Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 19 de abril de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 8 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN - CAPÍTULO 8



“Dios mío.  Dios mío”. Su cabeza no puede formar un solo pensamiento coherente. Apenas ha tenido un resto de cordura como para recordar a la persona en la que confió para dar con Pedro cuando aún era Luciano Martínez, más de un año atrás.  El hombre que figura en su agenda como Copperfield.   No bien el Corsa negro se detiene junto al cordón de la plaza abre la puerta y se sube. 
-Buen día… dígame para dónde vamos y de camino me cuenta.
-A Saladillo, ¿sabe cómo ir?
-Sí, conozco la ruta.  Solía ir a la laguna de Lobos en mis años de juventud.  Eso está más adelante.  Igual tengo el gps  -estira la mano y lo enciende.
-Gracias, mil gracias.  Si usted no venía me iba a volver más loco de lo que estoy. ¿Trajo lo que le pedí?
-Fíjese si le gusta.  Ahí, debajo de su asiento.
Guillermo se agacha y mete la mano.  Saca una pistola y la observa con atención.
-¿Es una 9mm?
-Así es.  La Taurus es mi nena número dos.  La uno es una Colt, la tengo acá conmigo.  ¿Sabe usarla?
-Practiqué tiro cuando era joven.  Tengo un revólver pero no tuve tiempo de buscarlo.
Aprieta el cargador para sacarlo y ve que está lleno.  Comprueba el seguro y se la guarda en la cintura.
El detective lo mira de reojo. -¿Le molesta si fumo?
-No… ¿puedo abrir un poco la ventanilla?  Siento que me falta el aire.
-Sí, no hay problema. Escuche… tome ésto  -le alcanza una pastilla blanca-. Lo va a ayudar a tranquilizarse.  Busque en la guantera.
Abre y encuentra un pequeño stock de botellitas de distinto tenor. Le cuesta dar con algo que no tenga alcohol.  Destapa una de agua y traga el comprimido. Le da lo mismo lo que sea, una pastilla para la ansiedad o un veneno letal.  En este momento no está muy seguro si no desearía lo segundo.
-Luis… ¿puedo llamarlo así? 
-Por supuesto, doctor.
-Mire, hace rato que usted y yo nos conocemos.  Yo confío en usted.  Sabe toda la historia de Pedro Beggio.  Y  está al tanto del odio de mi hermano.
-Lo recuerdo perfectamente.
-Acabo de enterarme que contrató gente para matarnos. 
-La puta.
-Totalmente.  Lo peor es que ya lo agarraron a Pedro.  Nos hicieron ir a ver un caso en Saladillo de unos hermanos que querían hacerle vender una propiedad a la madre.  Era una trampa. Hace un rato él me llamó pero cuando estábamos hablando alguien lo interrumpió  -Guillermo baja la cabeza-.  Sentí su exclamación, Luis.  Estoy seguro que le hicieron algo…
-Y ahora usted quiere ir por él.  ¿Por qué no llamó a la policía?
-Porque perdería mucho tiempo dando explicaciones.  Para cuando llegáramos ya no encontraríamos nada.  Con usted no necesito dar vueltas.  Y sé que no es hombre que tenga miedo. 
-En éso se equivoca, doctor.  Todos le tenemos miedo a algo.  Mi peor miedo es el aburrimiento.
-Entonces con más razón.  Ya tiene con qué entretenerse.  Pero debemos tener mucho cuidado.  Esta gente es probable que sea muy profesional, me dijeron que Miguel pagó mucho para contratarlos.
-¿Tiene la ubicación exacta del lugar donde está?
-No sabría decirle… aparentemente es un haras que está como a seis kilómetros de la ciudad.  Esperemos que haya algún cartel y si no le preguntamos a alguien.
El detective expulsa el humo y se pone a tararear la canción que suena bajito en la radio.  Guillermo lo mira y se queda absorto.  “No está nervioso para nada. Como si no estuviéramos yendo al encuentro de unos asesinos.  Quisiera tener su sangre fría”.
-Y dígame una última cosa, doctor.  Si hay que bajar gente… no voy a quedar pegado, no? 
