
“Cuando vuelva del olvido
te acordarás...
que un día se perdió en las brumas del desamor,
pensando que hasta la muerte la ibas a querer
sin presentir... tan siquiera que serías fuente de su dolor...
Por eso cuando regrese del olvido, amor mío será cierto,
recuperaremos el tiempo perdido en un frenesí enloquecedor,
y si el sentimiento esta frío, haremos que esté despierto,
en un beso de reencuentro, delicia liviana, perfume embriagador”.
que un día se perdió en las brumas del desamor,
pensando que hasta la muerte la ibas a querer
sin presentir... tan siquiera que serías fuente de su dolor...
Por eso cuando regrese del olvido, amor mío será cierto,
recuperaremos el tiempo perdido en un frenesí enloquecedor,
y si el sentimiento esta frío, haremos que esté despierto,
en un beso de reencuentro, delicia liviana, perfume embriagador”.
Cuando Pedro llegó, Sonia lo había atendido. El que fuera ella y no Cuca,
fue un gran alivio para él. Era muy difícil que la
tía de Guillermo se creyera
la historia, del sobrino de Malvarez. Lo único que
deseaba en ese momento,
era no dar explicación y salir de ese contratiempo
lo antes posible. Debían salvar el estudio y él tenía el poder para hacerlo.
Se quedó sentado en el escritorio de Gaby a espera
de que Marcos apareciera.
A
él si había de dar explicación, pero con la urgencia que tenía de recibir la
entrega del dinero, Labrapoulos lo que menos iba hacer, era detenerse a
pensar que Pedro y Julián Malvarez eran la misma persona.
Miró
hacia un cuaderno cubierto de cuero, que captó su atención en el mismo
instante. Qué podría haber allí escrito, le despertó curiosidad. Pensó que era de
Gaby y que podría tratarse de algunos casos que seguramente estuviera llevando.
Lo abrió, pero al seguir el hilo de las palabras, se dio cuenta que el
estilo no era el de su amiga, sino el de Guillermo. Seguramente en un descuido,
Sonia o Cuca habían olvidado de guardarlo. No era nada importante, solo
momentos que había dejado asentado en su proceso de escritura, pero para Pedro,
leerlo, tendría el efecto contrario.
19
/08/2013
Antes de la llamada de
Pedro, me había pasado una situación particular. José pensó que era mejor que fuéramos
a cenar para tratar la causa de Moravia, pero en vez de eso, fuimos juntos a un
comedor para adultos. Nunca me había pasado algo tan fuera de lo común y me
cambió la impresión que me había dado al principio, de cómo él realmente era.
Lo que no puedo entender, es
por qué durante el transcurso que compartimos juntos, cruzó en mi mente
preguntarme por su identidad, por sus sentimientos. Si eran los mismos que los
míos.
23 /11/2013
Busqué a José por más
difícil que fuera la decisión. Sabía que estaba haciendo lo correcto. Tenía que
asumir lo que me estaba sucediendo con él. La vida nos lleva a circunstancias
difíciles, pero quizás, él podría ser la oportunidad que hoy tengo. Él está,
físicamente está. Yo lo estoy y no puedo seguir fingiendo que la vida sigue su
transcurso.
16/04/2014
No sé por qué pensé que
Gabriela podría haber tenido razón. Tantas veces había insistido con José, en
un futuro juntos entre los dos. Tanto tirar la cuerda, tomé la decisión, era lo
mejor. El pasado debe quedar atrás, tomé la decisión de que nos casáramos, por
más ridículo que pueda ser para mí. Ella lo aceptó sin ningún problema; a
Marcos le dio lo mismo y Cuca lo aceptó con resignación. Solo Solange, esa
pequeña que parece saberlo todo, no dijo nada
y sin embargo, con un solo
gesto en su mirada, pareció decirme todo. Como si le hubiera molestado mi
decisión de casarme. Fue la primera vez que noté una actitud de molestia y de
enojo en ella. Y Beto, ¿qué podría decir de él?, parecía seguir por el mismo
camino que ella. No está de acuerdo y no lo acepta, y se por qué, pero no voy a
dar marcha atrás.
En ese momento, todo su mundo se vino abajo. Todo lo que había creído, las personas que lo rodeaban, se habían transformado en una pesadilla, como si hubiera sido siempre una película, con un final que jamás habría esperado que sucediera, y fue irremediable, que pensara en esos días previos. Recordaba cada una de sus palabras y ya no era su voz la que escuchaba, eran espadas que se iban clavando una a una en su alma.
