
RENACER
Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón)
nunca estoy sin él. (donde quiera que voy vas tu ...
nunca estoy sin él. (donde quiera que voy vas tu ...
y lo que sea que yo haga (es tu obra, encanto)
no temo al destino (ya que vos sos mi destino, mi dulce)
no temo al destino (ya que vos sos mi destino, mi dulce)
no quiero ningún mundo … (vos sos mi mundo, mi
certeza)
Este es el secreto mas profundo que nadie conoce ...
Este es el secreto mas profundo que nadie conoce ...
y es la maravilla que mantiene a las estrellas
separadas
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón)
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón)
E.E.Cummings
18 de Marzo de 2014
El caso Diego Sambrano llegó al estudio esa mañana.
Marcos que estaba ahí en su escritorio, tratando
de buscar la lista de clientes, recibió una caja de manos de Cuca y con un
remitente que decía: Familia Sambrano, para el
estudio Graziani - Labrapoulos. Ayuda urgente en el caso de
nuestro hijo. Confiamos en ustedes y agradeceríamos su discreción.
Labrapoulos se sintió extrañado al leerlo. El
mensaje parecía guardar un código secreto y en nada se asemejaba a algún caso que
hubiera recibido años antes, cuando la ronda de clientes saturaba el estudio.
_Che Soria , ¿vos no sabés si Guillermo habló con
una tal familia Sambrano?
Gaby parecía distraída, apenas lo escuchaba. No
podía dejar de pensar en el semblante triste y lo debilitado que había visto a
Guille hacia tan solo unas horas atrás.
_ Perdón, no te escuché.
_ El hecho que estés por casarte no te da el
derecho a dejar las cosas del estudio para distraerte con tus cositas del
casamiento.
_ No tengo ganas de escucharte hoy_ le contestó_Me tenés harta. ¿Y vos que haces? Te distraés con
esas minitas que encontrás.
_ Te hice una pregunta.
_ Hace un rato que vino y sigue encerrado en el
estudio. Me está preocupando mucho. Que no vaya a ser esa depresión otra
vez. _ Agregó, muy preocupada, arrugando el ceño.
_ Debe estar así por lo que habló con Moravia.
_ ¿Qué?_ preguntó Gaby sin entender. No daba crédito
a las palabras de Marcos _ ¿Me estás cargando? ¿Qué tenía que ir a ver a esa
mina después de lo que le hizo a Pedro?
_ Pregúntale a él._ Le contestó con indiferencia,
mirando hacia un archivo que tenía en su netbook. _ Francamente, vos con
tu casamiento y Guillermo con lo de Pedro ya me tienen harto. Tenemos los
números en rojo y estamos perdiendo la cartera de clientes. Ya ninguno quiere
venir. En cualquier momento nos cierran todo con las deudas que tenemos.
_ ¿A vos lo único que te interesa es la plata?
Guille está mal y lo único que podés pensar es en llenarte los bolsillos?
_ Si está mal que le vaya a llevar flores a la
tumba.
_ ¿Cómo podes ser tan insensible?
_ Insensible no, realista que es distinto. Yo no
tengo por qué dejar de vivir porque Beggio se haya muerto.
_ Nadie te pidió que lo lloraras, insensible. Voy
a ver cómo está Guille _ agregó, levantándose de su escritorio.
_ De paso averiguá que clase de flores le gustaban
a Beggio.
_ ¿Por qué no averiguamos las que te gustan a vos,
querés? Así cuando te entierre vivo te llevamos unas.
_ Resultó gallita la chica.
_ ¡Imbécil!
Entró al despacho y lo encontró allí, tendido en el
sofá, cubriendo su rostro como si tratara de ocultar su dolor.
_ Guille, ¿puedo pasar? _ Preguntó ella asomándose
apenas.
_ No Gaby, no. Preferiría que me dejaras
solo._ Contestó con gran desánimo al sacar las manos de su cara.
Gaby hizo caso omiso de sus palabras y sin quitarle
la mirada cerró la puerta detrás de si. Se acercó y se sentó junto a él, aunque
sabía que por más que tratara él no le diría nada; pero no le importaba se
quedaría ahí acompañándolo.
_ Sos insistente vos, siempre.
_Y vos un orgulloso y terco que nunca quiere hablar. ¿Me querés contar que pasó con Camila?
_ No, no es nada. No pasó nada.
_ Algo grave pasó para que estés así.
Por un segundo se detuvo, mirándola fijamente como
si ella pudiera adivinar en su mirada lo que le pasaba y la abrazó,
derramándose en lágrimas.
_ Guille ¿qué pasa?
_ Me dijo… me dijo porque lo mato.
_ ¿Qué?_ dijo,
incrédula
_ No me sueltes_ le suplicó con desespero, tratando
de aferrarse mas y mas a ella._ No puedo más, no puedo más.
_ ¿Qué te dijo?
_ Él le grito su verdad, que me amaba.
Gaby no daba crédito a lo que acababa de oír y no
sabía como o de qué manera encontrar las palabras que pudieran ayudarlo en ese
momento, ante tanto dolor.
¿Pero acaso las había? ¿Qué decir? No
podían hacer nada para volver el tiempo atrás y reparar lo sucedido. Y los
recuerdos se hacían más profundos. Alegrías que se transforman en dolor y el
mundo se detiene para él y no quiere pensar más en nada que quedarse ahí en los
brazos de esa hija que nunca tuvo.
_ Fue mi culpa.
