“LA LLEGADA DE LAURA”
(Parte 1) by “Guillermina Pedris”
En el despacho de Guillermo, el
prestigioso abogado intenta leerle parte de un expediente a Pedro quien, con la
mirada perdida, parece envuelto en una nube de tristeza. Guille quita la vista del
expediente y ve a un Pedro desbastado.
G_ Pedro… ¿Pero qué te pasa, precioso? _ Da la vuelta y
se sienta frente a Pedro, sosteniéndole las manos y mirándolo a los ojos. _
¿Por qué estás así?_
P_ Por todo, por Camila, porque
está sufriendo. Ya sé que es imperdonable lo que hizo, mentirme sobre el
embarazo, llamar a mis padres, hablar con mi madre sobre mi sexualidad. ¡Cómo
pudo hacerme algo así! ¡A mis padres!,
sabiendo como son, como piensan y la vida que tuve con ellos hasta que me fui
de casa… Bueno ya está, ya la dejé. Pero
está sufriendo mucho y me duele._ Mira a Guille a los ojos y continúa_ Y por nosotros... ¿Alguna vez podremos estar juntos vos y yo?
Libres, felices, como nos lo merecemos_ Su mirada es triste.
G_ (Sonriéndole) ¡Claro que si “Cielito”! ¡Claro que sí! Pedro, mirame,
mirame. Acá estoy. Yo con vos, acá estoy. Hoy, mañana, dentro de tres días, en
un mes, en un año, en tres._ Guille envuelve con su mirada los ojos de Pedro. _
Pedro, eso no puede no pasar.
Aparece Cuca en la puerta del
despacho. Ellos ni atinan a soltarse las
manos, nada los preocupa salvo la idea de no poder estar juntos. Están más allá
de todo, no les interesa ni hacer pública su relación, ni esconderla.
C_ Pedrito, hay una mujer que te
busca, dice que se llama Laura y que es tu prima_.
P_ ¡Laura!_ su carita se ilumina
_ ¿Mi prima Laura está acá?
G_ ¡Ah lo que faltaba, mas
familia Beggio!
P_ No, Guille, vos no tenés idea de
lo que es Laura_ y sale corriendo a buscarla. La ve parada en el estudio y una
sonrisa le circunda el rostro. _ ¡Laura!_ se acerca a ella y la estrecha en un
abrazo eterno.
L_ ¡Mi primito lindo! _Primero lo
estrecha con fuerza, luego lo separa de ella por un instante para mirarlo y lo
vuelve a abrazar. _ ¡Qué grande estás!... Sos todo un hombre.
P_ ¿Pero qué hacés acá, en Buenos
Aires, digo? ¿No estabas en Chile?_
L_ Estaba, pero me volví. Es largo,
ya te voy a contar. Vine por vos, me enteré.
P_ ¿De qué?
L_ Pedro, hacémela fácil. Me
enteré.
A Pedro le cambia la mirada. _Ah,…
te enteraste. ¿Por quién te enteraste?
¿Por Marcial?
L_ No, que por Marcial..._ se
detiene es seco y mira a Pedro a los ojos. _ ¿Mi hermano sabía?
P_ Algo. Si algo sabía.
L_ Ah, mirá vos... No, me enteré por tu mamá, que llamó a mi
mamá, etc. ¡Lindo quilombo armó tu mujercita!
P_ Mi ex.
L_ Si, tu ex. Perdón
Aparece Guillermo en escena y
Pedro estira un brazo hacia él invitándolo a acercarse con el gesto.
P_ Guille, ella es Laura. La
mayor de mis primas, mi ídola de la infancia, mi inspiración. Por ella soy
abogado y penalista. Te presento a una de las mejores abogadas penalistas de la
historia, mi prima Laura Sarmiento.
Guillermo estira la mano para
saludarla como a una colega _Encantado_ le dice, sonriéndole. Laura acepta el
apretón de manos, pero por un impulso, se acerca y le da un beso en la mejilla.
L_ Encantada de conocerte
Guillermo.
G_ ¿Porqué no usan mi despacho y
charlan tranquilos?
P_ Dale vamos. Vení a tomar un café con nosotros Graziani, no te
pierdas lo único bueno de toda mi familia.
Los tres charlan animadamente en
el despacho de Guille, quien ya se ha relajado bastante. No solo le cae muy
bien Laura, sino que hasta lo tranquiliza su presencia. A Pedro le ha cambiado
la cara, ahora sonríe, se lo ve feliz. “¡Qué bueno es saber que no estás tan
solo chiquitín lindo!” pensó Guille y agradeció interiormente la llegada de
Laura.
Laura se dirige a Guillermo _ ¿Sabés
que lo tuve en brazos a este cachorrito?
G_ ¿A este atorrante? Jajaja!!!
L_ Si, nunca me voy a olvidar.
Tenía once años cuando nació Pedro, el
último primo en nacer. Siempre fue mi debilidad._ Y, acariciándole el cabello
con mucha ternura Laura le dice a Pedro_ Te extrañaba.
P_ Yo también. ¡Qué alegría estés acá!
L_ Bueno, me voy. _Saca de su
bolso un anotador y un bolígrafo, escribe algo y deja el papel sobre el escritorio._
Este es mi teléfono, agéndenlo. Pedro llamame asi me queda tu número, y de paso
nos ponemos de acuerdo para que vayan a cenar a mi casa una noche de estas. Bueno,
mi casa es una manera de decir. Estoy parando en la casa de un amigo que no va
a estar en Buenos Aires por un tiempo_ y revolviendo el cabello de Pedro, dice
mientras sonríe_ En cambio yo si voy a
estar en Buenos Aires por largo tiempo.
Pedro y Guille acompañan a Laura
hasta la salida y luego vuelven al despacho.
P_ ¿Y qué te pareció mi prima?
