EL AMIGO DE MI PADRE - CAPÍTULO 5

Apagaron varias velas, se quedaron solo con tres… una iluminando el salón, otra la entrada y la última en la cocina, la linterna lo más a mano posible… se acomodó al lado de Valeria y suena el celular, mensaje… “Estamos bien, hijito… han dicho que durante dos días no se puede salir por el temporal. Cuídense mucho”. Fabián sonrió y respondió… “Acá estamos bien, no se preocupen. Gracias por las noticias, pa”.
-¿Seguimos con la historia? Estoy enloquecida…
-Mirá- le enseña el celular -estuve tentado de decirle que te estaba contando pero… jajaja… no que se me vuelve loco y me mata luego a preguntas…
-Venga, Fabi… te quedaste en el hospital con Beto, tu papá, el llamado de Pedro…
-Sigo… Cuando mi papá salió del baño, el doctor lo estaba esperando, por su cara supo que las noticias no eran nada buenas… Esta vez Ana se había salido con la suya, posiblemente, sin quererlo. -¿Usted es el Sr. Graziani, no? -Sí, el esposo- silencio mirando a los presentes -hable, este es mi hijito y este mi ayudante, hay confianza… -Su esposa ingirió muchos sedantes con otro medicamento y demasiado alcohol… y aunque le hicimos un lavado de estómago e intentamos reanimarla, no pudimos… después de algunas pruebas, está en coma. No sabemos si despertará o no porque eso nunca se sabe. -Y ahora, Guille?
-Ay…lpm Ana, esto es peor que…- se sienta en un banco, se lleva las manos a la cabeza. -¿por qué me haces esto? ¿Por qué? - Paciencia y a esperar… le haremos más pruebas, mañana, pero no les doy seguridad en nada… -¡Doctor! Y se queda acá en el hospital o?… -Eso lo tienen que decidir ustedes… Me reclaman, me tengo que ir hasta mañana… -Beto, dejá al doctor… ya veremos que hacemos.-
Yo miraba irse al médico y me pasó por la mente una idea, al ver a mi papá tan abatido, deseé con todas mis fuerzas que Ana desapareciera pero no fue así… La cosa pintaba fea y sentí que iría a peor…. Pocos días después papá recibió una nueva llamada de Pedro… eso parecía haberle calmado pero contrario a lo que percibía, lo enojó aún más… -¿Pero no habíamos quedado que volvías y nos encontraríamos acá, lindo? -Sí pero este curso y trabajar en Londres no sale de una chistera todos los días. Compréndelo, por favor…Guille, ¿me escuchás? –Ya, pero justo ahora que vos y yo…- suspira, silencio. El joven presiente algo y decide preguntar… -¿Guille, ocurre algo que deba saber? -No quiero importunarte, ni decirte nada que pueda obligarte a tomar una decisión errónea que cambie tu vida sin que lo desees de verdad… Ana está en coma. -¿Qué? ¿Y vos, cómo estás? -Mal… como quieres que esté. Enojado conmigo mismo, preguntándome por qué y si hice algo mal y por consiguiente tengo culpa de… -Ni se te ocurra pensar en eso, mi amor. Vos sois la persona más buena y tierna que conozco y… -¿De verdad pensáis eso, Pedro? -Guille…desearía estar ahí y abrazarte, darte fuerzas pero… -Me las estas dando, Pedro…Y cómo te quiero mucho, te suelto Pedro. Vuela, vuela lejos amor y vive, si has de ser mío el tiempo lo dirá… -¿Y si no, Guille? Por favor, busquemos una solución. -Es que no tenía que ser, lindo…chau.- Y le colgó, dejando a Pedro lo más descolocado posible, haciéndose daño, creyendo que lo podía olvidar y creyéndose que el joven lo olvidaría. -Primo, ¿por qué lloras así? Toma agua, respira, cuéntame… Pedro, te va a dar un ataque de ansiedad, controla. -Guille…Guille…me tengo que ir a Londres y me ha pedido que lo olvide. -Tranquilo, respira…cuenta bien. ¿Cómo va a ser eso? ¿Con lo enamorado que estaba de vos? -La esposa está en coma. Cree que como yo me voy la distancia… ¿Qué hago Marcial? Le amo como no amé antes. -Dale tiempo al tiempo… si tiene que ser, será. -Eso me ha dicho él pero…