_ No, vos no tenés la culpa. Ella no tenía porque
hacerlo. Vamos a apelar, no te preocupes. Tiene que pagar la
condena que merece.
_ ¡Qué hija de puta, es una hija de puta !
Se soltó de Guille al ver la figura de Marcos a uno
pasos, delante de ellos. Solange estaba detrás de él, casi oculta, apenas podía
entender lo dicho.
_ ¿Hace cuanto tiempo que estás acá? - preguntó su
socia, desconcertada.
_ Lo suficiente para darme cuenta que no soy
ninguna piedra _ le afirmó con lagrimas. _Che, ¿vos estas
bien? - Agregó a sus palabras, dirigiendo su mirada a Guillermo.
_ ¿No ves que está mal? ¿Qué hacés esa pregunta?
_ No tengo ánimos para estar escuchando como
discuten. Necesito que vayan al despacho, donde nos reunimos
siempre.
_ Si es por los números, yo estuve buscando...
_ No es eso Marcos. Es algo que tenía que
decirle desde hace días. Vayan, vayan. Yo tengo que hacer una llamada.
Pese al dolor que sentía, Guille no estaba
dispuesto a dejarle pasar una más a Camila. Si ella pensaba que había logrado
con su confesión destruirlo, estaba muy
equivocada.
Procuró unos instantes que ninguno de sus socios
estuviera detrás de la puerta. Se sentía harto de que siempre
estuvieran controlando lo que hacía o las decisiones que tomaba. Solo
necesitaba unos minutos para estar a solas y llamar a la única persona que
podía ayudarlo en este momento. La única persona que lo había comprendido y no
habría de juzgarlo por las decisiones que tomara.
Era hora que el capitán del barco se encontrara con
su compañero más fiel de aventuras, Alberto Marini.
Desde que Beto había salido de la cárcel no le
fue fácil localizarlo. Hasta que por medio de Paola, logró saber su
paradero. Estaba en casa de ella, tratando una vez más de componer su vida y
esta vez en forma definitiva.
_ Hola, Beto?
_ Guille, por fin. Ya me preocupaba que no
llamaras. Paola me dijo que me andabas buscando. ¿Pasó algo?
_ Si pasó, pero no te llamé para eso. Voy a estar
unos meses ausente del estudio y necesito - Suspiro un poco para terminar de decirlo-
que vuelvas, como antes.
_ No Guille. Ya hablé con Marcos de
eso. No quiero cruzarme todo el tiempo con Gaby, vistes. Además Paola ya
estaba viendo si me conseguía laburo. Tenía que hablar con el jefe de
ella.
_ ¿Vos te volviste loco? Hace un mes que
saliste de la cárcel y ya te querés meter en problemas.
_ Guille …
_ No, te venís ya para acá, que vamos hablar.
_ Guille, escúchame. Paola esta laburando en una
clínica, en la parte de limpieza.
_ No me gusta, no. Prefiero que no estés cerca
de la chica. Venite para acá.
_ Mañana es sábado, paso por tu casa. Ya te
dije que no quiero cruzarme con Gaby.
_ No, yo mañana me voy a Pilar, por unos meses;
Juan tiene una casa allá. Venís, entrás al despacho rápido y te vas sin
que nadie te vea.
_ Pero Guille…
_ Pero nada. _ Le dijo tajante.
_ Está bien, quien te dice que no a
vos.
Una vez que terminó de hablar con Beto se dirigió hacia
la sala del despacho. Entró y aguardó una breve pausa para decir para que
los había citado allí.
_ ¿Y bien? ¿Para qué nos citaste? -
preguntó Gaby, ansiosa y en un manojo de nervios; tanto que sus manos
sudaban.
_ Voy a ser breve. Quería que estuvieran todos… ¿Cuca
porque no está? - se interrumpió a si mismo al ver la ausencia de su tía
- Les pedí que estuvieran todos.
_ No fue idea mía. Marcos pensó que como no están
entrando clientes al estudio, creyó mejor botarla.
_ Yo no la boté Soria. En todo caso le sugerí que
se diera un descanso ¿para qué mierda hay secretarias si no entra guita al
estudio?
_ A mi no me echaste _ dijo Sonia con
intención.
_ Vos lo único que sabes hacer es pasear tu
anatomía por todo el bufete en vez de hacer algo productivo.
_ Eso no decías cuando me mirabas el trasero en la
cocina, antes que la dejaras al enano de tu mujer.
_ ¡Basta! Si quieren ventilar su vida privada
se van afuera. No les pedí que vinieran acá para estar escuchando estupideces.
_ Decinos, Guille_ pidió
Gaby.
_ En primer lugar, Cuca va seguir en el
estudio y cuando ella decida. Y en segundo lugar, voy ausentarme por unos
meses.
_ ¿De nuevo te vas a ir? _ preguntó Gaby sorprendida.
_ Es lo mejor para mí y para ustedes. La situación
en la que me siento no es cómoda para ninguno. No se puede trabajar así y
ustedes no tienen la culpa que yo aun..._ No resultaba fácil
decir lo que no quería escuchar de su propia boca. Eso implicaba aceptar que el
gran amor de su vida ya no estaba, y una parte de él luchaba con fuerza para no
asumir su ausencia. _ No pueda superar... que Pedro ya no está
acá. _ Terminó de decir con dificultad.
_ ¿Y qué vas hacer con las clases en la facultad? _
volvió a preguntar su socia.
