P & G “LA MERCERÍA” – Parte 3 – “¡ORDEN POR FAVOR!”
Los sábados el estudio Graziani –
Beggio no trabaja a menos que tengan algún caso importante y urgente, así que
esa mañana mientras desayunan, Pedro comenta su intención de ir a la merecería
y ocuparse un poco del negocio. Guille anuncia que va a quedarse en la casa.
_¿Qué pensás hacer acá solo amor?_
Sin saberlo, acaba de despertar al monstruo.
_ ¿Qué voy a hacer?_ Carraspea y
arranca._ En primer lugar pienso
acomodar algunos papeles de trabajo, porque el estudio lo mantiene ordenado
Cuca, pero la oficina de acá, la de “nuestra” casa, si no la ordeno yo no la
ordena nadie. _ Hace énfasis en la palabra “nuestra”. Pedro sabe que ahí se
viene el descargo Graziani. _ Y después,
entre tantas cosas que hay que hacer, voy a guardar la ropa que mandaron del
lavadero porque está en las mismas bolsas en que las enviaron desde el jueves.
Cuando quieras podés hacer algo en casa cielito, ¿sabes? Últimamente parezco tu
ama de llaves._ “¡Para qué pregunté!
¡Ahora quien lo aguanta!” _ La que traje de la tintorería, y escuchá bien,
dije “traje” porque ni eso hacés, la colgué enseguida. Si fuera por vos no
tendríamos ni trajes, ni camisas para ir a trabajar. ¡La verdad es que estás
hecho un desastre, Pedro! Menos mal que no usas maquillajes porque estaríamos
todos manchados de rimmel._ Pedro
revolea los ojos y se sopla el cabello que le cae sobre la frente haciéndolo
volar por el aire. _ ¡Ah, encima soplás! Parece que a vos el tiempo solo te
alcanza para atender, y demasiado solícito, los requerimientos de tu nuevo
cliente.
“¡Ya cayó Robertino junto conmigo en el ojo de la tormenta!”
Le pasa una tostada untada con
mermelada y lo mira como solo Pedro puede mirarlo. Sabe que tiene razón, pero
una extraña vagancia se ha apoderado de él. Vagancia para los quehaceres
domésticos, porque para otras cosas está imparable. Cuando están en la casa
solo tiene ganas de disfrutar de su Guille. Adora poner música y bailar
sugestivamente hasta enloquecerlo. Lo persigue por todos lados y lo asedia en
los rincones. Todo el tiempo codicioso de comérselo a besos y de hacer el amor
con él. Pero sabe que con eso no alcanza y que lo ha sobrecargado con las
tareas del hogar. _ Está bien, esta tarde te prometo que me ocupo de la casa.
_¡No, Pedro! No me hagas ojitos
de gato con botas… ¡Ordená tus cosas!
Hace dos meses que dejaste una caja y una bolsa de consorcio llenas de
boludeces en la oficina de casa. Mil veces te pedí que te fijes que te sirve,
¡que lo guardes donde corresponde! y que tires lo que no te sirve. Pero ahí
siguen. Eso es una oficina, no un galponcito para amontonar cachivaches.
¡Vienen clientes a esa oficina!
Pedro está cada día más bonito y comprador,
cada día le sienta mejor. Su imagen es un himno a la belleza y se sabe de
memoria como transmutar el humor Graziani.
Se levanta lento y sensual de la silla, cambia de lugar en la mesa, se
sienta bien pegadito a él y lo abraza. Suavecito y suspirando se apoya en su
hombro y le susurra con voz adormecida. _ ¿Si te prometo que este fin de semana
sin falta lo ordeno, dejás de retarme?_ ronronea sobre él._ ¡Basta amor, no
empecemos el día así!
Guille es consciente que Pedro
puede hacer con él lo que quiera, lo que se le dé la santísima gana, incluso
tenerlo de por vida lidiando con el caos que últimamente deja por la casa, pero
va por el intento de enderezarlo un poco. _ Este fin de semana, no cielito. Hoy
mismo lo ordenás. Porque mañana no pienso quedarme encerrado acá adentro todo
el día cebándote mátes mientras vos acomodás el quilombo que tenés. Hoy mismo.
Pedro se separa apenas de su
cuerpo para verlo a los ojos y comienza a besarlo lento y acaramelado hasta manejar las pulsaciones
Graziani a su antojo. Él también sabe lo que provoca en ese hombre, pero tiene
razón en todo lo que le ha dicho._ Está bien, hoy mismo. _ Lo seduce con sus
besos llenos de ruiditos que salen desde la garganta y enloquecen a Guillermo.
_ ¿Me vas a preparar algo rico para comer?_ La defensas Graziani han caído hace
rato. Puede perdonarle todo. Guillermo es muy inteligente, lo observa jugar con
él y se hace cargo de la devoción que le provoca. Siente unas ganas locas de
sonreírle, pero se las guarda. ¡Se tiene que corregir!