Andáte, desaparecé,
esfumate, como si nunca hubieras existido...
Hay a veces que la vida te
une y hay veces, que la vida, te separa…Y si no me quiero ir, sino me quiero
alejar de vos…
Uno no vive lo que quiere,
vive lo que puede… ¿y me vas a esperar?
Hacé tu vida que yo
necesito hacer la mía...
Se
sintió desfallecer y su cuerpo lo abandonaba en sus fuerzas. Intentó amortiguar
la caída, sosteniéndose sobre la silla. En ese momento, Gaby apareció
proveniente de la sala de reuniones. Su presencia la sobresaltó.
Temía
que alguien lo viera.
_
Pedro - se asombró Gaby al verlo- ¿Qué haces acá tan temprano?
_
Venía para hablar con Marcos- fue toda la respuesta que dio, apenas podía
articular palabra y sentía como si él corazón se ahogaba por dentro.
_
¿Marcos? Pero él no sabe que estás vivo- bajo su voz al decirlo - yo tengo
miedo que si te ve, te reconozca. El otro día estuvo haciendo preguntas sobre
ese día de tu supuesto entierro. Es mejor que no sepa, no podemos seguir
metiendo a más personas.
_
Lo sé - respondió tajante en un dejo de molestia. Gaby lo percibe, sin embargo,
prefirió no emitir ninguna palabra.- Marina- continuó - me dijo que vio una
foto mía. Obviamente le dijo que era Julián.
_
Ahora entiendo tanta pregunta- comentó Gaby.
Hubo
un silencio entre los dos que no dejaba de ser tenso. Gaby asimilaba con más
precisión su enojo, no comprendía por qué los últimos días todo el mundo se
mostraba de esa manera. ¿Acaso solo ella se daba cuenta? Nada impidió que se
preguntara la razón de por qué se sentía así. Él alzó su mirada y las
lágrimas comenzaban a discurrir por sus ojos. Aun así, ella podía
advertir la tormenta que se estaba acrecentando dentro de él y sintió un golpe
en su corazón.
_
¿Vos me preguntas qué pasa? Vos, mi amiga - agregó en un tono de sarcasmo. Tomó
el cuaderno entre sus manos y le dijo: - ¿Sabés qué es esto? ¿Hasta cuándo
pensaban vos y Beto seguir con todo este teatro?
_No
entiendo - le hizo ademán - Primero, no sé como ese cuaderno llegó acá.
Guille lo estaba usando, cuando estaba escribiendo ese libro.
_
¿Y vos pensás, que yo tengo que creer, que todo lo que está escrito acá,
es
ficción? Estoy cansando de que me mientan - agregó, levantando la voz-
_
Yo no te estoy mintiendo y no entiendo porque estás así. Es más, lo noté desde
que volviste, esa actitud tan fría para con nosotros.
_Me
parece que pasaron muchas cosas, para que ahora te sorprendas.
Como
lo de Camila por ejemplo - siguió, volviéndose sobre sus pasos.-
No
es la razón por la que Santiago está acá trabajando. Que convenientes
que
fueron para buscarle un abogado.
_
Yo nunca estuve de acuerdo con eso. Fue porque Miguel pretendía acusarla del
crimen de su padre y porque vos decías siempre que la querías, nunca... - hizo
una pausa y tomó aire y un segundo después le dijo: - nunca hubieras
querido que le pasara nada malo. Guille quiso respetar tus sentimientos…
_
Ya, ya. No quiero seguir escuchando, no importa lo que yo quería para ella. Las
cosas cambiaron después de ese día.
_
¿Qué leíste en ese cuaderno? - inquirió Gaby al cambiar de tema. Su voz
temblaba y su mente ya imaginaba lo que habría leído.
_
No quiero hablar de eso. Mil veces les pregunté a los dos y se
rehusaron a decírmelo. Les di un montón de oportunidades para que me dijeran la
verdad y se quedaron callados.
_
Sigo sin entender a lo que te estás refiriendo
_
Ahora me queda claro todo, mientras yo estaba prófugo, viviendo toda esa
mierda, estaba con él.
_
¿A quién te réferis? ¿A José? porque si es así, te estás precipitando. Él jamás
te hubiera hecho una cosa así, si es lo que estás pensando.
