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martes, 6 de junio de 2017

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Parte 2 - Cap.4 (parte 1) - By Daniela Maurice







Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.
Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas.

¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos...
Yo misma soy un sueño remando por tus aguas!
                                                                 Donde comienzas tú. Fragmento
                                                                                  Julia de Burgos

La noticia del accidente de sus padres fue como un golpe de agua fría para Pedro. No había tenido posibilidad de reacción. Quien se lo comunicó fue Teo, al llegar a Chile fue enterada por sus padres de lo sucedido.
Sin embargo, cuando supo del accidente de auto habían pasado dos meses del mismo y su tío había muerto en el acto. Aun así se vio obligada a mantener silencio. Su tía  se encontraba presa en una cama sin poder moverse y con cáncer. Solo sus padres sabían de tal enfermedad y que llevaba desde hacía más de dos años. Decirle que su hijo se había divorciado y casado de nuevo, y que tenía un hijo, era demasiada información. Nadie podría comprender tanto en un segundo, ni siquiera en un día.
Teo fue explicándole de a poco como fue sucediendo todo para que pudiera entender esta vez la condición de su hijo, lejos de toda la confusión que le había tejido Camila en su mente.
La madre de Pedro sabía que le quedaba poco tiempo y el accidente no había hecho más que empeorar más su situación. Fue cuando pidió por él y llevó a la llamada de su prima.
Pedro viajó a chile con la fuerza suficiente de enfrentar la muerte de su madre, aunque al morir ésta, las cosas parecieron complicarse. Sabía la cantidad de responsabilidades que le esperaban. El traspaso de la propiedad a su nombre y decidir qué haría con la casa después. Lo que más le preocupaba era su firma en los documentos. Se preguntaba cómo podría hacerse cargo de los bienes de sus padres cuando su nombre significaba un peligro. Tanto Guille como Teo lograron disiparle esa idea. Pero había algo más, y que más que preocuparlo, lo aterraba. El tiempo que durarían los trámites debía permanecer en esa casa.
Estar en la casa de su infancia parecía una pesadilla. Era el lugar donde su padre había ejercido su bestialidad hacia él. Un lugar que solo podría llenarlo de malos recuerdos y remover todo como si lo volviera a vivir.

_ Estabas acá _ Guillermo entró a la habitación que había sido de Pedro cuando era un niño. Lo encontró sentado, abrazado a un peluche que aprisionaba con fuerza como si el miedo hubiera vuelto de nuevo a él. Él mismo miedo que sentía de niño. Guille se sentó en el piso frente a él y observaba cada una de las cajas que los rodeaban.
_ ¿Estos juguetes eran tuyos? _ le inquirió
_ Si. Ella preparó todo como si hubiera sabido que iba a irse. Cuando me fui lo dejé desordenado. No me importaba mucho porque no iba a volver. Mamá lo acondicionó como cuando era niño.
La habitación estaba desprovista de muebles, solo la cama con la frazada cubriéndola impecablemente. Una pequeña repisa se encontraba al extremo derecho de la cama donde apoyaba una fila de muñequitos y un escritorio debajo, donde descansaban algunos libros de estudio y de ficción.
_ Tus autitos _ le expresó Guille con ternura mientras sostenía uno entre sus manos.
_ Mi papá los odiaba. Lo llenaba de rabia verme encerrado en la casa jugando con los autos. Para él era de poco hombre.Ahora no sé cómo actuar. No siento nada. Es como si no me importara su muerte.
_ Mi amor _ le tomó ambas manos y las abrazó con fuerza a las suyas. _ Es lógico que sientas eso con todo lo que pasaste.
Hizo una pausa entre ambos.
_ No quiero enfrentar esto solo, te voy a necesitar mucho.
_ Yo estoy acá, _ llevó su mano a su mejilla _ como siempre. No voy a ir a ningún lado mi amor.
Pedro se abrazó a él con fuerza. Aprisionó su cuerpo al suyo y sintió que el calor se colaba en su ser y lo volvía completo, como si sus almas se fundieran la una en la otra.
_ Vení _ le dijo Guille y lo sentó sobre sus piernas enlazando sus brazos a su cintura. _ No quería preguntarte y sé que aun no es el momento, pero necesito que hablemos de Franco de nuevo y sin pelear.
_ Yo también lo estuve pensando y sé que me estuve mostrando distanciado de vos cada vez que estamos en la cama, pero es que no sé como digerir todo. Ahora que estoy más calmo puedo entender lo que me dijiste. Entiendo que José pudo hablar por despecho.
_ Vos me conocés y sabés todo lo que vivimos juntos, por eso quiero que entiendas desde ahí para que me escuches.
_ Pero yo necesito también que me entiendas. Son muchas cosas las que siento y no comprendo que es.
_ ¿No crees que tendríamos que hablarlo con Eugenia?
_ Pero ella está en trabajando en Buenos Aires. Aunque viene cada tanto acá porque trabaja con Sebastián.
_ ¿Entonces te parece bien que la llame?
_ Si, nos va a hacer bien para aclarar los que nos pasa. Me parece bien.

