PUNTUALMENTE… EL DESFILE.
Con la autorización de Guillermo,
Pedro invierte horas en el local de ventas de Robertino haciendo pruebas de
vestuario y ensayos de pasarela. La temporada primavera-verano sugiere y
presiona sobre el celeste, el verde y sus combinaciones. El turquesa que fue
tan ochentoso se abre paso y trae de su mano el color que Robertino ha soñado
para Pedro. El Calipso. Esa mezcla de celeste con una pincelada de verde logra
una combinación afrodisíaca para las pieles bronceadas y los cuerpos semidesnudos
que cohabitan con el calor.
_Peter… No es que quiera joder, pero unas sesiones de
cama solar te vendrían de diez. Tu piel
dorada por los rayos ultravioletas y la ropa que te elegí… ¡Dios mío! Esa noche
va a haber eclipse lunar. ¡Dos conjuntos
divinos! Te morís cuando los veas terminados.
_ ¿Cómo dos? ¿No era una sola
pasada?
_Bueno, podríamos llamarlo “dos
en uno”. Además las dos son parte del cierre así que no hemos mentido.
_No, no Robert, ya me mande una cagada.
Dos ni pensarlo.
_¡Nene relajá! Jamás te metería
en un problema. Todo es parte de lo mismo. Pero comentáselo a Guillermo, ya te
dije. La verdad siempre es lo mejor. ¡Ay!, te preparé un conjunto blanco “pre -ensayo
de boda” que por las dudas vamos a llevar al desfile un desfibrilador, porque
tu mole de mal humor se va a infartar cuando te vea. _ De pronto se toma la
cara con las manos. _¡Casi me olvido! Vení, seguime que te voy a regalar un montón
de ropa. Son talles chiquitos, los hacemos como bosquejo de lo que será el
desfile, pero vos sos tan flaquito que te van a quedar bien. ¡Mmm, precioso!
_le dice apretando las mejillas de Pedro y fabricando en su boca una trompita_ ¡Ese
hombre te está consumiendo! Vení “yani”, seguime…
_¿Yani? Quien es Yani??
_¡Ya ni culo te queda Peter! _ Robertino
ríe a carcajadas _ ¡Decile que al menos te dé de comer o se va a casar con tu
sombra!
_Sos un hijo de puta, Robert…
_No me llames así que desintegras
mis hormonas femeninas, si buscas el diminutivo decime Tino como mi Oso…
_¿Quién es tu Oso?
_Mi pareja, mi Osito… Mi cosita hermosa…
_No sabía que estabas con
alguien.
_ Sip… Hace años que estamos juntos. _ Le toma las
manos y bajando la voz le confiesa. _ Yo a vos te jodo Tigre, porque sé que
estas a full con ese monstruo, pero yo con mi
Juqui-Juqui estoy super bien
_¿Juqui -Juqui?_ No quiere ni
pensar en los comentarios de Guille si hubiese podido escucharlo.
Robertino se ríe. _Es que la
bestia tiene tantos músculos que cuando levanta sus brazos y resalta sus bíceps,
las tetillas, ¡que de por si son enormes!, se le mueven como si bailaran el
hula hula… _Pedro estalla en carcajadas._ Parece que saludaran diciendo “Juqui-
juqui”. Aunque. No te voy a mentir muñeco…
si me dieras media esperanza, me arrojarías a un océano de confusiones.
Pedro vuelve a reír. _Quedate
tranquilo que eso no va a pasar. Amo a Guillermo con todo lo que él significa.
Lo bueno y lo no tan bueno. Robert…
_ Tino…
_Oki, perdón. Robertino, yo lo
amo.
_¡Ya sé que lo amás! Con ese
hombre solo te pueden suceder dos cosas, amarlo u odiarlo. Te lleva a esos
límites.
_Tino, ese conjunto blanco no es lo
que diseñaste para mi boda, ¿no? Me mato si Guille lo ve antes de la ceremonia.
_¡Pero no!, es un bosquejo de bodas pero no de la tuya. ¿Con
quién crees que estás hablando? ¡Ya vas a ver lo que te voy a crear!
_ ¿Tu Juqui-Juqui va a estar en
el desfile?
_Mmmm, no sé. Le pegan de mal
humor los desfiles. A veces va, otras no. Pero estando vos en el medio, creo
que si va a ir.
_¿Y yo que tengo que ver?
_ Te tiene unos celos que se lo comen vivo. ¡Mi Osi!... Te juro que me enternece.
_ ¿Celos de mí? ¿Y por qué?