_
¿ Y que se supone que debo hacer? ¿Abrir el juego y confesarle que estoy vivo,
para que me explique qué significa el fiscal en su vida?
Se
llevó una mano detrás de su cabeza en un manojo de nervios. Hizo una pausa y
luego le dijo:
_
No sé que es peor, que él me mintiera durante todo ese tiempo o que vos
hicieras… que vos hicieras como si yo nunca hubiera existido en tu vida.
_
Estás siendo muy injusto, yo jamás dejé de pensar en vos, ni un segundo.
José
lo único que hizo es desvivirse por tu causa, nos ayudó en un montón de cosas.
No sabés lo difícil que fue empezar de nuevo, con todo el dolor que teníamos
encima.
En
un intento de lograr su comprensión, le hizo saber cómo Guillermo se había
sentido después de su muerte y lo que ella sintió, que José podía lograr para
que se repusiera de su pérdida. No era suficiente para él y ¿como ella podía
entender lo que estaba sintiendo en ese momento? Podría darle mil vueltas al
asunto, disfrazarlos con las mejores palabras, suavizar la situación, incluso
buscarle una lógica al amor, no bastaría para Pedro.
_
No creo que yo estuviera actuando mal - concluyó Gaby
_
Me lo dice una persona, que se va a casar con un hombre que ni siquiera
ama.
_
No sabés lo que estás diciendo.
_
Sí lo sé o quizás no. Tal vez a vos y a Guillermo les gusta jugar con los
sentimientos de los demás. Cuando no les sirve, lo desechan. ¡Eras
mi amiga y ni un segundo te pusiste a pensar lo que yo hubiera sentido, con
toda esa basura que escribió!- señaló hacia él escritorio. - Se encontró
confeso- bajó el tono de su voz- eso no es ficción, es verdad.
_
Estás siendo injusto. Todos pensamos que estabas muerto, como iba hacer para
pensar…
_
No voy a seguir discutiendo con vos, no vale la pena hacerlo y es la última vez
que vamos a hablar Gabriela.
Guillermo
permaneció en silencio durante la cena esa noche. Fabián lo miraba de a ratos y
le parecía demasiado extraño que se mantuviera callado y aun no entendía porque
se había mostrado tan aturdido con la carta.
No
probaba bocado y nada podía quitar de su mente las palabras de Camila.
_
¿Pasó algo en él estudio que estás tan callado? - le inquirió su hijo, a la vez
que cortaba un trozo de carne.
_
No fui hoy al estudio - respondió con gravedad. - Me viste que estaba con Juan
- agregó de mala manera y se levantó de la mesa. Fabián se dio vuelta, no podía
quedarse con solo una respuesta.
_
Pero algo te pasa, no podés venir así de la nada. ¿Qué pasó con la carta? ¿Quién
te la escribió?
_
Yo no tengo por qué contestarte esa pregunta, fue una carta, nada más.
_
Nadie se pone así, alterado, por una simple carta.
_
¿Acaso yo te pregunto - le cuestionó al cruzarse de brazos - de tus estados de
ánimo por causa de esa chica?
_
No quiero hablar de Nancy ahora - le respondió al darle la espalda. -Tiene
demasiado quilombos para pensar en si quisiera volver conmigo o no y todo
por
causa de Camila, por eso se fue.
_
Entonces si vos no querés hablar de tus relaciones, yo tampoco me tengo que ver
obligado a responderte.
Deseaba
poder decirle que Pedro estaba vivo, que estaba dispuesto a recuperarlo, así él
se opusiera, pero no podía decírselo. Sentía que esa
verdad
era suya, le pertenecía a él y a nadie más.
Sabía
que si continuaba allí sin hacer nada, no conciliaría el sueño. Debía
hablar
con él, mirarlo a los ojos, tenerlo cerca. Comprobar que estaba ahí y
que
no era un sueño que al despertar, lo arrancaría nuevamente de sus brazos.
Pedro
no lo esperaba. Estaba convencido que aun permanecía ignorante de la verdad. No
le importaba que lo supiera, si lo hería saber que nunca se lo había dicho.
Prefería su sufrimiento, si eso bastaba para sanar sus heridas. Se sentía vacío
como si sus sentimientos se hubieran revestido de la más absoluta indiferencia.
Y no era para menos, las palabras escritas en ese cuaderno lo habían aniquilado
por completo y sin piedad.
