“P & G” LA MERCERÍA - Parte 13 - ROBERTINO, GUILLERMO Y UN SECRETO.

Con tanta joda
anterior al casamiento, entre la previa y la previa de la previa, se habían
desvinculado demasiado de sus obligaciones así que de mutuo acuerdo deciden
esperar un tiempo para el viaje de bodas. Hacía mucho que no trabajaban o que
trabajaban a medias. Apenas si habían aparecido por el estudio y por la mercería, por lo tanto
iban a esperar.
Acababan de casarse y con eso por ahora les
bastaba. Terminado todo el tema de la ceremonia, la fiesta, los trajes y unidos
en santo matrimonio, habían regresado a la rutina. Habían vuelto a la vida
normal, a pasar jornadas enteras trabajando en el estudio y la clásica pasada
por el negocio antes de ir a casa. Pero dentro de esa rutina estaba incluído
Robertino, obviamente y para fobia de Guillermo, eso ya no se podía
evitar.
Estaban
llegando a la mercería cuando divisan estacionado el auto inconfundible del
modisto. Guillermo que lo reconoce al toque deja salir un resoplido de búfalo
en celo y Pedro lo mira.
_ No te
entiendo. ¿Por qué soplas? Viene a comprar, ya te dije que es uno de los
mejores clientes que tenemos. No te puede molestar que venga a comprar.
_ A ver Pedro,
Robertino no me molesta como cliente. Robertino me molesta. Como cliente, como
persona, como amigo tuyo. Me molesta.
_La verdad,
nunca voy a entender que te hizo para que lo detestes tanto. _ Guillermo piensa
recordando ese encuentro en el baño. “Si
supieras lo que pasó en la fiesta de nuestra boda, no sé si seguirías
defendiéndolo.” No le va a contar, pero Pedro le lee algo en la mirada. _
¿O pasó algo que yo no sé?
_¡Pero no,
Pedro! ¡Dejate de joder que no pasó nada! ¡Dale, dale…! Bajate del auto. _ El tema le pasó rasante
pero lo esquivó como si practicara aikido.
Cuando entran
al negocio, Pedro se acerca a Robertino y le pega un abrazo, le palmea la
espalda. Está tan agradecido por lo que ha hecho por ellos, para que la boda fuera el éxito que fue, que
ya no sabe como exteriorizarlo. Guillermo, de lejos nomás, desde atrás de Pedro
y a cierta distancia le tira apenas un cabezazo. Una señal de “te vi”. Un “te
registro” de mala gana.
Robertino que
sabe perfectamente que en la fiesta se chupó un poco y lo piropeó, que
definitivamente lo “galgueó”, desde ese mismo día se comporta ante Guillermo como
avergonzado. Baja la cabeza y no le contesta nada. No le dice media palabra. No atina a
responder uno solo de sus comentarios insidiosos, está irreconocible. Se ha
guardado cada ironía que se le cruzó porque se siente en falta. Si se llega a enterar el Osi, lo mata. Y si
se llega a enterar Pedro, se muere, pero como está seguro que Guillermo no lo
va a entregar, le devuelve la cortesía bajando la cabeza.
Esa actitud
extraña y sumisa a Pedro le viene llamando la atención y está dispuesto a
averiguar a qué se debe. Por un lado pareciera como que los ánimos se hubiesen
tranquilizado, desde la fiesta no pelean, pero tampoco se hablan. Hay un clima
raro que a Pedro no le viene cerrando. No se va a comer la cabeza porque está
seguro que Guillermo nunca se fijaría en Robertino, pero igual quiere saber.
Ellos se comportan como dos personas que comparten un secreto y está decidido a
saber de que se trata.
_Robertino,
esperame dos minutos. Me mandaron un muestrario con unas cosas nuevas que tal
vez te puedan interesar. Ya te lo traigo_ Pedro se va para la oficina y
mientras busca ese muestrario con las nuevas tendencias, espía el salón de
ventas.
Esa noche
Pedro está particularmente lindo, no tenía ninguna audiencia y había desechado
el traje. Pero como tampoco tenía un día fem, había elegido un estilo sport
elegante y varonil, muy masculino y muy seductor. Más que lindo estaba precioso
y a Robertino, se le fueron los ojos detrás de Pedro sin que pudiera
evitarlo. Pero se le van porque
Robertino es un travieso, nada más. No tiene mala madera.
Guillermo lo
caza al vuelo y lo mira fijo. _ Te vi.
_¿Que me viste
qué? _ Le pregunta sin mirarlo, con esa vocecita nasal y ese aire de yo no fui,
con el que arma los despelotes más grandes de la historia.