G_ Bien. No, bien no. Muy bien me cayó tu prima.
P_ Es otra oveja negra en la
familia, es como yo_ y cambiando la inflexión de la voz, le dice en tono mas
bajo _ por eso sabía Graziani, que te
iba a gustar.
G_ No me provoques…
Pedro riendo le pregunta _ ¿Nos
vamos? Ya es tarde._ Pedro entorna los
ojos y dibuja en su bellísima boca una sonrisita insistente. _ ¡Vamos!, así
cocinamos algo bien “rrico”, juntitos, tengo un hambre...
G_ Vos sos un atorrante. Sí
señor, ¡sos un atorrante! Vamos._ Y le amaga un piña. Pedro ríe a carcajadas fingiendo esquivarla. Adora esos
gestos de Guille.
Ya en casa de Guille, entre los
dos preparan la cena y comparten la misma copa de vino. Guille tiene una
pregunta atravesada y pero no se anima a preguntar.
P_ ¿Fabián?
G_ Fabián no viene a dormir esta
noche
P_ Uh! La última vez que dijiste
eso…
Guille se acerca a Pedro y le
pasa la mano por la frente. _Pero eso fue la última vez. Fabián no vuelve esta
noche y Ana no tiene las llaves, cambié la combinación de la cerradura _ se
anima y pregunta_ ¿Vos te vas a dormir de Beto esta noche?_ Pedro suelta el repasador con el que se
estaba secando las manos y parándose bien cerca de Guillermo, le contesta_ Yo
me quedo a dormir con vos. Con vos mi amor, esta noche y el resto de mi vida
quiero dormir con vos.
Guille toma el rostro de Pedro
entre sus manos_ Te amo chiquitín lindo, te amo_ y lo besa en los labios con mucha ternura.
Pedro le pasa los brazos por el cuello y estrecha el beso un poco más.
En el estudio.
G_ Pedro, escuchame. Me llamo
Moravia por el expediente de Materazzi,
quiere que yo vaya solo así que ya me estoy yendo para allá.
P_ ¿Y por qué quiere que vayas
solo? No, esto no me gusta Guille, Moravia es mi ex suegro y además un corrupto
de porquería. No vayas solo.
G_ Pedro, quedate tranquilo, no
va a pasar nada.
Suena el celular de Guillermo. Es
Fabián. Ana está borracha en la casa haciendo un escándalo. Pedro convence a
Guillermo para que lo deje ir a él a hablar con Moravia y que vaya a su casa a
ayudar a Fabián con Ana.
Pedro llega a la casa de su ex
suegro y ve la puerta entreabierta, entra sigiloso y ve a Moravia tirado en el
piso, en medio de un charco de sangre, con un disparo en el pecho. Corre hacia
él, Moravia todavía está vivo, apenas vivo. Pedro, por compasión, lo apoya
contra su pecho y trata de calmarlo, aunque intuye que ya nada podrá hacerse.
P_ Tranquilo Orestes, ya llamo
una ambulancia_ saca su celular con una mano mientras sostiene con la otra el
cuerpo ya casi inerte del Juez_ ¿Quién te hizo esto? ¿Quién?_ De la boca de
Moravia solo salen borbotones de sangre, tiene los ojos clavados en los de
Pedro.
Apenas un último aliento queda
dentro de ese cuerpo debilitado, pero llega a balbucear un nombre_ Miguel…_ el
brillo de sus ojos comienza a apagarse tal como se extingue la luz de una vela,
lentamente, hasta tan solo desaparecer.
Está muerto.
Mientras tanto en casa de
Guillermo.
G_ Ana y la re puta madre que te
parió, me tenés harto. ¡Harto!.
A_ ¡Pero Guillermo…!
G_ ¡Guillermo las pelotas! Ana, si querés chupar, hacelo. Si querés seguir chupando, hacelo querida, seguí!
Chupate una botella entera, chupá el corcho, después chupá un clavo si te
gusta, pero lejos. Acá en esta casa, no Ana. ¡En esta casa no! Y vos Fabián,
¡Fabián, te estoy hablando! ¡Nunca más la dejas entrar en este estado! ¿Me
entendés? ¡Nunca más! Para eso cambié la combinación de la cerradura. Porque
vos la dejas entrar querido y después me llamás a mí para que arregle el
quilombo_ y tomando a Ana de un brazo _ te vas Ana, te vas ya mismo de esta
casa. ¿Pero qué es esto? El otro día en el estudio y esa escenita de tu intento
de suicidio. ¡Te tuve que sacar un arma de las manos, Ana! Y a propósito,
cuando estés sobria vamos a hablar de eso, ¿de dónde mierda sacaste un arma
vos? Eso, seguramente, si algún día estás sobria. Ahora te vas. Tengo mucho que
hacer. Te vas Ana, ¡Te vas!
Guille regresa al estudio y se
encuentra con Cuca.
C_ ¿Te estás llevando mejor con
tu hermano vos? Pregunto, como ayer lo vi por acá.
Guillermo la mira sobresaltado. _
¿A Miguel? ¿Miguel estuvo ayer acá?_ y la hipótesis de lo que jamás en su vida hubiese
pensado que podía pasar, se deslizó por su mente como un perfecto dejabú.
Corrió al despacho, abrió el cajón y el horror le paralizó al corazón por un
instante. “¡Miguel va a matar a Moravia
con el arma que le quité a Ana! ¡Y tiene mis huellas! ¡Pedro!”. Busca su celular, la adrenalina le nubla la
vista, pero logra comunicarse con Pedro en el mismo instante en el que este
deja yacer el cuerpo ensangrentado de Moravia sobre el piso.
G_ Pedro…
P_ Guille, Moravia está muerto,
se me murió en los brazos, le dispararon. Fue Miguel.