Pasaron los días, hasta meses y Ana no despertaba. La trasladaron a un hospital especial, donde tratan a la gente con diversas consideraciones…a mi papá no le importaba pagar mientras estuviera bien atendida. Comencé a ver como empezaba a írsele la vida cuidándola, probablemente porque se sentía culpable de lo que ella se había hecho a sí misma… Su vida era monótona, transcurría entre cuidarme, el estudio y la clínica… y en una visita. -Pa… vámonos, acá no hacemos nada. Llevamos mucho tiempo viniendo todos los días, le cuentas las mismas historias y nada… ¡tenemos que vivir! -¿Que hablás, Fabi? ¿Que la abandone a su suerte? -Nadie habla de abandonarla, pa. Solo digo, que vos y yo tenemos que vivir. No podemos estar todos los días acá metidos, esperando no sé qué cuando ya estabas empezando a aclarar tu situación… ¿ya te olvidaste de Pedro? -Hijito, por favor-lo mira entristecido- ese tema acá no. Papá no deseaba hablar del tema porque llevaba 8 largos meses evitando cogerle el celular, tanto a él como a Marcial, leer cualquier mensaje de texto, e-mail…etc. Deseaba aislarse de todo lo que le recordara a Pedro pero era inevitable que en cualquier momento iba a recordarlo o Pedro iba a volver y se lo iba a encontrar…
-¿Entonces, Pedro se fue a Londres sin más durante 8 meses y tu padre no le daba señales de vida, ni de nada? ¡Qué fuerte! Admiro cada vez más a Pedro por su aguante… -Eh! Pedro aguantó y todavía te falta por escuchar más pero papá aguantó también lo suyo, no creas… sigo. La vida siguió como siempre yo en el cole, papá en el estudio, Pedro en Londres y Marcial… iba a aparecer para traer buenas noticias, que a papá le cambiaría de nuevo o al menos pensé eso en ese momento. Estaba paseando en el centro comercial con papá, por unos instantes me adelanté a él y me paré en un escaparate de ropa deportiva cuando sentí una voz que conocía… -¿Tu eres Fabi, el hijo de Guille? ¿No te acuerdas de mí? -Sí-asombrado- eres el primo de Pedro, Marcial. ¡Qué bueno! ¿Que haces? -Tengo varias tiendas de ropa en la capital. En este centro tengo cuatro y esta que mirabas es una de ellas y ¿tu papa? -Míralo allí…-y cuando pensaba preguntar por Pedro, él se acercó creo sin apenas pensarlo y mientras lo hacía en su rostro se dibujaba una sonrisa… Sentí que mi papá volvía a ser feliz por segundos. -¡Marcial! ¡Que sorpresa, pibe! Cuando llegaste y… -Hola, Guille. De verdad me alegro mucho verte. Le decía a tu hijo que soy dueño de varias tiendas y que tengo en este comercial cuatro. -¡Qué bien! No lo sabía-silencio, se miran-¿vas a estar mucho tiempo por acá? -Guille, si quieres tomamos en esa cafetería algo y hablamos… ¿quieres?