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sábado, 22 de febrero de 2014

LA LLEGADA DE LAURA (By Guillermina Pedris)

“LA LLEGADA DE LAURA” (Parte 1) by “Guillermina Pedris”
En el despacho de Guillermo, el prestigioso abogado intenta leerle parte de un expediente a Pedro quien, con la mirada perdida, parece envuelto en una nube de tristeza. Guille quita la vista del expediente y  ve a un Pedro desbastado.
G_ Pedro…  ¿Pero qué te pasa, precioso? _ Da la vuelta y se sienta frente a Pedro, sosteniéndole las manos y mirándolo a los ojos. _ ¿Por qué estás así?_
P_ Por todo, por Camila, porque está sufriendo. Ya sé que es imperdonable lo que hizo, mentirme sobre el embarazo, llamar a mis padres, hablar con mi madre sobre mi sexualidad. ¡Cómo pudo hacerme algo así!  ¡A mis padres!, sabiendo como son, como piensan y la vida que tuve con ellos hasta que me fui de casa… Bueno ya está, ya la dejé.  Pero está sufriendo mucho y me duele._ Mira a Guille a los ojos y continúa_  Y por nosotros...  ¿Alguna vez podremos estar juntos vos y yo? Libres, felices, como nos lo merecemos_ Su mirada es triste.
G_ (Sonriéndole) ¡Claro que si  “Cielito”! ¡Claro que sí! Pedro, mirame, mirame. Acá estoy. Yo con vos, acá estoy. Hoy, mañana, dentro de tres días, en un mes, en un año, en tres._ Guille envuelve con su mirada los ojos de Pedro. _ Pedro, eso no puede no pasar.
Aparece Cuca en la puerta del despacho.  Ellos ni atinan a soltarse las manos, nada los preocupa salvo la idea de no poder estar juntos. Están más allá de todo, no les interesa ni hacer pública su relación, ni esconderla.
C_ Pedrito, hay una mujer que te busca, dice que se llama Laura y que es tu prima_.
P_ ¡Laura!_ su carita se ilumina _ ¿Mi prima Laura está acá?
G_ ¡Ah lo que faltaba, mas familia Beggio!
P_ No, Guille, vos no tenés idea de lo que es Laura_ y sale corriendo a buscarla. La ve parada en el estudio y una sonrisa le circunda el rostro. _ ¡Laura!_ se acerca a ella y la estrecha en un abrazo eterno.
L_ ¡Mi primito lindo! _Primero lo estrecha con fuerza, luego lo separa de ella por un instante para mirarlo y lo vuelve a abrazar. _ ¡Qué grande estás!...  Sos todo un hombre.
P_ ¿Pero qué hacés acá, en Buenos Aires, digo? ¿No estabas en Chile?_
L_ Estaba, pero me volví. Es largo, ya te voy a contar. Vine por vos, me enteré.
P_ ¿De qué?
L_ Pedro, hacémela fácil. Me enteré.
A Pedro le cambia la mirada. _Ah,…  te enteraste. ¿Por quién te enteraste? ¿Por Marcial?
L_ No, que por Marcial..._ se detiene es seco y mira a Pedro a los ojos. _ ¿Mi hermano sabía?
P_ Algo. Si algo sabía.
L_ Ah, mirá vos...  No, me enteré por tu mamá, que llamó a mi mamá, etc.  ¡Lindo quilombo armó tu mujercita!
P_ Mi ex.
L_ Si, tu ex. Perdón
Aparece Guillermo en escena y Pedro estira un brazo hacia él invitándolo a acercarse con el  gesto.
P_ Guille, ella es Laura. La mayor de mis primas, mi ídola de la infancia, mi inspiración. Por ella soy abogado y penalista. Te presento a una de las mejores abogadas penalistas de la historia, mi prima Laura Sarmiento.
Guillermo estira la mano para saludarla como a una colega _Encantado_ le dice, sonriéndole. Laura acepta el apretón de manos, pero por un impulso, se acerca y le da un beso en la mejilla.
L_ Encantada de conocerte Guillermo.
G_ ¿Porqué no usan mi despacho y charlan tranquilos?
P_ Dale vamos. Vení  a tomar un café con nosotros Graziani, no te pierdas lo único bueno de toda mi familia.
Los tres charlan animadamente en el despacho de Guille, quien ya se ha relajado bastante. No solo le cae muy bien Laura, sino que hasta lo tranquiliza su presencia. A Pedro le ha cambiado la cara, ahora sonríe, se lo ve feliz. “¡Qué bueno es saber que no estás tan solo chiquitín lindo!” pensó Guille y agradeció interiormente la llegada de Laura.