G_ (Muy agitado) ¡Si, ya lo sé!
¡Salí de ahí Pedro! Es una trampa. ¡Salí de ahí! Andate por la parte de atrás y
esperame en la Iglesia. En la que ya sabés. Voy para allá.
Pedro huye como le indicó
Guillermo por la parte trasera, tratando de parecer calmado, pero ya empiezan a
escucharse las sirenas de la policía, está manchado con sangre, el corazón
palpita fuerte, tiene miedo, entonces corre, corre por las calles apretándose
el saco para que la sangre de Moravia no se vea, corre y corre hasta llegar.
Guillermo entra a la iglesia
solitaria de un día de semana, ve a Pedro en el primer banco al lado derecho.
Se acerca. Al primer contacto visual se puede ver la desesperación en los ojos
de uno y el terror en los ojos del otro. Pedro se ajusta el saco para no
manchar a Guillermo con sangre y se abrazan, ahí, ante los ojos de Dios, de un
Dios misericordioso, que entiende de amor y de inocencia. Ahí, en esa misma
parroquia donde habían estado unos días atrás resolviendo el caso de una feligresa que había matado a
su esposo en una noche de desesperación, cuando este, en medio de una crisis de
ira había intentado matar al hijo de ambos. La parroquia de un sacerdote muy
amigo de Guillermo, quién lo había convocado en honor a la amistad que los
había unido desde la infancia hasta la facultad de Derecho, mucho antes que el
llamado de Dios lo hiciera cambiar de camino. Guillermo aún recordaba las
palabras de Jorge. _ ¿Lo querés, no?_ Guillermo había contestado _Si, ¿está
mal?_ Y su amigo le había respondido _No, si lo querés no está mal.
Abrazado a Pedro, Guillermo
vuelve al presente. A un presente al que jamás hubiese querido volver.
G_ (Desesperado) _ ¡Era para mí,
mi amor! ¡Era para mí! ¡Nunca debí
dejarte ir!_ Guillermo llora.
P_ (Acariciando con sus manos el
rostro de Guillermo) _ Entonces, qué bueno que fui yo mi amor.
Pedro quiere entregarse pero
Guillermo lo convence de que no lo haga.
G_ Escuchame Pedro, entregarte
para que, para pasarte dos años en cana, para tener un juicio y quien sabe en qué
condiciones. Se trata de un juez, querido, un juez que además es tu ex suegro.
No querido, vos tenés que desaparecer por ahora_. Guillemo piensa un momento y
le dice a Pedro _ Llama a Laura. ¡Llamala!.
Pedro llama a Laura y le explica.
L_ Quédense ahí. Voy para allá.
P_ Laura, es peligroso.
L_ ¿Peligroso para quién?
Quédense ahí, voy para allá.
Ya los tres en la Iglesia, Laura
es puesta al tanto de todos los detalles. Pedro intenta disimularlo pero está
muy asustado y Guillermo destrozado.
G_ Era para mí. La trampa era
para mí. ¡El hijo de puta de mi hermano debe estar más feliz todavía!
L_ Pedro, Guillermo tiene razón,
entregarte sería una locura, vos tenés que esconderte por ahora, donde nadie te
encuentre. Te venís a mi casa conmigo. Vos Guille, tratá de calmarte y andá
para el estudio. Esta tarde me llamás por teléfono para contratar mis servicios
como abogada para la defensa de Pedro, hacelo por el fijo, si hay peces gordos
detrás de esto es probable que ya tengas el teléfono intervenido, así que nada
de detalles, ni de datos, ni de direcciones, nada. Y a la noche te espero en mi
casa, así hablamos más tranquilos y de paso se ven.
Guillermo está tan aturdido
que no interviene. La deja hablar.
L_ ¿Guille estás de acuerdo?
Guillermo da gracias a un Dios,
que nunca antes estuvo seguro de que
existiera por la llegada de Laura y le responde _Si, Laura. Si. Como vos digas.
P_ No, no quiero. Es peligroso.
L_ Cortala con eso. ¿Peligroso
para quién? Pedro, nadie sabe que estoy en Buenos Aires, nadie sabe que soy tu
prima, salvo Cuca, Guille, vos y yo. Yo voy a ser tu abogada, así de paso
cuando lo vean a Guille conmigo nadie va a sospechar nada. Ahora, tomá mi
maletín, andá a aquel confesionario y cambiate. Adentro hay una bolsa de nylon,
una remera y una gorrita negra, no tenía otra cosa para traerte, sacate esa
ropa que está manchada con sangre, metela en la bolsa y guardala en el maletín.
Después en casa la quemamos.
P_ ¿Le vamos a decir a los demás?
A Beto, Marcos, Gaby…
L_ No. Por ahora a nadie. No
importa la confianza que tengan en ellos, no es eso lo cuestionable, todavía no
tenemos bien definido el riesgo, cuantos menos seamos más cerrado es el
círculo. Chicos, media metida de pata y vamos en cana los tres.
G_ Listo. Pacto de silencio.
P_ Ok.
L_ Pedro andá a cambiarte.
Pedro obedece, toma el maletín y
se dirige al confesionario. En eso una figura conocida entra a la Iglesia.
Jorge (Sacerdote) _ ¡Guillermo!
Pero lo que es la vida, o no te veo nunca o te veo a cada rato.
Guillermo se acerca a él y lo
abraza. _ Jorge,… ¡Amigo mío! _ Las
lágrimas lo quiebran.
J_ ¡Graziani! ¿Qué te pasa viejo?
Guillermo le explica lo que pasó.
J_ ¿Y dónde está Pedro?
G_ En el confesionario,
quitándose la ropa manchada con sangre y poniéndose ropa limpia que le trajo
Laura_ Se seca las lágrimas_ No te
preocupes que no la va a dejar acá, ya Laura se ocupó de eso.
