TEATRO - Capítulo 1
Mientras bebe el café caliente en
la tibieza de su departamento Pedro fuma un cigarrillo, observa a través de la
ventana el domingo gris de otoño y piensa en él. Sobre la mesa y pegado a su taza de café se
encuentra el diario del día junto a un par de revistas nuevas y cholulas que
acaba de comprar. Todos los diarios, todas las revistas le parecen pocos. Esta
noche es la entrega de los premios “Martín Fierro” y él va a estar ahí. Anoche ha ido a verlo al teatro y esta noche
piensa volver. No es ni la tercera ni la cuarta vez, ha ido tantas veces que se
sabe parte de la obra memoria.
Esta vez se saca las ganas
acumuladas y locas que ha tenido por largo tiempo de seguirlo (y perseguirlo)
por todos lados, solo para verlo. Nunca se atrevería a más. Él no es la clase
de público que persigue al ídolo, se muere de vergüenza de solo pensarlo.
En su obra de teatro anterior se
había visto limitado en todo. La mentalidad amplia de Álvaro había tolerado su
manifiesta admiración por ese hombre, pero hubiese encontrado un tope seguro
ante la mínima expresión de fanatismo, que finalmente fue lo que pasó. Había
logrado a duras penas poder arrastrar a Álvaro a dos funciones con un intervalo
de treinta días y sin que su novio
sospechara lo que le pasaba, esas funciones le habían costado algunas noches de
insomnio.
No conforme con ver y escuchar a
escondidas todas sus entrevistas radiales y televisivas por you tube, también a
espaldas de su novio, había recortado todas las notas y fotografías que fue
encontrando en diarios y revistas, y las ordenó con un toque obsesivo en el
álbum que construía de manera clandestina, cuya única temática era él, ese
hombre que vivía en su mente. Lo venía armando desde hacía un par de años
largos, pero con el único que compartía su infantil secreto era con su primo
Marcial.
A pesar de guardarlo siempre con
extremo cuidado para que Álvaro no lo viera, por esas cosas de la vida y sin
buscarlo, Álvaro lo encontró y esa fue la gota que rebalsó el vaso.
_¡Esto se llama obsesión, Pedro!
Estás obsesionado con ese tipo.
Pedro no respondió porque todavía
le quedaba algo de sentido común y era consciente que en el reproche de su
pareja había un toque de razón. _Es una tontería amor, una chiquilinada mía,
nada más.
_El problema no es el álbum, el
problema es que lo escondas. Si no lo hubieses hecho a escondidas yo me estaría riendo, pero el hecho de que lo
ocultes me preocupa. _ Ese día lo Álvaro lo había mirado con dolor al hacerle
la pregunta que marcaría un final. _ Pedro, cuando hacés el amor conmigo,
¿pensás en él?
Pedro lo había mirado a los ojos
al responderle, sabiendo que lo iba a lastimar. _ A veces sí.
El rostro sereno de Álvaro se
había desfigurado. _ Vos a mi no me tocás nunca más.
Pedro había intentado suavizar la
situación de todas las maneras posible. _ Pará amor, por favor no es para
tanto.
Álvaro se dirigió a la habitación
de ambos, extrajo del placard una valija y comenzó a cargar su ropa en ella.
_¿Qué haces Álvaro? No te vas a
ir por esto._ Pero Álvaro continuaba guardando sus pertenencias en la valija
sin articular palabra. _ ¡Álvaro, no podes irte por esto!_ Pedro lo sujeta por
un brazo.
Esa noche lo desconoció. Se
detuvo en seco, miró la mano que lo sostenía y lo miró a los ojos. _ Soltame.
Pedro lo había soltado._ Está
bien, ya te solté. ¿Ahora podemos hablar civilizadamente?
_¿De qué vamos a hablar si acabás
de decirme que cuando hacés el amor conmigo pensás en él? No es conmigo con quien tenés que hablar.
_¿Y con quien lo voy a hablar si
no es con vos?
_En primer lugar, deberías
hablarlo con un analista. ¡Psicoalanizate! Y en segundo lugar. _ Pedro jamás lo
había viso así. Estaba desencajado de dolor _ ¿Por qué no lo hablás con él?
Andá, buscalo. Intentalo al menos,
porque si no te va a quedar siempre esta asignatura pendiente. Así nunca vas a
poder construir nada.