Guillermo piensa un poco antes de responder.  Decide ir con la cruda verdad.
-No permitiría que vaya preso por un kilombo donde yo mismo lo metí.  Descuide, Luis.  Mi temor por usted no es ése.  Lo que me asusta es que pueda resultar herido.  O muerto.
-Menos mal… la cárcel es peor que la muerte -le dice tranquilamente y sigue tarareando.
Realmente no sabe si está muy bien de la cabeza este hombre, pero en eso último que dijo sin duda coincide con él.
Tres kilómetros antes de la entrada a la ciudad un cartel al costado de la ruta anuncia la proximidad del Haras Santa Catalina.  Un pequeño plano indica cómo llegar hasta él.
-Una buena -comenta Correa.
Guillermo no siente la misma tranquilidad.  El nerviosismo lo tiene mojado en transpiración y el miedo, debilitado.  No imagina cómo van a enfrentarse ellos dos solos con una banda de asesinos profesionales.  No conocen el lugar, lo ignoran todo.  Y no puede pensar en otra cosa que no sea en Pedro. En qué le habrán hecho, cómo estará.
Llegan a la ciudad y siguen de largo.  Un nuevo cartel vuelve  a promocionar el haras a cinco kilómetros de distancia.  Casi al final del recorrido tienen que desviarse por un camino secundario pavimentado y luego seguir tres cuadras por una calle de tierra.  La estancia que los recibe se aprecia como un edificio colonial impecablemente conservado y rodeado de pequeños bosques de eucaliptus.  Un paredón y una verja alta les impide seguir avanzando. 
-Esto no va a ser fácil, doctor.  No podemos enfrentarnos a molinos de viento.  Vamos a tener que inventar algo.
-Mi cabeza no funciona para nada.  Pero usted tiene razón.  No llegaríamos ni a la puerta de la casa.
-Hagamos una cosa.  Usted se queda acá y yo bajo.  Inspecciono el campo de batalla y vuelvo con el informe.  ¿Le parece?
-Tenga cuidado, tal vez tengan alguna camarita oculta y nos estén mirando en este momento.  A mí me conocen.
-No, no hay cámaras apuntando hacia acá.  Sí en el portón.  No salga del auto.
El detective se baja y camina hasta la verja.  Un hombre uniformado sale de una garita detrás de la pared y lo encara.
-Buenas tardes… Soy el señor Armando Bayle.  Pedí una entrevista con los dueños para ver unos potrillos.
-Espere un momento -el hombre vuelve a la garita y regresa con él al cabo de un minuto.
-No está registrada su visita.  Va a tener que volver a llamar.
-Qué problema… viajo hoy de regreso a Uruguay.  ¿Puedo hablar con alguien, por favor? No me explico qué pasó.   Estoy interesado en comprar una pareja. 
El vigilante mira hacia el auto y no ve a nadie más.  Abre el portón y lo hace pasar.
La reja se cierra nuevamente.  Guillermo espera recostado sobre los asientos.  Acaricia el arma que sostiene en su mano.  Quince municiones.  Su puntería no era mala, espera poder cargarse por lo menos a un par de desgraciados.  Y si Pedro no llegase a estar con vida… con una sola le bastará para ocuparse de sí mismo.
Lo primero que nota es el sabor metálico de la sangre en su boca.  Después, que algo le cubre la cabeza.  Una tela oscura que le impide comprobar la ubicación de su propio cuerpo.  Siente el frío de la pared contra la espalda y le duelen las piernas que están dobladas en un ángulo incómodo.  Tiene los brazos extendidos hacia arriba y atados. Le basta tironear un poco para darse cuenta que no va a poder liberarlos. Al levantar la cabeza un dolor se le irradia desde el cuello hasta la nuca. Lo que más le duele es la nuca, siente como si tuviera una prensa apretándole el cerebro. Trata de estirar las piernas pero las tiene clavadas al suelo, adormecidas.  Está descalzo y el pantalón de jean le aprieta en la cintura por culpa de la posición.
