Audiencia
– Parte XX Guillermo y Pedro

Guillermo
pasa la noche en el hospital con Pedro, lo ve dormir relajadamente y eso lo
alivia. Sostiene una de sus manos y le recuerda mucho a Fabián, cuando de niño
en esas noches de pesadillas solía ir hasta su habitación para calmarlo y se
dormía tomando una de sus manos, era la única forma de que pudiera conciliar
sueño otra vez. Y Pedro necesita de esa protección, se da cuenta de eso, todo
ese trasfondo familiar pasado que suele perseguirlo aún lo atormenta y a veces
cuando duerme suele fruncir el ceño en señal de un mal sueño. Lo notó en esas
noches que pasaron juntos en El Delta, ojalá pudiera borrarle tanto dolor pero
lo único que puede hacer es acompañarlo y demostrarle que aquello quedó atrás.
La mañana llega y el médico ingresa para darle la buena noticia, puede irse del
hospital sólo deberá seguir algunas recomendaciones para sanar completamente,
Pedro sonríe feliz y comienza a prepararse con ayuda de Guillermo. “Bueno
precioso, ahora sí, vamos a casa” y Pedro lo mira directamente a los ojos con
una chispa de entusiasmo que brilla intensamente “a casa” repite y suspira “me
gustan en esas palabras salidas de tu boca” exclama y Guillermo se sorprende y
le responde con una caricia. Van camino al departamento, Beto los lleva
en su
auto, pudo rescatar el auto de Pedro pero lo dejó estacionado fuera del
edificio en donde compartirán hogar con Guillermo. Llegan al fin y al ingresar
al lugar sienten una particular alegría porque realmente les ha sido difícil
llegar hasta allí, hasta ese momento de decisión en cada uno pudo reconocer ese
sentimiento por el otro, el momento en que más allá de los prejuicios y de los
miedos optaron por jugarse por ese amor pensando solo en ellos, ya no importan
los pensamientos ajenos o inclusive las miradas de desprecio, lo único
verdaderamente importante es reconocerse en el otro y que el amor no entiende
de géneros, de edades, solo es.
Beto
trae con él todas las valijas que Camila le había dejado preparadas a Pedro y
que él había colocado en el auto antes de ser atacado. Pedro aprovecha para
recorrer el lugar, un comedor iluminado por un gran ventanal, una cocina
amplia, una pequeña oficina, la habitación y un inmenso baño con jacuzzi “vamos
a tener que traer algunas de tus plantitas, para alegrar el lugar” le sugiere a
Guillermo “claro que sí, voy a pedirle a Cuca que me separe algunas macetas y
que coloque gajos o trasplante algunas plantas” y mientras Pedro sigue
recorriendo el lugar, Guillermo no puede dejar de mirarlo, es como si le costara
todavía creer que ese hombre al que ama desesperadamente, está allí preparado
para iniciar una nueva vida a su lado, “Bueno, ya acomodé todo Guille, hice las
compras y tienen todo guardado” le dice Beto “gracias Betito, gracias por todo,
más tarde llamo al estudio para ver cómo está todo” le comenta Guillermo “vos
tranquilo, ocúpate de Pedro que nosotros nos ocupamos del estudio Guille, bueno
me voy, cualquier cosa sabes, contá conmigo” y se saludan y luego Beto se
acerca a Pedro para despedirse “cuidámelo a Guille” le encomienda mientras lo
abraza “tranquilo, nos vamos a cuidar mutuamente” le contesta Pedro y luego
quedan solos. “¿Queres descansar? O ¿te preparo algo para comer?” le consulta
Guillermo “no, quiero que vengas acá conmigo” le indica y Guillermo se acerca
lentamente hasta colocarse delante de Pedro “y ahora ¿qué?” le pregunta “¿me
abrazas?” le dice Pedro y Guillermo siente que se desarma por dentro, tanta
ternura le brota por los poros que jamás se le cruzaría negarse ante ese pedido
y lo envuelve en un gran abrazo, y Pedro le responde rodeándolo con sus brazos.