Cuando
sintió que llamaban, no pensó que fuera él. ¿Y si se trataba de Gaby?
Fue
lo que pensó, al incorporarse sobre él sofá. Perdería su tiempo, se habían
dicho todo lo que tenían que decirse. Aun, ante la insistencia, atendió la puerta.
Al ver que era Guillermo, no se inmutó, solo retrocedió el paso y lo
dejó
entrar, sin importarle que él estuviera allí. Para él era solo un cúmulo
invisible, que se disiparía con solo hacer real lo que su mente estaba
tejiendo: olvidarlo.
La
violencia con que cerró Guillermo la puerta lo atrajo hacia la realidad.
_
Explicame, explicame porque tenía que ser último en saber que estabas vivo.
Sus
palabras lo detuvieron en seco, no comprendía cómo había llegado a la verdad.
Tal vez Gaby había decidido abrir el juego y pese a que si hubiera sido así, le
provocaba una suma molestia, prefirió no evadir su respuesta y le dijo:
_
¿Quién te lo dijo? ¿Fue Gabriela? Es fiel para unas cosas, pero para otras no.
_
No fue ella y no intentes evadir el tema. Yo no vine hasta acá para dar
explicaciones, cuando sos vos el que tenés que aclarar muchas cosas.
_
Yo no tengo porque aclararte nada.
_
Me lo merezco, tengo el derecho.
Guillermo
no podía contenerse. Se sentía de la misma manera que cuando
había
confrontado a Camila, las palabras le estallan dentro y si no lo
enfrentaba, terminaría por llevarlo a perder la razón. No se contuvo y en un
ademán de exigirle, le dijo:
_
¿Qué juego fue esto de hacerte pasar por muerto? Explicamelo.
_
No voy a decirte nada.
_
Explicamelo - insistió
_
No, no pienso hacerlo.
_
Estuviste un año haciéndote el muerto, tengo el derecho...
_
¡Estuve en coma! - lo interrumpió- Pasé durante meses en un maldito coma. ¿Era
eso lo que querías escuchar?
_
No te creo. Nadie sobrevive a dos tiros y sale inmune como si nada.
_
¿Con qué derecho venís acá a reclamarme? Me hiciste responsable, que por la
situación de mierda en que me encontraba, te arrastré conmigo y arruiné tu
vida. Pero yo ahora entiendo, entiendo que mientras… yo me pudría en ese bar de
mierda ¡te acostabas con ese tipo!
_ ¡Cerrá la boca! No tenés ningún derecho a hablar así. Te equivocas,
José lo único lo que hizo…
_
¿Qué? - lo interrumpió -¿que manejó mi causa? ¿Cómo la manejó, que para
la
justicia sigo siendo un asesino? ¿Qué más? ¿Qué me robó mi vida, mi mejor
amiga, al hombre que amo? ¿Qué más tengo que saber?
Siempre
te dije la verdad. Si querés que hablemos con la verdad, muy bien, hagámoslo.
¿Qué fui para vos, un hombre más en tu lista?
_
Yo jamás di explicaciones ni consideré que tenía la obligación de hacerlo; pero
yo a vos te amé. No tenés ningún derecho a juzgarme así de esa manera, como
tampoco hacerte pasar por otra persona, jugando con un tema tan serio como es
la muerte.
_
No hice nada malo, porque Julián no existe, yo lo inventé. Santiago solo
me ayudó dándome su nombre y si tuvo alguna existencia, fue en su hijo y murió
al nacer. Ya ahora sabés la verdad y no voy a seguir
estorbando en tu vida. Voy a tomar tu palabra.
_
Cuando te pedí que te fueras, fue porque lo único que quise era evitar que
Miguel te hiciera daño. Quise evitar lo que vos mismo provocaste. Te
dije que no fueras. Pero aun así lo hiciste ¿Todo por qué? Porque
él señor necesitaba cerciorarse que su querida esposa estuviera bien. ¿Por qué
no la arropaste y te metiste en la cama también para contarle un cuento, así se
calmaba?
_
Si fui, era porque lo único que podía pensar en ese momento, era que una vez en
la vida iba a poder ser feliz, con vos. Porque hasta ese día vos y ella, eran
lo que yo más amaba en este mundo.
_
Vos mismo lo acabas de decir, feliz. Una sola oportunidad teníamos y vos mismo
te encargaste de destruirla, por el amor eterno que tuviste por ella.
