Audiencia
– Parte IX Fiesta de Compromiso
Los
días transcurren en el estudio entre diversos casos y nuevos clientes que
llegan. Han logrado en poco tiempo acomodar los números que insistían en
permanecer en rojo, y por su parte Guillermo ha decidido imponer una barrera imaginaria
entre él y Pedro, cosa que este último no alcanza a comprender. Solo se ven de
a ratos en el estudio ya que Guillermo se la pasa todo el bendito día en su
despacho encerrado, de almorzar ni hablar, Pedro se asoma indeciso por la puerta
para consultarle “¿almorzamos?” pero Guillermo niega explicándole que no tiene
tiempo que perder. Pedro deambula por la cocina, siente que tiene un nudo en el
estómago y se queda allí ausente de todo lo que sucede a su alrededor. Camila
lo llama al celular “Hola, mi amor, ¿ya le avisaste a tus colegas que vamos a
hacer la fiesta de compromiso en el estudio? Acordáte que nuestro departamento
es chico y allí es espacioso, por favor ni se te ocurra olvidarte que ya les
avisé a todos que los esperamos mañana a la noche” y Pedro siente una punzada
en el corazón “no amor, no me voy a olvidar. Ahora hablo con Guillermo, nos
vemos a la tarde” ahora sí que está en problemas, tiene que encarar a su socio
para preguntarle si es factible hacer la fiesta allí. Toma coraje y se acerca
al despacho “permiso Guillermo, ¿puedo pasar? Necesito hablar con vos de algo
importante” el abogado lo mira y le hace ademán de que ingrese, Pedro se
acomoda en la silla y con evidentes nervios comienza a explicarle “¿te acordás
que te comenté que estamos organizando la fiesta de compromiso con Camila?” y
Guillermo asiente sin emitir palabra “bien, quería consultarte si sería posible
hacerla aquí en el estudio, ya que nuestro departamento es muy chico y bueno”
ya no sabe bien que más decir “¿hacer la fiesta aquí en el estudio?” le
pregunta Guillermo “sí, claro, es decir si no te molesta por supuesto” y Pedro
espera paciente una respuesta, y en ese interín se miran como hace días no lo
hacían, la profundidad de sus ojos logran desconcentrarlos de lo que estaban
charlando “¿Por qué me alejas?” le cuestiona Pedro con su mirada “¿Por qué
insistís?” le responde Guillermo con sus ojos hasta que finalmente habla “está
bien Pedro, hace la fiesta acá en el estudio” y desvía la mirada hacia los papeles
que estaba leyendo “gracias, es mañana a la noche y realmente espero que vengan
todos” y ese todos se refería específicamente al abogado quien no responde solo
atina a sonreír de costado. Pedro abandona el despacho sintiéndose rechazado,
no entiende la actitud de Guillermo, por qué ha decidido tratarlo de esa
manera. Ya no trabajan en conjunto como solían hacerlo, es como si le hubiese
vedado la posibilidad de estar a su lado y aprender, ahora Gaby comparte la
mayor parte del tiempo con su socio y eso le molesta muchísimo, porque es él quien
debería estar allí.
Guillermo
permanece en el despacho, no quiere acercarse a Pedro ni verlo, sabe que esa
dichosa fiesta de compromiso marcará el fin de todo, de las posibilidades, de
las ilusiones y de los sueños. La mayor parte del tiempo lo que menos hace es
trabajar, se queda en ese espacio para protegerse asimismo de sus propios
deseos, de la necesidad constante de querer tener a Pedro frente a él aunque
sea para contemplarlo y escucharlo hablar.
