
CAPÍTULO 5
Volvió del juzgado, pero aun así Guillermo no concebía la idea de que Miguel saliera pronto de la clínica psiquiátrica en la que había sido confinado. En ese momento, no midió la noción del tiempo, no podía pensar en otra cosa que todo su mundo se estaba derrumbando en sus manos. La amenaza de Camila, la libertad de su hermanastro. La situación de este último no le importaba, sino lo que estuviera planeando Camila, lo que fuera para no resignarse a vivir sin que Pedro estuviera en su vida. Si cumplía su promesa él ya sabía lo que tenía que hacer.
Pedro había llegado en ese momento. Con un extremo temor de imaginar lo peor no había podido permanecer ni un minuto más en el estudio. Temblaba entero ante el presentimiento que se agolpaba en su interior. Lo que Pedro no esperaba era encontrarlo allí, en el cuarto y empacando.
_ Mi amor ¿qué estás haciendo?_ Guillermo se detuvo en lo que estaba haciendo y le dijo:
_ Es mejor que nos vayamos.
_ ¿Qué? No entiendo mi amor ¿Qué pasa? Estábamos bien y ahora esto…
_ No me hagas preguntas. Te preparé una maleta porque sabía que ibas a empezar con ese interrogatorio.
_ ¿Pasó algo con la causa de Beto?
_ No pasó nada.
_ Pero yo quiero saber.
_ Está bien, está bien. Fui hoy al juzgado y me dijeron que iban a liberar a Miguel.
_ ¿Y que con eso? No tenemos porque escondernos como si fuéramos fugitivos. El asesino es él.
_ No me importa, es por prioridad. Miguel está descontrolado. Es más, estoy seguro que todo eso de la locura fue una treta para zafar del juicio.
_ ¿Pasa algo más? Necesito saberlo. ¿Es por vos o por mí?
Guillermo se volvió hacia él y llevó sus manos hacia su rostro
_ No quiero que nada malo te pase, que nadie te haga daño.
_ No va a pasar nada mi amor
Pedro lo leyó en su mirada, comprendía el temor en sus ojos. En ese momento lo supo, con solo mirarse el uno al otro. Se abrazo a él y lo aferró con fuerza entre sus brazos.
_ Nada malo me va a pasar _ le dijo al soltarse _ si estás conmigo. Si estamos juntos _ siguió y lo besó.
_ ¿Vos pensás que me estoy precipitando?
_ Yo confío en vos.
_ Yo quiero respetar tu decisión
_ Lo único que me importa es que estemos juntos, a donde sea.
_ Pienso que es lo mejor. Lo único que quiero, es que nos vayamos. Por un tiempo, hasta que todo esto se solucione.
CAPÍTULO 6
Camila no pudo evitarlo. Por más que había prometido en una última llamada a Nancy dejar atrás todo lo que la siguiera atando a Pedro, tomó el auto de su padre y fue hacia el estudio.
No se atrevía a entrar, temiendo que enfrentarlo no le trajera buenos resultados y prefirió esperar a que él saliera y así seguir detrás de su auto para saber a donde vivía.
Había elegido un mal día para hacerlo, estaba muy lejos de saber que un peligro mucho mayor amenazaba con estropear sus planes. Desde lo lejos vio el trayecto que hacían los dos de ir y venir. No comprendía el accionar de ambos y eso la desesperaba. Lo imaginaba lejos y comenzaba a sentir su ausencia en cada poro de su ser. No podía dejar que se fuera, si era eso lo que estaba planeando hacer. Sin embargo, no había gestado ningún plan en su mente. No tenía la maquiavelidad que poseía Miguel para hacerlo. Solo estaba convencida que aún existía una esperanza para que Pedro pudiera volver a su lado.
Eso sí, no estaba dispuesta que nada ni nadie le impidiera lograrlo.
_ No quiero irme solo sin vos.
_ Es lo mejor para no levantar sospechas.
_ ¿Por qué nos tenemos que estar escondiendo de repente por Miguel…?
_ Es lo mejor. Vos andá donde yo te dije, y después, yo te alcanzo.
Desvío el camino y cuando vio a Pedro irse solo en el auto la situación la alivió de pronto. Tal vez no era como ella lo había imaginado y esa escena era solo una despedida entre los dos.
El trayecto la condujo hacia un largo tramo fuera de la ciudad, cuando lo vio detenerse en un muelle. De repente el temor se agolpó en su corazón una vez más
_ ¿Hacia dónde lo llevo? _ Pedro le indicó el lugar. Tenía la información, sabía dónde estaría. Aun así, eso no la tranquilizaba.
En ese momento no sabía qué hacer. Pensaba en las palabras de Nancy ¿Acaso ella podría entenderla? Se fue hacia su casa, intentando una vez más que ella pudiera tener la respuesta.