Alguien se acerca y le apoya una mano en el estómago.  El contacto de esos dedos lo hacen estremecer.  Están fríos, y la persona que lo toca sin duda no trae buenas intenciones.  Está más que claro que no es un juego lo que están practicando con él.  El hombre se da vuelta y habla con voz fuerte.  Es el del acento colombiano que lo recibió al llegar.
-Ya está despierto  -dice mientras se aleja otra vez.
Pasan algunos minutos y nadie viene.  Intenta recordar qué es lo que hizo antes de terminar allí.  Imágenes confusas se le agolpan en la cabeza.  El viaje en micro, un chofer de auto.  El hombre que lo recibió dentro de ese galpón.  La voz preocupada de Guillermo en el teléfono.  No recuerda nada más, ni siquiera qué es lo que habló con él.  
Ahora unos pasos se acercan.  Se detienen a escasos centímetros de su cuerpo.  Levanta la cabeza y se esfuerza en ver a través de la tela, pero la trama es apretada.  Un agujero a la altura de la nariz le permite respirar.  “Qué detalle tan amable”.  El hombre se agacha, porque al hablarle nota que lo hace cerca de su oído. 
-¿Cómo estás , cuñado…?
Esa voz le produce un escalofrío involuntario.  A pesar de estar bañado en sudor y sofocado, de repente lo que siente es frío.  La piel se le eriza y se le seca la boca.  “No puede ser…”
-Qué alegría verte, Beggio. Me siento feliz de que no te hubiera matado esa zorra de Camila, no podía robarme ese privilegio.
-No.  No es posible…
-Entiendo que no lo creas.  Hay que ver para creer  -apoya sus manos a los costados del cuello de Pedro y tironea de la tela hacia arriba.  Pedro cierra los ojos instintivamente.  Cuando por fin se ve libre de la capucha, no se atreve a abrirlos.  No quiere ver su cara rebosante de satisfacción. 
-Qué pasa, cuñadito… no me digas que me tenés miedo. No soy el cuco, che.  Al fin de cuentas, somos familia.
Pedro abre los ojos y pestañea.  Su cara en primer plano.  Su mirada burlona y desquiciada.
-Cómo pudiste…
-¿Qué, Pedrito? ¿Salir de la cárcel? Y, uno tiene sus contactos, viste.  Además… con plata se consigue todo.   Esto es un sueño que tenía. Y hoy se hizo realidad.
-No vas a poder zafar.  Hay gente que sabe dónde vine.
-¿Te referís a mi hermano? Decime… ¿por qué no vino con vos ese puto? Los estábamos esperando a los dos. Me revienta que hayamos tenido que empezar la fiesta sin él.
-No va a venir.  La que va a venir es la policía.
Miguel gira la cabeza y le habla a los tipos que están unos metros atrás.
-¡Dice el putito que va a venir la policía!
Todos se ríen. Miguel lo mira nuevamente.
-¿Sabés quién me ayudó a montar esta fiesta?  Adiviná… la policía!
-Maldito hijo de puta…
Miguel se pone serio.  -Tené cuidado con lo que decís.  Más te vale que me respetes. 
-Estás completamente loco, Miguel.  ¿Por qué no podés vivir tu vida y dejarnos en paz?
-Porque eso es justamente lo que no quiero, que estén en paz. Ustedes me cagaron la vida. Ahora van a pagar.
-Nosotros no hicimos nada, fuiste vos el que se dio manija. Vos mataste a tres personas para jodernos, te merecés cada año de condena que te dieron.
-No estás en posición de hacerte el machito, ¿no te diste cuenta todavía que tenés los minutos contados? De acá no se sale Pedrito. Solo falta mi hermano y el cartón está completo. Ahí canto bingo y me llevo el premio mayor. El que me merezco hace rato.
-No entiendo de qué hablás.
-Ya lo vas a ver. En primera fila, además.  Lástima que no vas a poder contárselo a tus amigos. Este espectáculo tiene varios actos. Es hora que empiece la función.