Laura se dirige a Guillermo _ ¿Sabés que lo tuve en brazos a este cachorrito?
G_ ¿A este atorrante? Jajaja!!!
L_ Si, nunca me voy a olvidar. Tenía once años cuando nació Pedro,  el último primo en nacer. Siempre fue mi debilidad._ Y, acariciándole el cabello con mucha ternura Laura le dice a Pedro_ Te extrañaba.
P_  Yo también. ¡Qué alegría estés acá!
L_ Bueno, me voy. _Saca de su bolso un anotador y un bolígrafo, escribe algo y deja el papel sobre el escritorio._ Este es mi teléfono, agéndenlo. Pedro llamame asi me queda tu número, y de paso nos ponemos de acuerdo para que vayan a cenar a mi casa una noche de estas. Bueno, mi casa es una manera de decir. Estoy parando en la casa de un amigo que no va a estar en Buenos Aires por un tiempo_ y revolviendo el cabello de Pedro, dice mientras sonríe_  En cambio yo si voy a estar en Buenos Aires por largo tiempo.
Pedro y Guille acompañan a Laura hasta la salida y luego vuelven al despacho.
P_ ¿Y qué te pareció mi prima?
G_ Bien.  No, bien no. Muy bien me cayó tu prima.
P_ Es otra oveja negra en la familia, es como yo_ y cambiando la inflexión de la voz, le dice en tono mas bajo _  por eso sabía Graziani, que te iba a gustar.
G_ No me provoques…
Pedro riendo le pregunta _ ¿Nos vamos?  Ya es tarde._ Pedro entorna los ojos y dibuja en su bellísima boca una sonrisita insistente. _ ¡Vamos!, así cocinamos algo bien “rrico”, juntitos, tengo un hambre...
G_ Vos sos un atorrante. Sí señor, ¡sos un atorrante! Vamos._ Y le amaga un piña. Pedro ríe  a carcajadas fingiendo esquivarla. Adora esos gestos de Guille.
Ya en casa de Guille, entre los dos preparan la cena y comparten la misma copa de vino. Guille tiene una pregunta atravesada y pero no se anima a preguntar.
P_ ¿Fabián?
G_ Fabián no viene a dormir esta noche
P_ Uh! La última vez que dijiste eso…
Guille se acerca a Pedro y le pasa la mano por la frente. _Pero eso fue la última vez. Fabián no vuelve esta noche y Ana no tiene las llaves, cambié la combinación de la cerradura _ se anima y pregunta_ ¿Vos te vas a dormir de Beto esta noche?_  Pedro suelta el repasador con el que se estaba secando las manos y parándose bien cerca de Guillermo, le contesta_ Yo me quedo a dormir con vos. Con vos mi amor, esta noche y el resto de mi vida quiero dormir con vos.
Guille toma el rostro de Pedro entre sus manos_ Te amo chiquitín lindo, te amo_  y lo besa en los labios con mucha ternura. Pedro le pasa los brazos por el cuello y estrecha el beso un poco más.


  “LA LLEGADA DE LAURA” (Parte 2)  Empieza la acción.  By “Guillermina Pedris”
En el estudio.
G_ Pedro, escuchame. Me llamo Moravia  por el expediente de Materazzi, quiere que yo vaya solo así que ya me estoy yendo para allá.
P_ ¿Y por qué quiere que vayas solo? No, esto no me gusta Guille, Moravia es mi ex suegro y además un corrupto de porquería. No vayas solo.
G_ Pedro, quedate tranquilo, no va a pasar nada.
Suena el celular de Guillermo. Es Fabián. Ana está borracha en la casa haciendo un escándalo. Pedro convence a Guillermo para que lo deje ir a él a hablar con Moravia y que vaya a su casa a ayudar a Fabián con Ana.
Pedro llega a la casa de su ex suegro y ve la puerta entreabierta, entra sigiloso y ve a Moravia tirado en el piso, en medio de un charco de sangre, con un disparo en el pecho. Corre hacia él, Moravia todavía está vivo, apenas vivo. Pedro, por compasión, lo apoya contra su pecho y trata de calmarlo, aunque intuye que ya nada podrá hacerse.
P_ Tranquilo Orestes, ya llamo una ambulancia_ saca su celular con una mano mientras sostiene con la otra el cuerpo ya casi inerte del Juez_ ¿Quién te hizo esto? ¿Quién?_ De la boca de Moravia solo salen borbotones de sangre, tiene los ojos clavados en los de Pedro.