Cuando Guillermo se comunicó con ella, Eugenia estaba de camino a Santiago de Chile. Explicarle toda la situación era imposible, pero ella comprendió enseguida la causa del problema.
Se sentía emocionada de poder volver a verlos y la colmaba de ansias conocer al bebé. Aunque llevaba consigo siempre la voz de su tío recordándole todo el tiempo que no debía involucrarse con sus pacientes, se le hacía imposible. Se habían ganado su confianza y su amistad sincera. No podía negar que era una emoción que estaba necesitando después de tanto tiempo desde la muerte de Aarón, por eso cuando se reencontró con ambos y al ver que Pedro le traía al bebé para que lo conociera, desechó toda orden. Gianluca se mostraba inquieto al principio en sus brazos, hasta que fue tomando confianza. Hubiera querido detener el tiempo para pasar más tiempo con ellos, pero debía acelerar el asunto para el cual había venido. Al llegar la tarde tenía que estar en el pueblo donde vivía Sebastián. Uno de los niños había recibido un nuevo ataque de epilepsia y aunque por suerte el doctor Quijano había logrado calmar la crisis, necesitaba de ella lo más pronto posible.
_ ¿Querés tomar algo? _ le inquirió Pedro cuando ella se sentó.
_ Después. Quisiera comenzar a empezar a hablar con Guillermo, si no te molesta. _ Añadió mirando hacia Guille. Él estaba sentado frente a ella.
_ No _ trató de dar una respuesta simple y convincente, pero no podía negar el nerviosismo que le producía hablar de sus sentimientos. A pesar de lo poco que había hecho de terapia, sabía que no era nada fácil. Tenía que sacar a flote todo lo que ni él mismo podía imaginarse estaría resguardado en su mente.
_ Bueno. Lo voy a llevar a Gianluca al cuarto.
Ambos asintieron.
Lo que menos quería Guillermo era quedarse solo con Eugenia, sobre todo cuando fue directamente al asunto.
_ ¿Querés hablar de tu relación íntima con José?
Directo al blanco, pensó. ¿Por qué tenía que ser tan precisa? O ¿Por que él había sido tan sincero ante el motivo que provocaba las discusiones constantes con Pedro? ¿Que significaba íntimo? siguió pensando. Sexo. Lo que menos quería era hablar de eso. Deseaba volver atrás y remediar todo lo que había hecho, así se hubiera evitado toda esta situación de tener que hablar de él mismo.
Al ver que no obtenía respuesta profundizó más el tema.
_ La palabra sexo es fuerte. Tendemos a relacionarlo directamente con la infidelidad.
Guillermo tomó aire y trató de una vez de darle su respuesta. Ya no tenía caso lamentarse.
_  No lo engañé y eso es lo que quiero que comprenda.
_ Pero él lo ve así. Pensá que Pedro es la voz de todos esos hombres y esas mujeres que enviudan a sus cónyuges. Y no solamente Pedro sino tantas personas que pasan por la  misma situación que él hoy está sintiendo. Nunca sabemos lo que piensa el que parte. Es por eso que muchos se preguntan cómo volver a empezar, iniciar otra relación y no lo hacen porque sienten culpa. Piensan que estarían engañando a esa persona.
_  Pero no es eso lo que a mí me pasó y el problema es que Pedro lo ve así. Al él no le importa que haya tenido relaciones con otros hombres, lo que a él lo afecta es pensar que yo los amé y dejé de amarlo a él. Pero no fue así y no logro explicárselo.
_  Voy entendiendo lo que me decís. Pedro ve las cosas de acuerdo como él actuaría, él asocia la cama con el amor.
_ Pero todo el mundo tiene una visión particular de las cosas. Solo que la visión de José lo confundió más.
_ Mirá, lo que te quiero decir, es que él solo podría estar con alguien si fuera por amor. El deseo no le provoca estar con alguien por simple placer. Él solo puede expresar su sexualidad con alguien que ama. Y es una conjetura hasta este momento lo que te digo, pero es algo que percibo en él desde que lo conozco, cuando lo psicoanalicé. Es más bien una característica romántica; Johan Goethe escribió un personaje que al morir su amor decide permanecer en el dolor y no pensar en nadie más.
_ Pero no entiendo que me quisiste decir con toda esa visión que hiciste de él.
_  Como te dije, él esperaba que actuaras como él lo hubiera hecho, como ese personaje, si hubieras sido vos el que hubiera fallecido. Ante lo que vos hiciste, él concluyó que lo hiciste porque los amabas. Para salir de dudas, ¿sabés si hubo alguien en su vida antes de Camila? ¿Alguien que le haya interesado pero que no fuera por amor?
_ No que él me dijera. Está su amigo de la facultad, Octavio, pero con él nunca pasó nada a pesar que su amigo si sentía cosas por él. Incluso le dijo a Camila que la había amado y sé que es la primera persona con la que estuvo.
_ Ves, ahí puede estar la raíz de su problema. Lo que te expliqué.
_ ¿Pero si él no lo entiende?
_ ¿Tenés miedo que te pida el divorcio, agarre el bebé y salga corriendo? – le inquirió en tono de broma.
_ No creo que sea para tanto, pero como nos conocés…
_ Estuve casi un año dándole terapia hasta que Lisandro lo ayudó a escapar. Sebastián casi los mata a los dos.
_ Él es así, impaciente y muy terco
_ Ahora, volviendo al tema, vos estuviste dos veces por amor con alguien. Con la madre de tu hijo  y con Juan que fue tu primera experiencia con un hombre.