_Se te fueron
los ojitos detrás de Pedro.
Robertino bufa
y hace un gesto de molestia. _ ¡Ay pero que tipo hincha pelotas! ¡Queriiiido!
¿Ahora tampoco me dejás mirar? ¿Qué querés que haga? ¿Qué no mueva los ojitos?
_ Si se te van
a ir detrás de Pedro, tratá de que no te pase porque te voy a poner un clavito
en cada ojo y vas a ver como no se te mueven más. Así que tratá de sujetarlos
por voluntad propia porque si se te mueven mucho yo te los ajusto. No tengo
problema, ya sabes. Dejá de mirarlo
Robertino
vuelve soplar y otra vez ese gesto. Quiebra la cintura, cruza los brazos sobre
el pecho y le da la espalda. Mira hacia arriba obsesivamente como si en el
cielo raso estuviera el secreto de su vida. Pedro ve esa escena desde la
oficina y decide salir. Algo ocultan.
Regresa a
donde están ellos y los mira, primero a uno y después al otro. Robertino en esa
pose que de por sí sola da por hecho que algo está mal entre él y Guillermo, y
Guillermo con las manos en los bolsillos del pantalón del traje, con esa
sonrisa burlona balanceándose sobre sus pies.
Lo conoce lo suficiente como para saber que ese gesto es de ganador.
Algo pasa.
_ ¿A ver? ¿Qué
pasa entre ustedes dos?
_ ¿Perrrdón?
_Salta Guillermo. _ ¿Qué preguntaste?
_Desde el día
de la boda están raros, no pelean pero casi ni se dirigen la palabra. Están
como si escondieran un secreto, como que ocultan algo que saben solo ustedes
dos.
_ Mirá Pedro,
si tu mente esta vinculándome a “esto” en algo, empezá a consumir hierro, te
estás desnutriendo. Tu cabeza no está funcionando bien.
Y por lo bajo
escucha la voz de Robertino que susurra _ Creo que quedó en claro que si hay
algo que me caracteriza es el buen gusto.
Guillermo lo
mira con un gesto que se mezcla entre la sorna y la sorpresa. _ Si, si… Buen gusto y mala memoria tenés vos.
Robertino
siente que se le marcan unas líneas de rubor y Pedro se queda pensando. Esa
frase sumada al silencio de Robertino
que inexplicablemente no responde, lo dejan masticando algo que se parece a
bronca. Ya no puede disimular la molestia. Es más que obvio que pasó algo que
el desconoce. ¿Por qué dijo Guillermo
“mala memoria”?
Robertino mira
el reloj y sale de la situación incómoda hablando como si nada hubiese
pasado. _ Peter, mejor vuelvo mañana
porque ya están en hora de cierre. Me
voy.
Pedro lo
acompaña hasta la puerta y le pregunta _ ¿A qué hora vas a venir?
_A media
mañana, supongo. Después de las diez. ¿Por…?
_Porque quiero
estar, te quiero atender personalmente así de paso charlamos un rato a solas.
_Bueno, dale.
Nos vemos mañana_ Pero por dentro, Robertino se hace cruces.
Cuando regresa
a donde está Guillermo, este lo toma de un brazo y lo lleva hasta la oficina. _
Vení que tengo que hablar unas
palabritas con vos. _ Lo mete adentro y le pregunta. _¿Que le dijiste?
_¿A quién?
¿Cuándo?_ se hace el misterioso con toda la intención y lo cancherea.
_A Robertino,
Pedro. No te hagas el boludo. Recién, cuando lo acompañaste a la puerta ¿Qué le
dijiste?
_ Mirá, no
tengo nada que ocultarte pero, ¿sabes una cosa? No te lo voy a decir. Hasta que
vos no me digas eso que ustedes dos saben y que yo no sé, no te lo voy a decir.
Ni esto, ni nada. Te voy a pagar con la misma moneda. Vos me ocultas cosas, yo
te oculto cosas.
_ ¿Así que
esas tenemos? _ Se le aproxima intimidándolo con su cuerpo. Hace eso cada vez
que puede porque sabe lo que provoca en Pedro.
_Si. _ Siente
su respiración tan cerca que se le humedecen los labios. _ Esas tenemos, vos me
contás y yo te cuento. Vos no me contás, yo no te cuento._ Pedro le sonríe a
centímetros de la boca y lo sigue provocando.
_Te dije no te
estoy ocultando nada. _ Sabe que le miente, pero no se lo puede decir. No es de
hombres contar algo así.