Miguel se levanta y se reúne con los hombres que están al fondo.  Conversan entre ellos y uno, el más alto, gesticula.  Parece que discuten algo.  Pedro intenta recordar qué es lo que habló con Guillermo.  Una nebulosa le impide rescatar esa conversación, incluso se pregunta si en verdad existió esa llamada. No sabe cuánto tiempo pasó y lo enloquece la idea de pensar que Guillermo pueda estar en camino hacia este lugar. Prefiere morir antes que verlo entrar por ese portón.
Finalmente el tipo más alto viene hacia él.  Tiene la cabeza rapada y un extraño bigote que continúa hacia abajo formando una u invertida.
-Hermano, va a ser mejor que consigas que venga tu novio porque no tenemos toda la vida para perder aquí -su acento no es tan marcado como el de su compañero, pero se le parece bastante. Pedro lo mira y por respuesta escupe a un costado. 
-No te hagas el cowboy. Si no viene, igual vamos a ir por él.  Así que elige si quieres que lo reventemos en la calle o que al menos, tengan la oportunidad de despedirse.  Hasta podríamos dejarlos solos un momento, para que se hagan mimitos.  ¿Qué dices, vas  a colaborar?
Pedro considera las posibilidades. Si ellos no saben que venía en camino, si Guillermo no da con ese galpón, tiene chances de salir ileso.  No duda que pueden encontrarlo y matarlo donde sea, pero no va a contribuir a traerlo a esta muerte segura.
-Jamás.
-Bueno -camina unos pasos y busca una pequeña valija que está apoyada contra la pared.
Miguel se sienta en una silla y el otro hombre viene a reunirse con su compañero.  Pedro no puede ver lo que están haciendo porque le dan la espalda.
Miguel se ríe y palmea como un mono.  -¡Esa me gusta, chicos! ¡Empieza la diversión!
El de la cabeza rapada se acerca con algo en la mano.  El otro cierra la valija y se agacha junto a Pedro.  -Te vamos a dar una última oportunidad.  Si yo te comunico con tu pareja… ¿lo haces venir?
-Váyanse a la mierda los tres.
-Ok.  Empieza, Sócrates.
-Cómo no, Platón.
“Bueno, por lo menos ya sé sus nombres.  Los buscaré en la guía cuando salga de aquí”.  El intento de infundirse ánimos con un poco de humor no da resultado.  Aunque su mente se resiste a creer que toda esa pesadilla sea cierta, el dolor de su cuerpo y el temblor de su sangre lo obligan a rendirse ante lo evidente. No, no es un sueño y lo que le dijo Miguel es verdad. Tiene los minutos contados, esta vez no será rescatado del pozo de la muerte. Ahora, cuando más que nunca quiere vivir, todo está por terminar. Un recuerdo le cruza la mente y lo hunde más en el dolor. Los ojos húmedos de Guillermo mientras se tropezaba con las palabras que tanto le costaba pronunciar, aquella noche en el restaurant. “Pedro, ¿te casarías conmigo?”  El brillo de las alianzas, y una noche mágica que ya no se repetirá en ningún otro momento juntos. Siente crecer la impotencia y la rabia junto con la pena.  Es como estar llegando a la meta, acariciar el trofeo y caer muerto a sus pies. Si pudiera liberar sus manos mataría a Miguel ahí mismo, sin ningún remordimiento. Nunca odió tanto a alguien.
El tipo apodado Platón le abre el pantalón.  Baja el cierre y tironea un poco hacia abajo para facilitar el acceso.  Pedro mira lo que tiene el otro en la mano.  “Dios… no…” murmura.  Se estremece al entender por fin qué es lo que busca Miguel. Cómo si no fuera suficiente morir, quiere verlo retorcerse en una lenta agonía.  Le introducen el frío aparato en sus partes íntimas. Cierra los ojos, no va a darle el gusto a ese psicópata de comprobar lo asustado que está.  Cuando recibe la descarga el sufrimiento es insoportable pero no puede gritar.  Ni siquiera es posible pensar nada.  Su cuerpo y su alma se funden en un solo dolor.