- Papá me miró y yo asentí porque no podía dejar de pasar esa oportunidad de hablar, de saber de Pedro. -Le decía a tu hijito que tengo varias tiendas en la capital y en concreto cuatro en este comercial. Y si me hubieras cogido el celular en algún momento, sabrías que vivo acá en un departamento cerca del puerto y que trabajo en la tienda en la que me has visto. -Perdona, Marcial- avergonzado -estaba tan mal con lo de mi esposa, con la partida de Pedro, con el mundo en su totalidad…-toma aire- que quise apartarme de todo y de todos. -¿Crees que huir fue lo mejor? Para vos no sé pero para mi primo ha sido y es un calvario- lo mira fijamente -mírame, Guille. ¿Por qué no lo llamas? Pienso que a los dos os haría bien y por ahí… -No, Marcial… yo lo he pensado mil veces pero la vida no es justa. Yo quiero ser justo con él y no atarlo de por vida a una relación sin futuro, dependiente de una suicida en coma. -Bueno yo por si quieres…-dejó una tarjeta de Pedro en la mesa- aquí tienes, no quiero tener ningún cargo de conciencia. Esta en este hotel en Londres, no sé si vendrá para navidad… lo estaba sopesando- de inmediato yo guardé la tarjeta antes que él la tirara a la basura. -Marcial…yo no sé qué decirte. -No digas más nada, Guille. Yo me siento bien conmigo mismo, sé que hoy he hecho una buena obra. Piénsalo… Chau, Fabi. Y allí, durante un cuarto de hora, me encontré con papá de nuevo triste… su mirada de añoranza, perdida en la inmensidad lo decía todo… No tuve valor suficiente para regañarle o empeñarme en que luchara por el amor. Solo me mantuve firme a su lado, lo abrace y le pedí que fuéramos a casa. Ya en ella, lo vi juguetear con el celular en las manos sin decidirse a llamar. En la cocina, miraba absorto los alimentos y los saboreaba como si estuviera en otro lugar. En la habitación, cuando subí a darle las buenas noches, me lo encontré abstraído deleitándose al mirar la ropa que había comprado con Pedro… A media noche, al pasar para ir a la cocina... escuché con la puerta entreabierta, hacía mucho que no la dejaba así, como hablaba en sueños a Pedro… Supe, que a pesar de mi corta edad, tenía que hacer algo. Y decidí hacerlo al día siguiente, en la tarde, que era el único momento en el que estaba completamente solo. -Sí, dígame? Tengo mucho trabajo, es muy tarde… por favor… ¿quién es? -Pedro…siento molestarte, soy Fabián el hijo de Guille…- Sentí por el auricular la respiración acelerada por instantes de Pedro y su voz entrecortada y nerviosa… -Fabi…estoy, estoy…uf! ¿Le pasó algo a Guille? –No, pero llamaba para hablar con vos. -Te escucho. -Nos encontramos en un comercial con Marcial por eso tengo tu celular. -¡Qué bueno! Le dije que a lo mejor si me desocupo antes de lo previsto, podría ir en navidad… -Ya lo sabemos… Pedro, ¿no vas a luchar por mi papá? -Fabi eres muy pequeño para comprender las decisiones que a veces tenemos que tomar los adultos. -Sé que soy pequeño pero he vivido muchas cosas y hacía mucho tiempo que no veía a mi papá así de contento… yo tampoco había disfrutado tanto. Venid, Pedro… no me hagas rogarte más… -¿Y Guille, sabe que me has llamado? ¿Sabes si él quiere verme? -No sabe que te he llamado y a la segunda…jajaja en la noche dudaba en llamarte y estuvo recordándote a la manera Graziani… -¡Qué manera, Fabi! -En la comida, mirando la ropa que compraron juntos… hasta te habló en sueños. -Fabián, no te prometo nada pero lo pensaré. -Chau. Justo cuando terminaba de colgar, sentí las llaves en la cerradura… me había dado tiempo, las siete de la tarde, una hora hablando con Pedro y esperaba que hubiese bastado para convencerlo. Me acomodé rápidamente en el sofá a mirar la tele con un libro en la mano… Entró, colocó las cosas en la entrada, se me acercó, me besó y… -Cuantas veces te tengo que decir que dos cosas y tan dispares a la vez , no hijito…o se lee o se ve la tele…ay! ¡Cuando irás a aprender! -¿Cocinas algo rico?