_ Eso ya está arreglado. Ya lo hablé con la
directiva. Hasta que consigan a quien me reemplace, Franco se va encargar
de la cátedra.
_ Yo personalmente, entiendo lo que estás pasando.
Aún está todo reciente. Me preocupa que te aísles de nosotros, pero
entiendo.
_ Yo te agradezco Gaby _ le dijo
abrazando su mano a la suya _ y les agradezco a
ustedes que hayan soportado mi mal humor pero yo tengo que… _ tragó
saliva _ Necesito un tiempo para estar solo y para pensar que quiero hacer
en el futuro.
_ ¿Y a donde te vas a ir? – preguntó Marcos
con el semblante serio.
_ A Pilar, Juan tiene una casa
allá.
_ Pero che, ¿eso no te va hacer peor? Ese fue el
lugar donde fuiste con Pedro.
_ Ya tenía que decir algo, desubicado.
_ Y vos siempre tenés algo para acotar
Soria
_ Basta los dos. _ Les ordenó
Guille. _Yo tengo que enfrentarme a eso Marcos.
_ Dicen que para olvidar, uno tiene que ir al
lugar que te recuerda a esa persona _ Aportó Malvarez. _Aprovecho que nos
reuniste acá, Guillermo. _ continuó Santiago. _Por los números en rojo,
estuve contactando algunos de mis clientes. Como ahora estoy trabajando acá,
deje el puesto vacante que tenía en tribunales para Octavio Cáceres. No sé si
lo conoces.
_ Era amigo de Pedro, de la universidad_ agregó
Marcos _Estaba en New York, hasta donde sabía _ continuó Labrapoulos.
_ Si, pero volvió. _ replicó Santiago.
_ Pedro no lo nombró nunca _ contestó Guillermo, en
un tono de celos _ ¿Y ahora aparece?
_ Al parecer, desde que se enteró lo de Beggio volvió rápidamente. Incluso quiso
aportar a la causa de Camila, en defensa de Pedro, claro. Aunque mucho no podía
hacer. Hacía años que no se veían _ siguió Malvarez
_ Un amigo _ contestó con sarcasmo Guillermo.
_ Che, si era amigo de Pedro nos podría dar una
mano con el caso que entró hoy. Ahora que no está José _ Sugirió Marcos _Y
a propósito ¿Alguien sabe cuando vuelve Miller de España?
_ Hasta ahora no llamó desde la última vez que lo
hizo _ contestó Sonia y agregó: _ Hey Santi, ¿el Cáceres está
bueno? ¿Es soltero, casado?
_ ¡Sonia!_ contestó indignada Gaby
Guillermo ni siquiera podía pensar en nada. Sentía
que una tempestad casi volcánica estaba a punto de explotar dentro de él.
_¡Acá no va venir nadie que no sea del estudio! ¿Me
escucharon?_ agregó, golpeando con las palmas de sus manos la
mesa.
_ ¿No me digas que estás celoso? _ preguntó Gaby,
divertida.
_ Yo, celoso _ le contestó tratando de
disimular _Escúchame una cosa. Yo no soy una compañera tuya de la
facultad, y ya te lo dije una vez chiquita.
_ El padrino cree que fueron novios.
_ Usted se calla señorita. La autoridad y la
voz de la casa que soy yo, no le enseñó eso. No se meta en cosa de
mayores.
_ Pero la que grita en casa es mamá. Además no son
cosas de mayores si todos actúan como chicos.
_ Es brava Marcos, la vas a tener que domar _
contestó Sonia, divertida.
_ Tampoco creo que el tío este muerto.
Sus palabras alcanzaron para dejar que todos
quedaran atónitos y en silencio sin mover un musculo de su
cuerpos. La seguridad con que lo había dicho. Parecía como si
pudiera saber la verdad que se ocultaba a kilómetros de
distancia.
_ He, Solange Labrapoulos, ya le dijimos varias
veces con su madre que no lo esté llamando tío a Pedro _ le dijo Marcos entre
dientes.
_ Pero si era el novio del padrino.
_ Es suficiente _ pidió Guillermo, que ya estaba
avergonzado de oír hablar de su vida privada. _Mientras yo esté
ausente acá no quiero una mención mas sobre mi vida privada y que traigan a
alguien que se dice amigo de Pedro. Cuando más lo necesitaba no estuvo.
Era noche y aun continuaba encerrado en su
despacho, ordenando lo quedaba del trabajo de hacia unos meses.
Allí se quedó, esperando que todos se fueran para hablar con Beto. Solo quedaba
Sonia en el estudio y Gaby que había ido a la fiscalía para ultimar la fecha de
su primer juicio, aunque sabía que ello podía tomar meses. Incluso
años con las trabas administrativas que podía haber y más por lo
compleja que podía ser la causa, siempre y cuando se hicieran las cosas
honestamente.
_Guille ¿todavía, estas acá? _ Preguntó Sonia,
asomando apenas su figura.
_ Pensé
que se habían ido todos. Necesito quedarme un poco mas.
_ ¿No querés que me quede? con buena intención
lo digo _ sugirió haciendo ademan de su advertencia _ Aunque con vos no corro
ningún peligro.
_ No, no.
Vos andá chiquita.
_Como
digas.
Esperarlo
durante dos horas fue inútil y tiempo era lo que menos le quedaba. Si de
verdad estaba dispuesto hacer lo que había hablado con el psiquiatra, debía preparar
todo los detalles para el viaje.