_
¡No me interesa! No me importa y no quiero ni oír su nombre. Me equivoqué con
vos, me equivoqué con ella. Por un hombre vinculado a vos, estoy pagando una
culpa que no es mía y por ella estoy como estoy, en el infierno. Sin nombre,
sin una vida. Los dos son iguales, los dos se merecen.
_
No me compares con tu mujer. Camila es una mocosa caprichosa, con un gran
sentido del amor propio.
_
Bueno, te tiene a vos para que la reformes. Es más, abogá por ella, salvala del
infierno de la cárcel y cásense. Al fin y al cabo lo único
que quiso siempre fue un marido, por eso apretó el gatillo, como vos lo hiciste
hace mucho tiempo. Vos me mataste y ella se encargó de terminar de pulir tu
trabajo.
Ahora
andate. Las personas lúcidas no hablan con los muertos.
_
¿Qué vas hacer, lo vas a ir a buscar a tu amiguito?
_
No lo metas a Octavio en esto, él nada tiene que ver.
_
Tu amigo se guardó información cuando iba apelar tu causa.
_
¿ Y vos crees que Miller es un lecho de virtudes?
_
No lo ataques a José, esto es asunto nuestro.
_
No me interesa seguir discutiendo y Octavio es una persona honesta. Él me ama,
lo único que hizo es demostrarme su incondicionalidad conmigo, cosa
que
vos y Gabriela están muy lejos de saber qué es. Que Camila te haga provecho
y que Gabriela sea feliz, si puede, con un hombre que no ama. No tenemos nada más
que hablar.
Guillermo
pensaba que no tenían nada más por decirse. Solo lo observó por
un
momento. Estaba delante de la puerta y no podía evitar el deseo que lo
embargaba dentro. Se volvió hacia él y abrazó sus labios con violencia.
Pedro
intentaba poner resistencia, pero cuanto más sentía el sabor de sus
besos,
mas imposible se le hacía refrenar el deseo. Debía hacerlo, no podía
dejar
que la tentación lo dominara. No podía olvidar las palabras dichas. Lo apartó
más de él y le dijo:
_
¿Por qué hiciste eso? - le reprochó. Tenía la voz ahogada y su cuerpo temblaba.
_
Porque quise, porque fue mi deseo hacerlo. Es lo que tendría que haber hecho en
mucho tiempo.
Unos
días después.…
Pedro
se mantuvo durante días en silencio, recluido en su habitación sin hablar con nadie.
En efecto, Gaby intentó volver hablar con él, sin ningún resultado. Parecía
como si todo hubiera perdido sentido para él, se sentía sin rumbo y como si un montón
de balas hubieran lacerado su alma. No quedaba más sed de
venganza, solo deseaba caer en los propios brazos de la muerte y dejar de
existir para siempre. Lo peor de todo, había sido soportar el rechazo de
Octavio, buscarlo ese mismo día de la discusión no fue lo mejor. Esperó
mil
noches que él llegara de improviso y le dijera que lo amaba o por lo menos una
mínima gota de esperanza, que lo elegía a él y a nadie más.
_
¿Por qué ahora? No entiendo tu actitud de venir a decirme esto - agregó,
cruzándose de brazos. Lo veía en sus ojos, la misma herida de siempre, su
alma
hecha trizas y él que estaba ahí. ¿Acaso para salvarlo? ¿Él debía
recoger
los pedazos que había quedado del hombre que amaba?_ ¿Es por él que estás así?
_
No vine a hablar de Guillermo, acabo de tener una discusión con él…
_
Exactamente - lo interrumpió - ¿Qué esperas que yo haga, que recoja las migajas
que dejó Guillermo?
_
No es eso.
_
¿Entonces qué es? - levantó la voz - Estoy cansado y si decidí apartarme,
es porque no quería estar en medio de los dos, como un imbécil. Si juego, juego
limpio.
_
Ya se terminó, él sabe todo, que estoy vivo, pero no me cree. Piensa que me
hice pasar por muerto, y no me importa ya lo que piense. Ya sé lo que planeaba
hacer, los planes que tiene con ese tipo.
_
Bien, ya lo sabés.
Pedro
lo miró con un gesto de asombro
_
¿Vos lo sabías y no me dijiste nada?
_
Era él quien te lo tenía que decir, la verdad a quien le corresponde. ¿Para
qué viniste acá a hablarme?