-me levanté y fui hacia él que ya estaba en la cocina, con su camisa abierta y remangándose las mangas… -Cocinamos lo que le apetezca a mi príncipe, ¿me ayudas?- asentí. -Lasaña de verduras y carne… Mientras yo cortaba las verduras, papá sacaba los sartenes y las bandejas para el horno… nos mirábamos, como no queriendo sacar tema alguno para conversar porque, ya en nuestras miradas, estaba impreso cual sería… llamar o no a Pedro. -¿No me vas a hablar de nada hoy, papá? -No… en el estudio todo bien. Gaby dejó a Antonio, Marcos sigue con problemas con Isabel, Beto se compró por fin su departamento y en el estudio las cosas como siempre…y vos? -Nada… el examen bien, el profe de ciencias una mierda de tío y por ahí una mina que me tiene hasta las pelotas porque no quiero nada… -Ah! ¿No quieres tener novia? Jajaja… -Es que no trago a esa mina y además que paso de líos… por ahora solo quiero estudiar. Y hablando de líos, no te enfades, solo es una pregunta… ¿te vas a animar a llamar a Pedro? -A ver Fabián… ¿tú crees que con la edad que tienes me puedes hacer esa pregunta? ¿Y encima pedirme que no me enfade? -¿Ves? Te enojás cuando hablo de Pedro… papá, es el momento en el que más feliz te he visto! Además, soy tu hijo, tengo derecho- me levante para mi habitación- para que sepas que me sentí como nunca esos días con vosotros juntos.- Lo dejé allí solo, delante de la comida a medias sin acabar… cuando subía las escaleras, escuche un gran suspiro y un grito ronco que se convirtió en un sollozo inmenso. Sabía que en lo más profundo, lo seguía amando en silencio porque papá era de guardarse las cosas para adentro. Me recosté en la cama con la mirada fija en el techo, pensando en cual distinta seria mi vida y la de él, si hubiese llegado a tiempo para divorciarse de Ana… cuando tocó en la puerta… -¡Hijito!- su rostro denotaba mucha tristeza contenida- perdonadme, por favor. Estoy muy abrumado y… ¿me das la tarjeta? -No debería pero te adoro, papá… toma pero llama ya. Salió a su habitación, se sentó en su silla, colocó los pies encima de la cama y marcó… yo sigilosamente escuchaba cerca de la puerta… -¿Diga?- voz adormilada… -¿Ya no me conoces que tienes que preguntar quién soy? -¡Guille! ¡Guille! No esperaba esta sorpresa… espera, es que estaba ya dormido… el cambio horario… -Perdóname, no debí… -No…tranquilo, ya estoy sentado y muy despierto. ¿Que querías? -Hablar… que hablemos, lindo. -¿Sigo siendo tu lindo, Guille? -Sabes que sí, Pedro… siempre, aunque estemos cada uno en la punta del mundo- silencio -Te llame porque nos encontramos con Marcial y me dio la tarjeta por si… -Por si querías hablar conmigo… ¿solo hablar o pedirme algo? -Precioso como me conoces… ¿vas a venir en Navidad? -Lo estoy intentando arreglar pero no estoy muy convencido, no se… ¿vos quieres verme? -Pedro… es lo que más deseo desde el día en que nos separamos en el hotel. -Guille…yo también deseo verte, lo que no comprendo porque me separaste de tu lado de esta manera tan cruel! No sabes lo que he sufrido pensando, dándole vueltas a la cabeza a las cosas, que hicimos y que no, juntos. -Pedro, tranquilízate, lindo. Te prometo, que cuando vengas hablamos más tranquilos y te lo explico todo. -No prometas nada, Guille… intentaré ir en Navidad. Y ahora me voy a dormir que mañana madrugo. Chau. -Chau, que descanses lindo.