Por un largo tiempo se entregan a ese momento, aspiran el dulce aroma de sus
cuerpos, las manos acarician suavemente, los cuerpos se amoldan y comparten el
calor, no existe dicha mayor que aquella que pueden demostrar con ese gesto sin
pretender nada más sólo ese contacto en el que se resumen millones de palabras
que carecen de sentido cuando los demás sentidos hablan. Solo sonríen ante esa
intimidad, Guillermo jamás hubiese imaginado encontrarse tan a gusto en ese
lugar, dejar que los minutos transcurran sin sentir la necesidad de apartarse
ya que nunca fue muy partidario de las demostraciones públicas o privadas pero
Pedro hace que cada caricia, cada gesto, cada abrazo se convierta en un deseo
de permanecer, de absorber, de encontrarse y redescubrir sensaciones que creyó
vedadas para él. Su rostro se hunde en el cabello de Pedro “Me haces tanto
bien” le dice sin darse cuenta y Pedro le responde reforzando ese abrazo.
Cuando por fin se miran, sus ojos sonríen por tanto amor, “Cielito, si queres
podes descansar mientras preparo la comida” le sugiere “prefiero darme una
ducha primero, ¿Qué me vas a preparar de rico?” le consulta Pedro “unas pastas
con salsa ¿te van?” le pregunta Guillermo “¡claro que sí, me vendrían bárbaro!”
y dicho esto se dirige a la habitación para preparar sus cosas. Guillermo por
su parte se pierde en la cocina y mientras tararea una canción comienza con la
salsa. Pedro al salir del baño escucha de lejos a Guillermo, incrédulo se
acerca al marco de la puerta y sonríe ante la sorpresa que le causa oírlo
cantar. Se viste, se seca el pelo con la toalla y sin peinarse va sigilosamente
hacia la cocina, Guillermo le da la espalda no se percata de su presencia.
Pedro se apoya en una de las sillas, observándolo, no puede dejar de sonreír y
cuando Guillermo gira sobre si para buscar algo se topa con esos hermosos ojos
marrones y la gran sonrisa de hoyuelos que siempre lo cautivó “¿Qué haces
ahí?¿Estas vigilando como cocino?” lo increpa tratando de mantenerse serio “por
supuesto, yo soy el juez y voy a dar el visto bueno a lo que estas preparando”
continúa con el juego “ah mira vos ¡que atorrante!, y ¿Qué pasa si te gusta?
¿Cuál va a ser mi premio?” mirándolo con gran picardía. Pedro se incorpora,
rodea la silla y la mesa colocándose delante de Guillermo separándose apenas
unos centímetros “¿Qué te gustaría de premio?” lo mira desafiante y Guillermo
sonríe de costado recorriéndole el rostro con sus ojos para luego detenerse en esos
labios carnosos “tu boca” le dice finalmente. Pedro deja escapar un suspiro y
Guillermo se hunde en esa boca sin pedirle permiso, lo besa con intensidad, con
deseo, toma su rostro para asegurarse de que no escapará y lo domina, Pedro se
deja hacer, su voluntad cayó directamente al piso junto con todo lo que había
en la mesada cuando Guillermo lo empujó hacia ella. Los besos recorren el
rostro amado y regresan al paraíso, las manos se pierden entre el cabello
húmedo y juegan a peinarlo y despeinarlo, al fin se alejan tratando de recobrar
la cordura, Guillermo no quiere que la comida se pase o se queme. “¿Tendremos
algún Cabernet por acá?” consulta Pedro revisando alacenas “no, no, no,
chiquito, Malbec” lo corrige Guillermo “dale Graziani, tomemos un cabernet para
brindar por “esto …. lo nuestro”, al menos esta vez” y Guillermo lo mira
entrecerrando los ojos al mismo tiempo que le apunta con el dedo índice “¿al
menos esta vez? Vos, a mí, me vas a salir muy caro” le retruca y Pedro poniendo
carita de desentendido le contesta sin el más mínimo pudor “¿yo? No entiendo
porque me decís eso” se acerca a la mesa con la botella y el destapador, sirve
dos copas y brindan “por mi amigo, por mi socio, por el amor que descubrí a tu
lado y por esta nueva vida juntos” declara Pedro “por todo eso y por permitirme
amarte” incluye Guillermo y ambos se emocionan. Se sientan a la mesa por
primera en vez, en ese lugar que se convertirá en su hogar desde ahora, comen
recordando anécdotas, momentos en que los roces, las miradas, las palabras
comenzaron a significar algo más. “Vos a mí me despertaste Pedro” comienza a
hablar Guillermo “me despertaste de una larga, larga, larga época de
adormecimiento y no me voy a cansar de agradecértelo nunca” concluye “yo,
también desperté Guille, y descubrí quien era. Jamás permitiré que esto
termine, porque si de mí depende quiero permanecer a tu lado más allá de esta
vida” sus ojos brillan y Guillermo no puede evitar tomar ese mentón que muchas
veces tomó en su mano para perderse en esa mirada profunda y sincera.