Lo ve tomar las llaves del Sonic
y el celular que hace juego con el color del auto, enfundado en esos chupines
que cada día le quedan más lindos, informal y hermoso como una puesta de sol y
reflexiona con él mismo, lo único que realmente le molesta de Pedro, es cuando
no está con él. Lo ama cada día más.
Como si leyera sus pensamientos,
cosa que sucede cada vez con más frecuencia, Pedro lo mira antes de irse
dudando en marcharse o no. _ ¿Amor, no querés venir conmigo y esta tarde
ordenamos todo juntos? ¡Dale Guille! A mí me gusta trabajar juntos.
_No, vos andá que yo me ocupo de
la casa.
Pedro duda. _ ¿Querés que me
quede y te ayude?
Guille se sonríe. Es increíble lo
que hace en él. _ No Pedro, vos andá tranquilo a la mercería que yo te espero
con algo rico para comer.
_¡Te voy a extrañar!_ Se le
acerca tierno y mimoso. Se enlaza a su cuello y se pierde en los confines de su
boca. Pedro y esa forma de alinear sus ojos sobre los suyos. Pedro y esa forma de
jugar con las vibraciones de su piel. Pedro y esa manera de amar. Pedro,
eternamente Pedro… Aunque le convierta la casa en un bunker de guerra, siempre
será lo que ha elegido y lo que seguirá eligiendo mientras tenga vida. Esta
definitivamente enamorado de él.
Después de ordenar toda la
oficina excepto la bolsa y la caja con las cosas de Pedro, Guillermo se dedica
en la habitación a sacar la ropa de la bolsa que trajeron del lavadero y las va
separando. La de él por un lado. La de Pedro por otro. Remeras por acá, pantalones
por allá. Cada vez que toma una prenda de Pedro entre sus manos, recuerda algún
momento en que la tuvo puesta. La remera que llevaba cuando le propuso comprar
una casa para ellos dos, el pantalón del día en que fueron a cenar y se
encontraron con Matías en el mismo restaurante. Lo tuvo toda la noche marcándolo
cuerpo a cuerpo para ver si lo miraba. La que usaba la tarde que le dijo a Gaby
en su despacho “Es un degenerado Gaby, me besa en la boca. ¡Me toca todo!” Casi lo
mata ese día… Estuvo una semana sin poder mirar a la colorada a los ojos. “Está tan asumido y superado que en
cualquier momento empieza a usar cremas corporales con brillos. Ese día me
mato. Imagino la cara de todos viéndome llegar al estudio con los brillitos de
Pedro pegados por todas partes. Sobre todo un tipo como yo. ¡Pedro y la puta
madre! ¡Con vos me la paso perdiendo autoridad!”. Se ríe de sus
pensamientos… El jean que tenía puesto el
día que se fueron a vivir juntos a esa casa. Recuerda con fascinación verlo
trepado al camión de mudanzas con una sonrisa espectacular y el cabello al
viento… Bello, endemoniadamente bello. Cuando
tiene toda la ropa ordenada comienza guardando la de él pulcramente en los
cajones de su cómoda. El enojo de la mañana se ha transformado en un halo de
amor incondicional por Pedro, hasta que abre el primer cajón de su cómoda para
guardar sus remeras y ve con desagrado que las remeras cuidadosamente
arregladas por él el sábado anterior son un verdadero revoltijo. Abre el
segundo cajón y ve un desorden superior al primero. Tercer cajón y explota. Busca
su celular y lo llama.
_Perdoname Pedro, ya sé que vos
estás trabajando, pero mi llamado es breve. Te llamo para decirte dos cosas. La
primera, tu ropa no te la guardo más. Así como viene del lavadero, se queda en
la bolsa. Acabo de abrir tu cajón y esto es un asco.
_No, pará Guille, ya te prometí
que hoy ordeno todo.
Pero Guille no tiene ganas de
escucharlo. _ Y en segundo lugar, hoy no comés.
_ Hey, hey Graziani, ¿cómo es eso?
_ No. Hoy no comés. Porque si
almorzás, te pega el sueño y te vas a dormir la siesta. Y si hoy te acostas a dormir,
hay divorcio. ¿Vos querés un divorcio Pedro?
No. Claro que no lo quiere. Termina
rápido su trabajo en la mercería y dispara hacia la casa. Encuentra a un Guille
de mal humor, regando las plantas y cortando el césped del jardín.
_ Dejá amor. Yo sigo con el
césped.
_ ¿Con esa ropa? Ni en sueños.
Corre a cambiarse de ropa y regresa
justo cuando Guille termina de cortar el césped.
_ Dale amor, yo barro y lo junto.