_
No lo sé, solo sé que siento que hoy, que vos, sos la única persona con
la puedo empezar de nuevo.
_
No, no. ¿Por qué venís a buscarme? ¿Por la discusión que tuviste con él? -continuó
, apartándose unos pasos. -Cuando se te pase todo ese odio que llevás dentro,
te vas a dar cuenta que lo seguís amando. Y es una payasada lo que vaya hacer
con Miller, está haciendo lo mismo que Gabriela.
_
Eso no es verdad, lo hace porque quiere.
_
No, tus negaciones a otra parte, conmigo no. Eso te gustaría, que rehiciera su
vida con él fiscal porque lo ama, pero la verdad es otra.
_
Dame una oportunidad. - Pedro se acercó a él, más
cerca de lo habitual, de lo que solía hacerlo, pero él se
apartó.
_
No, tengo derecho a que alguien me ame, por quien soy, no que me use porque no
se atreve enfrentar sus propios sentimientos.
_
Nunca fuiste tan duro ¿Qué te pasa?
_
Nada, solo estoy siendo sincero con vos. El amor solo nos pasa una vez en la
vida, Pedro ¿no crees que tengo derecho a que alguien me ame, sin que haya una
historia detrás?
_
Tenés razón pero...
_
No quiero lastimarte, pero las cosas son así. Estoy seguro que él te sigue
amando
_
¿Entonces porque esta con ese tipo?
_
Es lo mismo. Es lo mismo que si yo te diera la chance de que estuvieras conmigo,
sabiendo que no me amás. Miller lo sabe, pero prefiere lastimarse.
La
misión debía durar un año, Aarón sabía bien ello, por más que la tentación de
encontrar a Eugenia se hacía a cada segundo más fuerte. Era increíble como el
amor podía continuar vivo en su fuero interno, aunque la muerte los mantenía
separados. Sin embargo, el verse allí, frente a una interminable fila de
tumbas, le hacía afrontar otra realidad. No quería pensar que se hubiera
enamorado de otra persona, pero no había poder humano que lo alejara de ese
pensamiento y le hacía olvidar la razón que lo llevó hasta allí;
Clara, como siempre le hacía perder la paciencia, desaparecía sin que pudiera
darse cuenta e imaginaba dónde podía estar, en los sueños de que persona.
La
llamó una y dos veces, hasta que su voz se hizo sentir hacia todo el
cementerio. Si es que alguien hubiera podido estar allí y habría sido médium
para poder oírlo, hasta que ella se dio por vencida.
_
Acá estoy- respondió resignada -
_
Si, acá estás. Ya pareces una criatura Clara, te tengo que estar buscando por
todos lados. Con lo difícil que es encontrarte en la condición en la que
estamos.
_
Muertos - pronunció Clara. Aarón detestaba oír esa palabra. Aún no podía
aceptar que no existía, ya, físicamente. - A ver -continuó - digo yo ¿qué
le pasó a ese chico que tenía una sonrisa para todo?
_
Eso era cuando estaba vivo Clara - le replicó, volviendo sus pasos hacia donde
ella estaba. - Y no vinimos acá para hablar de esto. Sabés que nos queda un año
más y no podemos perder tiempo.
_
Pero yo necesito ayudar a mi hijo.
_
Y yo hacer que lo que estaba investigando se sepa. Perdí la vida en ello.
Y
perdí también a Eugenia - agregó en un dejo de dolor - ero si seguís
interviniendo en sus sueños, no vamos a llegar a nada.
_
Como se nota que nunca tuviste hijos. Estaba hablando con él de algo
importante y venís a interrumpirme.
_
Era solo un sueño Clara. Sabés perfectamente que cuando despierta no recuerda
nada.
_
No entendés que está mal, lo siento y cuando eso pasa no puedo evitar buscarlo
en sus sueños. Es el único contacto que tengo con él. Es como si me llamara.
_
Ya lo sé, el tío de Eugenia lo llamaba inconsciente
_
Si ya lo vi. Le anduvo metiendo ideas en la cabeza a mi hijo. Como si él
estuviera para psicoanálisis.
Su
respuesta le provocó risa.
_
¿Ahora qué es lo gracioso?
_
Que como se nota que tu hijo es igual a vos.
_
Eso siempre me lo decían, que éramos muy parecidos. Pero actualmente sus
decisiones de vida me provocan, un disgusto - acentuó con furia. -¿Se
puede saber de dónde saco eso de casarse y con alguien que apenas conoce?