Que falta hacia Cuca, pensó para sus adentros. Sonia
aun estaba allí pero ella no era la persona correcta que necesitaba para darle
el mensaje a Marini. Mucho menos siendo que se trataba de la mejor amiga de
Gaby; Beto ya había sido tajante con él, por nada del mundo
quería encontrarse con ella. Ahora estaba en una encrucijada, no podía dárselo, no, de ninguna
manera; y por otro lado, no deseaba que se armara un malentendido entre los dos
y que Beto llegara a pensar que poco le importaba. Lo conocía muy bien para
saber que si caía en una equivoca situación, se enojaría como un niño y no le hablaría hasta quien sabe qué siglo. Ante
tamaño dilema solo quedaba dejarle el mensaje junto al escritorio de su despacho.
Y así lo hizo y procuró al instante que la figura de Sonia se hubiera evaporado
de allí, para irse sin levantar sospechas respecto al sobre que había
dejado en su oficina.
Lo cierto
era que cuando Guille tomó camino a su casa, Beto llegó al estudio, para su alivio
que había nadie allí. No esperó mas y entró al despacho, sorprendido de que su
amigo no estuviera.
_ ¿Y
Guille? _ se preguntó en voz alta
Divisó el
sobre delicadamente apoyado en el portapapeles, lo tomó, leyendo las
simples líneas ahí escritas: Lo siento, tuve que irme , después te
llamo.
_ Bueno
_suspiró melancólico. _fue mejor así. No puedo volver acá._ pensó, de nuevo en
voz alta.
¿Acaso el
destino estaba haciendo de las suyas? ¿O será que las historias de amor
escritas con lágrimas, reclamaban al propio destino su merecido final?
No
imaginaban en ese momento que la vida una vez más les daría una segunda
oportunidad.
_ ¿Guille? ¿Donde se metieron todos?
El alcanzó
a escuchar la voz de Gaby que venía del patio y en un instante que
fue eterno intentó salir de ahí pero sus nervios lo traicionaron,
cayendo con todo su cuerpo contra la silla que había allí, arrojándose con su
peso hacia la alfombra para evitar una lesión peor de la que estaba sintiendo
en la rodilla.
El ruido
la atrajo a Gaby hacia adentro. Se sentía en un manojo de nervios y sola
imaginaba que habría ladrones o mucho peor que
estuviera un psicópata. Indefensa, de espaldas a la puerta del despacho se quedó ahí en medio de la sala
sin mover ni un solo musculo de su cuerpo como si fuera la escultura antigua de
un museo.
Esperó
que se hiciera silencio en el estudio para atinar después en lo primero que
encontrara en caso de defensa, si era que la situación la llevaría a ello. Fue ahí en ese
preciso momento y en un arranque de valentía que se atrevió a preguntar:
_ ¿Quien
esta acá? Soy
abogada si lo que busca es robar en el estudio o piensa matarme ...
_ Pará _una
voz que venía del estudio interrumpió sus palabras, una voz que
claramente reconocía y que la estremeció._ Soy yo_ la interrumpió.
Gaby se
dio vuelta, viendo la figura de Beto saliendo de allí. Tenía las manos en alto
como si estuviera frente a un ejército a punto de dispararle. ¿Pero acaso no
era eso lo que ahora estaban sintiendo? Cuando las miradas se encuentran
ahogadas en lágrimas y una fuerza que antes había creado un lazo entre los dos,
ahora los paralizaba de pie a cabeza. La distancia quizás los había vuelto así,
como dos extraños que ya no se reconocían el uno al otro ante el peligro que
implicaba volver a sentir aquella emoción.
Su
corazón latía con tanta fuerza como si todo dentro de ella fuera a desplomarse.
Una parte de sí misma quería arrojarse a sus brazos y enviar todo al infierno,
su casamiento, el presente y que él la amara ahí mismo sin límites, con una
salvaje fuerza en la que dos almas pueden hacerlo. Pero era ese, su otro yo que
la ataba. Su cabeza le decía que no, que debía hacer lo correcto: casarse y
hacer que ese encuentro inesperado quedara en el pasado. Pero el corazón se rehusaba. Para él la palabra olvido estaba
prohibida, un pecado que merecía la condena al que se atreviera a traicionar
sus sentimientos. Y todo su ser dentro, le gritaba que rompiera las
barreras que separa lo correcto de lo prohibido.
_ ¿Vos?
_ Pensé que Guille estaba...
_ ¿Por
qué nunca me contestaste las cartas? ¿Por qué... me las devolviste?
Esperó
unos segundo para contestar y luego le dijo:
_ Porque
fue mejor _ sentenció, serio.
_ ¿Mejor
para quién? ¿Para vos?
Hubo
una pausa entre los dos.
_ Yo me
pregunté muchas veces, ahí adentro, antes de devolvértelas, que diferencia
hay entre dos personas que aunque estén separadas se siguen amando; aunque
ese otro esté muerto. Y vos y yo que hasta unos meses pudimos estar
juntos, elegimos echarnos atrás. Para vos siempre fue fácil
arrancarte a las personas y lo hiciste mucho antes que me agarraran y me metieran
adentro.
_ No lo
metas a Pedro en esto. Y a Guille no le hace bien seguir pensando en él. José lo ama mucho y lo mejor que
le puede pasar es que rehaga su vida con él.
_ Claro,
porque para vos es fácil olvidar Gaby
_ Los dos tenemos derecho a ser felices y por mi parte es lo que voy
hacer.
_
Casándote con Antonio.
_ ¿Quién
te lo dijo?