Pedro se
acerca a su oído casi ronroneando.
_Mmm… No te creo.
_Bueno, está
bien Pedro. No me digas. _ Se aleja de su boca y Pedro siente que las hormonas
se le disparan en trescientos sesenta grados.
_ Vení acá. _
Lo abraza y lo empuja con leves movimientos de cadera. _ Contame. _El también
sabe lo que puede detonar en Guillermo y va a usar la artillería completa para
saber que secreto le esconden.
_Pedro, me
estás matando, pero no me puedo dejar extorsionar porque no tengo nada que
contarte. _ Pedro lo suelta. Esta vez no está jugando, se está enojando en
serio y Guillermo se da cuenta que su mirada ha cambiado.
_Se te
terminaron las posibilidades Guillermo. Hablá o esta noche dormís solo.
Lo mira,
suspira, piensa y finalmente cede. _ ¡Está bien Pedro! ¡Siempre te salís con la
tuya! Si, algo pasó, pero fue una boludez...
Algo relacionado a él que, por desgracia, yo presencié sin querer
hacerlo y eso te lo juro. _ De solo hacer memoria y recordar le da cosita. _
Pero es algo de él, algo que yo no te puedo contar. Aunque me tortures, aunque
te enojes, no te lo puedo decir. Si quiere que te lo cuente él que dice ser tu
amigo. ¡Y que se joda por boludo! El
pavote se deschavó solo, todo el tiempo levantado sospechas con esa actitud de
mierda. Se ruboriza, baja la vista, no contesta. Si él hubiese seguido como
siempre, nadie se daba cuenta de nada.
Pedro lo sigue
mirando como con dudas. _ ¡Fue una pavada Pedro! Pero es de él, le pertenece a
él, supongo que entendés que no quiera contarlo. En lugar de enojarte deberías
darle valor a eso.
Se la
disimuló. Se la recontra maquilló para
no mandarlo al frente al otro. Pedro
comienza a ceder en su mirada y se acerca de nuevo a él. Con esto le alcanza.
Se queda con la satisfacción de haber encontrado la punta del ovillo, ya mañana
cuando esté a solas con Robertino va a desenredar el resto. _ Listo. Le
pregunté a qué hora venía mañana para
estar acá.
_¿Y por qué
tenés que estar acá cuando él venga?
_No tengo que
estar, quiero estar. Robertino es un gran cliente y además es mi amigo. _
Guillermo no va a apagar el fuego con nafta pero piensa. “Lindo amigo elegiste…”
_Vos estás
teniendo demasiadas deferencias con Robertino.
Ya pasó la
bronca y como cada vez que pelean por algo,
cuando la guerra termina se enciende el deseo. _ Nunca tantas como las
que tengo con vos. ¿Vamos a casa, “amigo con
derechos”?
_ ¿Así qué
“amigo con derechos”?... Vamos, Pedro.
Vamos a casa que te tengo que explicar un error de información…
A la mañana
siguiente Pedro se muere por preguntarle a Robertino que pasó, pero sabe que
ese no es el método. Tiene que lograr que hable solo. Mientras estaban sumergidos en el mundo de la
alta costura, entre montantes de color negro con forma de pirámides, cadenas de
metal liso y botones para forrar, Pedro toma carrera y le entra al tema como
con garlochas. _ Tino, te quiero pedir disculpas por lo de anoche, cuando yo
pregunté qué pasaba entre ustedes, no quise insinuar nada… Solo que me di cuenta que compartían un
secreto y me puse un poco nervioso, pero
después Guillermo me explicó.
Robertino se
puso blanco, la sangre se le resbaló de
las venas y el arco de orquídeas en relieve que tenía entre las manos comenzó a
temblar. _ ¡No, Tino, quedate tranquilo! No me dio detalles de nada, Guillermo
es un caballero, solo me dijo que era algo tuyo, algo que tenía que ver con
vos, y que justo el destino quiso que el presenciara. También me dijo que es
muy probable que vos te sientas algo cohibido por esa situación y por eso casi
no le hables.
Robertino se
lleva las manos al pecho, ahora simplemente muere por Guillermo, se acaba de
dar cuenta que no solo es lindo sino que es un caballero, “es un amor” piensa en silencio. Pedro lo mira y le dice.
_Robertino, pusiste ojitos de enamorado
y estamos hablando de Guillermo.
Robertino reacciona
rápido. _ ¡Naaa! Esos ojitos de deben a otro pensamiento que se cruzó por mi
mente. Y no me preguntes más que me da vergüenza.