En ese momento llega un cliente que tienen en común con Pedro, ahora sí
que no va a poder evadirlo y se dirige a la sala de reuniones para tratar todo
allí. Pedro ofrece café a todos y se sienta al costado derecho de Guillermo, lo
escucha hablar y se pierde en los tonos de su voz, en las gesticulaciones que
realiza con sus manos y rostro, sonríe ante las ocurrencias y de tanto en tanto
realiza alguna que otra acotación. Guillermo ve y escucha a Pedro hablar, y no
puede más que admirar el modo en que se expresa, la forma en que su rostro
denota expresiones, su sonrisa franca y esos hoyuelos que le quitan la
respiración “precioso” piensa para sí y se ensombrece su mirada. Pedro lo
observa de reojo y se da cuenta de ese cambio, luego se despiden del cliente y
cada uno retorna a su lugar, Pedro siente la ausencia cada vez más fuerte, esos
breves momentos en que lo tuvo cerca lograron marearlo, un sinfín de
sentimientos emergen, se acerca nuevamente al despacho que ahora tiene la
puerta cerrada, apoya una mano, y queda allí perdido. Es como si un imán lo
retuviera, no desea escapar de ese magnetismo que lo abarca, que lo envuelve y
lo lleva hacia él, hacia Guillermo. Acaso ¿es presa de alguna necesidad que no
puede descubrir? Algo lo inquieta y a su vez lo conmueve.
Guillermo
en el despacho siente la presencia de Pedro cerca pero no puede entender porque
le sucede, necesita escapar de allí y se levanta en un arrebato y abre la
puerta para encontrarse frente a frente con Pedro, éste sorprendido se queda
sin reacción solo se miran. “¿Estas bien?” es lo primero que le pregunta
Guillermo al verlo allí, “Sí, solo …… - suspira – venía a decirte que me voy
antes para ayudar a Camila con lo de la fiesta” miente, no sabe bien porque lo
hace “sí, claro andá, tenes muchas cosas que organizar para mañana” le aconseja
Guillermo y Pedro sale apurado, apenas alcanza a tomar su chaqueta y su
celular. Guillermo lo ve partir, sus ojos se fueron detrás de él, acariciando
sus cabellos, rozando gentilmente su cuello, custodiando sus pasos. Luego vuelve
en sí, para internarse en su escritorio, en su rutina, en aquello que le otorga
seguridad. Pedro hace tambalear su mundo, lo hace sentir demasiado, lo aturde
con tantas emociones juntas luchando por salir al mundo exterior, por exponerse
y derrumbar esa fachada tan perfectamente armada durante tanto años de amargura
y desolación.
Pedro
ya en el auto, no ha podido ponerlo en marcha todavía, se ha quedado estático
tratando de entender lo que el cuerpo quiere explicarle. Ve a la gente pasar de
un lado a otro, pero él ausente de todo solo puede leer en su mente una palabra
de 9 letras que golpea con fuerza intentando salir: GUILLERMO.
Ese
día Pedro no regresó al estudio, sí lo hizo al día siguiente en donde todos lo
miraban cómplices y emocionados por la fiesta, menos Guillermo quien aún no se
había presentado al estudio. El abogado estaba en tribunales en una audiencia
que le llevaría toda la mañana, para su agrado, luego por la noche vería que
excusa inventaba para no asistir. Después del mediodía llega al fin, Gaby lo
detiene en la cocina “Guille, ¡por fin llegaste! Hoy a la noche venís ¿no?” la
mira de reojo “no sé, depende del trabajo que tenga” le contesta mientras se
prepara un mate cocido, al ratito llega Marcos “Guillermo, hoy es la fiesta de
Pedro, vas a venir ¿no?” le pregunta “no sé Marcos, supongo que sí” le responde
y sigue camino a su despacho “y ahora ¿qué le pasa a todo el mundo que me
pregunta lo mismo?” piensa para sí. No termina de acomodarse en su sillón que ingresa
Beto y antes de que pueda mencionar algo le advierte “más te vale que no vengas
a preguntarme si voy a venir a la fiesta porque te revoleo el mate cocido
¿estamos?” Beto no entiende nada “¿y ahora que hice?” le pregunta “yo solo
quería saber cómo te había ido en la audiencia nada más” y antes de que le
tiren algo por la cabeza decide ir a la cocina “perdonáme Betitooo” le grita
desde el despacho Guillermo.
