COMO SEGUIR. (UNITARIO)
Pedro y Guillermo estaban en el estudio,
hablando como siempre, felices, pensando en la cena que iban a tener por la
noche, peleando por el vino, mientras Guillermo decía Malbec, Pedro insistía
con Cabernet. Habían quedado solos en el estudio, todo los demás ya se habían
despedido y ellos disfrutaban de esa soledad, el momento del día en que podían
relajarse y regalarse miradas, caricias y besos al aire. Muchas cosas habían
padecido desde la muerte de Moravia, la vida los había golpeado una y otra vez
con la acusación a Pedro, luego sus días de permanecer prófugo, la dudas, los
miedos de no saber que depararía el futuro pero ya todo se había aclarado y la
tranquilidad al fin se hacia presente. Podían disfrutar de la rutina de verse
sin tener que esconderse, de vivir ese amor plenamente sin rendirle cuentas a
nadie y luego de tanto tiempo después de la cena rememorar esa noche de pasión
vivida en el Delta, no habían tenido tiempo de encontrarse íntimamente aun.
Sintieron
la puerta pensando que se trataba quizá de Marcos, Beto o Gaby, al salir Pedro
del despacho se encontró con Camila quien portaba un arma. El rostro de Camila
denotaba ira, se sonreía y sin emitir palabra obligó a Pedro a ingresar al
despacho. Guillermo al verla se levantó de golpe de su sillón, se encontraban a
merced de Camila, le apuntaba tanto a Pedro como a Guillermo.
Lo siguiente que hizo fue decirle a Pedro que
se coloque al lado de Guillermo y le preguntó:- Por esto me dejaste? Por este
puto que no vale nada? Sos una mierda Pedro, y vos – dirigiéndose a Guillermo– vas a pagar
por esto, me quitaste la vida, lo único bueno que tenía, sos una basura
Guillermo!!! – su mirada destilaba un odio profundo hacia Guillermo. Trataban
de calmarla de hacerla entrar en razón pero no escuchaba, y luego miró a Pedro
y le gritó – Vos amas a este tipo? Decímelo YA ….. lo amas??!! – Pedro
respondió – Sí, lo amo! …. Por favor Camila no hagas esto ….. – obtuvo la
respuesta que quería y sin pensarlo dos veces le disparó a Guillermo directo al
corazón y al hacer esto miró a Pedro sonriendo y le dijo – Ahora vas a ver lo
que es sufrir por amor, vas a vivir en carne propia el abandono de la persona
que mas amas – y se fue ante la mirada atónita de Pedro quien inmediatamente
tomó a Guillermo entre sus brazos llorando y llamándolo – Mi amor no me dejes,
por favor te lo pido, quedate conmigo …. Por favor – pero el disparo había sido
certero y Guillermo se desangraba rápidamente, no podría salvarlo, solo sentía
como su cuerpo se iba debilitando, perdía las fuerzas. Guillermo lo miró
respirando con mucho esfuerzo, le acarició el rostro, le susurró – yo también
Te Amo – y una lágrima se desprendió y lentamente fue deslizándose hasta caer
en la mano de Pedro que sostenía a Guillermo. Sin poder hacer nada, fue testigo
de cómo su amor se despedía de él y allí en sus brazos dejó la vida. Pedro no
podía darse por vencido, sacudía el cuerpo de Guillermo reclamándole que
abriera sus ojos, que no lo abandonara. Como pudo tomó el celular y llamó a la
policía, a emergencias, pero ya era tarde, nada podrían hacer ya por Guillermo.
Lloraba desconsoladamente abrazado a ese cuerpo cubierto en sangre, gritando por ayuda, ya no sentía calor pero
no podía soltarlo, una y otra vez lo llamaba esperando una respuesta que nunca
tendría. Al llegar policías, paramédicos, trataron de quitarlo pero no dejaba
que nadie tocara a Guillermo, entre tres policías tuvieron que sacarlo de allí,
no había forma de calmar a Pedro gritaba, insultaba, escupía, pedía que lo
dejaran estar con él y luego que se ocuparan
urgente de Guillermo, que le dieran masaje cardíaco porque estaba vivo pero
todo era en vano.