_ No
importa quién me lo dijo. Yo solo te voy a decir una cosa, porque
esta vez si va ser la última vez que nos veamos. Yo se que Pedro está muerto. Lo tengo
clarito eso. Fui yo quien lo vio y es una imagen de mierda que no se ve
a salir de acá_ señaló su cabeza.
_ No quiero
que me digas como lo encontraste.
_ Yo no
vine acá a reprocharles ni a vos y a Guille que hacen con su
vida.
_ Terminá
lo que ibas a decir.
_ Yo se
que ya no soy parte de ustedes pero nunca, escúchame, nunca me voy
a olvidar de él y no creo que alguien en este estudio pueda hacerlo,
vistes. Mucho menos Guille. ¿Y sabés por qué? Porque ellos se
amaron tanto como vos y yo lo hicimos y eso no va a
cambiar aunque vos te cases o lo que sea que haga Guille.
¿Sabés? Aprendí
mucho estos meses y me di cuenta que es mentira que el tiempo puede borrar
lo que uno siente. Yo creo que el corazón es tan rebelde que no
olvida. Nada va a cambiar con ninguno de nosotros aunque vos
te cases y Pedro esté muerto.
_
Albert...
_ No, yo
no voy a traicionar la memoria de nuestro amigo_sentenció al acercarse a ella._
Porque ustedes siempre van a ser mi familia y yo a vos siempre, escúchame,
siempre te voy amar aunque todo esto que siento adentro _ se golpeó el
pecho _acabe conmigo de tan fuerte que es. Que seas muy feliz con tu boda _ agregó, al abrir la puerta.
Con el
correr de los meses, Pedro fue recuperando las fuerzas que necesitaba para
empezar su tratamiento de rehabilitación. Para eso, Sebastián se
encargaba todos los días de estar pendiente de él y de ver si aún quedaba
algún vestigio de la herida de bala que podría haberle dejado un
debilitamiento en su cuerpo y que le impidiera salir de la
habitación.
Al
acercarse las últimas semanas de Junio, Nora se encargó de integrarlo junto con los pacientes
que formaban parte del grupo que recibían el tratamiento para recuperase y el
seguimiento psicológico que necesitaban durante un período de dos meses o
el tiempo que les llevaría a cada persona. Sebastián había decidido que lo
mejor era que
integrara el programa especial para traumas severos o
situaciones límites, y que desde hacía tres años llevaba
investigando sobre los resultados que hacían mella en los pacientes,
con las terapias alternativas.
En el
último congreso que asistió, el médico había sido tajante con cada uno de uno de sus
colegas sobre los problemas de adicción que ocasionaban los medicamentos
prescriptos. Como así tampoco tuvo miedo de enfrentarse a la camada de
colegas que por alcanzar un mejor prestigio y acumular fortuna no tenían
reparo en enriquecerse a costa de la salud de un ser humano.
A cada reunión que asistía luchaba
por lograr una política social donde se tomara la importancia de la cura
de la enfermedad. Incluso las más graves a través de métodos medicinales muchos
menos complejos y con elementos mas naturales. Y aunque hasta el día de hoy era
una batalla no ganada, continuaba en su camino de ser un ejemplo para cada vida
que tomaba en sus manos. Pedro no era la excepción para él. Sentía un amor y un cariño muy profundo
hacia el joven abogado.
Pedro fue mejorando mucho mas y en poco tiempo estaría listo para recuperar su
vida normalmente. Para eso llevaba consigo un calendario semanal donde anotaba
los días y los horarios en que tenía cita con cada médico. En forma estricta,
toda la semana, él mismo hacía los controles con el cardiólogo. Los
viernes era el día que mas esperaba con ansias, cuando recibía la visita de
Eugenia, la psicóloga que su médico le había asignado.
Por las
tardes se dedicaba a las tareas especiales que Sebastián le había recomendado:
hacer variados deportes y ocupar su mente en la cocina, cosa que lo
entusiasmaba y con la ayuda de Mirna y de Eugenia cualquier idea negativa
se disipaba de su mente para aclarar sus recuerdos de lo sucedido.
Mirna era
la cocinera de La gran casona y la que conocía hasta el último
detalle de la gastronomía de Chile. Sabía de entero las recetas de cada región.
De los
Guisos como el Charquicán , de las sopas como la Pantruca. De los postres como Los
chilenitos, Los chumbeques. La mayoría bajo la influencia de su madre y abuela.
Dos mujeres que habían marcado su camino elegido en el mundo de la gastronomía.
De la
mañana hasta el mediodía preparaba el almuerzo para los niños y madres que se
alojaban en la casa. Hasta la hora de la tarde, donde vendía esos manjares que
hacía a las familias del pueblo, degustarse los dedos de la delicia que tenía
cada sabor. Los fines de semana cuando los cabeza de familia, hombre o mujeres
no trabajaban en el campo se alistaban a las primeras horas del alba frente al
puesto, esperando a que Mirna apareciera con esos deleites
y que a diferencia de otros mercados de allí, ella vendía a
bajo precio.
Pedro
continuaba allí, lo lejos del inmenso jardín de la casa, desde hacía
horas. Se había sentado en la reposera hecha de mimbre, con su mente
atenta en la novela de Dumas. Promesa que Lisandro le había hecho de
regalarle esas historias, que tanto le fascinaban.
_ Pero
bueno. Veo que mi hijo ya te contagió sus gustos por esa literatura.
Levantó
la vista al reconocer la voz de su interlocutor.