Vos prepará algo rico para almorzar.
_ No. Te dije que no.
_ Te prometo no dormirme. ¡Dale,
no seas malo!
¿Cómo negarse a sus deseos? ¿Cómo decirle que no a Pedro?
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_No se puede todo… No se puede
tener un estudio jurídico, un negocio y la casa ordenada. Todo, no se puede
Guille_ le dice mientras almuerzan.
_ A ver, decime porque vos crees
que no se puede, he visto a muchos
poder.
_Porque el tiempo no alcanza para
todo, Guille. Y prefiero nuestra pareja en orden que la casa brillante. Elijo
mil veces andar corriéndote por la casa que verla tan pulcra como vos pretendes.
Porque ordenada, está. Clarita se ocupa muy bien de la casa. Pero vos y tu obsesión del orden extremo nos
llevan a esto.
_Clarita está para limpiar, no
para ordenar tus cajones ni las miles de pelotudeces que dejás tiradas. Eso te
corresponde a vos._ Ve los ojitos de Pedro entrecerrarse de sueño, pero no
piensa ceder. _Dale, vamos a ordenar tu ropa y tus cajones.
Pedro, muerto de sueño hace un
esfuerzo inútil por guardar las remeras a la conformidad Graziani. _¿Qué hacés,
Pedro? ¡Así las arrugas todas! Pero entonces vos el quilombo lo haces cuando
ponés, no cuando sacás. A ver dejame a mí._ Pedro se tira en la cama boca abajo
y apoyado sobre sus codos ve como Guille dobla meticulosamente su ropa y la guarda
en los cajones._ Listo, ¿Ves que fácil era? Ahora a la oficina.
Pedro se levanta pachorriento y
lo sigue. Se sienta en el sillón del despacho mientras Guille en cuclillas
comienza a extraer cosas de la bolsa de consorcio y le va preguntando. _¿Esto
te sirve?_ Una tras otra se las va mostrando y según lo que Pedro le indica,
las guarda en algún lugar o las pone en la pila de cosas que desechará a la basura…
Hasta que de repente toma conciencia. “¡Pero todo el trabajo lo estuve haciendo
yo!”
Está a punto de explotar otra vez
cuando gira y lo ve. Esa carita tan dulce. Esos ojos siempre tan grandes ahora
somnolientos… El cabello despeinado y sus labios carnosos sin la humedad de sus
besos. Imposta el pensamiento. Doblega su voluntad. No debe cometer el error de
consolarlo porque eso tiraría por el suelo todo el intento del día… ¿Pero, cómo
evitarlo? Lo ve bostezando, muerto de sueño y se siente mal con él mismo. Si
Pedro no hace nada en la casa, por ellos dos hace más que él. Pedro mantiene
viva la llama del deseo. “Sos un hosco Graziani,
este chico te demuestra todo el tiempo que muere por vos y vos en lugar de
hacerle el amor lo querés poner a doblar la ropa y a acomodar cachivaches. Después
de todo, que mierda te importa si los clientes ven una caja y una bolsa. Lo que
a ellos les interesa es que ganes sus casos. Y lo que a vos te interesa, es
tener toda una vida con Pedro… No hay nada más lindo que verlo bailar desprejuiciado,
con ese cabello desordenado, sobre todo cuando algunos mechoncitos se humedecen
y se pegan a su piel. No hay paisaje más bello que ver a Pedro quitándose la
camisa al ritmo de una canción. No hay regalo más preciado que sentirlo tras tus
pasos asediándote. No hay mejor melodía que sus ronroneos sobre tu cuerpo y
esos soniditos guturales que deja escapar cuando te besa con fascinación. ¡Dejate
de joder Graziani! Que la casa sea un despelote, sino contrataremos a alguien más
para que la ordene, pero el único orden que existió, existe y existirá en tu
vida se llama Pedro Beggio. Deja de hacerte el superado que si este chico te
faltara no entenderías ni para qué sirve un nuevo amanecer. Deja de ajustar
donde no hace falta.”
_¿Y ahora que falta ordenar?_ Pregunta
muerto de sueño.
Guille se sonríe. _ Lo único que
falta ordenar de hoy en adelante precioso, es mi forma de vivir, mi carácter de
mierda y mis obsesiones… Pedro, si no
tenés ganas de hacer las cosas de la casa, no las hagas nunca más. Te prometo
que no va a haber más reproches. Seguí bailando para mí, seguí disfrutando de
la vida, seguí haciéndome feliz. Enseñame a vivir. Pedro, te estás cayendo de
sueño. Vamos a dormir. Dejemos esto como está y vayamos a dormir juntos. Algún día
alguien lo ordenará.
Cuando llegan a la cama, ve los
ojos de Pedro ahora grandes y despejados.
_¿Pedro, querés casarte conmigo?