Abren la puerta del auto.  Guillermo se endereza rápido y apunta con el arma. 
-Soy yo, tranquilo -el detective se sienta y enciende un cigarrillo.
-¿Qué pasó? Estuvo como media hora ahí adentro.
-Recabando datos, mi amigo.  Ahora tengo que pensar un poco.
-Dígame, por favor.  No puedo más de  los nervios.
-Hablé con uno de los dueños.  Son dos, un matrimonio.  De unos cuarenta años, el hombre.  Me dijo que efectivamente, su madre era la dueña de todo ésto.  Pero falleció hace un año.
-Eso confirma la mentira.  Siga.
-No tiene la más prostituta idea de nada  -Correa lo mira y levanta las cejas.
-¿Cómo puede asegurarlo?   A lo mejor le mintió, sería lógico.
-Yo me doy cuenta.  El tipo con el que hablé es inocente.  Me dijo que viven aquí y que no tienen ninguna idea de vender la propiedad.  Y se le nota.  Habla con mucho orgullo de su haras.
-¿Y…?
-Logré sonsacarle un poco de información, le dije que yo había hablado por teléfono con el capataz y que había concertado la cita con él.  Se mostró molesto.  Dijo que hace tiempo que tiene problemas con él, que quiere despedirlo y no se atreve.  Parece que era protegido de la madre, pero el tipo está sospechado de no ser trigo limpio.  Hace un tiempo desapareció un empresario de la zona.  El capataz justo estaba de licencia.  ¿Y sabe qué? También ahora está de licencia, desde hoy.  Qué casualidad. 
-¿Cómo le contó eso?
-Sé tirar la lengua de la gente, Graziani… es mi oficio.
-¿Y usted qué piensa? ¿Dónde puede estar Pedro?
-Cuando habló por teléfono con usted… ¿qué le dijo exactamente?
-Que estaba en el haras, que era campo, había unos tipos y una caballeriza.
Correa se queda pensativo largo rato.  Guillermo siente que el tiempo es oro y se les está escurriendo de las manos.  -Por favor, tenemos que hacer algo ya.
-Me llevó a ver la caballeriza.  Era justo detrás de la casa.  Sólo había… caballos.
-¡No, no, no puede ser!
-Espere un poco, tranquilo.  Cuando íbamos yendo, ví al fondo, como a unos cien metros, otra construcción.  Parecía un galpón o un granero, algo así.  Bastante grande.
-¿Le preguntó qué era?
-No. Estaba contándome de sus caballitos ganadores y no quise interrumpirlo.  Después… sinceramente me olvidé.
-¡Luis! ¿No se da cuenta que ahí puede estar Pedro?  ¡Tenemos que ir allí!
-Mire… el dueño no sabe nada y parece bastante boludo.  No nos serviría de nada ir con él.  Seguramente lo harían percha.  Tenemos que  dar la vuelta por detrás y entrar solos. Al fondo se veía un bosquecito… podría identificarlo. 
Arranca y enfila hacia el camino por el que vinieron.  Después de dar algunas vueltas por calles de tierra Guillermo no tiene idea de dónde están.  Correa, en cambio, parece saber muy bien hacia dónde ir. Se detiene frente a una tranquera.
-Mire -le dice y señala con el dedo hacia adentro.  Al fondo, como a dos o tres cuadras, se distingue un pequeño bosque-. Es ése, estoy seguro.  No podemos entrar con el auto, es peligroso.  El pasto está bastante crecido, si sentimos que se acerca alguien nos tiramos al piso y no nos van a ver.
-Vamos ya  -se bajan del auto y el detective cierra y activa la alarma-. Nosotros arriesgando la vida y usted se preocupa por el coche.
-Todo es importante, doctor.  A propósito, no hablamos de honorarios.  Después no me venga con que soy caro.
La tranquera tiene puesto un candado.  La trepan y pasan por encima.
-No me diga nada, hombre  -le contesta Guillermo mientras se abre un poco la camisa y se arremanga-. Todavía no sabemos  lo que va a tener que hacer.  El precio lo pone después.  Yo confío en su criterio.  Y usted confíe en mi bolsillo.
El detective hace una mueca.  -Y los dos confiemos en que estos gusanos no nos vean.