Mientras
revuelven purpurina, gibré y lentejuelas Pedro se queda pensando, en la fiesta
estaban él, el Osi, los chicos Robertinos y los miembros del estudio, nadie más.
Si, también estaba Fabián, pero estaba seguro que no está involucrado en eso
que vió Guillermo porque la reacción hubiese sido otra. Entonces lo observa
atentamente. _ ¿Robertino, yo soy tu amigo?
_Obvio Peter,
que preguntás.
_¿Y no me vas
a contar lo que pasó?_ Robertino se siente encerrado
_ Peter… ¡Por
favor!_ le suplica. _No quiero hablar de eso.
_¡Ay Tino,
pusiste ojitos de enamorado! ¿Vos lo
estás gorreando al Osi?
_¡Pero no,
Peter! ¿Qué decís? Y no fueron ojitos de enamorado, en todo caso, enternecidos…
_Bueno, dale,
enternecidos. ¿Y en quien pensabas? _ Robertino piensa. “Si te lo cuento Peter, adiós ojitos”_ ¿Vos estas pegando onda con algunos
de tus chicos?
_No, Peter. No
estoy teniendo onda con nadie.
_Bueno está
bien, olvidate. No te lo pregunto por metido sino porque me importa lo que te
pasa, Pero si vos no me querés contar algo que hasta Guillermo sabe… Mejor me callo.
_Está bien,
Peter. ¡Basta! No me tortures mas…
¿Querés saber lo que pasó? Pasó que en la fiesta, me enloquecí con el
clima de una fiesta de casamiento gay, me chupé un poco… y lo recontra piropeé a Guillermo.
Pedro queda
hecho una estalagmita clavada al piso. No puede creer lo que acaba de escuchar. _ ¿Qué?
_ Si Peter,
eso fue lo que pasó._ Antes que Pedro
consiga reaccionar Robertino lo primerea con una explicación breve y rápida. _
Lo encontré en la puerta del baño y le dije que recién ese día me había dado
cuenta de lo lindo que es y que ahora si entendía que estuvieras tan enamorado
y que quisieras casarte con él. Pobre Guillermo, es un caballero, te la
disfrazó un poco para no mandarme al frente a mí. Por favor, no te enojes
Peter. Perdoname pantera, se que estuve mal…
pero fue solo eso, un piropo.
Pedro todavía
no consigue reaccionar _ ¿Y Guillermo que hizo?
_Me mandó a
comer algo. Me dijo: “Andá a comer algo
que chupaste demasiado Robertino”.
Pedro no lo
exterioriza de la bronca que tiene, pero por dentro siente como crece el amor por
ese hombre, con que clase lo esquivó. Aunque, algo le sigue dando vueltas. _ ¿A
ver? Contame Robertino, si fue solo un piropo como vos decís, ¿por qué estabas
tan avergonzado?
_ ¡Ay muñeco!
Lo traté de bestia, de viejo y de ogro, y después me pongo en pedo lo piropeo.
Pedro sigue
pensando… _ ¿En que pensás Peter?
_En que los
chicos, los borrachos y los locos dicen la verdad.
_Pero no
Peter…
_Peter las
pelotas. Si vos lo único que necesitabas era alcohol para piropear a mi marido
en nuestra fiesta de bodas, me parece que yo no soy tu amigo
_Pedro… ¿Me lo
decís en serio? _ ¿Vos nunca te chupaste un poco y se te fue la lengua? ¡Vamos
Peter aflojá! Si hubiese tenido otro tenor no te lo hubiese contado. _ Le lleva un par de minutos bastante largos,
pero se relaja. Ya sabe como es Robertino, vive piropeando a todo el mundo.
Además Robertino en la teoría es un calzón flojo, pero en la práctica es un
cagón. El está con el Osi, le histeriquea a todo el mundo pero después nunca
consuma con nadie, por lo tanto Pedro decide dar por terminado el tema con
Robertino. Con Robertino, porque con Guillermo tenía mucho que arreglar.
Ese mediodía regresa
al estudio hecho un manojo de bronca, le pegó de celos mal y ya sabe quién la
va a ligar. Obviamente, Guillermo. No puede culparlo de nada pero está
chinchudo, le jode que Guillermo sea un tipo que seduzca sin querer
seducir. Esta situación lo pone en
alerta de las veces que eso debe pasar sin que él llegue a enterarse. De las
insinuaciones, piropos y galgueadas que deben pasar a sus espaldas. Desde la
charla con Robertino le han salido dientes en el estómago. Sabe que no se lo
contó porque es un caballero, pero está con bronca y se la va a sacar peleando.