El sacerdote se dirige hacia
el confesionario _ Hijo, soy yo, el
sacerdote que conociste el otro día cuando viniste con Guille. Dejá eso acá, la
Iglesia es el mejor lugar donde hacer desaparecer los “pecados”. ¿Comprendiste?
Pedro en un primer momento se
sobresalta, pero enseguida comprende. ¡No está solo! ¡Guille y él no están
solos en esta! Da gracias a Dios interiormente y responde _ Si Padre. Gracias.
Comprendí._ y deja la bolsa de nylon caer sobre el suelo.
LAURA _Guillermo, vos sabés que
esto grave y el riesgo que corremos los tres. No podemos cometer un solo error.
Esta noche vamos a hablar más tranquilos, pero por favor _ lo toma por los
brazos y lo mira a los ojos_ se que te estoy pidiendo algo que no es fácil,
confiá en mi y por ahora mentí. Todo el tiempo. No sabes nada. No tenés idea de
nada. Que te vean desesperado. Dolido. Quebrado. Actuá Guille. Actuá. Es por
Pedro.
G_ Quedate tranquila Laura, si
está con vos yo también voy a estar tranquilo, con la mente más fría y voy a
poder fingir.
L_ Otra cosa, la última. Vos
ocupate del hombre. Sostenelo, contenelo, dale paz. Yo no podría_ Laura mira a
Guillermo a los ojos y le dice_ de la defensa de Pedro, me ocupo yo.
Beto lleva a Guillermo hasta la
casa de Laura.
B_Che, Guishe, ¿vos estás seguro
de lo que estás haciendo?
G_ Si, Beto, estoy seguro.
B_ Pero la defensa de Pedro la
puede llevar Gaby, o Marcos.
G_ No Beto, no pueden. Yo
tampoco. Estamos demasiado involucrados, dejemosló en manos de una tercera
persona que pueda pensar más fríamente.
B_ Pero cuando vos caíste en
cana…
G_ Cuando yo caí en cana era una
boludez al lado de esto._ Los ojos se le llenan de lágrimas _ No Beto, esto es
muy grave, Pedro necesita mucho más de lo que hicieron todos ustedes cuando yo
caí en cana_ Lo mira a los ojos_ Esto es grave Betito. Muy grave_ la voz se le
quiebra, una vez más.
B_ Bueno, pero yo te espero acá.
G_ No Beto! Andá a dormir. Yo me
llamo un taxi cuando termine.
B_ Mirá Gishe, yo me voy, pero
cuando vos terminás me llamás y yo te vengo a buscar, así me contás como te fue
_ Beto está muy triste_ Guishe, a mi me
importa Pedro. Además que creés. ¿Qué voy a poder dormir? Así, sin saber nada…
Ni como está, ni dónde está_ Beto mira a Guillermo a los ojos _ ¿Vos sabés algo
Guishe?_
¡Cómo le duele mentirle a Beto!
Pero recuerda las palabras “cuantos menos seamos, mas cerrado es el círculo,
media metida de pata y vamos en cana los tres”.
“Pacto de silencio”.
G_ No Beto, no sé nada. _ Respira
hondo. _ Beto, yo te quiero mucho a vos, sabés? Mucho. Nunca te olvides de eso. Yo, a vos, te
quiero mucho.
B_ Ahí va…
Guillermo toca el timbre y la
puerta se abre.
L_ Pasá Guille, Pedro está por
allá. Estoy trabajando en mi despacho, dame unos minutos más para que acomode
unas ideas y después me uno a ustedes. Vayan preparando café, ¿sí? Dale, pasá.
Seguí derecho por el pasillo, Pedro está allá_ Y le da un par de golpecitos
cómplices en el brazo mientras le sonríe.
Guille avanza despacio y al
llegar, se apoya contra el marco de la puerta y lo mira. De no ser por las circunstancias
que les toca vivir, se hubiese quedado mirándolo, con ese inmenso placer que se
observa al ser amado sin ser visto, pero lo ha extrañado tanto.
G_ Es difícil llegar acá.
Esa voz que le sacude todo el
cuerpo. Pedro lo busca con la vista, lo encuentra, una sonrisa de sol se dibuja
en su carita dulce y tierna, casi adolescente_ ¡Guiie!_ Va hacia él y lo abraza
con la misma pasión que el náufrago se abraza a la balsa que lo mantiene con
vida. Guillermo, sin pronunciar una sola palaba, le toma la cara con las manos
y lo besa. Lo besa y lo sigue besando. Pedro lo abraza, esas manos en su espalda!
Guillermo suelta por un momento esa carita de cielo y lo abraza también. Besa
su boca, recorre su rostro completo llenándolo de besos, besa sus hombros. No
puede detenerse, ojalá Laura tarde mucho, mucho… De fondo suena una canción que
dice... “soy ese vicio de tu piel”.
-------------------------
Pedro y Guillermo ya están
sentados a la mesa, charlando, besándose las manos y tomando café. Llega Laura.
Se enternece al verlos juntos, no quiere interrumpirlos pero no hay opción.
Trae tres celulares, le entrega uno a cada uno.
L_ Listo. Estos están en flota, a
nombre de otra gente y limpitos como la paloma de la paz. Por acá, mientras
nadie descubra que los tenemos, podemos hablar tranquilos. Están codificados,
yo para ustedes soy 2 y entre ustedes son 1. Ahora, hablemos con detalles de lo
que pasó.
Entre los tres intentan armar la
gran panorámica de cómo sucedieron las cosas. Toman notas. Chequear horarios,
cámaras de seguridad, ver a Camila, Miguel, si algún vecino vio algún
movimiento extraño, si alguien escuchó el disparo, el arma, Ana y su intento de
suicidio, las huellas de Guillermo en el arma, etc. etc. etc. Laura pregunta:
_Pedro, vos estás seguro que no
tocaste el arma, ¿verdad?