Apenas un último aliento queda dentro de ese cuerpo debilitado, pero llega a balbucear un nombre_ Miguel…_ el brillo de sus ojos comienza a apagarse tal como se extingue la luz de una vela, lentamente, hasta tan solo desaparecer.  Está muerto.
Mientras tanto en casa de Guillermo.
G_ Ana y la re puta madre que te parió, me tenés harto. ¡Harto!.
A_ ¡Pero Guillermo…!
G_ ¡Guillermo las pelotas!  Ana, si querés chupar, hacelo.  Si querés seguir chupando, hacelo querida, seguí! Chupate una botella entera, chupá el corcho, después chupá un clavo si te gusta, pero lejos. Acá en esta casa, no Ana. ¡En esta casa no! Y vos Fabián, ¡Fabián, te estoy hablando! ¡Nunca más la dejas entrar en este estado! ¿Me entendés? ¡Nunca más! Para eso cambié la combinación de la cerradura. Porque vos la dejas entrar querido y después me llamás a mí para que arregle el quilombo_ y tomando a Ana de un brazo _ te vas Ana, te vas ya mismo de esta casa. ¿Pero qué es esto? El otro día en el estudio y esa escenita de tu intento de suicidio. ¡Te tuve que sacar un arma de las manos, Ana! Y a propósito, cuando estés sobria vamos a hablar de eso, ¿de dónde mierda sacaste un arma vos? Eso, seguramente, si algún día estás sobria. Ahora te vas. Tengo mucho que hacer. Te vas Ana, ¡Te vas!
Guille regresa al estudio y se encuentra con Cuca.
C_ ¿Te estás llevando mejor con tu hermano vos? Pregunto, como ayer lo vi por acá.
Guillermo la mira sobresaltado. _ ¿A Miguel? ¿Miguel estuvo ayer acá?_ y la hipótesis de lo que jamás en su vida hubiese pensado que podía pasar, se deslizó por su mente como un perfecto dejabú. Corrió al despacho, abrió el cajón y el horror le paralizó al corazón por un instante.  “¡Miguel va a matar a Moravia con el arma que le quité a Ana! ¡Y tiene mis huellas! ¡Pedro!”.  Busca su celular, la adrenalina le nubla la vista, pero logra comunicarse con Pedro en el mismo instante en el que este deja yacer el cuerpo ensangrentado de Moravia sobre el piso.
G_ Pedro…
P_ Guille, Moravia está muerto, se me murió en los brazos, le dispararon. Fue Miguel.
G_ (Muy agitado) ¡Si, ya lo sé! ¡Salí de ahí Pedro! Es una trampa. ¡Salí de ahí! Andate por la parte de atrás y esperame en la Iglesia. En la que ya sabés. Voy para allá.
Pedro huye como le indicó Guillermo por la parte trasera, tratando de parecer calmado, pero ya empiezan a escucharse las sirenas de la policía, está manchado con sangre, el corazón palpita fuerte, tiene miedo, entonces corre, corre por las calles apretándose el saco para que la sangre de Moravia no se vea, corre y corre hasta llegar.
Guillermo entra a la iglesia solitaria de un día de semana, ve a Pedro en el primer banco al lado derecho. Se acerca. Al primer contacto visual se puede ver la desesperación en los ojos de uno y el terror en los ojos del otro. Pedro se ajusta el saco para no manchar a Guillermo con sangre y se abrazan, ahí, ante los ojos de Dios, de un Dios misericordioso, que entiende de amor y de inocencia. Ahí, en esa misma parroquia donde habían estado unos días atrás resolviendo  el caso de una feligresa que había matado a su esposo en una noche de desesperación, cuando este, en medio de una crisis de ira había intentado matar al hijo de ambos. La parroquia de un sacerdote muy amigo de Guillermo, quién lo había convocado en honor a la amistad que los había unido desde la infancia hasta la facultad de Derecho, mucho antes que el llamado de Dios lo hiciera cambiar de camino. Guillermo aún recordaba las palabras de Jorge. _ ¿Lo querés, no?_ Guillermo había contestado _Si, ¿está mal?_ Y su amigo le había respondido _No, si lo querés no está mal.
Abrazado a Pedro, Guillermo vuelve al presente. A un presente al que jamás hubiese querido volver.
G_ (Desesperado) _ ¡Era para mí, mi amor!  ¡Era para mí! ¡Nunca debí dejarte ir!_ Guillermo llora.