Pensó por un momento que hubiera querido que lo analizara su tío, aunque el doctor Robles había estado meses buscando la raíz del conflicto. Eugenia tenía tacto y captaba enseguida las cosas. Quizás porque aplicaba técnicas de análisis más modernas. Aun así la situación se le hacía difícil. Estaba acostumbrado a su desenvoltura para psicoanalizar, pero de nuevo el miedo le acechaba dentro.
_ Si lo sé.
_ ¿Y qué pasó después?
_ No lo sé. Después de Juan comencé a buscar experiencias con otros hombres para encontrarme. Necesitaba sentirme, por un momento, yo mismo. Pasaba todo el día fingiendo que amaba a Ana y que tenía un matrimonio feliz ante los demás.
_ ¿Lo amaste a Juan?
Sabía que esa pregunta escondía algo más que una simple indagación. Claro que a esta altura de las circunstancias no temía hablar de su amor del pasado. Es que Eugenia sabía hacia dónde se dirigía para encontrar ahora su problema. Guillermo le había hablado en su última sesión, tan solo unos meses atrás, como había sucedido todo con Juan y su posterior matrimonio con Ana. Salvo que había ocultado el hablar de sus sentimientos por él en esa época y la sobrina de su psicólogo entendió que era una relación de amor pasajero.
 _ Si lo amé y fue importante en ese momento.
_ Entonces, cuando pasaste por una nueva pérdida, hiciste como una regresión, hipotéticamente hablando. ¿Sentiste culpa al dejarlo?
_ No sé si sentí culpa. Juan nunca hubiera podido ser como un padre para Fabián. Hubiera sido imposible formar una familia con él junto a mi hijoÉl es diferente, ama su libertad y su soledad. ¿Por qué dijiste que hice como una regresión?
_ Es una conjetura. Necesito que me sigas hablando de todo ese pasado con Juan para entender por dónde va el problema. Decime ¿Qué pasó entre ustedes después que te casaste con Ana?
_ Nos seguimos viendo, pero siempre que lo hacíamos discutimos. Después nos reconciliamos y terminamos estando juntos. Pero yo no podía continuar con esa historia de vernos a escondidas. Me hacía mucho daño. No era bueno ni para él ni para mí.
_ Entonces lo dejaste definitivamente.
_ Nos dejamos. Fue una decisión de los dos. Es muy raro lo que te voy a decir, pero nos habíamos hecho una promesa, que si no encontrábamos alguien con el tiempo, que nos importara realmente, íbamos a saber si lo que habíamos tenido podía ser real.
_ Un amor para toda la vida.
_ Algo así. Fue idea de él la promesa. _ Eugenia sonrió comprendiendo lo que le decía.
_ La promesa se cumplió para vos.
_ Fue una pavada, no tiene nada que ver.
_ Yendo al punto que hablábamos. Fue doloroso para vos tener que dar fin a una historia, pero de alguna manera, ahí terminaste de darle un cierre.
_ ¿Crees que ahí actúe bien?
_ Por supuesto. Amabas a Juan pero los dos se habían dado cuenta que su relación no tenía futuro. Sin embargo, había otra historia esperándote en tu casa. ¿Qué sentiste después de eso?
_ Nada, como un alivio. No queríamos hacernos mal ninguno de los dos. La historia no lo merecía y quedamos como grandes amigos hasta el día de hoy. Después comenzaron esos encuentros, esas búsquedas con otros hombres. Eso ya tedije por qué lo hice.
_  Para escapar de vos mismo. Ahora entiendo. Deducía al principio que podría tratarse de Juan pero lo hiciste porque no supiste cómo seguir. Lo mismo te pasó con Pedro. No sabías cómo continuar tu vida, como si te hubieras preguntado qué hay después de una historia de amor. No dudo que tu amor hacia Juan haya sido real y  de tu relación con Pedro tampoco, pero hay cierto grado de apego emocional. Creo que volcás mucho tus inseguridades a la hora de entablar una relación. No podemos estar con una persona si primero no sabemos estar con nosotros mismos. Por eso te perdiste y no supiste cómo manejar tus emociones. El dolor y la angustia generan mucho miedo pero más aún cuando no tenemos temor de quienes somos o directamente nos desconocemos.
_ Pero algo si hice precipitadamente. Le había pedido a José que se casara conmigo, igual que lo había hecho con Ana.
_ Cuando no aprendemos de nuestros errores y no interpretamos claramente las situaciones que vivimos, volvemos a repetir la historia. Respecto a lo que me decías de Juan, con Pedro fue diferente. Pudiste formar una familia con él, tu hijo mayor lo aceptó y lo siente como un padre. Deben darse cuenta los dos de lo que tienen y de lo que construyeron, que es muy sano.
_ Sigo sintiendo miedo a que no lo entienda y se me hace tan difícil articular las palabras para decirlo. Pedro es muy sensible, lo interpreta de una manera, construye una idea y no sale de eso que piensa.
_ Parte de que haga una doble interpretación de las cosas se debe a la violencia que sufrió de niño. Pedro es de las pocas personas que ante esas situaciones terribles no se destruye. Él solo crea un muro y decide encerrarse en sí mismo para no volver a ser lastimado. En eso son muy parecidos.
_ Pero me dijiste que él esperaba que yo actuara igual que él.
_ Claro, porque al haber sufrido tanto, él le da un gran valor a los sentimientos, por eso solo expresa su sexualidad desde el amor. No puede simplemente escapar, sino aferrarse y proteger sus emociones. Créeme que las personas que aprenden del dolor son las que más valoran los vínculos.