Pedro titubea. Piensa bien y
recuerda.
P_ Estaba junto al cuerpo de
Moravia, creo que accidentalmente me apoyé sobre ella cuando me agaché, pero no
la empuñé_ Laura se agarra la cabeza y Guille se levanta como un rayo de la
silla.
G_ ¡Ay, no Pedro! ¡No! ¿Tocaste
el arma? ¿Tocaste el arma accidentalmente y no se te ocurrió limpiar tus
huellas?
La mirada de Pedro lo busca _ Mi
amor… que se yo. La confusión, el aturdimiento, la impresión, toda esa sangre
ahí.
Guillermo recuerda entonces.
Pedro y su mala relación con la sangre. Aquella noche que fue a verlo a su casa
por pedido de Camila después del caso de la mujer atropellada. Su angustia, la
confesión de ese dolor escondido tanto tiempo, de los castigos de su padre
durante la niñez. “No quiero hablar, pero con vos se me escapan las palabras”
le había dicho segundos antes de treparse a sus hombros y apretarse contra él.
Todavía puede revivir el temblor de ese chico entre sus brazos, el llanto de un
niño maltratado y la tibieza de la entrega en ese abrazo, como si los hombros
de Guillermo fueran para él puerto seguro. Entonces se calma, se acerca, le
pasa la mano por la espalda y le da un beso en la frente. _ Lo sé mi amor, lo
sé. Quedate tranquilo, todo va a estar
bien. Todo va a estar bien.
L_ De todas maneras, nosotros
vamos a ir haciendo nuestro trabajo pero callados la boca. Vamos a ver con que
cargos viene la fiscalía y con qué pruebas intentan romper tu estado de
inocencia. Por hoy terminamos. ¿Quieren otro café?
G_ Yo me tengo que ir_ Pedro lo
mira_ es por Beto. Insistió en venirme a buscar. Está tan preocupado por vos
ese muchacho. Tan triste. Solo yo sé lo que me duele mentirle. Mañana hablo con
Jorge. Si lo llegamos a necesitar para algo podemos contar con él y con su
secreto de confesión, que no es poco.
Era apenas pasado el mediodía
cuando Laura llama a Guillermo para verlo en el estudio. Al llegar, una Cuca
advertida de la importancia de su silencio, le abre la puerta y le hace un
guiño cómplice.
C_ Pase por aquí Doctora, el
Doctor Graziani la está esperando_. Laura entra y seis pares de ojos apuntan sobre
ella. _Chicos_ dice Cuca_ La doctora es la abogada de Pedrito. Pase doctora, le
presento al resto del bufete. Gaby, Beto y Marcos_.
L_ Laura Sarmiento, encantada._ Cada
uno va a darle la mano pero sobre todo Gaby y Beto la miran con recelo. “¡Una extraña
defendiendo a Pedro”!. Gaby había discutido fuerte con Guillermo durante la
mañana amparada por Beto que pensaba igual que ella, pero la respuesta de
Guillermo había sido como un portazo en la cara. Era una decisión tomada y no
había nada que discutir. “¡De Pedro me ocupo yo!” había dicho como punto final.
Guillermo aparece en su rescate y
la hace pasar a su despacho.
G_ Casi te comen los perros ahí
afuera_ le dice mientras sonríe con tristeza.
L_ Si. Me miran con desconfianza.
G_ No sabés lo que fue la mañana
con la noticia. Una batalla campal. Sobre todo con Gaby que tiene una imagen de
la Justicia, que, pobrecita no sé si algún día se va a despertar. Es muy buena
abogada y mejor persona, pero demasiado inocente. En fin. Contame vos que
sabés.
L_ Tu hermano pidió la
designación del caso como fiscal pero por suerte se lo dieron a otro. Una tal
José Miller. Hablé con él, me pareció un buen tipo. Vi las acusaciones, eh…
Tienen cierta inconsistencia. No voy a cantar
victoria antes de tiempo pero creo que tenemos artillería para eso_. Charlan un
rato bastante largo, Laura le muestra a Guillermo la estrategia de la defensa
que estuvo ensayando durante la madrugada previendo las acusaciones que
presentaría la fiscalía.
G_ No dormiste ni un minuto.
L_ No duermo de noche_ responde
seria. _Guillermo, estoy preocupada. Vos sabés que tenemos un plato fuerte y
que es Ana. Tenemos que lograr que Ana diga la verdad, si lo del intento de
suicido fue una estrategia de Miguel para que quedaran tus huellas en el arma,
cosa que yo creo que es así, deberíamos lograr que lo confiese.
G_ Si, lo pensé. Pero como hago
para que Ana me diga la verdad.
L_ Andá pensando. Necesitamos que
hable. ¿Camila sabrá algo?
G_ ¿Vos crees que Camila nos va a
ayudar? Pedro la dejó por mí.
L_ Si, lo pensé, pero… Después de
todo al que mataron era el padre. Si le decimos que Miguel lo mató para
inculparte a vos pero fue Pedro, no sé, tal vez logremos que ella nos diga algo
que no sabemos, algo que sea útil para liberar a Pedro de todo esto.
G_ Y probemos.
L_ Probemos.
G_ Che. ¿Y quién le pone el
cascabel al gato?
L_ ¿Quién habla con Camila? Vos.
G_ ¿Ah, yo?
L_ Si vos, así de paso se saca
las ganas de re putearte. Eso siempre ayuda_ Laura baja el tono de su voz_ ¿Lo
llamaste?
G_ Claro que sí, lo llamé anoche
cuando llegué a casa. Él me llamó a la madrugada, y esta mañana lo volvía a
llamar.
L_ Andá esta noche. Cená con él,
acompañalo. Yo voy a estar trabajando en mi despacho.