P_ (Acariciando con sus manos el rostro de Guillermo) _ Entonces, qué bueno que fui yo mi amor.
Pedro quiere entregarse pero Guillermo lo convence de que no lo haga.
G_ Escuchame Pedro, entregarte para que, para pasarte dos años en cana, para tener un juicio y quien sabe en qué condiciones. Se trata de un juez, querido, un juez que además es tu ex suegro. No querido, vos tenés que desaparecer por ahora_. Guillemo piensa un momento y le dice a Pedro _ Llama a Laura. ¡Llamala!.
Pedro llama a Laura y le explica.
L_ Quédense ahí. Voy para allá.
P_ Laura, es peligroso.
L_ ¿Peligroso para quién? Quédense ahí, voy para allá.
Ya los tres en la Iglesia, Laura es puesta al tanto de todos los detalles. Pedro intenta disimularlo pero está muy asustado y Guillermo destrozado.
G_ Era para mí. La trampa era para mí. ¡El hijo de puta de mi hermano debe estar más feliz todavía!
L_ Pedro, Guillermo tiene razón, entregarte sería una locura, vos tenés que esconderte por ahora, donde nadie te encuentre. Te venís a mi casa conmigo. Vos Guille, tratá de calmarte y andá para el estudio. Esta tarde me llamás por teléfono para contratar mis servicios como abogada para la defensa de Pedro, hacelo por el fijo, si hay peces gordos detrás de esto es probable que ya tengas el teléfono intervenido, así que nada de detalles, ni de datos, ni de direcciones, nada. Y a la noche te espero en mi casa, así hablamos más tranquilos y de paso se ven.
Guillermo está tan aturdido que  no interviene. La deja hablar.
L_ ¿Guille  estás de acuerdo?
Guillermo da gracias a un Dios, que nunca antes estuvo seguro  de que existiera por la llegada de Laura y le responde _Si, Laura. Si. Como vos digas.
P_ No, no quiero. Es peligroso.
L_ Cortala con eso. ¿Peligroso para quién? Pedro, nadie sabe que estoy en Buenos Aires, nadie sabe que soy tu prima, salvo Cuca, Guille, vos y yo. Yo voy a ser tu abogada, así de paso cuando lo vean a Guille conmigo nadie va a sospechar nada. Ahora, tomá mi maletín, andá a aquel confesionario y cambiate. Adentro hay una bolsa de nylon, una remera y una gorrita negra, no tenía otra cosa para traerte, sacate esa ropa que está manchada con sangre, metela en la bolsa y guardala en el maletín. Después en casa la quemamos.
P_ ¿Le vamos a decir a los demás? A Beto, Marcos, Gaby…
L_ No. Por ahora a nadie. No importa la confianza que tengan en ellos, no es eso lo cuestionable, todavía no tenemos bien definido el riesgo, cuantos menos seamos más cerrado es el círculo. Chicos, media metida de pata y vamos en cana los tres.
G_ Listo. Pacto de silencio.
P_ Ok.
L_ Pedro andá a cambiarte.
Pedro obedece, toma el maletín y se dirige al confesionario. En eso una figura conocida entra a la Iglesia.
Jorge (Sacerdote) _ ¡Guillermo! Pero lo que es la vida, o no te veo nunca o te veo a cada rato.
Guillermo se acerca a él y lo abraza. _ Jorge,…  ¡Amigo mío! _ Las lágrimas lo quiebran.
J_ ¡Graziani! ¿Qué te pasa viejo? Guillermo le explica lo que pasó.
J_ ¿Y dónde está Pedro?
G_ En el confesionario, quitándose la ropa manchada con sangre y poniéndose ropa limpia que le trajo Laura_ Se seca las lágrimas_  No te preocupes que no la va a dejar acá, ya Laura se ocupó de eso.
El sacerdote se dirige hacia el  confesionario _ Hijo, soy yo, el sacerdote que conociste el otro día cuando viniste con Guille. Dejá eso acá, la Iglesia es el mejor lugar donde hacer desaparecer los “pecados”. ¿Comprendiste?
Pedro en un primer momento se sobresalta, pero enseguida comprende. ¡No está solo! ¡Guille y él no están solos en esta! Da gracias a Dios interiormente y responde _ Si Padre. Gracias. Comprendí._ y deja la bolsa de nylon caer sobre el suelo.
LAURA _Guillermo, vos sabés que esto grave y el riesgo que corremos los tres. No podemos cometer un solo error. Esta noche vamos a hablar más tranquilos, pero por favor _ lo toma por los brazos y lo mira a los ojos_ se que te estoy pidiendo algo que no es fácil, confiá en mi y por ahora mentí. Todo el tiempo. No sabes nada. No tenés idea de nada. Que te vean desesperado. Dolido. Quebrado. Actuá Guille. Actuá. Es por Pedro.