Alertado por su amiga policía Beto llegó al
estudio para encontrarse con la trágica noticia, apenas pudo reconocer a Pedro
quien seguía sostenido por policías mientras un paramédico trataba de
inyectarle un calmante, al ver a Beto todo se derrumbó, su rostro era un mar de
lágrimas, se ovilló en el suelo como un niño. Beto fue hasta él y lo abrazó, el
calmante comenzaba a hacer efecto y dejó a Pedro sin reacción. Miraba
insistentemente al despacho, Beto notó esto lo dejó al cuidado de los
paramédicos mientras tomaba coraje para llegar hasta ahí. Al tratar de
ingresar, la policía lo detuvo pero él insistió, su mirada devastada les rogaba
lo dejaran pasar, accedieron y cuando se encontró con esa terrible escena, se
desmoronó. Se mordió la lengua para no llorar, ver a su amigo fue una estocada
al corazón, Guillermo ya no estaba ahí, solo se encontraba su cuerpo, ese que
había sido su amigo, su padre, su hermano ya había partido sin llegar a
despedirse.
Cuando llegaron Gaby y Marcos, la misma
escena, el mismo dolor, la resignación llegando para quedarse.
No había nada que hacer, solo dejar que la
policía iniciara la investigación, Pedro era un testigo directo pero en el
estado que se encontraba no podía dar declaración, tendrían que esperar que se
recupere, estaba en estado de shock y el calmante se había ocupado de dejarlo noqueado.
Aún así Beto no se daba por vencido, era
necesario encontrar al culpable de ese asesinato, quería tenerlo entre sus
manos y cagarlos a trompadas, dejarlo completamente desfigurado, destruirlo, se
acercó a Pedro y lo miro directamente a los ojos para descubrir la verdad, solo
le preguntó – fue Camila? – y Pedro asintió.
Todos quedaron sin reacción al enterarse, no
cabía en la cabeza esa posibilidad ….. Camila. Beto se marchó sin decir nada
mas al departamento en el que vivía, sabía que tal vez no la encontraría pero
removería cielo, tierra y mar para encontrarla y hacerle pagar, Gaby salió
corriendo detrás de él, tenia miedo de lo que podía hacer, cuando a Beto se le
nublaba la razón era muy difícil poder detenerlo. Llegaron al departamento de
Camila derrumbo la puerta sin problemas y la llamó a los gritos, entró a la
habitación y ahí la encontró sentada en la cama con el arma a sus pies, tenía
la mirada perdida y sonreía, no se inmutó de la llegada de Beto y este hacía
un esfuerzo sobrehumano para no tocarla,
caminaba de un lado a otro tratando de calmarse pero si ella intentaba algo no
respondería de él. La policía llegó y la detuvo, tomo el arma y la colocó en
una bolsa de evidencia.
Cuando se la llevaron, Beto y Gaby salieron
detrás, inmediatamente pensaron en Fabián y que debían avisarle. Decidieron ir
al estudio para hablar primero con Marcos y definir quien le avisaría pero no
hizo falta, Fabián ya se encontraba allí totalmente destrozado, llorando en
brazos de Marcos, Cuca también estaba ahí abrazada a Sonia. Pedro había sido
trasladado al hospital porque se había descompensado, Fabián al verlo lo había
increpado y antes de que la discusión se agravara los separó Marcos pero esto
desestabilizó a Pedro y empezó a convulsionar.
En ese momento se hicieron presentes Ana y
Miguel Ángel, quienes intentaban ingresar pero fueron detenidos por el fiscal
José Miller. Beto al ver a Miguel Ángel se abalanzó sobre él golpeándolo
salvajemente, gritándole – Que mierda
haces acá hijo de puta, vos tenes la culpa de todo basura, te voy a matar
– varios agentes policiales tuvieron que separarlos no sin antes cumplir su
cometido de golpearlo lo suficiente. Miller se acercó a Beto y le pidió que se
calme, que a Guillermo no le gustaría su reacción, y al escuchar esto
inmediatamente depuso su actitud.