Guillermo le sonríe agradecido_
Claro que voy a ir. Ahora lo llamo_ Laura amaga a salir del despacho cuando
Guille la detiene. La emoción le gana una vez más y se quiebra _Gracias por
todo Laura_ suelta un llanto desgarrador que lo sacude entero_. Anoche cuando
llegué a casa le di gracias a Dios por haberte traído a nuestras vidas. Me
preguntaba ¿qué hubiese sido de Pedro si vos no estabas en Buenos Aires?
Andaría prófugo por las calles, yo sin saber donde come o donde duerme, sin
poder verlo porque mi hermano me hubiese perseguido hasta el cansancio._ Y ya
recuperando ese temple tan Graziani le dice _ Entonces di gracias a Dios por tu
llegada Laura. ¡Vení, dame un abrazo!
“LA LLEGADA DE
LAURA” (Parte 4) El final. By
“Guillermina Pedris”
Ya han pasado varios días.
Guillermo visita a Pedro todas la noches cuando sale del estudio. Previo hablar
por su teléfono que sabe intervenido. “Si, buenas noches Doctora. En un rato
paso por su casa”, estrategia que hasta ahora viene dando resultado. Nadie
sospecha que Pedro está escondido en la casa de su prima y abogada, la doctora
Laura Sarmiento recién llegada a Buenos Aires. No es poco. Pedro pasa sus días
de prófugo contenido, cuidado y mimado por Laura y por Guillermo. La tarea está
bien dividida. Laura se encarga de llevar adelante la defensa y Guillermo de
contener a Pedro. Gracias a los teléfonos que consiguió Laura pueden hablarse
si correr riesgo alguno, pero Pedro está cansado del encierro, de no poder
trabajar, de estar todo el día lejos del estudio y de Guillermo. A veces lo
llama y Guille no puede responder, eso lo pone de mal humor, un mal humor que a
la noche, el único momento en que pueden verse a sola, le cuesta remontar.
Guillermo lo comprende y es incansable en cuestión de reconfortarlo con hechos
y palabras. “Ya va a pasar mi amorcito, ya pronto va a terminar esta
pesadilla”.
Pero en realidad, la causa patina
en el barro. Laura y Guillermo están en
el juzgado hablando con el fiscal José Miller.
J_ Guilermo, esto está
complicado. Yo creo en ustedes y en la inocencia de Pedro, pero las cámaras de
seguridad no registran el ingreso de otra persona además de Pedro. Y hay otra
cosa. Encontraron el cuerpo del armero, el tipo que vendió el arma con la que
mataron a Moravia. Las pericias dicen que encontraron ADN de Pedro en su
cadáver. Ahora son dos causas. Dos asesinatos.
G_ ¡Pero ese fue Miguel, José!
¡Fue el hijo de re mil putas de mi hermano!
J_ Lo sé Guillermo, pero hay que
demostrárselo a la justicia.
Laura explota. _ Esto no está
complicado José, esto está “entongado” hasta las manos. ¡Acá hay “tongo” y
bastante pesado! Alguien que no es Pedro mató a Moravia en su propia casa y las
cámaras no registran ningún ingreso que no sea el de Pedro, ningún otro. ¿No te
parece raro? Es obvio que tocaron las filmaciones. Mataron al armero y sabemos
que Pedro no fue. ¿Y qué enchastre es eso del ADN? ¿Cómo pueden decir que es de
Pedro? ¿Contra qué ADN lo cotejaron si Pedro está prófugo? ¿Les dejó una
muestra por las dudas en el banco de sangre?
J_ Están sus huellas en el arma.
L_ ¡Huellas de apoyo, no de
empuñamiento! Y eso quedó claramente demostrado.
J_ Por todo esto les digo que
creo en la inocencia de Pedro, pero vamos a necesitar algo más. Vamos a
necesitar todo esto y algo más.
L_ Me
voy, deséenme suerte. Tengo una carta más para jugar.
L_ Pedro,
escuchame y pensá bien lo que te voy a preguntar. ¿Camila me conoce a mí? ¿Sabe
que existo, escuchó mi nombre, vio alguna foto?
Pedro
piensa y responde _No. Nunca hablamos de mi familia.
¿Y vos
crees que Marcial me habrá nombrado?
P_ No, estoy seguro porque sino me lo hubiese
dicho, me hubiese reprochado que no le conté que tenía una prima abogada, se cómo
se hubiese puesto. Al único que conoce es a Marcial y porque estuvo en Buenos
Aires unos días, y después a mis viejos ya sabés.
L _Bien.
Mejor así. Después te llamo. Besos
Toca el portero. Una hermosa
mujer de cabellos rubios le abre la puerta.
L_ ¿Camila?
C_ Si. ¿Quién es usted?
L_ Mi nombre es Laura, soy la
abogada de su esposo, Pedro Beggio. ¿Podemos hablar?
Camila se corre para dejarla
pasar _ Adelante _
C_ ¿Te sirvo algo?_ Y se
sorprende de su tuteo.
L_ No gracias_ y repasando las
palabras estudiadas le dice. _ Sos la única oportunidad que tengo de salvar a
Pedro de algo que no hizo.
C_ Miguel me dijo que fue él, que
mató a mi papá.
L_ Es mentira. Sentate Camila,
tenemos mucho que hablar.
Laura le explica con lujo de
detalles toda la trampa armada por Miguel para meter preso a Guillermo y cómo
fue que Pedro quedó en el medio. Le muestra las pruebas que tiene. Es contundente
y la convence.
C_ ¿Entonces Miguel mató a mi
papá?
L_ Si, él hizo todo esto.
C_ ¡Qué hijo de puta! ¡Era su
amigo!
L_ Camila vos podés ayudarme.
Ayudar a Pedro.