- La cara de mi papá tenía una mezcla de alegría y confusión pero lo sentí más tranquilo consigo mismo. Se cambió, se acostó y no lo escuché en toda la noche. Pienso que escuchar la voz de Pedro, le hizo bien y curó, por esa noche, un poquito el dolor de su alma. Yo volví a mi habitación contento por haber hecho una buena obra, como decía Marcial. Dormí a pierna suelta, sintiendo que las cosas marchaban. -Sí… ¡primo a estas horas! ¿Qué quieres? -¡Marcial me llamó Guille! -¿Qué? ¡Al final el muy cabrón te llamó! ¿Y qué te dijo? -Voy por partes…en la tarde me llamo el hijito y bien, le dije que sí que lo estaba arreglando. Ahora le acabo de colgar a él… lo he hecho sufrir un poco, lo deje pensando si iré o no… -¿Y que vas a hacer? ¿Vas a venir? -Me cueste lo que me cueste… oír su voz me fulminó por completo. Ni lo he olvidado ni me ha olvidado, Marcial. Lo sentí en sus palabras, en su tono de voz, en… -Te lo dije, primo… lo que tiene que ser, será. Ahora, duerme y descansa. Chau.
- Chau.
CONTINUARÁ...
Mónica querida, que hermosa la historia que Fabián le está contando a Valeria a solas, en medio de la oscuridad y la lluvia y alumbrados por velas. Te juro que puedo verlos. Cuanta ternura me despierta ese Fabi tan chiquito y luchando por la felicidad de su padre, como logra comprender que su propia felicidad, también va a estar ligada a la de ese hombre que le ha dado la vida. Sin duda alguna, hasta ahora el gran valiente de esta historia.. Hermoso relato, muy bien llevado y por favor, que llegue pronto la Navidad y traiga a Pedro de regreso a la vida de Guillermo y a la de Fabián, Un placer leerlo.. ¡Por favor no te demores con la continuación! Un abrazo por siempre Guilledrista!
ResponderEliminarBueno mi hada madrina este cuento me encanta, contado desde ese tesoro de Fabián y ahora absolutamente involucrado en los sentimientos de su padre y en empujarlo hacia su amor , estando Ana en coma es en deleite. Pedrito pícaro, calculando como siempre como derretir las defensas de Guiie. Gracias amor por esta bella historia y tu precioso contar. Abrazo de oso.
ResponderEliminarGracias Monica por este bella historia de amor, estos dos hombres viven en nosotros y serán eternos..En espera del próximo capitulo!! Muchas gracias nuevamente..
ResponderEliminarHermoso Monica me encanta muy bella esta historia y con la visión de Fabi la hace sublime esperar ansiosa la próxima entrega de esta cada vez más cautivante historia
ResponderEliminarQue hermoso capítulo Mónica, que gran historia tan bellamente contada, es como si estuviera sentada al lado de Fabián escuchando su relato de esa historia de amor tan profunda y tan grandiosa. Es como ir navegando sobre tus palabras y sentir ese amor tan sublime. Ahora quedé deseosa de saber como será ese reencuentro, e imagino que será grandioso gracias a tu dulzura y tu carisma. Besotes
ResponderEliminarMonica....esta historia me esta atrapando y mucho.....siempre me parecio tan genial que sea Fabi el que la cuenta pero ahora estoy fascinada con que el tenga tanto que ver con que ellos esten juntos....es imposible no enamorarse de este nuevo lado de Fabi, y ellos? como siempre Guille tratando de proteger a su cielito sin darse cuenta que eso le hace daño....Pedro como siempre sufriendo porque parece que este niño/adulto debe sufrir para luego poder llegar a la felicidad que tanto merece...ame este capitulo pronto el proximo!!!!Sil (Barby)
ResponderEliminarMuy buena continuacion Moni, muchas gracias por esta historia, espero su continuacion. Felicitas
ResponderEliminar