_ ¿Y... pudiste hablar con Pedro? _ le inquirió mientras acomodaba la campera de su amiga sobre el respaldo de una silla
_ No, no fui al estudio _ le respondió, sentándose al borde de la cama. _Lo seguí hasta su casa. Al parecer se va ir con Guillermo, no lo sé. Lo seguí de nuevo, pero estaba solo.
_ Bueno, es mejor Mamu _ repuso, sentándose frente a ella
_ ¿Para quién es mejor? ¿Para ellos? _ Se mantuvo en silencio unos segundos y luego le dijo: _ ¿Vos no le dijiste nada a Guillermo?
_ ¿Qué le iba a decir? Yo solo traté de convencerte a vos que te saques esa locura de la cabeza. Si tuve que hablar con tu viejo.
_ No le importa, no le importa nada _ siguió y parecía no oír a Nancy, como si ella en ese momento hubiera dejado de existir. _ No le importa lo que puedan pensar los demás.
_ Me parece que eso ahora no es asunto tuyo. Vos lo que tenés que hacer es pensar en vos. Es mejor si hablás con tu viejo y hacés un viaje vos sola. ¿No te parece?
_ No puedo hablar con mi papá _ levantó la visto hacia ella. _ Y además me escapé de la clínica.
_ ¿Cómo que te escapaste? _ le inquirió asombrada _ ¿No fue tu viejo el que te sacó?
_ ¡Nooo! Él estaba dispuesto a hacerme pasar por muerta. De todos modos ya no puede hacer nada en contra mío.
_ ¿De qué estás hablando?
_ No fue a propósito, tenía que hacerlo. _Hizo una pausa._ Le clave una jeringa en el brazo. No lo maté, pero lo dejé dormido. Lo suficiente para escaparme de la clínica.
_ Camila, te volviste loca _ le espetó levantándose. Nancy se sentía indignada y se preguntaba al mismo tiempo donde la llevaría todo esto. _ ¿Cómo vas a hacer eso?
_ ¡No está muerto! ¡Cortala Nancy, no fue para tanto! Además se lo merecía.
_ No pienses que yo te voy a seguir el juego.
_ ¿El juego de qué?
_ Esa locura que te metiste en la cabeza de que Pedro va a irse con vos. Encima lo que le hiciste a tu viejo. Pensá un poco _ añadió, alejándose a unos pasos de ella. _ Tu papá te va a matar cuando se despierte y va a ser peor para vos.
_ Él no va a hacer nada porque yo sé muchas cosas de él que no le conviene que se sepan. No sé cómo no se me ocurrió antes extorsionarlo. Pero estaba mal, muy mal. A Pedro lo vi irse solo. Eso tiene que significar algo. Nosotros también estábamos juntos, teníamos planes y al final todo se fue al demonio. ¿Por qué no le podría pasar lo mismo con Guillermo?
_ Dejá de pensar en eso. _ Se volvió hacia ella y abrazó sus manos _ No te trabajes la cabeza Mamu. Él tomó una decisión y vos tenés que aceptar que el destino quiso que ellos estuvieran juntos.
_ No te pongas cursi ahora Nancy. Te estoy hablando en serio.
_ Y yo también te estoy hablando enserio. Fue solo una manera de expresarme.
_ ¿Y si la vida los quiere separar como le pasó conmigo?
_ De nuevo con eso Camila, basta!
_ ¡Basta nada! Pedro se va ir conmigo lo quiera o no _ se levantó.
_ Vamos hacer una cosa _ Yo voy a ir al cuarto, busco mi campera y vamos a dar una vuelta para que te tranquilices. ¿Estamos? _ insistió. Camila la miró con ceño fruncido y respiró con resignación.
_ Bueno, pero antes voy a la cocina a tomar un vaso de agua y te alcanzo.
Fue hacia a la cocina pero la opción de Nancy no la tranquilizaba. ¿De qué serviría caminar? Volvería a su casa y seguiría pensando que estaban juntos y solo pensarlo le enervaba la sangre.
De pronto tomó conciencia. ¿Cuál sería la razón por la que se estaban yendo? Estaba segura que Guillermo lo seguiría por más que se hubiera ido solo. ¿Y si Nancy le había mentido y había hablado con él?
“Me traicionó”.
En ese momento sintió una ira incontenible. La única persona en quien podía confiar le había clavado un puñal por la espalda. Miró hacia la mesada de la cocina y sin pensarlo tomó un cuchillo que estaba ahí y se fue hacia el cuarto.
Pedro daba vueltas en aquella casa que se encontraba. Esperar lo llenaba de impaciencia y no permanecería ni un minuto más encerrado. Se fue hacia un bar que quedaba cerca, pero lo que menos esperaba era una llamada de Camila.
_ Hola Pedro.
Se sentó en una mesa apartada de los demás y le hizo seña a uno de los mozos. Haberla escuchado lo sorprendió de lleno
_ Cami… ¿Estás bien? ¿Dónde estás?