La
noche se va acercando, todos se despidieron de Guillermo quien seguía en su
oficina, Pedro se acerca “no te quedes hasta muy tarde, mira que en unas horas
es la fiesta” le recuerda “no creo que pueda asistir, tengo que llegar a casa y
ver cómo está Ana y Fabián” le responde “¿Cómo que no vas a venir?” le reclama
Pedro “no todo gira en torno a tu vida Pedro, yo también tengo una vida y una
familia de la cual ocuparme” le contesta molesto “ya sé que tenes una familia
pero traelos a todos” insiste Pedro “¿Cómo voy a traer a Ana? ¿Queres que te
arruine la fiesta? ¿Qué se ponga a tomar sin control? ¡Fijate en lo que decís
Pedro!” le llama la atención Guillermo “bueno, perdón no me di cuenta, pero yo
no creo que sea capaz de algo así” explica tratando de calmar los ánimos “como
se nota que no la conoces, mira mejor dejemos las cosas así, veo si puedo venir
sino que disfruten de la noche” y ante la mirada incrédula de Pedro toma sus
cosas y se marcha, no tiene espíritu para seguir esa discusión.
La
hora se acerca y la gente va llegando a la fiesta, todo está muy bien decorado,
el catering está listo, Camila luce radiante al igual que Pedro quien esconde
cierta incomodidad. Toda la gente del estudio está presente, menos Guillermo,
se presentan con Camila y la felicitan. Guillermo en su casa da vueltas de aquí
para allá buscando algo que hacer, Ana lo mira “¿Qué te pasa Guillermo? ¿Por qué
estás tan inquieto?” sabe bien que algo le sucede “no sé de qué me hablas Ana”
le responde esquivo “si mal no recuerdo, hoy es la fiesta de compromiso de tu
socio ¿no?” Guillermo la mira sorprendido “sí, me enteré querido, me llamó
Camila ¿así se llama la prometida? y me invitó porque si fuera por vos, no me
entero de nada” se queja “yo no pienso ir, así que vos tampoco Ana” argumenta
“pero ¿qué te pensas Guillermo? ¿Que no puedo controlarme? No te preocupes no
pienso tomar una sola gota de alcohol, y si vos no queres ir, no tengo
problemas sé cómo llegar solita al estudio” y sube las escaleras para
cambiarse. Guillermo la sigue, no piensa dejarla ir sola porque sabe muy bien
el desastre que puede generar en minutos.
A
regañadientes llegan a la fiesta y el primero en verlos es Pedro quien se
acerca contento de ver a Guillermo “pensé que no venías” y lo saluda mientras
se presenta con Ana “pero que lindo muchacho, tan jovencito, tan lleno de vida”
le dice irónicamente y puede darse cuenta el porqué de la negativa de su esposo
a asistir, Camila se acerca y también se presenta “¡que hermosa sos!” le dice
Ana, “ya me imagino los hijos tan bonitos que van a tener” agrega y Guillermo
la mira de reojo tratando de hacerla callar “gracias por venir” agrega Camila y
juntas se van hacia el patio. Guillermo y Pedro quedan solos “qué bueno que
estas acá” insiste “tu novia llamó a mi señora invitándola, así que no me quedó
otra que venir” argumenta sarcástico y se retira para saludar al resto. Pedro
se siente avergonzado, humillado por la actitud de Guillermo, durante toda la
noche éste se comporta extraño, inclusive en el brindis se mantuvo distante y
para empeorar la situación Camila no lo deja ni a sol ni a sombra. Finalmente
en un momento de descuido de su novia, ve a Guillermo ingresar al despacho y
Pedro se mete detrás cerrando la puerta “¿por qué me esquivas?” le reclama
enojado “¡no sé de qué me hablas Pedro!, yo no te esquivo, como se te ocurre
hombre, pero ¡no tenemos que estar todo el día pegados!” la respuesta de
Guillermo hiere a Pedro “¿te molesta que esté cerca?” es la bronca, la
desilusión las que hablan y mira a
Guillermo esperando la respuesta “vos no estás bien Pedro, no podes hacerme
estos planteos” le dice ante la sorpresa que le genera la actitud de Pedro
“perdón, pero siento que me alejas, no sé porque” se siente abrumado por los
sentimientos que se agolpan por salir, por respirar y por liberarlo de lo que
realmente desea. Guillermo se mantiene inmóvil pero se desespera por acercarse
y acariciarle el rostro, le duele esa distancia que decidió imponer porque las
cosas se están mezclando demasiado “Pedro, yo no te quiero alejar pero tenes
que ocuparte de lo que es importante y eso significa Camila y tu casamiento,
esa es tu prioridad no pierdas el foco” y Pedro lo mira casi suplicante, esos
ojos son implacables, y antes de sucumbir a ellos una vez más Guillermo decide
escapar, puede sentir el latir de su corazón tan agitado que cree no lograr
llegar a la salida, Pedro quiere detenerlo pero lo deja partir sintiendo que se
desgarra por dentro, un vacío se apodera de él y se abraza a sí mismo tratando
de calmar el dolor que se va colando en cada fibra de su ser.