Pedro esperaba a Eugenia en la sala. El corazón le palpitaba y las manos le sudaban como si estuviera a la espera de un examen. Su alma se alivió de alguna manera y le regresó al cuerpo al verla entrar. Las ansias de saber lo que había hablado con Guillermo lo llenaban de impaciencia.
Eugenia tomó asiento frente a él. Lo veía a Pedro inquieto.
_ ¿Te pudo decir algo?
_ Si hablamos bastante y le expliqué que podía ser el problema de ambos. De todos modos, no generó más discusiones.
_ Estamos en algo distanciados. Me da vergüenza decírtelo. Es que pasaron muchas cosas. Me pasa que no sé cómo actuar después de las cosas que le dije en la discusión.
_ Pero ese día hablaron más tranquilos, sin ningún problema.
_ Es que lo que me dijo José tapó todo el problema de la discusión y pasó a segundo plano. Pero en parte lo hice por Gianluca, él es un bebé y percibe todo. ¿Crees que es malo que no hayamos seguido discutiendo y hayamos hecho como si nada?
_ Como si nada no. Me dijiste que están un poco distanciados. Lo que debe suceder es que ustedes se conocen, saben por qué se eligieron, por eso pudiste dejar ese problema de lado y te enfocaste en hablar con él acerca de la confesión que José te hizo y pudiste apoyarte en él.
_ ¿Entonces por qué me molesta tanto cuando imagino que estuvo con otra persona?
_ Yo no soy quien te lo tiene que decir, es él. Yo le expliqué la razón por la cual él manejó el dolor de esa manera. Desde ese punto, Guillermo va a poder entender lo que le pasó y poder hablártelo más claramente. ¿Te hacés esa pregunta por la relación que armó con José así tan pronto?
_ No sé si es eso. Él me dijo que era una relación rara. Era un ir y venir. Lo que me molesta es pensar que pudo enamorarse de nuevo. No es que yo quisiera que hubiera sufrido por mí toda la vida, pero que él se enamorara hubiera sido para mí como si hubiera borrado nuestra historia, como si lo nuestro no hubiera significado nada.
_ Comprendo y sabía que esa podía ser la raíz de tu problema. Fue lo que le expliqué a él que te pudo estar pasando. Asociás el sexo con el amor, pero uno no siempre tiene relaciones así con una persona, porque la ama, y no inicia una pareja tan pronto. Todo lleva su tiempo. Luego de una pérdida es imposible empezar una relación como si nada. Las emociones necesitan un proceso de duelo y asimilación. De sanar el dolor. Si la persona lo hace es porque hay un miedo afrontar esa situación. Vos me dijiste que fue un ida y vuelta constante. Eso no es una relación normal.
_ Pero algo parecido me pasa con Gaby.
_ Lo de Gabriela tiene una explicación como todo. Tuve la oportunidad de conocerla cuando iba al estudio. Ella tiene muchos problemas: la enfermedad de su madre, los conflictos que tuvo con su novio. Son muchas cosas. Desde lo que analicé, cuando ella creyó lo mismo que todos, que vos habías muerto, debe haber sido un golpe muy duro. Una situación difícil que se le sumaba. Como su amigo, ¿te diste cuenta que es de escapar de sus problemas?
_ No, nunca presté atención. ¿Vos pensás que pudo actuar como Camila?
_ No, algo parecido a Camila. Mirá, Gabriela es una persona procrastinadora.
_ ¿Qué significa?
_  Que posterga las cosas. Las va dejando para segundo plan, y va pasando y pasando el tiempo, y los problemas o proyectos van acumulándose. Puntualmente, ella no se ha dado el tiempo para enfocarse en resolver sus conflictos. Vive acelerada en el trabajo y ese puedo ser un claro indicio de escape para no afrontarlos.
