro, pero no lo atendió.
_¡Hijo de puta! ¡Maldito cabrón hijo de puta! Ya te vas a arrepentir de haberme dejado.
Aquella noche, después de caminar como embichado por el departamento, extrañándolo, bebió algún whisky más de lo habitual y desahogó sus penas escuchándo y mirándo por you tube a ese bello motivo del conflicto, pero esta vez a escondidas de nadie. Álvaro lo había dejado.
La primera noche durmiendo solo después de más de mil compartiendo la cama con Álvaro, no había resultado fácil. Lo soñó y le pareció escuchar que la puerta de calle se abría para traerlo de regreso. Pero después comprendía que todo había sido eso, tan solo un sueño. Estaba solo.
Esa mañana se había levantado temprano, más temprano de lo acostumbrado y decidido a ponerle el pecho a sus circunstancias, había puesto música suave y se había quedado mucho tiempo bajo el agua caliente de la ducha antes de dirigirse a su trabajo como abogado en una multinacional.
Anduvo un par de días perdido, sin saber qué hacer con su tiempo libre. Se juró a sí mismo no volver a llamarlo y seguir adelante con su vida como pudiera. Lo extrañaba y mucho. Pero si Álvaro había decidido irse, el retomaría el control de su vida como le fuera posible.
Tres días después que Álvaro se marchara y para distraerse, al salir de su trabajo a media tarde, en lugar de dirigirse a su departamento donde se sentía demasiado solo, condujo hacia el Plaza sin pensar demasiado en lo que hacía. Había escuchado en la empresa a las empleadas hablar de él y haciendo de lado algo muy parecido a los celos había prestado atención a lo que hablaban.
_Siempre llega en taxi entre las cinco, cinco y media de la tarde. Otras veces lo lleva alguien. Es muy tierno cuando se encuentra con sus fans. Se saca fotos y firma autógrafos.
Estacionó y se quedó observando los movimientos a su alrededor. 5:45 y no aparece por ningún lado. “Soy un pendejo” piensa y está por arrancar el Sonic cuando lo ve llegar, con sus jeans negros, su campera informal y el morral cruzado. Siente al mundo caer a sus pies. _¡Ay Dios mío!_ Se escapa de sus labios.  Así al natural está más hermoso que nunca. Más hermoso que cuando se enamoró de Charly, mucho más hermoso que en las fotos que ha visto cuando pinta el mundo en rojo. Más hermoso que en la televisión. Más hermoso que en you tube.  Cruza los brazos sobre el pecho y lo sigue con la vista, un grupo de fans se acerca a él. 
_ “Pobrecitas, ¿sabrán de que no tienen chances? “_Piensa mordido por los celos una vez más. _Me dan vergüenza ajena. Parecen unas adolescentes frente a Justin Bieber.
Pedro es joven pero no deja de ser un adulto y por sobre todo, un hombre estudiado y culto. Respira hondo en intelectualiza que ese grupo de mujeres forma parte del mundo de ese hombre que le quita el sueño, en un instante aprende a separar las aguas y por solo segundos las mira con cariño y una sonrisa, tienen tanto derecho a admirarlo como él. Respira más hondo aun y se abstrae  de la imagen de ellas para detenerse en él. Siempre habla entre líneas cuando se refiere a su vida privada y admite públicamente no haber regado lo suficiente su jardín, sobre todo ese espacio del jardín donde más se riega. Se da cuenta que aún no ha visto la obra y se promete a si mismo hacerlo esa misma noche si hay localidades disponibles. Si no, comprará la entrada para la próxima. Sueña con que la suerte lo acompañe y poder conseguir un lugar para esa noche donde sea que le toque.
 Desde el interior de su auto azul eléctrico conjura sin saberlo todas las energías del universo y sin pensarlo dispara una mirada que atraviesa el parabrisas del Sonic, el grupo de fans, el aire que lo separa de él, los átomos de energía que existen en esa distancia inmaterial y caen sobre su ídolo como una corriente magnética y sorpresiva de energía que le advierte que está siendo observado y de qué manera. Con lentitud levanta la cabeza y enfoca su mirada tratando de encontrar esa fuente de energía. Sus ojos buscan como radares. Pedro se siente descubierto, se desplaza hacia abajo tratando de que su auto parezca deshabitado, es una buena estrategia pero no eficaz. Algo le confirma a la estrella que esa mirada que sintió sobre él venía desde ese lugar, desde ese auto que parece no tener un conductor a bordo. Saluda a sus fans y se disculpa por la hora, debe ingresar al teatro. Ellas se van felices por las fotos y autógrafos obtenidos. El se queda escondido apenas unos minutos que le bastan para ver una figura humana reincorporarse dentro de ese auto tan llamativo, encender el motor y marcharse.
El gran artista se sonríe solo para sí mientras piensa _ ¿Quién serás? Está buena tu estrategia y dice mucho. Timidez…  Eso me gusta.
En su camarín se prepara para la primera función con un poco mas de adrenalina de lo habitual, su incondicional “Otero” también lo nota diferente.
_¿Todo bien, maestro?
Él relaja su mirada y le sonríe a ese joven que se carga sobre los hombros noche tras noche, función tras función, sumiso como todo buen aprendiz, compartir el escenario con él. Lo admira secretamente por eso. Ha soportado sus arrebatos de mal humor en algunos (no todos) los ensayos  y siempre mantiene esa imagen prolija y del que sabe que compartir un escenario con un maestro no te rodea de beneficios sino de obligaciones.
_Todo bien chiquito. Todo bien.
Pedro ha corrido en busca de alguna localidad para la función de esa noche. El también sintió la conexión y no quiere perderla. Pero su sueño mágico  se estrella contra las palabras “no hay más localidades disponibles”. Igualmente compra una para la noche siguiente. Gira para irse cuando descubre a alguien revendiendo entradas._ Cuanto, solo decime cuanto._ Compra la entrada y se marcha feliz, pensando en que va a volver.
El telón se abre, comienza la primera función. Todo está como de costumbre pero hay algo que interfiere en sus sentidos. Un aroma diferente. Si, de eso se trata, él está ahí escondido en las penumbras del teatro. Se sonríe interiormente. Su profesionalismo jamás le permitiría exteriorízarlo.  Es un hombre y joven, aunque se crea protegido por las sombras, su aroma lo delata. “Estas acá. Te puedo oler. Ya voy a saber quien sos, no voy a desesperar, ya vas a venir a mí”. 