Entra al
estudio como un ciclón, saluda de mala gana y se mete en el despacho. No cierra
la puerta, un poquito más de fuerza y la hacía giratoria. El estruendo del
portazo hace saltar a Guillermo que tenía la vista fija en un expediente. _ ¿Pedro
te volviste loco? ¿Qué te pasa? _ Se pone de pie sobresaltado. Tenía puesto un
conjunto marino, camisa blanca y corbata, estaba impecable.
Pedro lo mira
de arriba abajo_ ¿Por qué te vestiste así?
_Porque tenía
una audiencia Pedro, ¿o te olvidaste?
_ ¿Audiencia
con quien?_ Se acerca y lo huele._ ¿Y ese perfume? Vos no tenías ese perfume
esta mañana.
_¡Pedro que te
pasa! Es el mismo perfume que tengo en
el vestidor desde que vivimos juntos. _
Claro que lo
sabe, el perfume de Guillermo nunca sale del vestidor, pero está tan enojado
que no se escucha ni a sí mismo. Lo mira con el seño fruncido.
Guillermo lo
estudia y de pronto cae en la cuenta. Esa mañana iba a encontrarse con
Robertino en la mercería y está que se lo lleva el viento. “El pelotudo le contó”.
Intenta
acercase a él pero Pedro retrocede. _ Pedro, ¿podemos hablar civilizadamente?
_¿Hablar?
¿Dijiste hablar?
_Bueno Pedro
basta… Me voy a terminar enojando. Si tenés algo que decir, decilo de una vez.
_¡El señor se
está enojando! ¿Y qué me importa que te enojes? _ Está rojo de furia.
Guillermo deja
que una pausa marque la diferencia. Espera unos minutos mientras lo mira con
tanto amor que Pedro siente que la causa se le va a caer, entonces desvía la
vista, lo priva de sus ojos porque no
quiere perdonarlo. Aunque sepa que no hay nada que perdonar, quiere pelear.
Guillermo está
exactamente del otro lado de la vereda, no quiere pelear. Se acerca nuevamente intentando apaciguar los
ánimos. _ Pedro… _ Lo busca con esa
mirada que derrite lo que se cruza a su paso. _ Pedro, hablemos. _ Lo roza y
Pedro se despega de su contacto.
Guillermo se sonríe. Sabe cómo va
a terminar ese momento y comienza a disfrutarlo. _Pedro, ¿Qué hablaste con Robertino?
_Decime vos
que hablé con Robertino
Lo busca enternecido
por ese ataque de celos. Lo roza apenas… Le habla como se le habla a un niño en
una noche de tormenta, intenta apaciguarlo
transmitiéndole en su voz la paz. _Pedro, ¿qué te contó Robertino?
_Ya te dije.
Decimelo vos.
Guillermo
suspira y haciéndose cruces le explica._ Robertino se chupó un poco y cuando nos
cruzamos en la puerta del baño me dijo que era más lindo de lo que pudo ver y
que comprendía que quisieras casarte conmigo.
Pedro lo mira.
No es demasiado, pero al menos lo mira. _ ¿Y que más te dijo?
_No me dijo
nada más mi amor. _ Y ruega internamente que Robertino haya sabido cerrar la
boca a tiempo.
Pedro empieza
a ceder. Lo que dice Guillermo es lo mismo que le dijo Robertino.
_Pedro… ¿Vas a
tener celos de Robertino?
_No, de Tino
no, pero no dejo de preguntarme cuantas veces ha pasado algo así sin que yo me
haya enterado.
_Pedro, de que
hablás…
_¿Cuantos piropos
te dicen a mis espaldas? ¿Cuántos piropos más recibe Guillermo Graziani, mi
esposo, sin que yo me entere? En
tribunales, en el estudio, de otros abogados con los que trabajas a veces, de Matías
por ejemplo..
_¡Ay ya estas
desviando el tema pero bien para la
mierda! ¿Qué tiene que ver Matías en esto?
_¿Que
tiene que ver? ¡Que se muere por vos!
Que te daría hasta que amanezca si pudiera.
_Pedro basta,
no me interesa Matías. Nunca me interesó.
_Contame Graziani
¿Cuántos lances se te tiran por ahí sin que yo sepa? Contame cuantos hombres
andan hambrientos detrás de mi marido.
Guillermo usa
una de esas inflexiones de su mirada que nunca falla mientras le impone su
cuerpo como único argumento. _ ¿Te escuchaste? ¿Te escuchaste, Pedro? Tu
marido… Dijiste “tu marido.” Pedro,
cortala. Me casé con vos porque sos lo que más quiero en esta vida. Pedro
sabes, no me hagas hablar…
_¡Si, hablá!