_ Te entiendo lo que me decís, vos sos psicóloga y comprendés todo eso, pero yo me sigo sintiendo confundido con ella. Sé que ella estableció un vínculo con Miller igual al que tenía conmigo.
_ Ahí hay una diferencia. Cuando alguien pierde al ser que ama puede llegar a amarlo toda la vida pero la amistad es un vínculo distinto. Perdemos un amigo pero aun así la persona continúa abierta a tener más amistades. Si no puede hacerlo otros son los motivos.
_ No lo siento así. No fue solo lo que leí en ese cuaderno que Guille tenía donde él hablaba de una insistencia de ella a que estuviera con él, sino también por las dudas que yo le obligué, de alguna manera, a Beto a que me dijera respecto de cómo fueron las cosas después que yo no estuve.
_ Un poco te obsesionaba pensar que dejaste de importarles.
_ Si.
_ Es lógico eso. ¿Vos sentiste que ella te pudo haber desechado? Por decirlo de alguna manera.
_  Algo así. Gaby está en todo su derecho en tener amigos más allá de mí, es su vida, pero no entiendo porque a él le dio el mismo trato que a mí. Su vínculo era el mismo.
_  Sentiste que de algún modo te reemplazó. Lo bueno es que para analizarlo hay otro caso. Guillermo me habló de esa insistencia. Como que estaba muy concentrada en el futuro emocional de él a partir de lo que pasó con vos.
_ ¿En qué punto puede estar relacionado?
_  Hasta donde tengo armado su perfil psicológico, Gaby no pudo asimilar ni llorar tu muerte. De alguna manera vio y luego proyecto en José tu presencia en él. Creó un yo tuyo en él, para de esa manera seguir teniéndote y no afrontar esa pérdida.
_ No entiendo, ¿encontró una comparación conmigo?
_ Ese sería el factor. Tal vez porque estaba relacionado a tu causa. Ella me mencionó mucho eso. Todo lo que había trabajado para que vos pudieras quedar limpio de la acusación.
_ ¿Y por qué su insistencia?
_ Su insistencia es también una proyección. Como los padres que quieren que sus hijos estudien una carrera que ellos no hicieron, o esas madres que meten a sus hijos en castings para que sean famosos. El objetivo es siempre vivir en el otro lo que uno, por miedos, no se atrevió o sus padres se lo impidieron. El caso de Gaby es que ella proyectó enfocarse en planear la vida de pareja de Guillermo para así escapar de sus problemas.
_ Recuerdo una conversación que tuve con ella. Gaby me preguntaba por mi vida de pareja con Camila. Quería saber si éramos unidos y yo le pregunté si alguna vez había sentido algo por alguien que no fuera a Antonio. Ella me dijo que no, pero sabía que le pasaban cosas con Beto. Es como que nunca se atrevió a vivir ese amor por él.
_  Si tenía una dependencia emocional hacia a Antonio, esa puede ser la razón. El mundo de ella está lleno de problemas. Si en algún momento ella puso distancia o el propio Antonio lo hizo, ella encontró en Guillermo la excusa para escapar de eso. Aferrada a su novio no lo ve porque para hacerlo debe enfrentarse a sus problemas y eso implica enfrentar sus miedos. Comprender lo que le pasa y buscar la solución a los conflictos. Estando aferrada a Antonio esos miedos se ocultan.
_  Ahora puedo comprender mejor.
_ De todos modos no te enfoques en ella. Ocúpate ahora de tu relación y recordá que es un trabajo de los dos. No te preocupes, yo voy hablar con ella.