CONTINUARÁ.

***

16 comentarios:

  1. NO TENES PERDON QUERES MI MUERTE , TU MALDAD NO TIENE LIMITE QUE BIEN QUE ESCRIBIS ES LO UNICO QUE TE SALVA DE QUE NO TE MATE mara rosas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Mara qué miedo me das! Estás bajo los efectos de la plantita? jajaja Mejor agarrá eso que tenés abandonado y no te preocupes que todo tiene solución! No sabés dónde va a terminar todo esto...! Sorpresa! Besos...

      Eliminar
  2. Que capitulo de mierda !!!! Asi te lo digo!!!!!!!!!!!!!!!!!! Picana con Pedro!!!!!!!!!!!!!! Si yo le pongo la mano encima a Miguel no lo reconoce ni su madre!!!! Pero me da la impresion que primero lo va a agarrar Guillermo y entonces ya se va a ocupar el de ese mounstruo...
    Dicho esto y sintiendo que me falto el aire durante toda la lectura paso a felicitarte....esto si que es genero policial de primera!!!! es absolutamente genial....confio que al final siempre te arrepentis y los dejas vivos y felices!!!!! Pero como te cuesta!!! Capitulazo y esperando desesperadamente el proximo....Pilar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entre Mara que me quiere matar y vos Pilar que mandaste semejante piropo casi salgo corriendo, jajajaja noooo tranquila, que Mary aprieta pero no ahorca, vas a ver la que le espera a cierta persona. No es tan exacto eso de que me arrepienta cuando escribo, en realidad todo estaba friamente calculado y aunque a veces se complique y mucho, el final ya está sembrado en la historia desde el vamos. No concibo finales infelices con ellos, nunca! Asi que quedate tranquila que se sufre pero siempre con la recompensa final que ya estaba debidamente planificada... soy mala pero no tanto! Un besote enorme y espero me cuentes que te parece el prox. capítulo... que aunque no es la resolución de esta tercera parte, empieza a vislumbrar "mi sentido de justicia".

      Eliminar
  3. ayyyyy Mary (hoy como nunca). Por Dios!!!! que capitulo!!! No me canso de decirte que ESCRIBIS FANTASTICO!!!! Demasiado bien!!!! siento todo a flor de piel. Transmitis todo de una forma tan exquisita que eriza la piel!!! COmo dice Pilar, un policial de primera!!!! El problema es que AMAMOS tanto a los protagonistas, que sufrimos como locas. Gracias Mary!!!! Besos Romina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Romi, lo sé, no hace falta que me expliques porque te conozco y para mí es un placer y un honor que te pegues a la historia, que la sientas tanto y que desees fervientemente la continuación, qué más puedo pedir! Falta poco para poner el cartelito de fin así que paciencia... lo que resta es un camino de curvas y contracurvas pero es la única manera de resolver las cosas bien, de no dejar cabos sueltos... aunque algunos quedarán, inevitablemente y tal vez sean motivo de alguna continuación, ya veré si pinta. Gracias por tanto cariño a la historia, me hace muy feliz y te espero el domingo! Besoteeee