Hoy necesito que hables.
_Pedro,
terminala. No voy a hace una escena de
Shakespiare para que se te pase el berrinche. No voy a trepar por el balcón si
es eso lo que estás esperando. Si tu amiguito se chupó y me dijo que le parezco
lindo… _ Se hamaca sobre sus pies.. Lo
provoca con ese gesto ganador. _ No soy culpable de nada.
No hizo más
que aumentar la furia. Pedro se aleja de
él y lo mira con rencor. _ ¿Sabes qué? ¡Andate a la reputa madre que te re mil
parió! _ Se va. Guillermo intenta anticiparse pero es tan grande el enojo que siente que lo
supera en velocidad y abre la puerta del despacho antes que pueda impedírselo.
Se va dando un portazo que hace saltar de las sillas a todos los que estaban
trabajando en el estudio.
Guillermo siente
que la mandíbula le tiembla. Esa última canchereada que se mandó le va a costar
carísima si no se disculpa rápido. Va a tener que ser ahora o dentro de mucho
tiempo. Sale del despacho y ve la cara
de Gaby que se muere por preguntar pero se va a comer las uñas antes de
hacerlo. Sale a la calle y lo alcanza justo antes que suba al auto. _Pedro,
pará no te vayas.
Se deja
alcanzar, sabe que está haciendo quilombo por algo que no es responsabilidad de
Guillermo, sabe que no puede culparlo por haber provocado esa debilidad en
Robertino ni por haberlo callado, se ha comportado como un hombre, pero está
muerto de celos y no puede pensar con mucha claridad. Necesitaba que lo
contuviera no que lo camorreara.
_Perdoname. _
Cuando siente su mano deteniéndolo algo en él pierde fuerza y se derrumba. Da
gracias al cielo que haya ido a buscarlo. Irse así, hubiese sido un infierno.
Ruega internamente que Guillermo siga ese juego, lo necesita. Aunque no tenga
razón quiere que lo convenza, que lo acaricie, que lo bese y que lo haga
olvidar.. Pero por algo la vida los unió
desde que se conocieron. Guillermo adivina esas necesidades y decide entregarse
a ellas. Verlo muerto de celos en un regalo, una maravilla que no piensa
desperdiciar un minuto más. _¿Te vas a ir sin mi? _ Lo mira de esa manera tan
Graziani _ ¿Y quién te va a abrazar? ¿Quién te va a besar hasta hacerte pasar
este enojo, hasta que te olvides de esto? _ Si, era eso lo que quería escuchar.
Pero quiere que siga y le responde con una levantadita de hombro. _ ¿Sabés que
creo Pedro? Que estás haciendo todo esto para poder reconciliarte conmigo.
_Si pensás eso
estás loco.
Cierra los ojos,
se olvida de donde están y lo besa. Lo besa despacio, va cauterizando ese enojo con sus besos en
plena calle y a la luz del día. _ Que
estoy loco, es un hecho. Estoy loco por vos mi amor.
Ya está, al
menos por ahora ha sido suficiente. Pedro
siente que se desarma entre esos brazos que lo encierran. Recuerda las ganas
que tuvo de matarlo cuando sintió que otro hombre podía poner los ojos sobre él. Se deja seducir en plena calle y lo abraza,
abdica en esos brazos y planta una bandera de tregua. Está enamorado.
Guillermo lo
besa suave, despacio. Lo acaricia lento invitándolo a volar. _¿Ya pasó mi amor?_
Se divierte, algo de todo ese enojo se ha ido,
pero ni va cederlo todo en ese instante ni se va resistir a lo que Guillermo le
provoca.. Espera, piensa y finalmente
responde. _No, todavía no pasó, pero si seguís besándome así a lo mejor para
mañana me pueda olvidar.
_Entonces
vamos a casa. Te prometo tanto amor que para mañana no te vas a acordar ni de
tu nombre. Lo único que te va a salir, va a ser el mío.
Se olvidan de
todo, del mundo que los rodea, de Robertino, del estudio, de los socios y
asociados, y mientras se besan en el medio de la calle, no pueden oír las
salvas de aplausos que brotan en el estudio mientras Cuca, Solange, Laura, Gaby
y Beto los observan detrás de los cristales.