_
Lo mismo dijiste, cuando estabas viva, de Ana.
_
¡Ah no, a esa ni me la nombres! Va a tener que rendirme unas cuantas.
_
Vos no vas a hacer nada. Vas a ayudar a tu hijo y nada más. Ya te metiste en
problemas cuando te le presentaste en ese parque.
_
Ah… me presenté de una anciana inofensiva, nada más
_
Basta, querés ayudarlo, aclarár ese malentendido que se armó y después
veremos qué haces.
El
problema de Clara no era desarmar el nudo que se había enredado, con semejante
malentendido, sino a quien encontrar para que actuara a través
de
ella. Tenía el cuaderno en sus manos, pero aun así no encontraba a nadie en el
estudio apto para que pudiera ayudarla. Todos daban vueltas de un lado a otro
con papeles en sus manos. Ella no entendía el motivo. A Gaby le quedaba un día para casarse y eso
había transformado el trabajo en una revolución. Sin embargo, nada estaba
perdido. Alberto no solía ir al
estudio
desde que había salido de la cárcel, pero la situación de Pedro no
había
dejado de darle vueltas en su cabeza toda la noche. Pensaba en Gaby,
en
la discusión que habían tenido y en lo que su amigo pudiera hacer, cegado por
el dolor. Aunque había prometido no volver a verla, no pudo evitar el
pálpito
que lo empujaba a seguir la corazonada.
En un año, Clara había observado a todas las personas que rodeaban a su
hijo,
pero ninguno alcanzaba hasta que lo vio a Marini. No lo conocía ni tampoco
podía intuir lo perceptivo que podía ser, pero debía ser él que debía salir en
su auxilio.
Lograr
captar su atención no era un trabajo difícil para ella. Beto se había acercado
hacia el escritorio de Gaby, cuando arrojó el cuaderno con fuerza
hacia
el piso. Lo intempestivo lo sobresaltó y aun le asombró cómo podría haber
aparecido allí. Lo tomó entre sus manos, dando vueltas a las páginas.
Se
daba cuenta que era de Guillermo, por la forma de la letra, pero aun no
entendía
como había llegado hasta él. Tal vez Gaby en una discusión con Marcos lo había
arrojado sobre él. Por alguna razón había llegado a sus
manos,
lo sabía. Cómo sabía también, que debía hablar con Pedro.
La
puerta estaba entreabierta al llegar, tal vez por un descuido del momento,
pero
no hizo falta que entrara, él le abrió. Tenía el pelo desaliñado y la camisa
blanca entreabierta, se daba cuenta que había tomado y no un vaso sino una
botella entera.
_
¿Qué estuviste haciendo? - pregunto Marini
_
Vení, mi amigo - le hizo seña y llevó su brazo sobre su hombro derecho. -Los
dos somos unos perdedores.
_
No, pará - se soltó. - Estuviste tomando.
_
No, no quiero sermones, no quiero.
_
Gaby estaba preocupada por vos.
_
Ya discutí con ella y con él. No tengo nada más que hablar con Gabriela. Vos deberías
hacer lo mismo, gritarle todo lo que tenés adentro
Alberto
no le siguió el hilo de sus palabras, sabía que hablaban las heridas y
no
su amigo, pero comprendía más que nadie su situación. Aunque mostrara una
fortaleza hacia fuera, por dentro se sentía de la misma manera, destruido, con el
alma arrastrada por el suelo al saber que Gaby tomaría una decisión que lo
separaría de ella para siempre. De todos modos, no podía dejarlo de esa manera.
Lo convenció para que se metiera en la ducha, más bien lo había arrastrado
hasta ella y lo encerró en la habitación hasta que entrara de nuevo en sí.
Esperó a que el ruido de la lluvia cesara y unos minutos más, cuando oyó su
voz pidiéndole que lo sacara del cuarto. Había parecido un chico y él un
padre tratando de hacerle ver su error.
_
¿Para qué viniste? No estoy para nadie.
_
Gaby me habían dicho que discutieron y vos te fuiste de las manos cuando
hablaste con el fiscal. Ella estaba preocupada, hace días que no sabe nada de
vos.
_
No recuerdo nada, ni siquiera que haya hablado con ese tipo. Si le pegué, lo
tenía bien merecido.