_ Eso no importa _ se detuvo un segundo y de repente sintió que el pánico se colaba en todo su ser. ¿Qué excusa podía darle para explicar que ya no estaba internada? Estaba solo a unos pasos del bar y no podía evitar el deseo de ir corriendo a su lado.
_ Estoy a un paso de donde vos estás.
_ ¿Cómo sabés donde estoy?
_ Te vi. Estaba con mi papá, lo acompañe por un trámite. ¿No te alegrás de escucharme?
_ Sí, pero… ¿Cuándo saliste?
_ Eso no importa, ya te dije. Necesito que hablemos.
_ ¿Para qué? Si es por lo que pasó...
_ Si, es por eso. ¿No te parece que nos debemos una charla los dos?
Él cedió y ella disimuladamente se fue hacia el bar, aunque no podía dejar de temblar. Tenía todo planeado en su mente, pero una situación mucho más terrible no dejaba de perseguirla.
Sintió que el corazón se le ahogaba dentro con solo verlo y sus latidos se aceleraban. Él se acercó despacio y la abrazó con fuerza.
Se separó y le indicó que se sentara.
_ No sé por dónde empezar.
_ No tenés que hacerlo. Yo pensé mucho tiempo estando encerrada. Entiendo porque lo que hiciste y no te culpo. Yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar.
_ Perdoname. No quise que las cosas fueran así.
_ Está bien, fue tu decisión. Yo estoy bien, de verdad.
_ Para mi es importante que lo estés.
_ ¿Estás con Guillermo, no?
_ No hablemos de eso.
_ Decímelo, no me importa. Al fin y al cabo lo hiciste por él.
_ Camila, creo que ya hablamos lo suficiente. Ahora me importa que estés bien, que puedas rehacer tu vida.
_ No me contestaste _ insistió.
_ ¿Por qué es tan importante que hablemos de eso? Es innecesario. No quiero lastimarte.
Ella se llamó al silencio y su mirada parecía transformarse, como si bullera fuego por sus ojos.
_ ¿Dónde estás parando?
_ ¿Por qué me preguntás eso?
_ Quería hablar por lo del departamento, pero no quiero hacerlo acá. Este lugar me parece muy incómodo para hablar de cosas personales.
_ Está bien. Te llevo a donde estoy y hablamos más tranquilos.
A Guille no le había parecido bien la idea de haberlo dejado irse solo. Desde la mañana tenía ese presentimiento, como una angustia que no lo dejaba en paz y que le oprimía el pecho. Tal vez por haber oído el pedido de Nancy que se citarán en ese bar.
Pensaba que era innecesario, si ya le había dicho la locura que estaba gestando Camila en su mente. No la creía capaz, por lo menos no hasta ese momento. De repente una idea se le cruzó por la mente.
¿Y si la estaba subestimando? ¿Qué es lo que estaba planeando en verdad? ¿Cuánto podía estar segura de semejante locura para llevarla a cabo? Peor se sentía ante la tardanza de Nancy ¿Por qué demoraba tanto? Marcaba el número de su celular y le daba apagado.
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_ ¿Este es el lugar donde estás parando? _ le inquirió en un dejo de rechazo. Miraba hacia a todos lados y no comprendía porque se le había ocurrido ir a ese lugar de paredes de chapa y pisos de madera.
Pedro no se animaba a decirle porque estaba ahí, ni él mismo lo entendía.
_ No importa eso, ¿no veníamos a hablar?
_ Sí por supuesto.
_ Espérame acá que yo ya vuelvo.
Se volvió hacia el otro extremo de la casa. Camila se sentó al borde de la cama y miraba hacia todos lados nerviosa. No sabía qué hacer, como confrontar la situación y convencerlo que se fuera con ella.
De pronto se daba cuenta que sería imposible, en su interior lo sabía. Que nadie lo ataba, que él solo había tomado la decisión de dejarla. Pensar en ello la desesperaba, como si su corazón se ahogara dentro. No sentía las fuerzas en su cuerpo, miraba hacia afuera y el mundo se volvía como un monstruo gigante que estaba a punto de devorarla.
Se levantó despacio y buscó a su alrededor algo que pudiera ayudarla a sacarlo de allí. Escarbó entre unos escombros y encontró una madera. La tomó con las manos temblando, pero sabía que debía hacerlo, y se fue hacia a donde él estaba.
CONTINUARÁ
¡Ay no! ¡Por favor que inteligente es la loca esa de Camila! No solo de deshizo de su padre, sino que logró escaparse de la clínica. ¿Que le habrá hecho a Nancy? Y ahora lo tiene a Pedro a su merced... ¿será capaz de cumplir con su promesa? ¡Por Dios Daniela! Que atrapante está esta historia... ¡Gracias!
ResponderEliminarTremendo lo que está pasando que aparezca guillermo para salvar lo buenísimo Daniela
ResponderEliminarMara rosas