C_ ¿Y por qué querría yo ayudar a
Pedro? ¿Para qué se vaya con Guillermo? Siempre “Guillermo, Guillermo,.. ¡Qué
bien se viste Guillermo! ¡Qué inteligente que es Guillermo! ¡Qué guapo que está
Guillermo!” ¡Los odio a los dos! ¡Los odio!
L_ Camila, ¿vos vas a permitir
que los celos te cieguen hasta el punto de consentir que el tipo que asesinó a
tu padre a sangre fría quede libre e impune? ¿No te parece un precio muy alto?
Camila está enfurecida. _No lo sé,
no puedo pensar con claridad. ¡Me arrancaron a Pedro, mataron a mi papá, me
quedé sola!
L_ No, sola te vas a quedar si
Pedro va preso. Con Pedro en libertad no vas a estar sola. Siempre vas a poder
contar con él.
Camila llora y grita_ ¡Pero no va
a volver conmigo!
Laura respira hondo. _No, por
ahora no_. Sabe el impacto que va a causar lo que va a decir, pero no duda. De
algo sirve a veces ser abogada, geminiana y serpiente. _Por ahora está en otra,
pero que sabés que puede pasar. Por ahí… las cosas cambian. “Somos todos unos
farsantes” pensó para sí “pero no por abogados, sino por personas, por seres
humanos”. Camila dejó de llorar y de gritar. La mira en silencio.
Laura aprovecha y arremete. _ ¿Cuánta
gente se deslumbró con alguien, se apasionó y dejó su casa, su familia y toda
su vida anterior y al año de dormir al lado de otro se preguntó “¿y por esto
dejé mi familia?”. La gente se arrepiente todo el tiempo Camila.
C_ ¿Vos crees qué tengo alguna
posibilidad de recuperar a Pedro?
Laura intuye que le está
mintiendo, jamás había visto a dos personas mirarse como se miran Guillermo y
Pedro, pero no le importó. Tenía que salvar a Pedro.
L_ ¿Posibilidad? ¿Probabilidad?
Si, claro que si. Pero las vas a determinar vos y ahora. ¿Lo salvas o lo
hundís?_ Y la mira inclinando un poco la cabeza _No quemes tus puentes Camila.
Nunca quemes tus puentes.
C_ ¿Y qué tengo que hacer?
Suena el teléfono oculto de
Guillermo, es Laura.
G_ Si Laura.
L_ Listo Graziani. Esta pesadilla
terminó. Tengo la declaración de Ana, cantó todo, todo, todo. Lo de ahora, lo
de antes, no le quedó una en el buche. Después te cuento bien. Andá para casa
cuando puedas, yo voy a verlo a José ya. Si Dios quiere mañana liberamos a
Pedro. Y tu hermanito no va a ver un colectivo en mucho tiempo.
Guillermo siente que esa nube que
cubrió el sol todos estos días empieza a correrse. _ ¡No te puedo creer
chiquita lo que me estás diciendo! ¿Ana habló? ¿Cómo lo conseguiste?
L_ No lo hice yo, fue Camila. A
ella le debemos la libertad de Pedro.
El estudio Graziani – Beggio
explota de felicidad. La parrilla humea un asadito de Cabernet. Gaby apantalla
las brazas, Cuca y Beto terminan de poner la mesa y Marcos ojea el curriculum
que se consiguió de Laura.
MARCOS _ ¿Así qué es la prima?
Mirá vos que primita tenía el muy guacho y nunca dijo nada. Una maravilla la
mina esta.
GABY _ Vos cortala que después te
quejás cuando te escriben “cornuda” en la puerta de tu casa.
BETO_ ¿Cuánto falta para que
lleguen?
CUCA_ Ya están en camino, me
aviso Guille. ¡Ay, no lo puedo creer! ¡De nuevo Pedrito en el estudio!
MARCOS_ Y Miguel preso y Ana
internada. ¡Qué tregua merecida! Che, yo traje vino y champagne, esto hay que
celebrarlo como se debe. Hoy curda, queridos, ¡curda! Mañana a la mañana no
trabaja nadie en este estudio. ¡Mañana hay feria!
Se escucha la puerta que se abre.
Adentro todos expectantes. El momento tan esperado llegó, entran Pedro, Laura y
Guillermo. Una horda de gritos y aplausos los recibe. Gaby es la primera en
correr a abrazar a Pedro bañada en lágrimas y enseguida se suma el resto. Son
todos abrazos, besos, palmadas en la espalda, risas, lágrimas, alegría y agradecimiento.
Pedro está libre de culpa y cargo y la vida habitual volvió al estudio. Poco a
poco pero sin desintegrarse el maravilloso equipo vuelve a las actividades de
poner la mesa, las ensaladas, la parrilla, destapar los vinos… Ya vendrá la
sobremesa para charlar largo y tendido.
_Che!_ grita Marcos_ mañana a la
mañana no trabaja nadie en este estudio.
_Obvio que no_ confirma el jefe.
Mañana a la mañana hay asueto.
Pedro se sienta en su escritorio.
_ ¡Como extrañaba esto! Este estudio, mi carrera, a ustedes. Esto es mi vida.
Ustedes son mi vida.
GUILERMO_ Pedro, yo entiendo que
vos querés hacer muchas cosas al mismo tiempo, pero me parece que deberías ir a
mi despacho y llamar a Camila. Yo la invité a venir pero me dijo que no sabía.
Andá y llamala.
Pedro en el despacho llama a
Camila. Del otro lado _ ¡Pedro!_
P_ Camila, gracias.
C_ No me lo agradezcas. Hice lo
que tenía que hacer. A Ana Graziani le das una botella de whisky para que hable
y después le tenés que dar dos cachetadas para que se calle.
Pedro ríe. _ ¿No vas venir?
C_ No Pedro. No soy tan valiente.