_Porque cree que pegamos onda… El no entiende de “mejores amigas” ¿Me querés
explicar cómo dos chicas divinas como nosotras terminamos con esos bestias
malhumorados?
Da la casualidad que uno de esos
malhumorados, muy a su pesar pero accediendo al pedido de Pedro, había ido al
salón de ventas de Robertino para comenzar a hablar con este respecto de la
ropa para la boda y justo estaba ingresando a la oficina cuando escucha esas
palabras. El uso del plural lo hizo dudar y la duda salvó al diseñador de una
boxeada.
Robertino al ver a Guille va a su
encuentro. Está seguro que lo escuchó porque lo mira como con bronca y dudando…
_¡Guille, que bueno que viniste! Sentate y esperame dos minutos que ya regreso.
Sin pronunciar una sola palabra,
Guillermo lo sigue con la vista hasta que desaparece. Está furioso. _Mirá como
mueve el culo… ¡Andá,… “mariposa
tecnicolor”! ¡Lepidóptero de cuarta! ¡Polilla!
_Basta Guillermo, no me gusta que
le digas esas cosas.
Guillermo se aproxima a Pedro de
manera muy pausada sin quitarle los ojos de encima, como siempre que está
enojado. _ Malhumorado puede ser, pero ni sordo ni boludo. ¿Cómo es eso de “dos
chicas divinas como nosotras”? Pedro, un día de estos me van a encontrar. Él
por desubicado y vos por defenderlo.
_No se qué escuchaste, pero te
puedo asegurar que Robertino no estaba diciendo nada malo ni nada que no sea
cierto.
_¿Ah, o sea que vos también crees
que soy un malhumorado?
_¡Basta, amor! No quiero pelear
con vos.
_No me contestaste, Pedro. ¿Vos
también pensás que soy un malhumorado?
Pedro suspira y se sopla los
mechoncitos que le caen sobre la frente, inmediatamente lo mira y se sonríe.
_Adoro tus berrinches, Graziani. _ Desliza su mano por la corbata de Guillermo
y aprovecha el gesto para acariciar con el dorso de sus dedos el pecho y el vientre de Guillermo por encima de su
camisa. Lo siente derretirse ante su mirada, su sonrisa y esa caricia.
Guillermo sabe de sobra que cada
vez que Pedro le sonríe, llega a rozar la calma. Tiene el poder de cambiar su
estado de ánimo. Su sonrisa es la alquimia que transforma el peor de los
momentos en el mejor. _Cielito, te invito a almorzar afuera. ¿Querés? Después
desaparecemos en casa y no aparecemos por el estudio hasta mañana a la mañana.
Pedro lo acaricia con esos ojazos
marrones, brillantes y tiernos. _ Me encanta la idea.
A lo lejos se escucha la voz de
Robertino acercándose. Guillermo
resopla. _Ahí viene.
_Amor, por favor tratalo bien.
_Pedro, yo puedo decirte a vos
cualquier barbaridad de este pibe, pero sería incapaz de ofenderlo. Si dudara
de esa capacidad mía, simplemente no hubiese venido.
El gran alquimista vuelve a sonreír.
Guille se muere de ganas de estamparle un beso, pero Robertino está ingresando
a la oficina. _¡Bueno, bueno tortolitos! Me duele en el alma tener que
separarlos por unos minutos pero yo tengo que hablar a solas con este
caballero. Peter, afuera. Andá que los chicos te están esperando para hacerte
unas pruebas más. En minutos desobligo a Guille para que vaya a buscarte.
Pedro sale pensando en la manera de explicarle a
Robertino que no debe decir esas cosas delante
de Guillermo. “Cuando
dijo tortolitos, pensé que lo mataba”
El diálogo entre Robertino y
Guillermo es breve. Robertino lo sorprende al mostrarle unos diseños
impresionantes. _Yo te recomiendo este_ le comenta señalando un traje negro de
corte italiano que impactó a Guillermo. Debe admitir que tiene muy buen gusto.
_Mirá Robertino, voy a ser claro.
Veo que tenés buen gusto así que lo dejo en tus manos. Vestime como quieras, lo
que me tiene preocupado y por eso acepté venir a verte, es como lo vas a vestir
a Pedro. Así como voy a confiar en tu buen gusto para vestirme a mí, ¿puedo
confiar en tu criterio para vestirlo a Pedro? A mí no me molestan sus chupines,
sus camisitas entalladas, ni sus pañuelos al cuello… Ni siquiera me molesta que
se deliñe los ojos. Pero siempre y cuando sea en casa, en el estudio o cuando
salimos a cenar. Pero un casamiento es un evento público. El civil, el juez, y
todo eso que ya sabés. No va a haber una
gran fiesta gran, sino que va a ser una boda sencilla con una pequeña
celebración entre amigos. Pero si voy a casarme con un hombre, quiero verlo
vestido como un hombre. ¿Puedo confiar en vos?