_ ¿Puedo
sentarme?_ le pidió Sebastián.
_
Sentate, aunque no se donde _ agrego riendo.
_
No, no dejá. Me gustaría que habláramos, pero no acá
_
Donde quieras _ cedió él, sin problemas.
Pedro
soltó el libro y lo colocó en una mesita hecha del mismo material que la
reposera, cuyo soporte de apoyo era de vidrio. Luego tomó camino hacia
adelante, junto a su médico.
_ Eugenia
me comentó que estás recordando lo que te pasó.
_ Si _
suspiró en un aire desánimo y una mezcla de alivio. _ Es muy difícil
digerir todo.
_ Tomate
tu tiempo. No tenés que decírmelo todo ahora y no dudo que haya sido un
episodio traumático para vos.
_
Lo fue _ le contestó, volviendo su mirada hacia él, serio.
_Yo nunca
imaginé que Camila hubiera sido capaz de hacer lo que me hizo.
_
Esperá _ lo detuvo_ ¿Quien es Camila?_ le preguntó al cruzar sus brazos. ___Recuerdo que cuando despertaste,
hablabas de una mujer.
Pedro
volvió a contestarle al retomar el camino
_
Fue la mujer con la que me casé. Ya por ese entonces nos habíamos
separado.
_
Lisandro me habló de alguien más. Se que te dije que no tenés que digerir todo de una vez, pero me
gustaría conocer. Saber quienes te rodeaban y como te relacionabas con
ellos.
_
Supongo que él te habló de Guillermo.
_ Si me
dijo algo.
_
Es difícil hablarlo y no se por dónde empezar.
_ Por lo
que deduzco...
_ No _ lo
interrumpió_ no, déjame que te diga. Él es, era... éramos socios en
el estudio donde yo trabajaba.
_ ¿Pero
había algo mas, no?
_ Sos muy
intuitivo.
_ No _ le
contestó haciendo ademán de su negación_ Até cabos. Ella fue quien te disparo y
él fue la causa. Tu relación con él.
_ Fue más
que eso. Ese día yo iba a irme con él. Yo estaba prófugo de la justicia. Me acusaron de la muerte del padre de
Camila. Contaminé la escena ...
_
Demasiada información. Volver tu mente a ese día te puede hacer mal y recordá
que estás en rehabilitación.
_ Pero yo
necesito hablar con vos, así como hablé con Eugenia. Y si después de esto que
te diga, querés que me vaya, lo voy a entender.
_ De
ninguna manera._ Sentenció. ___ Escúchame: Nada de lo que me
digas va darme la razón para que te pida que te vayas, y no está en mi tener un
prejuicio hacia las personas. Acá recibo además de niños en situación de
calle; madres solteras, mujeres que escapan de la violencia de sus
parejas. Un hecho que se complica muchas veces teniendo hijos. Eugenia
habló muchas veces con ellas y la mayoría se encontraban en un estado de
negación y de culpa. Si fuera un hombre con prejuicios
no hubiera ayudado a esas mujeres. Les hubiera dicho que volvieran con sus
esposos y soportaran esa violencia.
_
Entonces puedo confiarte lo que necesito hablar.
_ Te va
hacer bien.
_ Yo me
enamoré de él, pero nunca, nunca engañé a Camila. No tuve ninguna
relación a espaldas de ella. Yo no
tendría que haber ido, sabés. Él tenía razón, él sabía que ella estaba
alterada. Que me iba a pasar algo.
_ Eso es
algo que no entiendo. Si te habías separado de ella ¿por qué volviste? Porque
supongo que donde sucedieron los hechos, por lo que acabas de decir,
fue en la casa en que vivías con Camila.
_ Dejes
mis cosas allá. De verdad te lo juro nunca se me hubiera cruzado por la
mente que ella iba a cometer esa locura. ___Por un momento se quedó
en silencio, abrumado por los pensamientos que meses y meses le habían
quitado el sueño. Pero tenía la calma absoluta, ese calorcito de seguridad que
Sebastián le transmitía.
_ ¿En qué
te quedaste pensando?
_ Nada _
le dijo, sin levantar la vista del pasto._ Me mato la cabeza pensando donde
está y el peligro que mis amigos pueden estar corriendo a causa de ella. Y
lo que más me preocupa es que lo lastime a él. Si me lo hizo a
mi, no se de que sería capaz.
_ Todo
va a estar bien.
_ No
puedo estar bien ni tranquilizarme. Si algo le pasa yo me muero, me muero, entiendes? Porque lo amo.
La incertidumbre se acrecentaba mas en su interior y lo
desesperaba.
_ Yo
sé perfectamente lo que estas sintiendo. Cuando perdí a Almorena. _ Si
hubiera podido, le hubiera expresado tantas cosas pero su orgullo era más
fuerte y tratando de evadirse de ese amargo recuerdo, agregó a sus
palabras_ Bueno, para que hablar. Es un mal recuerdo y está enterrado en el
pasado, pero no tiene porque ser tu caso.
_ ¿Y si
es lo que él piensa? Si él cree que estoy muerto? O si me olvidó? O si ya
no le importo? Porque si no me hubiera buscado, donde sea.
_ Pará, no ganas nada desesperándote. Es lógico que te sientas así. La
incertidumbre te produce esas sensaciones, pero solo te va llenar de mas
ansiedad. Recordá lo que te enseñé, de enfocar tu mente en algo
concreto. Canalizar tus emociones en cosas positivas
_ Si, tienes razón.