El cuerpo fue retirado para ser llevado al
forense y allí realizarle la autopsia. De a poco todos fueron enterándose de la
noticia, el dolor los invadía. Miller le tomo declaración a Camila quien solo
dijo – ojo por ojo, diente por diente – tenían el arma, el móvil y al testigo
directo Pedro quien se recuperaba de la descompensación sufrida. Miller sufría
en silencio esa pérdida, siempre tuvo una pequeña esperanza que se esfumó al
volver Pedro, pero siempre había añorado un encuentro más cercano con
Guillermo.
Pedro declaró finalmente, se quebró varias
veces, fue difícil obtener una declaración completa, tuvieron que darle tiempo
para recuperarse. Su mirada estaba vacía de cualquier emoción, vivía medicado
para evitar recaídas. Respondía a toda pregunta en un tono monocorde, y varias
veces tuvieron que repetírselas porque se perdía en sus pensamientos, se le
mezclaba todo.
Finalmente Camila fue procesada y sentenciada
a 25 años de prisión. Tiempo que ninguno creyó suficiente ante terrible
perdida. Los días pasaron, el dolor no mitigaba, todos continuaron con la
rutina de siempre pero sin poder sobrellevar la ausencia de Guillermo. Aún mas
Pedro, prácticamente no existía en el estudio, no podía volver porque los
recuerdos los golpeaban cada vez que llegaba hasta la puerta. Las pesadillas no
le daban tregua, veía a Camila disparando y revivía cada noche la muerte de
Guillermo. Se había convertido en un hombre triste muy triste, trataba de
hablar con Fabián pero este lo rechazaba, de algún modo lo culpaba por la
muerte de su padre. Comenzó a beber, para quitarse el dolor, cada vez que
pensaba en Guillermo se le desgarraba el corazón, las lagrimas lo hacían preso,
la ira, la bronca, destrozó muebles enteros y todo lo que tenía delante.
Gritaba desesperadamente el nombre de Guillermo llamándolo, a veces creía verlo
y corría detrás de esa imagen pero solo se trataba de una ilusión, una mala
jugada de su mente. Era imposible mantenerse cuerdo, tomaba pastillas y bebía
tratando de olvidar, el día comenzaba como había terminado la noche anterior
tirado en el sillón con la tele encendida pero sin ver nada. Despertando en
sudor por las pesadillas sufridas, gritando desesperadamente, se miraba las
manos y podía ver sangre, sangre por todos lados. Ya no hablaba con nadie,
echaba a todos, su vida se basaba en los recuerdos, a eso se ataba, recuerdos
de esa única noche que habían pasado juntos, porque no habían tenido
oportunidad de revivirla. Esa noche mágica en que se entregó a su único amor, a
su verdadero amor, a pesar del miedo y las dudas solo quería estar con él y se
amaron como nunca pero no fue suficiente, habían quedado pendientes muchos
besos, muchas caricias, muchos momentos por compartir, cada vez que recordaba
esa noche podía sentir a Guillermo cerca suyo, tocándolo, amándolo.
Sabia que nunca podría recuperarse y no quería
hacerlo, despreciaba su vida, despreciaba la vida. Cada noche le rogaba a
Guillermo que se lo lleve porque no podía seguir así, maldecía a Camila por no
haberle disparado también. Pasaron semanas de sobrevivir hasta que un día lo
visitó Fabián pidiéndole disculpas por su actitud pero no veía más allá del
dolor. Sabia que amaba a su padre y él no tenia la culpa de que Camila lo
asesinara, también era una victima y había sufrido lo suficiente con todo lo
que había vivido. Lo retó por dejarse morir porque era precisamente eso lo que
estaba haciendo y le remarcó que Guillermo Graziani no hubiese querido nunca
algo así, menos para él, porque lo amaba muchísimo.