Robertino se lleva las manos al
pecho. _¡Seguro que sí, Fiera! ¡Relajate que no te voy a decepcionar! Prometo
comportarme como una dama.
Guillermo sale en busca de Pedro
resoplando. Indudablemente y por mejor onda que le ponga jamás podrá ser amigo
de este muchacho. “¡Es putérrimo el hijo
de puta! Y la verdad, me molesta. Bueno, no se si es eso realmente o que lo
mire a Pedro con ganas. Pero no me lo banco ni disfrazado.”
Cuando suben al auto Pedro
ansioso le pregunta cómo le fue con la elección del vestuario. _Todavía no
puedo creer que lo hayan resuelto tan rápido. Te juro que pensé que les iba a
costar horrores ponerse de acuerdo.
_ ¿Viste qué rápido hicimos? Le
dije que me vista como quiera.
_¿Y entonces para que viniste?
_ Para estar seguro de cómo va a
vestirte a vos.
_¡Ahh no, vos me estás haciendo
pasar vergüenza!
_No, yo me estoy asegurando de
que no pasemos vergüenza. Por eso vine a
hablar con él.
_Guillermo me estoy enojando.
_Enojate. Enojate todo lo que
quieras, tenés mi permiso.
_¡No necesito tu permiso para
enojarme!
Antes de abrochar su cinto de
seguridad Guillermo se pone de costado y mirándolo seriamente le dice_ Pedro,
¡ojo con lo que te ponés! Tanto para la boda como para el desfile, ojo con lo
que te ponés. Porque vas a tener quilombo conmigo y de los grandes, y no
va a haber ojitos ni sonrisita que lo
arreglen. Vos, te las vas a ver conmigo y a ese pelotudo, lo mato. ¿Estamos?
Pedro con el ceño fruncido
arranca el Sonic sin hablar. Pasan apenas minutos que parecen horas en ese
silencio. Guille lo mira de arriba abajo. Está hermoso. Y enojado, es más lindo
todavía. Acerca su mano lentamente intentando acariciar su cabello y sucede lo
que suponía que iba a suceder. Pedro lo esquiva. _ Dejame.
_No. No te voy a dejar. Te amo y
tengo el deber moral de intentar que vuelvas a mirarme como me miraste en el
local de Robertino.
Pedro no responde. Detiene el
coche en el semáforo y Guillermo vuelve al ataque. _ ¡Basta, te dije! ¡Dejame!
_¡Ni cuerdo te pienso dejar! Ni
cuerdo… porque estoy loco por vos. _ Y sin darle posibilidad de reaccionar le
toma la cara entre sus manos y le come la boca. Pedro no es tan fuerte y su
enojo comienza a desintegrarse bajo semejante beso. La luz ha cambiado a verde
y unos bocinazos los despiertan del ensueño. Guillermo mira hacia atrás y ve al
conductor del auto haciendo gestos de todo tipo para que se muevan. Baja el
vidrio y sacando medio cuerpo por la ventanilla le grita delante de todos los
transeúntes _¡Pará ortiva! Dejame besarlo, ¿no ves que nos estamos
reconciliando? ¿Nunca estuviste enamorado vos?_ La gente que circulaba por la
calle ha detenido su atención ante los gritos, y el escuchar esa declaración de
amor varios comienzan a aplaudir entre silbidos y gritos de aliento.
Un grupo de chicas desde la
parada del colectivo empezaron a cantar _¡Piquito! ¡piquito!
Sin hacerse rogar, Guillermo con
el vidrio aun bajo, le estampa a Pedro un beso sobre los labios ante la mirada
de la gente que volvió a aplaudir. Pedro arranca el Sonic con una sonrisa
cruzándole el rostro y saluda a los testigos con toquecitos de bocina. De ahí
se fueron a almorzar y después, como estaba planeado, se perdieron en la casa
hasta el día siguiente.
El momento tan esperado llegó.
Guille acompaña a Pedro detrás de bambalinas y este le pide que se quede con él
hasta que llegue el momento de salir a la pasarela. Está nervioso. Robertino
trata de calmarse y mientras ajusta los detalles de los modelos prontos a
salir, canta intentando un estado de relax.