Le hace apertura a la función como si él no estuviera o mejor dicho, absolutamente consciente que él estaba ahí, si era él. Podía sentir su olor de hombre pese a la multitud que los separaba.

Continuará.

10 comentarios:

  1. Ay Guillermina, que lujo poder leerte con esta nueva historia que ya me atrapó!! Maravilloso ese comienzo, esa mezcla de realidad con ficción. Que intriga saber que pasará luego cuando el universo conspire para encontrarlos cara a cara!! No puedo esperar por la continuación, le veo un gran futuro!! Besos

    ResponderEliminar
  2. nooo que maravilloso estreno me encantoooooooooo guillermina , estoy rv}botando por las paredes como sandris jajjaj ese percibirlo entre la multitud y ya vas a venir a mi me me mato!!!! felicitacionesssss mariana

    ResponderEliminar
  3. Sandra...te dije alguna vez lo mucho que me gusta como escribis??...me encanto este nuevo comienzo....muy buena historia... diferente....pero tan ellos...."conjura sin saberlo todas las energías del universo y sin pensarlo dispara una mirada que atraviesa el parabrisas del Sonic, el grupo de fans, el aire que lo separa de él, los átomos de energía que existen en esa distancia inmaterial y caen sobre su ídolo como una corriente magnética y sorpresiva de energía que le advierte que está siendo observado y de qué manera..." "¿Quién serás? Está buena tu estrategia y dice mucho. Timidez… Eso me gusta. "..."“Estas acá. Te puedo oler. Ya voy a saber quien sos, no voy a desesperar, ya vas a venir a mí”. Mortal...nada mas! Gracias!! Barby

    ResponderEliminar
  4. Aaahhh no no no, morí de amor!!!! esa conexión a la distancia!! ya quiero q s encuentren!!! Felicitaciones!!!!!

    ResponderEliminar
  5. Sandra tu historia me encanto , me atrapo desde el comienzo y que final tan esperanzador.... me gustaría ya leer lo que sigue, que imaginación fabulosa la tuya. Graciela CT

    ResponderEliminar
  6. Una maestra Sandra! Y me encantan las fic con puteadas. (Un desahogo clandestino) Sos muy talentosa. Me encanta como iniciò esta historia y el "solo" de Pedro: ..."Había escuchado en la empresa a las empleadas hablar de él y haciendo de lado algo muy parecido a los celos había prestado atención a lo que hablaban".. perfilando su identidad.Muy bueno. Marlene Rodrìguez

    ResponderEliminar
  7. Me encanto tu historia!! Me gusta y mucho!!Gracias!!

    ResponderEliminar
  8. Sandris, esto está buenísimo! La obsesión por el ídolo, el aún mantener la lucidez para darse cuenta que se está transformando en un problema, la conexión energética fulminante que atravesó parabrisas, fans, todo... Mezclar realidad y ficción... Un combo explosivo fenomenal. Me encanta! Ah, creo que no comenté el último capi de La Mercería... Otra genialidad!! Cuando Guiie saca medio cuerpo afuera del auto y le grita al de atrás "Pará ortiva, nunca estuviste enamorado?" Non, no, no, me mata!! Amo tu pluma.

    ResponderEliminar
  9. uffffffffffff!!! Sannnnnnn!!! Q historia geniallll!!!! está Bellísimaaaaaa!!! Mi Pedrito siempre tímido, pero resuelto!! Ahora: si Freud lee lo q le respondió al novio... se hace una pansada!! jajjaj!!!! (intencional d acá a la China!! jajjaj!! Lo Adoré!! P cuándo el próximo capi??? es HOY, no??? pleaseeeeeee!!! Carina

    ResponderEliminar
  10. Estoy empezando ahora a leer esta historia..dios que me perdí hasta ahora jeje me encanta..Pedro y Julio!!! Bueno.,a ver que pasa!!

    ResponderEliminar