      Eliminar
  4. No, no, no!! Miguel fuera de la cárcel para "disfrutarlo" en persona... Mi deseo más profundo es que Guille lo remate, una "cosa" (porque no es una persona) así no merece vivir... "Muerto el perro se acabó la rabia".
    Profundamente conmovida con este Guille super heroico, capaz de todo, me mató ese "Acaricia el arma que sostiene en su mano. Quince municiones. Su puntería no era mala, espera poder cargarse por lo menos a un par de desgraciados. Y si Pedro no llegase a estar con vida… con una sola le bastará para ocuparse de sí mismo.".
    Y... Mary, espero que no le afecten para siempre las partes íntimas de Cielito... Es lo único que les falta! Ya les pasó de todooooooo.
    Pero me parece que van a quedar hipotecados de los honorarios que les va a cobrar Luis... Espero que no les afecte el sueño de su casita propia...
    Cuántas ansias tengo por lo que vendrá, auchhhhhh!
    Besooooooo genia!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal cual lo decís, muerto el perro se acabó la rabia, pero no en esta historia... Acá las cosas no son tan tajantes ni sencillas. Van a entrar a tallar otros factores y la cosa se complicará. Viste que cosita este Guille? Lo único que le faltaba por hacer, rescatar a cielito... esperemos a ver cómo se dan las cosas porque no es fácil pero teniendolo a "Copperfield" se vuelve más accesible. No te preocupes que esas partes no se verán afectadas, tiene que quedar joya para lo que viene en Ovnis! jajajajajaja
      Besote inmenso!!!

      Eliminar
  5. ¡Ay Mary! Tengo sentimientos encontrados.. Te amo y te odio! Leo y me doy cuenta que por momentos me enojo, y es porque me lo creo todo, del principio al fin. Me meto en la historia y al segundo olvidé que es una fic, tan solo puedo recorrer con ellos esos caminos de dolor, sentir la desesperación de Guillermo, la impotencia e ira que me inspira esa bajeza llamada "tortura", la picana sobre mi piel como si fuera la de Pedro.. Cerrar los ojos, no querer seguir, volver a abrirlos, desear matar a Miguel, Putear a Guillermo por haber destruido con sus temores el paraíso que construyeron en Bahía... Extrañar esas calles ruidosas, el departamento desde donde se veía el mar, las comidas exóticas, los juegos de eros a salvo de miradas conocidas. Ese día en que llegó al departamento con toda la artillería dispuesto a comenzar a pintar. El retrato de Pedro sin terminar... Nunca, jamás... Un Pedro y un Guillermo de tantas y tantas ficciones fueron tan felices como en Bahía... Y vuelo a enojarme con Guillermo.
    ¿Te das cuenta del don que tenés mujer? Me llevás del cielo al infierno sin que pueda defenderme. Tironeás de mis hilos y me convertís en una marioneta de tus inspiraciones.. ¡Mary! A pesar de mis ganas de acogotarte, creo que escribís los mejores policiales de la historia... Tu capacidad de "narrar" es única y excelente. Y lo pongo entre comillas, porque "narrar" es "contar".. Y vos contás los hechos de una manera mágica y única, tan mágica y tan única, que a veces me dan ganas de matarte! Jajajaja! Te admiro profundamente! Un abrazo inmenso y aunque nos hagas sufrir, pido al cielo que las musas nunca te abandonen!
    ¡Aplausos de pie, señora del misterio!
    Se merece eso y mucho más..
    ¡Felicitaciones! En lo suyo, es realmente "única"!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo digo, Ay Guillermina! Venís presionandome para que los regrese al paraíso bahiano, pero eso es imposible... si supieras lo que me costó hacerlos tomar el avión! Me resistía peor que Pedro... Ya vendrán días mejores, yo no soy de la idea de Guillermo, yo sí amo el campo y las vaquitas, y la playa... Pero Graziani es muy terco y nadie lo va a cambiar. Así como nadie va a cambiar esta manía de hacerlos pasar odiseas antes de disfrutar en el último capítulo, que sé yo, uno es como es y nadie lo cambia... seguro que si trato de hacerlos vivir en un mundo de fruta encendida no me la creo ni yo... Quedate tranquila que el domingo va a haber una buena... no digo que vaya a durar pero algo es algo! Un beso grande y yo también sueño con que las musas no me abandonen, ojalá.