_
No, yo decía por cómo lo enfrentaste. Fue lo que me dijo Gaby
_
No recuerdo nada, no sé si fue él alcohol, no lo sé.
Pedro
bajó la vista mientras le hablaba, cuando pudo observar el cuaderno que Beto
tenía en sus manos.
_
¿Viniste para eso, no? ¿Para reivindicarlo? Si esa es tu intención, desde ya
te
digo que perdés tu tiempo.
_
No te entiendo Pedro.
_
¿No entendés? Venís con ese cuaderno donde escribió toda esa mierda.
Toda
una mentira y yo como un imbécil.
_
Yo no leí nada, sabía que era de Guille, pero no sé porque lo traje. Yo venía
para hablar con vos, por Gaby y porque también me preocupaba.
_
Que, ¿tenías miedo que agarrara un arma y me matara? O peor, ¿que lo hiciera
contra él? No estoy tan demente como hacer eso. Ahora quiero que te vayas,
necesito estar solo y pensar.
_
Está bien. - Se acercó hacia la mesa y le dijo - Te dejo el cuaderno. No se
que
leíste, pero hoy me pasó algo extraño antes de venir acá. Yo esperaba hablar
con Gaby, vistes.
_
¿Y eso qué?
_
Que no sé cómo, pero él cuaderno apareció de la nada. Pensé que alguien lo
había tirado, vistes, como cuando Gaby discute con Marcos. Pero apareció y fue
por algo.
_
No entiendo y no me importa ya nada lo que se refiera a él. Ya tuvimos una
discusión, ya dijimos todo lo que teníamos para decir. ¿No se a donde querés
llegar?
_
Que tal vez no leíste lo suficiente. Las cosas pasan por algo.
Le
tomó la mitad de la noche tomar la decisión de leerlo, para él no podía haber
más nada que pudiera remediar lo sucedido. Las cosas habían cambiado, todos habían
tomado otro camino. No podía hacer como si José no estuviera presente en la
vida del hombre que amaba, porque lo estaba y había arrasado con todo lo que un
día le había pertenecido. No había nada escrito ahí que pudiera regresar una
gota de esperanza. Sin embargo lo abrió, dio vueltas las hojas sin ningún ánimo
que pudiera recobrarlo, pero de nuevo las palabras recobraban fuerzas
5/02/2014
No comprendo porque José
reaccionó de esa manera, como si pudiera
entender todo lo que sucedió.
Como si alguien pudiera entenderlo.
Vos no me arruinaste la
vida, no importa lo que él piense. Nadie podría imaginarse lo que hoy siento.
No te transformaste en un recuerdo, para
mí seguís estando presente
en mi mente, en todo lo que hago a cada
momento.
15/07/2014
Se me hace imposible
soportar tu ausencia y no importa lo que haga. Aunque mantenga una posición
ante los demás, una emoción que no siento, estás presente siempre ahí, en mi
mente, en mi corazón, en todo mi ser. Te siento dentro mío.
Siento un vacio que nada
puede llenarlo. Intenté rehacer mi vida, me mantuve vivo por un tiempo, pensé
que podía enamorarme de nuevo, pero es imposible.
No sé lo que estoy
haciendo, si haber tomado tamaña decisión fue lo correcto, pero aunque siga
adelante mi vida, con José a mi lado, jamás voy a poder olvidarte.
A
Pedro se le ahogaron las palabras y la emoción del momento lo embargo, como si
el peso de las heridas hubiera desaparecido por completo.
Ya
no importaba quién había o quien había estado, el amor continuaba vivo
en
los dos.
Ahora
sabía lo que tenía que hacer, seguir su propio corazón porque habría de ser él el
que escribiría esta historia. Pues nada estaba dicho aún.
CONTINUARÁ
Hermoso quiero leer ese reencuentro X favor
ResponderEliminarHermoso quiero leer ese reencuentro X favor
ResponderEliminarCuanto me gusta esta historia Daniela! Al igual que Valeria, me quedo a la expectativa de que va a pasar ahora que los dos saben la verdad. ¡Gracias y por favor no pares de escribir! ¡Besosss!
ResponderEliminarDaniela que lo roben y por favor escribi rapido mara rosas
ResponderEliminarBueno Dani, ya sabes que soy una fan públicamente declarada de esta historia... Y no veo la hora de leer la continuación... Acá me quedo a la expectativa!
ResponderEliminarCan truly relate and retain this outstanding post. Very well written.
ResponderEliminardalta