Pero estoy bien. Tengo paz, estoy acá con Nancy. Estoy bien mi amor. Estoy
bien. Me gustaría verte. Vengan con Guillermo, pasen a tomar un café conmigo.
P_ ¡Por supuesto que sí! Mañana
te llamo y a la tarde nos vemos. También vamos a arreglar todos los asuntos
legales de Orestes, tu herencia, todo, para que tengas la vida que te merecés.
Camila, te pido perdón. Yo no quise lastimarte.
C_ Pedro… _ titubea_ Pedro, esto
no fue culpa tuya. Vos no te querías casar y yo te presioné todo el tiempo para
que lo hicieras. Perdoname vos también a mí.
P_ Te mando un beso. Mañana
hablamos.
Se abre la puerta del despacho.
Es Guillermo. _ ¿Todo bien?_ pregunta.
Pedro guarda el celular y se
apoya en el escritorio. _Si todo bien. Le dije a Camila que mañana a la tarde
la llamo. Quiere que nos veamos. Me dijo que fueras conmigo.
Guillermo se acerca a Pedro_ Mmm
no se, mañana te contesto_ Vení, dame un abrazo fuerte, muy fuerte. ¡Tuve tanto
miedo! ¡Tanto miedo chiquitín lindo!_ Se abrazan como Guille lo pidió, fuerte,
muy fuerte.
G_ Pedro, hace mucho, mucho
tiempo que no tengo vacaciones. ¿No querés que hagamos un viaje? Algo chiquito,
unos días nada más.
Pedro lo mira malicioso y
divertido. _ ¿Al campo o a la playa?_ ríe y a Guillermo se le ilumina
la vida.
G_ A donde quieras, donde vos
digas. Vos elegís y yo voy. Quiero estar a solas con vos unos días nada más. Ya
no me importa nada, ni la playa, ni la arena, ni el perro, ni la alfalfa, ni la
vaca, ni el pollito. ¿Qué decís? ¿Sí o no?
P_ ¡Obvio que si Graziani! Dame
un beso, te amo._ Guille le roza los labios y Pedro le dice “miserable” y ríe.
G_ Vamos que están todos
desesperados por estar con vos. Tenemos toda la noche para nosotros, esta vez no
va a ser un ratito como estos días en casa de Laura sino toda la noche. Mañana
te quiero ver.
P_ Si, quien a quien Graziani _ y
ríe.
Marcos se acerca a Guillermo._
Graziani, una maravilla la prima de Pedro, la estuve investigando. ¡Qué
curriculum!. A mí me parece que no la deberíamos perder.
G_ Marcos, a vos te gustó la
mina, dejate de joder. Pero si, pienso igual que vos, no la deberíamos perder.
Y llegó la sobremesa. Guillermo
sabe lo que le espera. Este es el momento donde todos esperan las palabras del
jefe, pero el jefe hoy está agotado. La poca energía que le queda quiere
guardársela para abrazar a Pedro a solas. Lo mira reír, hablando con todos,
libre y feliz y su memoria vuelve al asadito de bienvenida el día que Pedro se
incorporó al estudio. “Cuando vi su foto en su curriculum, yo sabía que algo
iba a pasar. Supe que había llegado un barco. MI chiquitín lindo, vos me
despertaste de una larga, larga época de adormecimiento y te estoy
profundamente agradecido”. Pedro le leyó los pensamientos, apoyó sus codos
sobre la mesa, acomodó su carita tan hermosa sobre sus manos y lo miró a los
ojos. “Te amo, Graziani. Con locura te amo”.
Y llegó la frase_ ¡Unas palabras
del jefe!_ Frase a la que se sumaron gritos y aplausos.
Guille,
asumiendo una vez más su rol de jefe se
paró y dijo: _ Este jefe, que está muy cansado, hoy va a ser breve. En primer
lugar voy a decir “Bienvenido Pedro, se te extrañó horrores”_ más gritos y
aplausos._ En segundo lugar, vamos a dar las gracias a alguien que prefirió no
venir esta noche y es a Camila, que consiguió la confesión de Ana y gracias a
ella, Pedro está libre, Miguel está preso y Ana está internada, así que ¡Gracias
Camila! _ más aplausos_ Y finalmente, finalmente no por orden de importancia,
sino porque se lo que me va a pasar_ La voz de Guille se quiebra _ quiero dar
gracias a Dios por la llegada de Laura _ aplausos y más griterío. Laura solo
sonríe satisfecha. _No sé cuando dormís,
ya no sé si dormís_ risas_ pero el brindis de esta noche va a ser por
Laura. Todos se ponen de pie. _ Gracias Laura, por devolvernos a Pedro _ la voz
de Guillermo se quiebra aún mas _ Gracias Laura por “devolverme” a Pedro_. Choque de copas, besos, abrazos y felicidad
plena. La calma volvió al hogar. Ahora a terminar de festejar con la familia,
porque salvo para Marcos esta es la familia, el estudio, los socios y
asociados. Y después a dormir abrazando
a Pedro y a volver a sentir como dormido busca su cuello para anidar en él. A
esperar que amanezca para despertarlo con sus besos, a planear el viaje, hay
que ver a Camila, hay que hablar con Laura par que trabaje con ellos, pero
mañana, será mañana. Hoy la pesadilla terminó y todo está en paz.

hermoso!!! muy buen relato y me encanta el blog felicitaciones por todo!!! me encanta!!! (soy Melanie)
ResponderEliminarGracias Melany!!!
EliminarHermosa historia, estoy feliz al leerla, fui recorriendo y viviendo muchas situaciones que derivaron en lo mejor, en ellos juntos, felices. Gracias, porque en el universo que creaste ( asi como en el mio) NO todo termina mal.
ResponderEliminarGracias!!
ResponderEliminar