      Eliminar
  6. Me encanto y espera con ansias la proxima!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Adriana, sos la única que no me reta, jajaja, el próximo trae de todo, espero lo disfrutes también,un beso grande!

      Eliminar
  7. Ay Mery mi corazon No Esta para estos trotes La verdad Me dolio muchisimo Todo Lo Que lei Pero Maß alla de eso y considerando Que No Estoy En mi momento de mayor entereza es innegable Lo magistrfal de Tu ficcion de verdad este policial es maravilloso increible y perfecgtamente Bien escrito....recien Hoy Lo Leo Porque Como Te digo ando floja y le tenia miedo y tuve razon...Pero es asi y y corresponde y nobleza obliga Que Te felicite y Te aplauda Por Lo impecable Que SOS ...de Maß Esta decir Que muero Por Lo Que le pasa a Pedro y quiero y Te imploro Que Miguel se retuerza Como La vibora Que es y tenga el final Que se merece.POBRE guille Si sigue sufriendo asi va al transplante sin escalas ,admiro su valentia. A pesar de tenerlo Todo En Contra..danos algo de Paz Amiga plis Beso ....SOS La excelencia chica!!!majo

    ResponderEliminar
  8. Majito gracias y como te anticipé la otra vez que esto venía onda policial, también te digo ahora que si bien continua por esos carriles unos capis más, en el próximo se resuelve esta cuestión puntual que al menos para Pedro le trajo la peor parte, así que leela tranquila. Guille es fuerte y se banca todo, y eso que le falta a él sobre todo sufrir un poco más... pero todo conduce a un final feliz, un paraíso prometido. Un beso inmenso Majo y gracias por asomarte y no dudes que vendrán días mejores para todos, nos lo merecemos...

    ResponderEliminar
  9. MAryyyy voy por la tercera vez que intento dejarte comentario, y en cada una leo antes!!! jajaa si ya se soy demasiado fanatica!!!! es culpa del blog que no me dejaba comentar! que mas decirte Mary que ya no te haya dicho de tu escritura! debo decir que en este capitulo Guillermo de pistolero me mató!!! #miamor si le pasa algo me muerooooo lo amo!! ahora la peor parte sin duda la tiene chiquitin lindo! mirá que se te pueden ocurrir tantas cosas pero descargas en sus partes intimas que hijo de puuuuu... este Miguel, espero que cuando Guille lo agarre minimo le dedique un par de su propia medicina HDP!!! pobre cielito lindo!!!! Agggg #quierosabercomosigue pero yaaaaaa!!! bueno esta bien conque sea el proximo domingo me conformo!!! jijijii ojala que cuando llegue su felices por siempre! todos los que les hicieron tanto mal se revuelquen de envidia al ver que nada pudo separarlos! y si el revuelco es en el infierno mejooooor!!!!! Gracias por tan bella escritura! Besos Silvana

    ResponderEliminar
  10. Sil, no importa ya sé que lo leés y por supuesto sé que tus comentarios llegan siempre, no tengo miedo porque sé que estás, de todo lo que dijiste algo se va a cumplir, si te gustó Guille en plan pistolero vas a disfrutar mucho lo que viene! Mucho! Pero los pesares no acaban... lamentablemente queda un trecho difícil por delante. Y no puedo adelantar más... o pierde la gracia. Eso que dijiste del infierno, hummmm me leíste el capítulo??? me impresionó! Forma parte de un diálogo muy importante. Bueno, espero que te guste, como sea, va a estar fuerte. Un beso grande y gracias por tu compañía Sil, te espero el domingo no aceptes visitas!!!

    ResponderEliminar