CONTINUARÁ
Hay mi amor...esto es brillante.....yo me pongo mal con la hermosa de Mary y ella sabe que la amo y que las dos o las tres sufrimos del mismo mal........Que hermosos que son....esos celos ,mi Dios me hacen desvariar......mis ratones se han escapado por la ventana felices....con esto ya me doy por bien pagada....""_Entonces vamos a casa. Te prometo tanto amor que para mañana no te vas a acordar ni de tu nombre. Lo único que te va a salir, va a ser el mío""....Ese Robertino es un dulce de leche.....y Pedro con sus celos me puede.....y el amor de Guiie me derrite......Esto es como mirar al cielo y ver un angelito....te devuelve la vida......te devuelve el alma aún con los agujeros y el corazón estropeadito pero están en su lugar......Gracias......aaahhhhh mi vida que poco falta......estoy en el aire....flotando.......te amo...y amo a esa maléfica Mary....jajajajajajaajaj me dijo que para el próximo pone Prohibido para Mirta.......asi que imaginate el que viene.......beso y abrazo chavista....
ResponderEliminarViste Mirta yo te dije que hoy se venía algo que te iba a animar en dos minutos! Sandra levanta los vidrios rotos del suelo y se manda un florero de Limoges, así que no te podés quejar!
EliminarGracias mis niñas por estas palabras tan lindas.. Mirta para mi es todo un placer arrancarles unas sonrisa.. Y vos Maru, no te abuses de mi vocación de servicio, me estoy convirtiendo en la Brigada se Stewart, vos el domingo dejas un desastre y el lunes llego yo a limpiar la casa! jajajaja... Naaaa mentirita! Las amo!
EliminarMmmmmmm, derretida! Soy re-melosa! Me encanta esto! Gracias Sandra Podría leer horas y horas sobre "estos dos :)" amándose. Súper linda y divertida. Prontito continuación ;) Besos Romina
ResponderEliminar¿Viste lo que son Romi? Te juro que los amo.. Me hacer reír y volar.. ¡Besos y gracias por estar acá!
EliminarAl fin amor por todas partes!!!! Son tan pero tan lindos los dos que estoy en un estado de beatitud total!!! Me encanto !!!!! es justo lo que necesitaba !!!! Gracias por este capitulo de la merceria!!!!! Se extrañaba....besos a la escritora...
ResponderEliminarNo pude resistir la tentación de salir a regalar sonrisas como regalo de fin de año, ojalá lo haya logrado.. ¡Besos y gracias!
EliminarHermoso Sandris!!!!! Como te quiero, amo esta mercería y estos dos me matan de amor, Pedro celoso adorable!!!! Y Guillermo un eterno seductor!!! #ame!!!�� marian
ResponderEliminar¡Gracias Marian! El Negro hace estragos con solo respirar.. jajaja Sabes cuanto te quiero.. ¡Besos y gracias! Ya falta poquito.. y nos vemos!
EliminarBueno Sandra, una vez más me has dejado con la boca abierta, esto fue absolutamente maravilloso, creo que te dije que me animé a mandarte el fic porque leí La mercería y me encantó, sigo enloquecida con esta historia, con la forma en que describís a estos personajes recontra adorables, y ahora con el agregado de que Robertino dejó de parecerme antipático y hasta lo veo lindo, jajajaja!!! Lo único reprochable es que debería tener mayor extensión, después de tanto esperar y esperar quisiera por lo menos 30 pgs. de Word (mínimamente!). Un beso enorme y gracias por regalarnos este ratito de magia y felicidad!
ResponderEliminar(y entre nosotras, yo también le daría hasta que amanezca), jajajaja Dios mío tus Grazianis son un elixir para mí!!!
EliminarSeeeeee...... yo también.....hasta que amanezca !!!!! Ooopppsss.... ;) Besos Romina
EliminarNiña nada más que hasta que amanezca?????????? mmmmmm un poquito más no??????? jajajajaj
EliminarMe sumo a la jornada de sexo continuo, hasta mañana hasta pasado y contra el ropero hasta llegar a Narnia.. ¡Gracias Mary! Si recuerdo que me dijiste eso.. que fue La Mercaría quien te trajo a este espacio. ¿Pero treinta paginas de word no es too much??? Jajaja.. Las adoro chicas!
EliminarSiiiiiiiiiii hasta Narnia que me encanta, me lo raptaría y lo llevaría a ese mundo paralelo, ni Aslan lo podría salvar! Y no, Sandri, nada es mucho, cuando se trata de lo que escribís todo tiene gusto a poco. Vas a tener que clonarte porque quiero Guillermina Pedris en cantidades industriales!!!
EliminarMe encanta Merceria Sandri!! . El amor de estos dos hombres es bellisimo!! Gracias!!
ResponderEliminar¡Graciass Adriana! Es un inmenso placer escribir esta fic.. Besos mujer!