G_ Quedate tranquila Laura, si está con vos yo también voy a estar tranquilo, con la mente más fría y voy a poder fingir.
L_ Otra cosa, la última. Vos ocupate del hombre. Sostenelo, contenelo, dale paz. Yo no podría_ Laura mira a Guillermo a los ojos y le dice_ de la defensa de Pedro, me ocupo yo.


 “LA LLEGADA DE LAURA” (Parte 3)  La estrategia.  By “Guillermina Pedris”
Beto lleva a Guillermo hasta la casa de Laura.
B_Che, Guishe, ¿vos estás seguro de lo que estás haciendo?
G_ Si, Beto, estoy seguro.
B_ Pero la defensa de Pedro la puede llevar Gaby, o Marcos.
G_ No Beto, no pueden. Yo tampoco. Estamos demasiado involucrados, dejemosló en manos de una tercera persona que pueda pensar más fríamente.
B_ Pero cuando vos caíste en cana…
G_ Cuando yo caí en cana era una boludez al lado de esto._ Los ojos se le llenan de lágrimas _ No Beto, esto es muy grave, Pedro necesita mucho más de lo que hicieron todos ustedes cuando yo caí en cana_ Lo mira a los ojos_ Esto es grave Betito. Muy grave_ la voz se le quiebra, una vez más.
B_ Bueno, pero yo te espero acá.
G_ No Beto! Andá a dormir. Yo me llamo un taxi cuando termine.
B_ Mirá Gishe, yo me voy, pero cuando vos terminás me llamás y yo te vengo a buscar, así me contás como te fue _ Beto está muy triste_  Guishe, a mi me importa Pedro. Además que creés. ¿Qué voy a poder dormir? Así, sin saber nada… Ni como está, ni dónde está_ Beto mira a Guillermo a los ojos _ ¿Vos sabés algo Guishe?_
¡Cómo le duele mentirle a Beto! Pero recuerda las palabras “cuantos menos seamos, mas cerrado es el círculo, media metida de pata y vamos en cana los tres”.  “Pacto de silencio”.
G_ No Beto, no sé nada. _ Respira hondo. _ Beto, yo te quiero mucho a vos, sabés?  Mucho. Nunca te olvides de eso. Yo, a vos, te quiero mucho.
B_ Ahí va…
Guillermo toca el timbre y la puerta se abre.
L_ Pasá Guille, Pedro está por allá. Estoy trabajando en mi despacho, dame unos minutos más para que acomode unas ideas y después me uno a ustedes. Vayan preparando café, ¿sí? Dale, pasá. Seguí derecho por el pasillo, Pedro está allá­_ Y le da un par de golpecitos cómplices en el brazo mientras le sonríe.
Guille avanza despacio y al llegar, se apoya contra el marco de la puerta y lo mira. De no ser por las circunstancias que les toca vivir, se hubiese quedado mirándolo, con ese inmenso placer que se observa al ser amado sin ser visto, pero lo ha extrañado tanto.
G_ Es difícil llegar acá.
Esa voz que le sacude todo el cuerpo. Pedro lo busca con la vista, lo encuentra, una sonrisa de sol se dibuja en su carita dulce y tierna, casi adolescente_ ¡Guiie!_ Va hacia él y lo abraza con la misma pasión que el náufrago se abraza a la balsa que lo mantiene con vida. Guillermo, sin pronunciar una sola palaba, le toma la cara con las manos y lo besa. Lo besa y lo sigue besando. Pedro lo abraza, esas manos en su espalda! Guillermo suelta por un momento esa carita de cielo y lo abraza también. Besa su boca, recorre su rostro completo llenándolo de besos, besa sus hombros. No puede detenerse, ojalá Laura tarde mucho, mucho… De fondo suena una canción que dice... “soy ese vicio de tu piel”.
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Pedro y Guillermo ya están sentados a la mesa, charlando, besándose las manos y tomando café. Llega Laura. Se enternece al verlos juntos, no quiere interrumpirlos pero no hay opción. Trae tres celulares, le entrega uno a cada uno.
L_ Listo. Estos están en flota, a nombre de otra gente y limpitos como la paloma de la paz. Por acá, mientras nadie descubra que los tenemos, podemos hablar tranquilos. Están codificados, yo para ustedes soy 2 y entre ustedes son 1. Ahora, hablemos con detalles de lo que pasó.