_Pedro, explicame ¿Está cantando
o pide auxilio?
_Guille no empecemos.
_Este canta en la ducha y le
cortan el agua
_¡Guillermo por favor!
Se llama a silencio, no quiere
ponerlo más nervioso de lo que esta.
_Peter, el final no está muy
lejos. Vení, sentate y dejate maquillar. La ropa va al final y relaja “yani”
¡que tenés una cara de espanto! Vos Guille, ¿por qué no vas a sentarte con el público?
Es para que no te pierdas el factor sorpresa… Tenés un asiento en primera fila
esperándote._ Guillermo clava los ojos en Pedro. _ ¿Qué significa Yani?
Pedro no quiere responder y lo
mira suplicante. _ Después te cuento.
_Ah… Ahora te habla en código… Pedro,
yo tengo muchas ganas de disfrazarlo de tarugo y enterrarlo en la pared de una
sola trompada. ¿Vos crees que podré darme ese gusto?
_¡Guillermo!_
_ ¡Osi!_ Robertino llama a alguien.
“¡Ay cagamos! ¡Osi! ¿Y ahora con que va a salir esta cosa gelatinosa?”
Un tipo común y corriente se
acerca a ellos._ Vení Osi que te quiero presentar a dos amigos. Son mis mejores
proveedores. Me consiguen unas maravillas tan exclusivas que hacen esto
posible. Un desfile de lujo. Guillermo,
Pedro, les presento a mi pareja. ¡Mi Osi!
El forzudo con verdadero aspecto
de oso le ofrece su mano a Guillermo primero y después a Pedro. _Carlos. Mi
nombre es Carlos. Un gusto.
Pedro le sonríe mientras estrecha
esa mano fuerte y Guille siente que algo dentro de él respira ya sin
dificultad. El tipo tiene una mirada humilde y noble. Tal vez Pedro decía la
verdad y el se estuvo comiendo la cabeza al pedo.
Guillermo observa asombrado el
despliegue de gente y movimientos coordinados y toma verdadera conciencia del
trabajo de Robertino que siempre había subestimado. Lo ve dirigir a toda esa
masa humana con tanto talento y profesionalismo, que ya le empieza a cambiar la
perspectiva que tenía sobre el joven diseñador.
_¿Querés que vayamos a sentarnos
con el público? En el final esto se pone realmente insoportable. Lo vas a
disfrutar mejor desde allá. Además este va a dejar de cantar y va a empezar a
gritar como un loco, ya lo conozco._ Le dice Carlos a Guillermo.
_Y bueno. Si se va a poner así
vamos para allá.
Al llegar a la primera fila donde
tiene un lugar libre y reservado al lado del de Carlos, se encuentra en la fila
de atrás a Gaby y Beto, Marcos e Isabel, Solage y Sonia, Laura y Cuca. _¡Ah bueno,
falta Materazzi! ¿Qué pasó que no vino?_ Pregunta irónico._ ¿Qué hacen todos
ustedes acá?
_¿Cómo que hacemos Guille? Lo
mismo que vos. Vinimos a ver a Pedro. El mismo nos invito._ Le explica
Gaby. Guille decide tomar asiento al
lado del Oso y no pensar por ahora, “Pedro,
un día de estos te voy a matar”… Pero de pronto lo ve. Viene al lado de
Robertino enfundado en un conjunto entallado a ese cuerpo que tan bien conoce.
No alcanza a discernir si es celeste o verde, pero ese color le sienta hermoso.
“Ahora que lo miro bien esta bronceado”.
Detrás de ellos todos los modelos, chicos y chicas que había visto del otro
lado cambiarse de ropa y ser maquillados y peinados a máxima velocidad, avanzan
acompasados y sonrientes envueltos en una nube de glamour. Son una fotografía.
Escucha detrás de él los aplausos y los comentarios de la gente del estudio.
_¡Ay no puede ser más lindo! _ La voz de Gaby_ ¡Miralo
Beto, es un sol!
_Si Gaby, tiene mucha facha el
pibe.
En un instante los modelos se
corren hacia ambos lados dejando un pasadizo entre ellos. Robertino y Pedro,
luego de haber llegado al extremo del escenario sin dejar de sonreír, se
vuelven sobre sus pasos, atraviesan ese pasadizo y desaparecen.
“¿Y tanto quilombo para esto”? Piensa Guillermo mientras observa
como el grupo de modelos realiza una coreografía breve y sugestiva al ritmo de
la música.