Pedro escuchó todo con resignación y le
agradeció sus palabras, Fabián le dijo que era hora de volver al estudio, de
recuperar su oficio, necesita seguir adelante aunque las heridas no cicatricen
nunca. Se abrazan largamente, Pedro por primera vez en largo tiempo sonríe y
para dejarlo tranquilo le dice que lo pensará.
Luego de luchar consigo mismo, de debatirse
como seguir con su vida, retorna al estudio. Todos lo abrazan, siente punzadas
en su corazón pero necesita vencerlas e intentar quedarse. Decide no ingresar
al despacho, ese lugar había quedado clausurado para él, probablemente con el
tiempo podría poner un pie allí. Se dirigió al patio y casi podía ver a
Guillermo regando sus plantitas y fue la primera vez que se sintió feliz, todo
estaba impregnado de Guillermo, su esencia estaba ahí, detenida en ese lugar.
Respiró profundamente y un escalofrío le recorrió la espalda, podía sentir su
perfume, ese aroma no se había esfumado. De algún modo sentía una caricia en su
rostro, quizá la brisa le jugaba un mala pasada pero ya no importaba, él estaba
ahí.
Comenzó a trabajar día y noche, sin detenerse
a descansar, ocupaba su mente en todos los casos que se le presentaban. Cuando
necesitaba un respiro se refugiaba en el patio rememorando a Guillermo, siempre
lo veía pasear de un lado a otro con su botella regando las plantas y cada
tanto lo miraba y le tiraba un beso. Muchas veces lo encontraron así Pedro,
delirando, perdido en su mundo de fantasía pero nadie quería distraerlo, sabían
que solo así podía resistir un día mas.
Todos continuaron con su vida, pero Pedro
continuo con esa vida que él había inventado. Cuando todos se retiraban del
estudio, se escabullía al patio y deliraba con un asado, muchas veces lo
encontraron hablando solo y riendo, hacía tiempo que no lo escuchaban reír pero
cuando se deba cuenta que alguien estaba cerca, su rostro cambiaba, se levantaba
y se dirigía a su escritorio hundiéndose en los expedientes. Evitaba las
fiestas, evitaba salir, no tenia interés por nada ni por nadie.
Los meses transcurrieron y a pesar del
trabajo, su tristeza no se había modificado, aún continuaban las pesadillas y
el ahora lejano recuerdo de esa noche en el Delta. Nunca se lo veía sonreír
salvo esas raras ocasiones en que quedaba solo en el estudio y jugaba ese juego
de ver a Guillermo. Muchos se acercaban interesados en él, a pasar de qué el
dolor había hecho estragos en su semblante seguía siendo un hombre atractivo
tanto para hombres como mujeres. A veces cuando hablaba de algún caso que lo
apasionaba se podía vislumbrar ese brillo característico en sus grandes ojos,
pero que se apagaba rápidamente, solía citar a Guillermo muchas veces hasta
había adquirido ciertas manías como caminar. Caminaba mucho y sin rumbo fijo
terminando siempre en el mismo lugar, la puerta de la casa de Guillermo.
Fabián muchas veces lo vio fuera y cuando
quiso invitarlo a pasar ya había desaparecido. Varias veces lo invito a cenar,
pero siempre declinó para no caer en esa espiral de dolor que lo dejaba
anestesiado. Aún así se detenía en la vereda de enfrente recordando ese momento
en que luego de escapar del Delta, lo espero ansioso hasta que sus miradas
hicieron contacto. Hubiese deseado haber pasado la noche con él, perderse en su
aroma, en su calor. Pero siempre pensaron que iban a tener tiempo, tiempo para
disfrutar, para andar a caballo, para ellos, para amarse sin restricciones, sin
medida.
Los años transcurrieron, no permitía que
nadie opinara sobre su vida, siempre querían imponerle un estilo de vida que no
quería, siempre le reclamaban que estaba muy solo, que cuando se daría una
oportunidad. Pero para él era un simple detalle, no le temía a la soledad
aunque a veces se volviera demandante pero no tenía la necesidad de estar con
ninguna persona. Un buen día llegó a sus manos un caso de violencia familiar
que involucraba a una recién nacida, el padre tomaba y golpeaba a la madre y a
sus hijos mayores agravado porque la madre consumía drogas de cualquier tipo.