_ Si el te ama, te va esperar. Si creé que estás vivo. Y si no es
así, si él en verdad piensa que estás muerto, la muerte no puede quitarnos los
sentimientos que sentimos por un ser querido así como si nada. Y uno no
puede olvidar de un día para el otro.
Pedro le detuvo el paso, colocándose delante de él, clavando
una profunda mirada en sus ojos. De alguna manera necesitaba encontrar en
la pregunta que estaba a punto de formular, la verdad. Que Guille no lo había
olvidado, que aun pensaba tanto como él pensaba cada noche.
_ ¿Vos la seguís amando? ¿Vos seguís amando a Almorena?
_ Ella... Ella fue un ángel y si, la sigo amando Pedro. Pero ¿a qué
viene esa pregunta?
_ No lo sé, me vuelvo loco pensando.
_ ¿Creés que hay alguien más en su vida?
_No, él no pudo olvidarse así como así, no.
_Ya te dije- le recordó - si él te ama de verdad, con la intensidad
que se ama alguien toda una vida, no te olvidó, pero no hace falta que yo te lo diga. Vos tenés
que estar seguro de lo que sentís por él y lo que vivieron juntos.
_ Juntos… _ Suspiró.
_ Vení, vamos,
Sebastián hizo un gesto de sentarse a donde habían estado antes. Una vez
allí, Pedro le tocó el tema que durante meses habían postergado.
_ ¿Recordás lo que me contaste de Diego?
_ No. Eso cuando te recuperes, pero déjame decirte que hay algo, respecto
a lo que Fabio me confesó, que creo, está relacionado con la muerte de
Almorena.
_ Nunca me dijiste de que murió.
_ Y prefiero no hacerlo.
_ Pero necesito saber para ayudarte.
_ No quiero comprometerte. Detrás de todo esto hay algo muy turbio y no quiero
que arriesgues tu vida. Que me ayudes a saber que pasó realmente con
Diego, sabiendo como debés manejarte como abogado ya es suficiente.
Sebastián había alcanzado a ver la figura de una de las muchachas que
trabajaba en la cocina y le hizo el gesto que se acercara.
_ Brenda, ¿los niños ya desayunaron?_ le preguntó al acercarse la joven.
_ Si señor. ¿No quieren que les traiga algo de tomar?_ les preguntó
volviendo su mirada hacia los dos.
_ No Brenda. No te pago para que me sirvas. Y no me gusta ser tratado
como si fuera un rey_ agregó al volver sus ojos a los de Pedro, sonriendo.
_ Se los traigo igual. Una limonada que preparó Mirna y usted sabe cómo
es ella, no acepta un no como respuesta.
_ Está bien, andá.
_ Tenes buena gente alrededor tuyo, trabajando _ Sentencio Pedro, una
vez que la muchacha se había ido
_ Si, gente en que puedo confiar.
_ Por lo menos necesito saber algún indicio, algo sobre Almorena.
Acabás de decirme que su muerte está relacionada a la de Diego
_Almorena era periodista y trabajaba para una columna de EL
Mercurio, un periódico de allá de la capital. Se encargaba siempre de
tratar casos criminales. Ella ya había hecho la carrera de criminología
cuando nos fuimos a vivir a Santiago de Chile.
Seis meses antes que volviera a Argentina con ella y nuestro hijo,
le llegó el mismo caso, de chicos que morían bajo sobredosis y desaparecían
en el hospital, porque aquí en Chile estaba sucediendo lo mismo. Las
autoridades ni se preocuparon por llevar a cabo una investigación y Almorena lo
hizo por su cuenta.
Discutíamos siempre por eso, y yo me rehusaba a que continuara.
_¿Pero por qué? ¿Sospechabas algo? ¿Sabías quien podía estar detrás de
todo eso?
Sebastián se llamó al silencio y creó una barrera para evitar de
cualquier forma que Pedro descubriera lo que él sospechaba, temía por su
vida. Sin embargo por alguna razón no podía evitar nombrar a la única
persona en que basaba su sospecha.
_ Si bien prefiero no decirte las circunstancias en que mi esposa murió,
creo importante nombrarte a alguien que, pienso, puede estar detrás de todo
este misterio.
_ Si, es por el bien de Diego.
_Katerina Buitrón.
_ ¿Y ella quien es?
_ Fue una ex prometida mía y por ese entonces era la dueña de un
banco de donación de órganos. Nos habíamos conocido en la facultad, allá en mi
país. Luego al recibirme y al fallecer mi abuelo recibí esta casa y me
mudé para acá para emprender lo que hacía años quería hacer, ayudar a los que
más necesitaban. Y era algo que le había prometido a él. Fue cuando rompí
el compromiso con ella y luego conocí a Almorena.
El hecho es que mi esposa se enfrentó varias veces a ella a
causa de que Buitrón defendía el uso de medicamentos en altas dosis
para pacientes con graves enfermedades, y de sacrificar a los que habían
llegado al límite de sus dolencias. Incluso Almorena no consideraba para
nada ético que se encargara de un acto tan generoso y de tanta humanidad como
es la donación de órganos, cuando después defendía el uso de drogas para la
situación de esos pacientes que antes te nombré.
_ ¿Sacrificar?
Lo que Sebastián le acababa de decir lo había dejado completamente
desconcertado. Si, había escuchado en algún momento de la peligrosidad que
podían ser las drogas en los pacientes con enfermedades psiquiátricas y que por
ende, ello alteraba aun mas su situación mental.