Como por arte de magia la música
cambia, las luces rotan, el grupo de modelos vuelve a abrirse hacia los
costados, unas bengalas artificiales se encienden y los parlantes dejan salir
un redoble de tambores… Entonces lo ve reaparecer como un ángel. El corazón le
da tres saltos mortales en el pecho. Robertino esta generosamente vestido con
sencillez y de negro, permitiendo que ese ángel de luz que viene desfilando a
su lado se luzca más que antes. Pedro esta vestido de blanco, inmaculadamente
blanco, su piel bronceada, su cuerpo magnánimo y dadivoso envuelto en aura de
luz. No sonríe. Tiene un aire ingenuo en la mirada. Parece un serafín que trae
debajo de esa ropa que lo cubre un designio sagrado. La platea estalla. El público
presente aplaude enloquecido. Los flashes se disparan por todas partes. Ve
gente ponerse de pie sobre sus sillas para tomar fotografías.
Pedro sigue mirando a su
alrededor con esos ojos cándidos y tiernos como si no llegara a comprender
tanto alago hasta que sus ojos lo encuentran. Lo ve y entonces por primera vez
en esta segunda pasada sonríe, pero le sonríe solo a él. “Guillermo Graziani, ponete de pie ante este sol que ha venido a
entibiar tus nieves eternas, gracias a él te has convertido en una persona
capaz de amar, de pedir perdón y de perdonar.. Este es tu propio sol”. Se pone de pié y lo aplaude a rabiar. Pedro
desde la pasarela le sonríe y Guillermo sin dejar de mirarlo piensa. “Cuando no me mira lo extraño. Cuando se
enoja conmigo me atormenta. Cuando alguien más lo mira enceguezco de celos.
Cuando lo tengo, todo me parece poco. Pero siempre va a haber una forma en la
que yo me sienta mejor que nunca. Cada vez que él sonríe. Te amo Pedro. Te amo.”
Y le arroja un beso desde la platea.
Continuará...
Guillermina!! Muchas gracias por esta hermosa historia..Me encanta Merceria!!
ResponderEliminarUff!!!! Guau guau guau!!!! No se que otra exclamacion usar!!! Sandra impecable!!!! Al final Graziani relajado es un dulce de leche!! Esa declaracion en medio de la calle! Como no amar a esta mole de mal humor!!!!! Y el final del desfile!!! Con Pedro sonriendo solo a su amor!!!! Hermoso!! Gracias y ya estoy ansiosa por sue llegue esa boda!!!! Barby
ResponderEliminarSandra te pasaste! Yani...ja ja, me encantò!!! Muy lindo escribìs, con humor y ternura. Una historia distinta, con el mismo gran amor de siempre. Guillermo tan torpe amando con tanta intensidad a su Cielito, dulcìsimo. Espero con ansiedad la boda. No me la quiero perder. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarBueno Sandri, què más te digo de tu mercerìa desopilante que alegra las almas, has creado a ese Robertino adorable con sus descripciones de Graziani y del novio, que son para morir pero de risa, es Pedro trolito y el Graziani tìpico, fic completa amore. Gracias por tu comedia semanal. Abrazote, por suerte pude leerla.
ResponderEliminarGracias Sandra por tan buena ubiación en el desfile. Lo vi, lo vi todo sin perder detalle: ¡que precioso estaba nuestro Pedro!! Y que personaje fantástico creaste con este Robertino, me lo imagino todo el tiempo interpretado por Diego Ramos, es casi una obviedad, pero no puedo ver a otro en ese personaje!! Me quedo esperando la boda. TAA
ResponderEliminar¡Si, esverdad AA! Te juro que no lo había pensado pero Diego Ramos es a la medida de este personaje. Ehh.. de pedir pista para saber quien sos ni hablar verdad?? Jeje.. No importa, me basta con que estés acá y que puedas disfrutar esta fic conmigo. Abrazote Guilledrista!!!
ResponderEliminarHermoso, me rei muchisimo, se nota que se quieren a pesar de lo diferentes que son cada uno. Muchas gracias Felicitas
ResponderEliminarQue genialidad tu historia Guillermina, me alucina leerte y descubrir este Pedro tana femenino y esa Guille tan celoso y cuidadoso de su cielito! Hermosos los dos!!!!
ResponderEliminarPerdòn por la tardanza, vengo un poco atrasada en la lectura. Què maravilla Sandrita, tan original tu historia, y tan divertida y tierna. Què emocionante va a ser esa boda, aunque imagino que algùn toque de comedia va a tener!!!
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