Era un milagro que la niña estuviera viva, había nacido antes de tiempo, con
bajo peso y con un probabilidad de sobrevivir mínima. Estaba en incubadora
recuperándose, debido a los excesivos golpes que el padre propinó a la madre, ésta
entró en trabajo de parto cuando la bebé contaba con 25 semanas de gestación.
Pedro se encontraba profundamente conmovido
por esta criatura, tomó el caso sin pensarlo para poder ocuparse de la madre y
sus hijos a fin de que puedan tener una mejor calidad de vida. Logró que
encarcelen al padre y que el juzgado de menores le otorgue custodia provisoria
a la madre de los hijos mayores pero siempre y cuando comenzara a rehabilitarse
de su adicción a las drogas. Pedro se hizo responsable ante el juzgado de la
rehabilitación, ayudaría a esa madre a salir adelante como fuera.
Gracias a su templanza y su ayuda constante
logró que esa mujer deje las drogas, le consiguió un trabajo para mantener a
los niños. Mientras la bebé seguía recuperándose, era increíble las ganas de
vivir que tenía esta criatura, emocionaba mucho a Pedro ver como una pequeña de
su tamaño se aferraba tanto a la vida. A veces se sentía culpable de haber
pensado siquiera en la posibilidad de morirse, viendo a esta bebé tan fuerte
que a su vez le estaba dando un mensaje de vida que antes él jamás hubiese
tenido en cuenta. La lección que estaba aprendiendo lo descolocaba y lo hacía
reconsiderar muchas cosas, al verla le nacía un sentimiento que nunca había
podido experimentar en carne propia, la paternidad. Se preguntaba como sería
ser padre, siempre había escuchado a Guillermo hablar de Fabián con tal
devoción que esto lo hacía amarlo aún más pero no podía entender ese
sentimiento del todo.
Ésta hermosa bebé lo descolocaba, podía
quedarse horas mirándola a través de la incubadora, sentía un lazo muy especial
que los unía. La madre de la niña se daba cuenta de la ternura en la mirada de
Pedro, esos rasgos rígidos que solía tener se suavizaban al ver a la niña.
Comenzó a sonreír cada vez con más frecuencia y le brillaban los ojos al hablar
de ella con Gaby o con Beto. Estaban por darle el alta por fin luego de tantos
meses allí. La madre tenía bien en claro que no podría mantenerla, una boca mas
que alimentar excedía sus ingresos, así que decidió darla en adopción, esto
destrozo el corazón de Pedro ya que estaría perdida de casa en casa hasta
encontrar a una familia que reuniera todos los requisitos necesarios, no era
una situación ideal en cambio si estaba con su madre se evitaba todo el
papelerío y las burocracias propias del trámite. Pero la madre no quería
tenerla con ella, se convertía en una carga y quien sabe en que derivaría.
Alertado por esa situación, comenzó a averiguar si podía obtener la curatela de
la niña, necesitaba toda la ayuda posible ya que no calificaba como un buen
prospecto. Era un hombre solo, soltero que no tenía ningún tipo de conocimiento
de cómo criar un hijo, solía pensar – Si Guillermo estuviera aquí podría ayudarme
– pero solo lo hundía mas en su soledad. Habló con fiscales, con asesores y
jueces, a todos logró convencer de que podía hacerlo y finalmente le entregaron
a él la curatela de la niña con la posibilidad de adoptarla en caso de
quererlo. Su felicidad fue infinita, no podía creerlo, iba a poder tenerla
todos los días y admirarla y verla crecer …. Y de repente el pánico lo hizo
presa. No era momento de dudar, tenía que ir en su búsqueda y comprar todo lo
que pudiera necesitar, el cuerpo le temblaba como una hoja pero se mantenía
firme en su decisión.