_Hey, escuchame. ¡Pará de guardar
cosas en la valija!_ Pero él no se detuvo. _ Álvaro, te hago una propuesta. Yo
tampoco quiero esta obsesión dentro de mí. De verdad, quiero revertir esto que
me pasa. Quedate, no te vayas. Te prometo mañana mismo buscar ayuda
profesional. Ayudame. Enfrentémoslo juntos.
Pero herido en su orgullo más
profundo, Álvaro terminó de guardar sus cosas y antes de irse le había dicho._
Cuando lo hayas resuelto llamame.
_Si cruzas esa puerta, en tu vida
vas a volver a dormir conmigo.
_Veremos._ Le había respondido
demasiado lastimado como para reflexionar a tiempo. Cuando Álvaro cerró la
puerta de calle de una manera que Pedro sentenció interiormente como
definitiva, con toda la bronca del mundo le había arrojado un cenicerazo que
dejó su marca en la abertura.
Después de caminar como un perro
enjaulado por todo el departamento, se había servido un whisky sin hielo y
había llamado a Marcial para desahogar con él lo que le tocaba vivir.
_¿Se fue?
_Si, se fue. ¡Tengo una bronca
que agarraría todo a patadas! Cinco años juntos y tiró todo a la mierda por un
álbum de fotos.
_Bueno, no es
solo un álbum de fotos. Vos sabés que
ese tipo te come la cabeza.
_Pero es una
pendejada mía. Jamás me acerqué a él. Nunca busqué conocerlo, ni siquiera un
autógrafo suyo tengo. Ese tipo ni sabe que yo existo.
_Ahora, Pedro,
¿cómo se ocurrió decirle que cuando hacías el amor con él a veces pensabas en
el otro?
_Otra pendejada
mía.
_¡Ay, Pedro!
Sos abogado, esas boludeces no se te pueden escapar. Yo, más que pendejada, lo
relacionaría con “el deseo inconsciente de morir”
_¿Qué querés
decir?
_Que a lo mejor
tenías una necesidad interna y escondida de que pasara lo que pasó para tener
el camino libre._ Marcial cambia el tono de su voz._ Que este es su gran momento de éxito no es un
secreto. El país entero habla de él.
Gana todos los premios para los que es nominado, hizo unas ficciones que
paralizaron el mundo todas las noches y ahora vuelve a reventar el teatro.
Pedro piensa. _
Si puede ser, pero casi le supliqué que no se fuera. Le propuse enfrentarlo
juntos, le prometí hacer terapia. Le dije que yo tampoco me sentía bien con esa
obsesión que siento por él. Pero nada lo conmovió. No se le movió un músculo y
me dejó.
_Bueno, por
ahora calmate y tratá de dormir, que tal vez mañana hablan y se reconcilian.
_Si, tenés
razón. Tal vez sea tan solo una tormenta de verano y mañana lo podamos
solucionar. Te quiero primo, un abrazo.
Cortó con
Marcial e intentó comunicarse con Álvaro, pero no lo atendió.
_¡Hijo de puta!
¡Maldito cabrón hijo de puta! Ya te vas a arrepentir de haberme dejado.
Aquella noche,
después de caminar como embichado por el departamento, extrañándolo, bebió
algún whisky más de lo habitual y desahogó sus penas escuchándo y mirándo por
you tube a ese bello motivo del conflicto, pero esta vez a escondidas de nadie.
Álvaro lo había dejado.
La primera
noche durmiendo solo después de más de mil compartiendo la cama con Álvaro, no
había resultado fácil. Lo soñó y le pareció escuchar que la puerta de calle se
abría para traerlo de regreso. Pero después comprendía que todo había sido eso,
tan solo un sueño. Estaba solo.
Esa mañana se
había levantado temprano, más temprano de lo acostumbrado y decidido a ponerle
el pecho a sus circunstancias, había puesto música suave y se había quedado
mucho tiempo bajo el agua caliente de la ducha antes de dirigirse a su trabajo
como abogado en una multinacional.
Anduvo un par
de días perdido, sin saber qué hacer con su tiempo libre. Se juró a sí mismo no
volver a llamarlo y seguir adelante con su vida como pudiera. Lo extrañaba y
mucho. Pero si Álvaro había decidido irse, el retomaría el control de su vida
como le fuera posible.
Tres días
después que Álvaro se marchara y para distraerse, al salir de su trabajo a
media tarde, en lugar de dirigirse a su departamento donde se sentía demasiado
solo, condujo hacia el Plaza sin pensar demasiado en lo que hacía. Había
escuchado en la empresa a las empleadas hablar de él y haciendo de lado algo
muy parecido a los celos había prestado atención a lo que hablaban.