Fabián había percibido los problemas entre sus padres. Sabía que algo tenía que hacer. Fue como un deja vu. Como aquella ocasión cuando encontró en una agencia un lugar especial para que su padre viajara. Obviamente el resultado no había sido el esperado. En ese momento pensó en Juan y en ese lugar donde Neruda había pasado sus últimos años.
Lo llamó. No sabía si iba a encontrarlo. Habitualmente si no estaba en la inmobiliaria que era de su padre trabajando, se pasaba mucho tiempo en el estudio ayudándola a Gaby con los casos. Aunque Arismendi sabía que esa era solo una excusa para ver a alguien.
La llamada lo tomó por sorpresa. No quería pensar que le pasaba algo malo a
su amigo. La última vez lo había preocupado cuando le contó la discusión que tuvo con Pedro. Pero Juan no era de llenar su mente con malos pensamientos. Así que tendió el celular lo más tranquilo posible.
_ Fabián _ respondió mientras revisaba unos papeles esparcidos sobre su escritorio.
_ Por fin. Estaba intentando llamarte y no me atendías.
_  ¿Les pasó algo a tus viejos?
_ No, pero viene por ahí la razón por la que te llamaba. ¿Mi viejo te contó algo?
_ Vos sabés cómo es para sacarle palabra, pero me dijo algo. ¿Tu hermano como está?
_ Anda re bien el gordo. Ya pesa cuatro kilos.
_ ¿Para qué me llamaste?
_ ¿Te acordás de ese lugar que me contaste donde vivió Pablo Neruda? _ indagó mientras se sentaba relajado sobre un sillón individual.
_ ¿Me hablás donde vivió sus últimos años?
_ Si, no recuerdo mucho.
_ Isla negra. Está en Valparaíso _ le respondió mientras tomaba asiento. _ Vivió con su última mujer ahí hasta su muerte. Creo que, si no me equivoco, lo enterraron ahí y aún se conserva su casa. ¿Por qué me preguntás? - volvió la vista a uno de los documentos. _¿No me digas que te vas a hacer poeta?
_ No, mi viejo me mata y  no llego ni a una frase. ¿Es un lugar tranquilo para pasar unas vacaciones?
_ Se debe llenar de turistas. Mirá que a tu viejo no le gustan los lugares llenos de gente.
_ A mi viejo no le gusta nada, pero es que una vez intenté convencerlo que viajara pero no hubo caso. Después cayó en esa depresión. Pero ahora es diferente.
_ Digamos que andás de celestino y querés que yo te ayude.
_ No es eso. Es que me parece tonto que se peleen por terceros.
_ No es una pavada. Tomá en cuenta que José le tiró una bomba a Pedro.
_ Una aberración lo que hizo, pero lo de Franco es una pavada. De todos modos Eugenia está tratando de ayudarlos.
_ Probá. Averiguá en un agencia de viajes si no se llena de turistas en esta temporada.
_ ¿Fabián vas a venir a comer? _ Se escuchó
_ ¡Ahí voy!
_ Dale, andá que  después hablamos.
_ No esperá.  ¿Vos seguís yendo al estudio? _ Le inquirió por lo bajo.
_  Si, la estoy ayudando a Gabriela ¿pero por qué me hablás en voz baja?
_ Es que me da vergüenza con vos. ¿Sonia sigue trabajando allá?
_ Así que por ahí venía a la mano…
_ ¡Ah dale! Decime…
_ Sigue trabajando. Como está ahora estudiando psicología la está ayudando a la madre de ese chico… Diego, ¿puede ser? Con el tema de su muerte
_ Si algo me dijo. Esta re mal. Me imagino que no es fácil perder un hijo pero no poder enterrarlo es mucho peor. No tener donde llorarlo.
_ ¿Me parece a mí o vos estabas muy compinche con ella?
_ ¿Y vos?  ¿Ibas al estudio para verlo a Octavio?
_ Me reservo información como tu padre. Hagamos algo, vos no contás nada y yo te averiguo lo del viaje.
_ Soy una tumba, dale. Ahora si te corto antes que mi viejo me mate.