EliminarQué delicia!! Qué delicia es esta historia!!! Amo el humor + la ternura que tiene!! Y Tino... Bueno, me declaro fanática de este personaje. Estos Guille y Pedro tienen un no se qué que me los hace sentir muy especiales, me hacen sentir como que esutviera en casa.
ResponderEliminarPS: El de la foto viene a ser Tino? Se parece a Iván De Pineda, jaja =P
Besoooo tocaya!!
Hola tocaya! ¿Viste lo que es Tino? Para comérselo... Lo amo! En cuanto a Guillermo y Pedro, si.. tienen un toque relajado que se lee sabiendo que nada malo puede pasar y eso relaja tanto despues de lo que sufrimos! m Con La Mercería me siento como en pijama.. jaja! Asi de cómoda! Y la foto.. No es Iván de Pineda pero es alguien conocido.. jeje.. Besos Tocaya!
EliminarABSOLUTAMENTE DERRETIDA DE AMOR, DEL MAS PURO AMOR.
ResponderEliminarESTA MERCERÍA ES ADORABLE QUE MAS DECIR, DIÁLOGOS COMO SUELO DECIR, PARA ALQUILAR BALCONES, PERSONAJES EXCELENTEMENTE, IMPECABLEMENTE CARACTERIZADOS. UN LUJO ESTA FIC. LA EXTRAÑABA.
ESOS CELOS ETERNOS DE CIELITO Y ESE GUILLE DESARMADO DE AMOR DESPLEGANDO SEDUCCIÓN, SENSUALIDAD DESPIADADA, LE DAN ESE TOQUE JUSTO, ÚNICO A LA HISTORIA. ROBERTINO EL COMPLEMENTO PERFECTO.
LOS AMO IRREMEDIABLEMENTE.PEDRO-GUILLE, GUILLE PEDRO,OBVIO.
TE DESEO UN INMEJORABLE 2015. CUIDADO, ASESINO SERIAL CERCA.
GRACIAS POR TANTO. MONICA DE LANUS.
¡AY CORAZÓN! POR FIN UNA FIC MIA QUE TE CABE TANTO! NUNCA DEJO DE SENTIR CULPA CUANDO ESCRIBO TEATRO Y PIENSO EN VOS, PERO YA RESCATÉ LA MERCERÍA Y TE PROMETO MUCHO CAPITULOS QUE TE HAGAN SONREIR.. ABRAZO INMENSO Y UN EXCELENTE 2015 PARA VOS MUJER!!!
EliminarSandris, derretida a tus pies. Amo la Mercería y ese humor genial que tenes. Espero que hayas empezado este 2015 de diez. Nos vemos prontito. Besotes
ResponderEliminar¡GRACIAS CONNIE! TENÍA UN POCO ABANDONADA LA MERCERÍA PERO YA LA RESCATÉ Y VOY A DEDICARLE MAS TIEMPO Y MAS CAPITULOS PORQUE EL HUMOR FUE LO QUE ME SALVÓ CON FARSANTES.. ABRAZO INMENSO MUJER! NOS VEMOS!
EliminarTarde pero llegué. Pobre Tino, me mata de amor, siempre maltratado, ahora por los dos. Y eso de los ojos clavados para que no los mueva me mató. Los celos cruzados divinos, preciosa la mercería. Beso.
ResponderEliminar¡GRACIAS EVE! SE QUE TE GUSTA LA MERCERÍA Y A MI ME ENCANTA ESCRIBIRLA.. COMO LE DIJE A LAS CHICAS, EN ESTE 2015 PROMETO MAS CAPITULOS DE ESTA BELLA LOCURA.. ¡TE QUIERO EVE! ABRAZOTE!!!
ResponderEliminarBARRILETE COSMICO DE QUE PLANETA TE SACARON FLACA NO SE PUEDE ESCRIBIR ASI NONONONONONONONNONONONONONONONONONONONO ,NO ES JUSTO VOS TANTO Y OTRAS TAN POCO ASI NO DIRIA MIRTA ASI NO JAJAJAJAJA...GENIO TINO ADORE FERVIENTEMENTE ME ENCANTA LA FINA IRONIA Q MANEJA Y QUE SE CALIENTE CON GUILLE UN MAESTRO..Y A VOS NO TE DIGO MAS NADA SE ME ACABARON LOS ELOGIOS DE VERDAD NO SE QUE CARAJO DECIRTE PARA HACERTE JUSTICIA ASI QUE ME LLAMO A SILENCIO SRTA G PEDRIS ...
ResponderEliminar