Compro millones de libros que hablaban acerca
de la crianza de un hijo, compro todo tipo de ropa y pañales de todos los
tamaños, se asesoró con enfermeras, con pediatras y neonatologas, busco en
muchos lugares ayuda para llevar esta nueva tarea a cabo: La paternidad. Llegó el día en que por fin la recibió en su
casa, luego de firmar todos los papeles necesarios, también acomodó todo para
convertirlo en un hogar, tenia una pequeña cuna, neceser, carrito y cosas que
ni siquiera utilizaría en ese momento pero que probablemente mas adelante le
vendrían bien. Se sentía muy entusiasmado como aterrado pero todo el miedo se
esfumó cuando la tuvo en sus brazos y ella lo miraba con amor, esos ojos se
clavaron en los de Pedro y él sintió que se moría de amor, acaparó
completamente su atención, ya nada existía alrededor a pesar del dolor que aún
palpitaba en cada rincón de su ser. Le habló dulcemente y se quedó embelesado
observándola por horas, acariciando suavemente esas pequeñas manos, escuchando
esa respiración y estando atento a cada gesto.
Y comenzó la convivencia que no era nada
fácil, a veces se sentía muy abrumado pero siempre contaba con ayuda, sonreía
al pensar en que le diría Guillermo por meterse en esta situación, lo imaginaba
haciéndole caras y diciéndole en un susurro – Jo-de-te – aún no había decidido
el nombre pero la niña contaba con un terrible carácter que lo hacía correr por
toda la casa y luego cuando se calmaba lo miraba y lo hacía desarmar de amor,
esto le recordaba mucho a Guillermo, esa actitud que se imponía, esa presencia
que seducía …… y decidió llamarla
Guillermina, su pequeño milagro diario. Ella lograba detener las oleadas de
dolor y tristeza que solían aferrarlo cuando pensaba en Guillermo, y en cuánto
le hacía falta.
Y los años pasaron y Guillermina creció y se
convirtió en la adoración de su papi, él solía hablarle de su gran amor
Guillermo y cuando escuchaba que se le quebraba la voz y sus ojos se llenaban
de lágrimas, ella dulcemente le tomaba la cara y le daba besitos en toda su
frente y en sus ojos tratando de alejar el dolor. Lo mismo solía hacer cuando a
Pedro lo perseguían las pesadillas, rápidamente entraba en su habitación y lo
despertaba abrazándolo y quedándose dormida a su lado, ella se había convertido
en su puerto seguro. Muchas veces los roles se cambiaban, y ella lo protegía
como una leona, se parecía tanto a Guillermo!.
Pedro fue muy feliz con ella a su lado, no
necesita nada más porque el recuerdo de Guillermo lo acompañaba donde fuera,
siempre dijo que su familia se componía de 3 personas a pesar de que una de
ellas ya no se encontrara entre ellos. Cuando Fabián lo visitaba ahora casado y
con hijos se sentía pleno, compartían una buena cena y recordaban siempre a Guillermo. A Guillermina
le encantaba ver a su “papi” como ella siempre lo llamaba, muy feliz y adoraba
a Fabián. Todos se habían convertido en una gran familia, y se dieron cuenta de
que Pedro no necesitaba una pareja a su lado porque jamás lo aceptaría pero que
el cariño de quienes lo rodeaban le bastaba porque el amor lo había trasladado
hacia su hija, su hija del corazón.
Ahora mas calmado, con muchos más años
encima, solía soñar con Guillermo que venía en su búsqueda y él quería irse
pero siempre le decía – Todavía no cielito, pronto – y Pedro ya no aguantaba
esa espera. Pero un día lo buscó para llevárselo definitivamente con él,
irradiando felicidad, sonriendo como hace mucho no lo hacía. Y Guillermina lo
encontró dormido en su cama, con una paz infinita en su rostro y entendió que
se había ido con su “papá” como solía llamar cariñosamente a Guillermo, – al
fin – pensó y a pesar de la pena se sintió feliz por él.