Entre los tres intentan armar la gran panorámica de cómo sucedieron las cosas. Toman notas. Chequear horarios, cámaras de seguridad, ver a Camila, Miguel, si algún vecino vio algún movimiento extraño, si alguien escuchó el disparo, el arma, Ana y su intento de suicidio, las huellas de Guillermo en el arma, etc. etc. etc. Laura pregunta:
_Pedro, vos estás seguro que no tocaste el arma, ¿verdad?
Pedro titubea. Piensa bien y recuerda.
P_ Estaba junto al cuerpo de Moravia, creo que accidentalmente me apoyé sobre ella cuando me agaché, pero no la empuñé_ Laura se agarra la cabeza y Guille se levanta como un rayo de la silla.
G_ ¡Ay, no Pedro! ¡No! ¿Tocaste el arma? ¿Tocaste el arma accidentalmente y no se te ocurrió limpiar tus huellas?
La mirada de Pedro lo busca _ Mi amor… que se yo. La confusión, el aturdimiento, la impresión, toda esa sangre ahí.
Guillermo recuerda entonces. Pedro y su mala relación con la sangre. Aquella noche que fue a verlo a su casa por pedido de Camila después del caso de la mujer atropellada. Su angustia, la confesión de ese dolor escondido tanto tiempo, de los castigos de su padre durante la niñez. “No quiero hablar, pero con vos se me escapan las palabras” le había dicho segundos antes de treparse a sus hombros y apretarse contra él. Todavía puede revivir el temblor de ese chico entre sus brazos, el llanto de un niño maltratado y la tibieza de la entrega en ese abrazo, como si los hombros de Guillermo fueran para él puerto seguro. Entonces se calma, se acerca, le pasa la mano por la espalda y le da un beso en la frente. _ Lo sé mi amor, lo sé.  Quedate tranquilo, todo va a estar bien. Todo va a estar bien.
L_ De todas maneras, nosotros vamos a ir haciendo nuestro trabajo pero callados la boca. Vamos a ver con que cargos viene la fiscalía y con qué pruebas intentan romper tu estado de inocencia. Por hoy terminamos. ¿Quieren otro café?
G_ Yo me tengo que ir_ Pedro lo mira_ es por Beto. Insistió en venirme a buscar. Está tan preocupado por vos ese muchacho. Tan triste. Solo yo sé lo que me duele mentirle. Mañana hablo con Jorge. Si lo llegamos a necesitar para algo podemos contar con él y con su secreto de confesión, que no es poco.
Era apenas pasado el mediodía cuando Laura llama a Guillermo para verlo en el estudio. Al llegar, una Cuca advertida de la importancia de su silencio, le abre la puerta y le hace un guiño cómplice.
C_ Pase por aquí Doctora, el Doctor Graziani la está esperando_. Laura entra y seis pares de ojos apuntan sobre ella. _Chicos_ dice Cuca_ La doctora es la abogada de Pedrito. Pase doctora, le presento al resto del bufete. Gaby, Beto y Marcos_.
L_ Laura Sarmiento, encantada­._ Cada uno va a darle la mano pero sobre todo Gaby y Beto la miran con recelo. “¡Una extraña defendiendo a Pedro”!. Gaby había discutido fuerte con Guillermo durante la mañana amparada por Beto que pensaba igual que ella, pero la respuesta de Guillermo había sido como un portazo en la cara. Era una decisión tomada y no había nada que discutir. “¡De Pedro me ocupo yo!” había dicho como punto final.
Guillermo aparece en su rescate y la hace pasar a su despacho.
G_ Casi te comen los perros ahí afuera_ le dice mientras sonríe con tristeza.
L_ Si. Me miran con desconfianza.
G_ No sabés lo que fue la mañana con la noticia. Una batalla campal. Sobre todo con Gaby que tiene una imagen de la Justicia, que, pobrecita no sé si algún día se va a despertar. Es muy buena abogada y mejor persona, pero demasiado inocente. En fin. Contame vos que sabés.
L_ Tu hermano pidió la designación del caso como fiscal pero por suerte se lo dieron a otro. Una tal José Miller. Hablé con él, me pareció un buen tipo. Vi las acusaciones, eh… Tienen cierta  inconsistencia. No voy a cantar victoria antes de tiempo pero creo que tenemos artillería para eso_. Charlan un rato bastante largo, Laura le muestra a Guillermo la estrategia de la defensa que estuvo ensayando durante la madrugada previendo las acusaciones que presentaría la fiscalía.