_Siempre llega
en taxi entre las cinco, cinco y media de la tarde. Otras veces lo lleva
alguien. Es muy tierno cuando se encuentra con sus fans. Se saca fotos y firma
autógrafos.
Estacionó y se
quedó observando los movimientos a su alrededor. 5:45 y no aparece por ningún
lado. “Soy un pendejo” piensa y está
por arrancar el Sonic cuando lo ve llegar, con sus jeans negros, su campera
informal y el morral cruzado. Siente al mundo caer a sus pies. _¡Ay Dios mío!_
Se escapa de sus labios. Así al natural
está más hermoso que nunca. Más hermoso que cuando se enamoró de Charly, mucho
más hermoso que en las fotos que ha visto cuando pinta el mundo en rojo. Más
hermoso que en la televisión. Más hermoso que en you tube. Cruza los brazos sobre el pecho y lo sigue
con la vista, un grupo de fans se acerca a él.
_ “Pobrecitas, ¿sabrán de que no tienen
chances? “_Piensa mordido por los celos una vez más. _Me dan vergüenza ajena. Parecen unas adolescentes frente a Justin
Bieber.
Pedro es joven
pero no deja de ser un adulto y por sobre todo, un hombre estudiado y culto.
Respira hondo en intelectualiza que ese grupo de mujeres forma parte del mundo
de ese hombre que le quita el sueño, en un instante aprende a separar las aguas
y por solo segundos las mira con cariño y una sonrisa, tienen tanto derecho a
admirarlo como él. Respira más hondo aun y se abstrae de la imagen de ellas para detenerse en él.
Siempre habla entre líneas cuando se refiere a su vida privada y admite
públicamente no haber regado lo suficiente su jardín, sobre todo ese espacio
del jardín donde más se riega. Se da cuenta que aún no ha visto la obra y se
promete a si mismo hacerlo esa misma noche si hay localidades disponibles. Si
no, comprará la entrada para la próxima. Sueña con que la suerte lo acompañe y
poder conseguir un lugar para esa noche donde sea que le toque.
Desde el interior de su auto azul eléctrico
conjura sin saberlo todas las energías del universo y sin pensarlo dispara una
mirada que atraviesa el parabrisas del Sonic, el grupo de fans, el aire que lo
separa de él, los átomos de energía que existen en esa distancia inmaterial y
caen sobre su ídolo como una corriente magnética y sorpresiva de energía que le
advierte que está siendo observado y de qué manera. Con lentitud levanta la
cabeza y enfoca su mirada tratando de encontrar esa fuente de energía. Sus ojos
buscan como radares. Pedro se siente descubierto, se desplaza hacia abajo
tratando de que su auto parezca deshabitado, es una buena estrategia pero no
eficaz. Algo le confirma a la estrella que esa mirada que sintió sobre él venía
desde ese lugar, desde ese auto que parece no tener un conductor a bordo.
Saluda a sus fans y se disculpa por la hora, debe ingresar al teatro. Ellas se
van felices por las fotos y autógrafos obtenidos. El se queda escondido apenas
unos minutos que le bastan para ver una figura humana reincorporarse dentro de
ese auto tan llamativo, encender el motor y marcharse.
El gran artista
se sonríe solo para sí mientras piensa _ ¿Quién
serás? Está buena tu estrategia y dice mucho. Timidez… Eso me gusta.
En su camarín
se prepara para la primera función con un poco mas de adrenalina de lo
habitual, su incondicional “Otero” también lo nota diferente.
_¿Todo bien,
maestro?
Él relaja su
mirada y le sonríe a ese joven que se carga sobre los hombros noche tras noche,
función tras función, sumiso como todo buen aprendiz, compartir el escenario
con él. Lo admira secretamente por eso. Ha soportado sus arrebatos de mal humor
en algunos (no todos) los ensayos y
siempre mantiene esa imagen prolija y del que sabe que compartir un escenario
con un maestro no te rodea de beneficios sino de obligaciones.
_Todo bien
chiquito. Todo bien.
Pedro ha
corrido en busca de alguna localidad para la función de esa noche. El también
sintió la conexión y no quiere perderla. Pero su sueño mágico se estrella contra las palabras “no hay más
localidades disponibles”. Igualmente compra una para la noche siguiente. Gira
para irse cuando descubre a alguien revendiendo entradas._ Cuanto, solo decime
cuanto._ Compra la entrada y se marcha feliz, pensando en que va a volver.