Los
días transcurren, Pedro sana completamente, Guillermo hasta el momento no le
había permitido acudir al estudio para ayudar a sus socios hasta no tener la
certeza de que hubiera sanado. Todos saben que conviven aunque no blanqueen que
son pareja, llegan temprano y se retiran a última hora trabajando juntos en el
despacho y algo más. Gaby se ha convertido en la consejera de Pedro, adora
escucharlo y descubrir otras facetas más sensibles y románticas de Guillermo, y
por su parte Beto sigue siendo el confidente y mano derecha de Guillermo quien
siempre le sugiere arriesgar un poco más con Pedro, demostrar más. En el
departamento, Pedro ha aprendido de Guillermo, como cuidar las plantas y se
desvive no solo por ellas sino por ese hombre también “Amor, vení un cachito
que quiero que pruebes esta salsa, decime si está bien de sal” y le acerca la
cuchara de madera a la boca “hmmmm, riquísimo” le dice Guillermo “¿nada más que
riquísimo?” le reclama Pedro “cuando cocines como yo, te prometo que enciendo
fuegos artificiales” le dice en tono irónico, Pedro lo ignora y sigue
revolviendo la salsa hasta que siente unas manos apoderarse de su cintura y
luego el cuerpo de Guillermo se recuesta sobre el suyo. Guillermo hunde su
rostro en el cuello de Pedro besándolo, se pierde en la fragancia de su perfume
y mordisquea luego su oreja “te recuerdo que tu hijo va a venir en cualquier
momento con su novia, así que mejor dejemos “esto” para después” le recuerda
Pedro “sos muy tentador para dejarte para después, además Fabián no es puntual
para nada” le explica mientras lo sigue recorriendo con sus labios y Pedro se
gira para atraparlo con su boca, las manos de Guillermo bajan lentamente hasta
el pantalón de Pedro cuando el timbre suena “justo ahora se le ocurre llegar a
tiempo, ¡justo ahora!” replica al marchar hacia la puerta “¡Hijito, viniste!”
la recepción es muy paternal, Guillermo no puede dejar de abrazar a Fabián que
cuando puede zafar se dirige a Pedro para saludarlo “¿Pedro? Te puedo preguntar
¿Qué le hiciste a mi viejo?” está más efusivo que nunca” le confiesa entre
risas “epa, epa que escucho todo de acá ¿eh? Pasa querida, cualquier cosa que
te haya dicho Fabián de mí, descartala porque es de exagerar bastante” y
Valeria ingresa al comedor acompañada de su suegro. Fabián con el tiempo logró
comprender que su padre había encontrado la felicidad completa al lado de
Pedro, nunca lo había visto sonreír tanto o mirar a otra persona con la
devoción que lo hacía al fijar sus ojos en Pedro “¿cocinaron los dos?” preguntó
al fin Fabián “no, Pedro se encargó de todo esta vez, es casi un profesional”
lo elogió Guillermo “¿casi un profesional? Hace un rato no opinabas lo mismo
Graziani” le retruca Pedro “hace un rato estaba en fase de preparación pero
ahora puedo decir que te has lucido precioso” Fabián y Valeria sonríen al
verlos seguir ese juego de provocarse. La noche transcurre, los invitados se
despiden asegurándoles que volverán pronto y al encontrarse solos la
electricidad se adueña del lugar, del aire que respiran, atrayendo sus cuerpos
como imanes “¿en que estábamos hoy?” le pregunta Guillermo “si mal no recuerdo,
tus manos impertinentes habían encontrado su camino hacia ….” y Pedro no puede
terminar la frase porque Guillermo tomó su boca reclamándola, los besos se
intensifican, la respiración se agita y Guillermo susurra en su oído “hoy el
postre sos vos”. La pasión se desata en casa de los Beggio – Graziani, allí no
necesitan esconderse de nada ni nadie, allí encuentran su paraíso personal
donde las reglas no existen, donde solo importa demostrarse todo el amor que
sienten, cada día juntos es un gran regalo, un elixir, y viajan juntos al
nirvana en donde al convertirse en uno, solo pueden agradecer en haberse
encontrado y amado porque en definitiva eso es lo importante.