_ Mirá Pedro, las drogas solo empeoran mas el estado de los pacientes,
por eso lo considero un acto de sacrificio humano y de la forma cruel como se
mata a un animal o se esclavizaba a los africanos en épocas pasadas.
_ ¿Vos crees que tu ex prometida tenga algo que ver con la muerte de
Almorena?
_ Estoy convencido
El expediente había quedado en foja uno. Lo único que constaba
era la demanda que Sebastián había presentado para dar al inicio de la
causa contra Buitrón.
Meses después el trámite se había trabado y la causa fue archivada sin
darle tiempo para encontrar las pruebas que la incriminaran, dejándola
libre de toda sospecha.
_ Tres meses antes que ella muriera, recibió de uno de sus colegas
información de que en un hospital de Buenos Aires estaba ocurriendo lo
mismo. Nos trasladamos allá y yo seguí trabajando para una clínica
privada y ella continuó con las investigaciones.
En el momento de decírtelo, hace unos meses, no lo recordé. Ni tampoco
cuando ellos me lo dijeron.
_¿De qué murió Almorena realmente?
_ Hasta que apareció el resultado de la autopsia no pude saber de que
había muerto. Y ya te lo dije, prefiero omitirlo por lo menos hasta que se
descubra la verdad de lo de Diego. Mirá, no hablemos mas de esto.
Respondeme algo ¿Camila sufría de algún problema emocional?
_ Ella tomaba pastillas. Sufría de crisis muy fuertes.
_Me atrevo a decirte que quizás, eso provocó un brote psicótico en
Camila el día que te disparó. Pierden el control de sus propias emociones.
_ No, no. Ella me disparó con odio. El mismo odio que estoy
sintiendo ahora hacia ella. Es en lo único que pienso, en destruirla.
_ Te vas a terminar destruyendo vos.
_ Por culpa de ella y de Miguel estoy así, solo, sin el hombre que amo,
sin mis amigos.
_ ¿Quién es Miguel?
_ Nadie, el mató a Moravia, el padre de Camila. Es una pesadilla todo
esto.
_ Tenés que recuperarte por vos y en pos de recuperar tu vida y limpiar
tu inocencia, no en destruir a los que te hicieron daño.
_ No, yo creo que perdí todo, al hombre que amo, mi inocencia, toda mi
vida.
_ Es normal que te sientas así, estás abrumado.
Brenda llegaba con la jarra de limonada y dos vasos cuando el médico se
levantó al ver la dificultad con la que los sostenía.
_ Brenda, permitime que te ayude_ le dijo al tomar los dos vasos. Los
colocó en la mesa junto con la jarra.
_ ¿No desean algo más?
_ No, yo no _ Le contestó Pedro en un gesto de negación.
_ No, gracias Brenda _ le agradeció el médico.
La muchacha se retiró en un gesto de reverencia.
Brenda era así, sumamente educada, de pocas palabras y atenta con quien
lo necesitaba.
_ Perdón por actuar así tan...
_ Desesperanzado _ terminó de decir Sebastián a su expresión._No te
preocupes. Lo que tenés que hacer de ahora a los meses que quedan, para recuperarte,
es hablarlo con Eugenia. Ella más que nadie te puede ayudar.
CONTINUARÁ…
Que bella historia Daniela.......La verdad sos una escritora de gran P......es muy completa.......pero porfi no me los hagas sufrir tanto......Yo muero por ellos......gracias por esta belleza mi niña....Abuela Mirta.
ResponderEliminar¡ como sabias que era vos guacha defensora !!
EliminarHERMOSO DANIELA, gran creatividad, imaginación, como te dije en tu blog. Me tiene fascinada la historia Sebas, Lisandro, tráfico de órganos pareciera, muy pero muy interesante al igual que las costumbres de Chile que desconocía. De ellos espero que no sigan ambos por mucho tiempo con sed de venganza, veremos. Felicitaciones por la creatividad y el esfuerzo. Te quiero reina. La leo con detenimiento.Beso.
ResponderEliminarGuille no se quiere venga Pedro si.
EliminarOjalá que se encuentren antes que se manche, pero vos sos la autora Dani, y qué maravilla ese pacto de sangre. ! Uau!, atrapante.
EliminarDaniela! he leído y releído este capítulo y estoy fascinada de esta trama. Me duele pero me encanta! Pedro tratando de recuperar su vida a tantos kilómetros de Guillermo, y Gulliermo que no sabe como seguir con su vida pensando que Pedro está muerto.. Ay muchacha! que bella tu fic! Es maravllosa! Y ni hablar de todo lo que trata.. muy muy muy buena Dani! ¡Gracias por esta creación! Te adoro!
ResponderEliminarPobre Guille cómo sufre! Y Pedro con esa angustia de no saber qué le esperará al volver a su mundo... Muy interesante transfondo con el tema órganos. Espero pronto ver cómo sigue todo esto.
ResponderEliminarBeso!
Uhhhh Dani!!! debo decirte que esperaba bastante ansiosa esta continuacion! me parece sumamente interesante y original esta trama, claaaaro ahora entiendo porque demoran tanto en llegar los capitulos! con semejante desarrollo y ni hablar de la cantidad de hojas mujer! felicitaciones! ojala que no demores tanto para el proximo! realmente lo voy a estar esperando!!! #necesitoquesevean !! Gracias Silvana
ResponderEliminarDe nada amores el siguiente capitulo estará proximo
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