El telón se
abre, comienza la primera función. Todo está como de costumbre pero hay algo
que interfiere en sus sentidos. Un aroma diferente. Si, de eso se trata, él
está ahí escondido en las penumbras del teatro. Se sonríe interiormente. Su
profesionalismo jamás le permitiría exteriorízarlo. Es un hombre y joven, aunque se crea
protegido por las sombras, su aroma lo delata. “Estas acá. Te puedo oler. Ya voy a saber quien sos, no voy a
desesperar, ya vas a venir a mí”.
Le hace
apertura a la función como si él no estuviera o mejor dicho, absolutamente
consciente que él estaba ahí, si era él. Podía sentir su olor de hombre pese a
la multitud que los separaba.
Continuará.
Ay Guillermina, que lujo poder leerte con esta nueva historia que ya me atrapó!! Maravilloso ese comienzo, esa mezcla de realidad con ficción. Que intriga saber que pasará luego cuando el universo conspire para encontrarlos cara a cara!! No puedo esperar por la continuación, le veo un gran futuro!! Besos
ResponderEliminarnooo que maravilloso estreno me encantoooooooooo guillermina , estoy rv}botando por las paredes como sandris jajjaj ese percibirlo entre la multitud y ya vas a venir a mi me me mato!!!! felicitacionesssss mariana
ResponderEliminarSandra...te dije alguna vez lo mucho que me gusta como escribis??...me encanto este nuevo comienzo....muy buena historia... diferente....pero tan ellos...."conjura sin saberlo todas las energías del universo y sin pensarlo dispara una mirada que atraviesa el parabrisas del Sonic, el grupo de fans, el aire que lo separa de él, los átomos de energía que existen en esa distancia inmaterial y caen sobre su ídolo como una corriente magnética y sorpresiva de energía que le advierte que está siendo observado y de qué manera..." "¿Quién serás? Está buena tu estrategia y dice mucho. Timidez… Eso me gusta. "..."“Estas acá. Te puedo oler. Ya voy a saber quien sos, no voy a desesperar, ya vas a venir a mí”. Mortal...nada mas! Gracias!! Barby
ResponderEliminarAaahhh no no no, morí de amor!!!! esa conexión a la distancia!! ya quiero q s encuentren!!! Felicitaciones!!!!!
ResponderEliminarSandra tu historia me encanto , me atrapo desde el comienzo y que final tan esperanzador.... me gustaría ya leer lo que sigue, que imaginación fabulosa la tuya. Graciela CT
ResponderEliminarUna maestra Sandra! Y me encantan las fic con puteadas. (Un desahogo clandestino) Sos muy talentosa. Me encanta como iniciò esta historia y el "solo" de Pedro: ..."Había escuchado en la empresa a las empleadas hablar de él y haciendo de lado algo muy parecido a los celos había prestado atención a lo que hablaban".. perfilando su identidad.Muy bueno. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarMe encanto tu historia!! Me gusta y mucho!!Gracias!!
ResponderEliminarSandris, esto está buenísimo! La obsesión por el ídolo, el aún mantener la lucidez para darse cuenta que se está transformando en un problema, la conexión energética fulminante que atravesó parabrisas, fans, todo... Mezclar realidad y ficción... Un combo explosivo fenomenal. Me encanta! Ah, creo que no comenté el último capi de La Mercería... Otra genialidad!! Cuando Guiie saca medio cuerpo afuera del auto y le grita al de atrás "Pará ortiva, nunca estuviste enamorado?" Non, no, no, me mata!! Amo tu pluma.
ResponderEliminaruffffffffffff!!! Sannnnnnn!!! Q historia geniallll!!!! está Bellísimaaaaaa!!! Mi Pedrito siempre tímido, pero resuelto!! Ahora: si Freud lee lo q le respondió al novio... se hace una pansada!! jajjaj!!!! (intencional d acá a la China!! jajjaj!! Lo Adoré!! P cuándo el próximo capi??? es HOY, no??? pleaseeeeeee!!! Carina
ResponderEliminarEstoy empezando ahora a leer esta historia..dios que me perdí hasta ahora jeje me encanta..Pedro y Julio!!! Bueno.,a ver que pasa!!
ResponderEliminar