Juli, me dejaste sin palabras, estoy muy triste por lo de anoche, por motivos que pocos comprenden y leer esto me hizo explotar en llanto de nuevo, una belleza subllime genia, la forma en que manejas y describes las emociones, el dolor, el amor, crispa y llega al alma, la ternura por la niña, la desesperaciòn, un relato magistral, digno de ser publicado. Soy tu fan como nunca. Hoy no pensaba entrar pero aunque llore esto vale la pena de ser leìdo. Gracias por tanto criatura, que el cumpleaños te hizo de maravillas. Abrazote.
ResponderEliminarJuliana, Recuerdo esta historia. Muy triste pero trágicamente hermoso.
ResponderEliminarJuli, mi querida Juli.. En estos años de vida aprendí a sobrevolar, como el águila, por encima de las tormentas.. Un ejercicio sabio y recomendable. Por eso al leer tu fic, no me quedé con la muerte sino con la vida, esa vida "deseosa de si misma" como escribió un sabio muchos,pero muchos años atrás... La muerte es un suceso inevitable una vez concebida la vida, por eso al leer tu fic me abracé a la reconstrucción que surge después de la pérdida, y te aseguro que tu historia tiene una gran eseñanza, un mensaje de vida maravilloso. Siempre vale la pena seguir. Siempre vale la pena, pensar para adelante. Pedro lo hizo,salvó la vida de una niña que nació sin oportunidades y ese amor desprendido y generoso, lo llevó de regreso a los brazos de su gran amor, en una nueva dimensión que no conoce de perdidas ni de finales. Te felicito por animarte a correr semejante riesgo. Yo no hubiese tenido tanto coraje. Tu fic me deja la emoción del amor eterno. Te adoro linda... ¡Un abrazote rompecostillas y mas Guilledrista que nunca!
ResponderEliminarGracias por tus palabras Sandra y gracias Eve, son realmente revitalizantes, esa historia la escribe hace varios meses por el hecho de no soportar el maltrato a Pedro y le dí otro perspectiva, la vida, como bien describiste Sandra. Más allá del dolor es posible encontrar motivos para seguir y eso lo veo reflejado en Benjamín que sigue valorando la vida y luchando por ella, es por eso que quise reivindicar a su adorado Pedro Beggio. Son palabras que salen del corazón, como todo lo que escribo. Gracias por publicarlo, no lo había leído hasta el día que te lo envíe Sandra y lloré por lo que significó en ese momento y por el sentido que tiene ahora!! Gracias amigas Guilledristas por este mimo, las quiero y las abrazo a todas!!!
ResponderEliminarGracias a vos Juliana, hoy revivì con más dolor aquel espantoso dìa de la muerte de Pedro, que tiene toda una historia de egoìsmo y envidias detràs, y ahora que leo el por què y cuàndo escribiste esta maravilla te doy infinitas gracias por valorar al ser de luz y mejor actor de solo 35 años que es Benjamìn Vicuña. Gracias Juli y felicitaciones por tu sensibilidad para poner en letras las emociones, son tangibles amiga. Gracias por tanto y a vos Sandri por el espacio. Abrazos a ambas.
ResponderEliminarUfff Juliana, que duro esto.....lo lei anoche y a primer vistazo casi muero del dolor que Pedro sintio en este relato......si bien no me gusta el final que tuvo en la tira este me partio al medio, (no me gusta que cielito sufra).....pero eso fue anoche......hoy, que tengo un mejor dia....pude volver a leerlo y es tan esperanzador!....tan amoroso....tan luminoso....que lo ame.....besos y gracias por la etiqueta!!!! Barby
ResponderEliminarHERMOSO, TRISTE PERO SUPER TIERNO XQ ESTE AMOR VA MAS ALLA DE LA VIDA. GRACIAS JULI!!!!
ResponderEliminarjJuliana, debo decirte que en perpectiva, es una historia maravillosa, ya que desde que nacemos, empezamos a morir, como parte de la vida misma, pero no por esto me deja de doler...es asì, todos queremos solo lo bueno y lo lindo y eso està muy lejos de la realidad. Por eso, este relato en un canto de esperanza. Muchas gracias. Marlene Rodrìguez
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