FIN
Juli querída... Que decirte. Estoy que lloro y no lloro. Yo se que vas a seguir escribiendo, pero como te comenté en la página, también se que voy a extrañar horrores esta "Audiencia" que me regaló tantos momentos felices.. Tu historia me ha dado la paz que me habían negado, ha sanado heridas y me ha hecho volar en el océano sin límites ni fondo de la imaginación con una sonrisa.., Con una gran sonrisa. Amiga, tenés un don. No lo abandones nunca. Jamás dejes de escribir. Desde este pequeño rincón del mundo hay una alma Guilledrista como la tuya que te espera. ¡Gracias Juliana Millán! ¡Infinitamente gracias! Para vos un aplauso de pié... Personalmente, elijo quedarme con esta frase:
ResponderEliminar“Bueno precioso, ahora sí, vamos a casa”... Tal como debió ser.
¡Te quiero Juli! Besossssssssss...
Qué hermoso final para esta historia!! Todo resultó tan natural, tan como debió ser... Gracias por escribirlo Juli!!
ResponderEliminarMuchas gracia Juli por esta hermosa, bellisima y eterna historia de amor!!
ResponderEliminarMuy bello Juliana tanto amor y entrega, arriesgarse por lo que amaban. Gracias por regalarnos esta historia con la simpleza pero para nosotras qus tanto los sufrimos la grandeza de permitirles ser felices. Genia muy buena historia
ResponderEliminarmuy buena historia perfecta quiero mas ficción tuyas te felicito un final romantico con un toque tan especial muchas gracias y felicitaciones mara rosas
ResponderEliminarQue linda historia, te felicito! cuanto amor, cuanta ternura, tan bien escrito. Me encantó! Gracias
ResponderEliminarJuliana querida, !es tanto lo que tendría que decirte!. Gracias infinitas por empezar, esta audiencia me hizo tu fan desde el cap uno y te lo dije entonces, siempre me mantuviste atrapada en la trama y narración perfecta que fuíste perfeccionando más si era posible hasta el final. La tira que debió de ser. Si la tele no fuera un negocio, si el productor hubiera respetado los tiempos de los artistas y realmente no hubiera dejado correr 40 cap sinsentido la tira debió ser ésta, corta y con pocos obstáculos, sin el sadismo de la muerte de Pedro, sin el horrible Guillermo del final perdido en aventuras, sin castigo al Amor y al mundo gay, sin destrucción del personaje de Camila, te agradezco en el alma su dignificación en tu fic, de ella, y de los demás como intento en las mías. Tierna, dignificada, coherente, sanadora y llena de amor como tu almita. Gracias infinitas , te seguiremos viendo supongo y éste es tu lugar. Te quiero con el alma. Besos mil hasta ese bello lugar donde vives.
ResponderEliminarJuliana gracias!!! De verdad sólo puedo agradecerte por esta fic además en estar escrita de una manera impresionante debo decir... Que además de eso todos los personajes tuvieron su justicia.... Con Guille jugándose por entero por su amor como Pedro se merece ... Camila aceptando que la vida es así! Te sorprende a veces!!! Beto al lado de su amigo (creo que beto fue el que menos justicia tuvo en la tira) obviamente desp de Pedro y por último él nuestro tierno hermoso precioso cielito teniendo lo que nunca deberían haberle negado la posibilidad en vivir su amor... Ese amor por el cual se jugó entero ahhhh nunca voy a olvidar esta historia ... Será guardada en mi corazón como una de mis preferidas gracias!!! Silvana
ResponderEliminarJuliana, ha sido una hermosa historia, desde el principio hasta el final, la disfrute mucho, y espero que pronto las musas te lleven a crear una nueva, con tu particular estilo. Muchas gracias por ayudarnos a seguir creyendo. Felicitas
ResponderEliminarJULI YA TE DIJE TODO LO QUE ME PROVOCAS CON TUS PALABRAS DE MAS ESTA DECIRTE QUE NO TE VAS A LIBRAR DE ESTE FANS CLUB DE JULIANA MILLAN OCAMPO.....COMO DICE LA SRTE GUILLERMINA TENES UN DON Y TENES QUE LLEVARLO HASTA LO MAS ALTO COMO LO VENIS HACIENDO AMIGA ESTA HISTORIA ELIMINA TODOS NUESTROS DOLORES Y CICATRICES GRACIAS TOTALES TENES UNA ALMA INFINITA ......majo
ResponderEliminar