G_ No dormiste ni un minuto.
L_ No duermo de noche_ responde seria. _Guillermo, estoy preocupada. Vos sabés que tenemos un plato fuerte y que es Ana. Tenemos que lograr que Ana diga la verdad, si lo del intento de suicido fue una estrategia de Miguel para que quedaran tus huellas en el arma, cosa que yo creo que es así, deberíamos lograr que lo confiese.
G_ Si, lo pensé. Pero como hago para que Ana me diga la verdad.
L_ Andá pensando. Necesitamos que hable. ¿Camila sabrá algo?
G_ ¿Vos crees que Camila nos va a ayudar? Pedro la dejó por mí.
L_ Si, lo pensé, pero… Después de todo al que mataron era el padre. Si le decimos que Miguel lo mató para inculparte a vos pero fue Pedro, no sé, tal vez logremos que ella nos diga algo que no sabemos, algo que sea útil para liberar a Pedro de todo esto.
G_ Y probemos.
L_ Probemos.
G_ Che. ¿Y quién le pone el cascabel al gato?
L_ ¿Quién habla con Camila? Vos.
G_ ¿Ah, yo?
L_ Si vos, así de paso se saca las ganas de re putearte. Eso siempre ayuda_ Laura baja el tono de su voz_ ¿Lo llamaste?
G_ Claro que sí, lo llamé anoche cuando llegué a casa. Él me llamó a la madrugada, y esta mañana lo volvía a llamar.
L_ Andá esta noche. Cená con él, acompañalo. Yo voy a estar trabajando en mi despacho.
Guillermo le sonríe agradecido_ Claro que voy a ir. Ahora lo llamo_ Laura amaga a salir del despacho cuando Guille la detiene. La emoción le gana una vez más y se quiebra _Gracias por todo Laura_ suelta un llanto desgarrador que lo sacude entero_. Anoche cuando llegué a casa le di gracias a Dios por haberte traído a nuestras vidas. Me preguntaba ¿qué hubiese sido de Pedro si vos no estabas en Buenos Aires? Andaría prófugo por las calles, yo sin saber donde come o donde duerme, sin poder verlo porque mi hermano me hubiese perseguido hasta el cansancio._ Y ya recuperando ese temple tan Graziani le dice _ Entonces di gracias a Dios por tu llegada Laura. ¡Vení, dame un abrazo!

“LA LLEGADA DE LAURA” (Parte 4)  El final. By “Guillermina Pedris”
Ya han pasado varios días. Guillermo visita a Pedro todas la noches cuando sale del estudio. Previo hablar por su teléfono que sabe intervenido. “Si, buenas noches Doctora. En un rato paso por su casa”, estrategia que hasta ahora viene dando resultado. Nadie sospecha que Pedro está escondido en la casa de su prima y abogada, la doctora Laura Sarmiento recién llegada a Buenos Aires. No es poco. Pedro pasa sus días de prófugo contenido, cuidado y mimado por Laura y por Guillermo. La tarea está bien dividida. Laura se encarga de llevar adelante la defensa y Guillermo de contener a Pedro. Gracias a los teléfonos que consiguió Laura pueden hablarse si correr riesgo alguno, pero Pedro está cansado del encierro, de no poder trabajar, de estar todo el día lejos del estudio y de Guillermo. A veces lo llama y Guille no puede responder, eso lo pone de mal humor, un mal humor que a la noche, el único momento en que pueden verse a sola, le cuesta remontar. Guillermo lo comprende y es incansable en cuestión de reconfortarlo con hechos y palabras. “Ya va a pasar mi amorcito, ya pronto va a terminar esta pesadilla”.
Pero en realidad, la causa patina en el barro.  Laura y Guillermo están en el juzgado hablando con el fiscal José Miller.
J_ Guilermo, esto está complicado. Yo creo en ustedes y en la inocencia de Pedro, pero las cámaras de seguridad no registran el ingreso de otra persona además de Pedro. Y hay otra cosa. Encontraron el cuerpo del armero, el tipo que vendió el arma con la que mataron a Moravia. Las pericias dicen que encontraron ADN de Pedro en su cadáver. Ahora son dos causas. Dos asesinatos.
G_ ¡Pero ese fue Miguel, José! ¡Fue el hijo de re mil putas de mi hermano!
J_ Lo sé Guillermo, pero hay que demostrárselo a la justicia.