Ana
ve salir a Guillermo con el rostro desencajado y se acerca al despacho para ver
a Pedro en un estado de aturdimiento, entonces en ese momento se da cuenta de
lo que sucede allí pero guarda silencio, porque esa se convertirá en su arma
para chantajear a Guillermo cuando éste se comporte hostil con ella.
La
fiesta culmina sin la presencia de Guillermo ni de Ana, todos se despiden y
Pedro se mantiene en un estado de ausencia que asusta a Camila. Al llegar al
departamento le pregunta si está bien y Pedro solo argumenta cansancio, se
encierra en el baño y deja salir todo el dolor que lo invade, solloza en
silencio, no entiende por qué se siente tan miserable, por qué no puede dejar
de pensar en Guillermo, qué le sucede que precisa de su mirada, sus palabras,
todo de él porque quiere todo de él y eso no puede ser, no puede estar
¡¿enamorado?! de Guillermo, y es en ese momento en que la luz se hace en su
vida al fin puede reconocer ese sentimiento “estoy enamorado de Guillermo” se
repite una y otra vez, y las lágrimas cesan, se recupera y decide enfrentarlo
cuando las cosas se calmen, porque ya no tiene dudas y casi puede asegurar que
su socio siente lo mismo por él.
Continuará...
¡Precioso capítulo Juli! Amo a este Pedro que se da cuenta que está enamorado de Guillermo y en lugar de escapar de lo que siente decide en solo instantes resolverlo apenas pueda porque está seguro que a su socio le pasa lo mismo que a él. Te quiero reina y escribis impecable!!! Una bellísima Fic que sana las heridas.. ¡Ya esperamos ansiosas el cap 10! Que las musas te sigan acompañando genia!!! Abrazote Guilledrista Juli!!!!
ResponderEliminarjuliana increible capitulo los llevas al limite ,impresionante no pude dejar de leer ,y me dejaste con ganas de mucho mas amiga ya sabes ,sos una grossa y ya te dije deja la contaduriaaaaaaaa ,te quiero juli genia!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarJuli què belleza amiga, ese descubrimiento , las emocionees y la lucha interior de Pedro tan bien resueltas con las palabras y sensaciones. Magnìfico el camino que has tomado, otro de los tantos que habìan en el Farsantes real. Divino. Soy tu fan ami. Abrazote como dice Sandrita. Te quiero.
ResponderEliminarQuè emociòn Juliana! Quiero ver como se las arregla Pedro para encarar a Guillermo. Y la reacciòn de Guille, tan negador como se està perfilando, todo puede pasar. Espero la continuaciòn prontito. Marlene Rodriguez
ResponderEliminarHERMOSO JULI COMO SIEMPRE, MUERO POR SABER Q ACTITUD TOMA GUILLE CUANDO PEDRO LE DIGA LA VERDAD DE LO Q SIENTE. eSPERO EL CAP 10 COMO LOCA
ResponderEliminarJuliana!!!! Por favor que capitulo te mandaste!!!! Sufri de principio a fin, eso te aseguro, ese dolor que se les podría ir si solo pudieran ver que el otro esta al lado.... Lo describis todo tan bien que te aseguro que lo siento en el cuerpo. Ahora todo todo todo valió la pena para llegar a ese final.....ahora me desespero por leer el próximo capítulo, por favor no me dejes mucho tiempo mas en este estado.... miles de gracias. Felicitas
ResponderEliminarayyyyyy Juli...este Pedro!!! que lento queridooooo espera a comprometerse para darse cuenta..... bueno...aunque al menos solo es compromiso no??? me encanta esta historia...... por favor.....continuacion prontooooooo gracias!!! Barby
ResponderEliminarExelente!! Me encanta esta historia Juli!! Gracias!!
ResponderEliminarfelicidades juliana, conservas la naturaleza propia de ambos, lo llevas muy bien.
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