Continuará...
me matan de amor..gcias
ResponderEliminarAwwwww que Liiindo me encantoo!! espero la continuacion Yaaa!! <3 Me Encaanto-Roo <3
ResponderEliminarNoooo!!! Como lo terminas ahí!!! Que bellos son los dos! Desde los berrinches de Guille hasta la despreocupación de pedro enamoran!!! Gracias!!! Barby
ResponderEliminarAmo esta historia!!!!!!!!!!!! Cande
ResponderEliminarQue maravillosa y genial es esta historia!!! JAJAJAJA "ojitos de gato con botas" me encanto!!! Liliana Farsantes.
ResponderEliminarhermoso sandris...hermoso....me fascina, me encanta....te estaba esperando hace días...pensé que con la segunda terminaba...gracias.
ResponderEliminarHay Guillermina, me mataste de risa a carcajadas, desopilante, genial y como siempre Graziani cayendo a los pies de cada mirada y sonrisa de cielito, menos mal que no usan maquillaje, sos grosa hermanita del alma. Te quiero.
ResponderEliminarSandrita disfrutè con una sonrisa permanente y hasta carcajadas casi todo tu relato. Es tan fresco y maravilloso, con un Guille tan Guille y un Pedro tan Pedro (se entendiò, no?). Y me mataste en la ùltima parte, me mataste de amor y de emociòn, empecè con una amplia sonrisa y terminè llorando por el pensamiento y las palabras de Guille. Por ese amor que para èl es todo, es toda su vida. Nada le importa màs que Pedro. Gracias ♥
ResponderEliminarcomo me hiciste reir y emocionar a la misma vez querida amiga!!! amo profundamente todo lo que escribis porque lo haces desde tu corazon y se nota!!! ese pedro no me hagas ojitos de gato con botas !!! me mato!!!! jajjajaj te adoro!!!! y siempre espero mas!!!mariana
ResponderEliminarChicas! Que decirles,, Cuando me siento a escribir pienso en ustedes. En todo lo que ha ( hemos) sufrido por una ficción que lo tuvo todo, absolutamente todo, menos generosidad y agradecimiento Eso fue lo único de lo que adolecieron. No llegaron a amarnos como público espectador lo suficiente como para no hacernos daño. Por eso cuando me siento a escribir intento verlas... el objetivo es, esta vez, verlas reír. Por ahí se me cruza alguna inspiración y si puedo escuchar sus risas le doy cause.. porque se lo merecen. Por aguantadoras. Como escritora, amo a mis personajes tanto como a mi publico. Hacerlas felices, es mi misión. Besos a todos.. Realmente los amo.
ResponderEliminarSandra.....simplemente GRACIAS!! Objetivo cumplido...Barby
EliminarCuánta verdad hay en lo que decís... Nunca voy a entender por qué se ensañaron tanto con un público que lo único que hizo fue serles fiel todas las noches y amar los personajes que ellos habían creado, nunca lo voy a entender. NUNCA. Gracias Sandris por esta belleza y por pensar en tus lectores =)
EliminaròQue relato tan dinàmico, fresco, divertido! Me gustò mucho este Pedro despreocupado y Guille hinchapel... que recapacita. Me parece bien, ya que dicen que los obsesivos de la limpieza, son frìos en el amor... ojo Guille, no me descuides a Pedro! Hermosa historia. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarBravo Sandra!!! Esto es lo que me hace falta leer. Una dosis de ésta por día y seguro el mal del sauce se me pasa. Los reconozco totalmente, son los auténticos Guille y Pedro, los que te llenan de dulzura, te emocionan y te hacen reir, 100 % ellos. Y son felices y se aman y se cuidan!!! Muchisimas gracias. Tu amiga anónima ;-)
ResponderEliminarBellisimo Sandra!! Muchas gracias por llenar de hermosas palabras este amor eterno!!
ResponderEliminarHermoso el relato, espero el otro capitulo.
ResponderEliminarQué delicia es "La Mercería"!!!!! Ahora, en este capítulo lo describen a Pedro y es como si me estuvieran describiendo a mi, jajajaja!!! Necesito un Guiie que me ordene las cosas... La bolsa de consorcio arrumbada hace dos meses resulta familiar a mi vida... Y el despelote en los cajones... también =D Pero bueno, eso no es lo importante, menos mal que Guiie se dio cuenta!
ResponderEliminarLa mayor de las ternuras, San!!!! 'Pedro, eternamente Pedro' y su Guiiie, q , aunq demora (como siempre, jejej!) se da cuenta d q lo importante en la vida, son otras cosas... Gracias!!! Ahora: Cómo vas a cortar el relato en esa pregunta?? nos queres matar?????? Please, el próximo capítulo!!!! Carina
ResponderEliminarNo doy mas de amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr Felicitas
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