………………………………………………………………………………….

Buenos Aires.

Fabi despertó más temprano de lo habitual. Era un día especial para sus papás y aunque Guillermo lo odiaba, él se había propuesto a prepararles una sorpresa.
Entró sigilosamente  a la habitación y se acercó al moisés de su hermano.
Sabía que a las ocho Gianluca ya estaba despierto. En efecto, había abierto sus ojitos y miraba a todos lados buscando la presencia de sus papis. Miró hacia adelante cuando sus ojos se encontraron con lo de su hermano. Frunció el ceño pues su presencia le resultaba desconocida. Reconocía su voz pero aun así lo asustaba verlo.
_ Shhh, vení _ le dijo alzándolo entre sus manos. Lo fue cubriendo en sus brazos  y apoyó quedamente su cabecita en su pecho. Buscó una frazadita celeste que colgaba de una silla y lo tapó. Se acercó hacia la puerta y la abrió con cuidado.
No habría problema mientras hacía el desayuno pues cuando Pedro lo hacía, lo recostaba en el camastro antiguo y Gian se quedaba quieto…
La habilidad en la cocina no era lo suyo. Empezó por el café, lo primero que había aprendido a hacer cuando comenzó a trabajar en el estudio. Como deseó después que su tía estuviera en ese momento en el que estaba exprimiendo el jugo de naranja. Ella sí que sabía hacer estas cosas. Cuando menos se dio cuenta había hecho un enchastre sobre la mesada: pedacitos de pulpa esparcidos por doquier.
Debía limpiar eso antes que despertaran. En realidad, la idea era que no lo hicieran. Sacó las tostadas recién hechas y las cubrió con queso enmantecado. Pensó que el tramo difícil había pasado, cuando Gianluca comenzó a llorar. ¿Cómo haría para calmarlo? No tenía ninguna experiencia, obviamente. “Y pensar que papá creía que lo iba a hacer abuelo”
Amaba a su hermano con locura, pero sería una odisea peor que la de Ulises intentar calmarlo. No podía volver al cuarto y tomar alguna prenda de sus padres. Sabía que Gianluca apaciguaba su llanto al sentir el perfume de uno de ellos. Así reconocía su presencia. No tenía opciones y tampoco podía detenerse a pensar.
Lo tomó nuevamente entre sus brazos y lo acobijó en su pecho. Caminó de un lado a otro, pero solo conseguía refrenar un poco el llanto. Entonces recordó la música que oía su abuela Clara. Se acercó a la cómoda donde descansaban ordenadamente una pila de discos. Tomó entre ellos uno de Serrat.
_ ¡Ya hermanito! _ Lo aprisionó más a su pecho. _ Esta canción le gustaba a nuestra abuela. No te asustes, yo estoy acá. Soy tu hermano, ¿no me reconocés? _  Acercó su carita a la de él. De a poco Gianluca fue cerrando sus ojitos. Fabián se acercó al camastro y lo recostó nuevamente abrigado en su frazada.
Tomó las tostadas que había dejado a medio preparar mientras dejaba que la leche se calentara sobre el fuego. Abrió las puertas de la alacena y extrajo la jalea de membrillo hecha el día anterior. La dejó hacer como marea roja sobre las tostadas 
Gianluca se hizo oír pero apenas emitía quejidos. Fabián contuvo el aire sin hacer ningún movimiento con su cuerpo pudiera despertarlo.
Debía improvisar ahora. No sabía si había sido una buena idea llevarse a su hermano de la habitación pero era lo que se había propuesto. Encargarse de atender a su hermano y hacer el desayuno él mismo para que esa mañana, todo fuera una sorpresa para ellos.
Tomó el cochecito que estaba junto al sofá en la sala y recostó a su hermano. Aun guardaba temor de despertarlo, pero por alguna razón que desconocía, Gianluca dormía plácidamente en la más absoluta armonía. Controló su respiración. Eran ritmos pausados. Todo estaba bien en su hermanito.
Procuró con cuidado no alterar su sueño, colocó la bandeja entre sus manos y la apoyó en la cama. Se acercó a la cómoda y extrajo un papel para escribir.
Su acto de amor estaba hecho.

La luz del sol se filtraba a través de la ventana dándose paso hasta posarse abstractamente sobre las sábanas. Una suave brisa golpeó de frente las alas y lo despertó de repente. Comprobó que estaba ahí, a su lado.
Se abrigó al calor de su piel y se abrazó a su pecho cuando Guille despertó.
Sus miradas se encontraron como si pudieran ahogarse el uno el otro. Quería detener ese momento en que trazaba sus caricias, grabando cada línea de su rostro en su memoria. Se bebió el aliento de su boca enlazando sus manos entre sus manos.
_ Buen día _ le susurró despacio Guille a sus labios.
_ Pensé que te habías ido.
_ No
Pedro hizo un movimiento de costado cuando comprobó la bandeja a unos extremos de la cama.
_ ¿Y esto? _ se inquirió asimismo, corriendo la bandeja delante de ambos _ ¿Hiciste el desayuno para los dos?
_ No. En ningún momento me desperté. Mirá. _ Tomó el papel entre sus manos.
“Para los mejores papis del mundo. ¡Feliz primer año!
                                                                        Sus amores, Fabián y Gianluca.”
_ Nos olvidamos _ le dijo Guille en un poco de decepción.
_ Yo no me olvide. _ Pedro acercó sus labios a su oído. _ Feliz primer año.
_ Feliz primer año.
Abrazaron sus bocas dejando que el sabor de sus labios abrigara el momento.

CONTINUARÁ

2 comentarios:

  1. Hay no me canso de ellos y vos seguis dando me alas para soñar felicitaciones
    mara rosas

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  2. Me encantó el contenido del capítulo Daniela, una explicación desde el lado psicológico que nos ayuda a entender el comportamiento de Guillermo y el alma pura y transparente de Pedro. ¡Felicitaciones!

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