Laura explota. _ Esto no está complicado José, esto está “entongado” hasta las manos. ¡Acá hay “tongo” y bastante pesado! Alguien que no es Pedro mató a Moravia en su propia casa y las cámaras no registran ningún ingreso que no sea el de Pedro, ningún otro. ¿No te parece raro? Es obvio que tocaron las filmaciones. Mataron al armero y sabemos que Pedro no fue. ¿Y qué enchastre es eso del ADN? ¿Cómo pueden decir que es de Pedro? ¿Contra qué ADN lo cotejaron si Pedro está prófugo? ¿Les dejó una muestra por las dudas en el banco de sangre?
J_ Están sus huellas en el arma.
L_ ¡Huellas de apoyo, no de empuñamiento! Y eso quedó claramente demostrado.
J_ Por todo esto les digo que creo en la inocencia de Pedro, pero vamos a necesitar algo más. Vamos a necesitar todo esto y algo más.
L_ Me voy, deséenme suerte. Tengo una carta más para jugar.

 Laura sale del juzgado y llama a Pedro.
L_ Pedro, escuchame y pensá bien lo que te voy a preguntar. ¿Camila me conoce a mí? ¿Sabe que existo, escuchó mi nombre, vio alguna foto?
Pedro piensa y responde _No. Nunca hablamos de mi familia.
¿Y vos crees que Marcial me habrá nombrado?
 P_ No, estoy seguro porque sino me lo hubiese dicho, me hubiese reprochado que no le conté que tenía una prima abogada, se cómo se hubiese puesto. Al único que conoce es a Marcial y porque estuvo en Buenos Aires unos días, y después a mis viejos ya sabés.
L _Bien. Mejor así. Después te llamo. Besos

Toca el portero. Una hermosa mujer de cabellos rubios le abre la puerta.
L_ ¿Camila?
C_ Si. ¿Quién es usted?
L_ Mi nombre es Laura, soy la abogada de su esposo, Pedro Beggio. ¿Podemos hablar?
Camila se corre para dejarla pasar _ Adelante _
C_ ¿Te sirvo algo?_ Y se sorprende de su tuteo.
L_ No gracias_ y repasando las palabras estudiadas le dice. _ Sos la única oportunidad que tengo de salvar a Pedro de algo que no hizo.
C_ Miguel me dijo que fue él, que mató a mi papá.
L_ Es mentira. Sentate Camila, tenemos mucho que hablar.
Laura le explica con lujo de detalles toda la trampa armada por Miguel para meter preso a Guillermo y cómo fue que Pedro quedó en el medio. Le muestra las pruebas que tiene. Es contundente y la convence.
C_ ¿Entonces Miguel mató a mi papá?
L_ Si, él hizo todo esto.
C_ ¡Qué hijo de puta! ¡Era su amigo!
L_ Camila vos podés ayudarme. Ayudar a Pedro.
C_ ¿Y por qué querría yo ayudar a Pedro? ¿Para qué se vaya con Guillermo? Siempre “Guillermo, Guillermo,.. ¡Qué bien se viste Guillermo! ¡Qué inteligente que es Guillermo! ¡Qué guapo que está Guillermo!” ¡Los odio a los dos! ¡Los odio!
L_ Camila, ¿vos vas a permitir que los celos te cieguen hasta el punto de consentir que el tipo que asesinó a tu padre a sangre fría quede libre e impune? ¿No te parece un precio muy alto?
Camila está enfurecida. _No lo sé, no puedo pensar con claridad. ¡Me arrancaron a Pedro, mataron a mi papá, me quedé sola!
L_ No, sola te vas a quedar si Pedro va preso. Con Pedro en libertad no vas a estar sola. Siempre vas a poder contar con él.
Camila llora y grita_ ¡Pero no va a volver conmigo!
Laura respira hondo. _No, por ahora no_. Sabe el impacto que va a causar lo que va a decir, pero no duda. De algo sirve a veces ser abogada, geminiana y serpiente. _Por ahora está en otra, pero que sabés que puede pasar. Por ahí… las cosas cambian. “Somos todos unos farsantes” pensó para sí “pero no por abogados, sino por personas, por seres humanos”. Camila dejó de llorar y de gritar. La mira en silencio.
Laura aprovecha y arremete. _ ¿Cuánta gente se deslumbró con alguien, se apasionó y dejó su casa, su familia y toda su vida anterior y al año de dormir al lado de otro se preguntó “¿y por esto dejé mi familia?”. La gente se arrepiente todo el tiempo Camila.
C_ ¿Vos crees qué tengo alguna posibilidad de recuperar a Pedro?
Laura intuye que le está mintiendo, jamás había visto a dos personas mirarse como se miran Guillermo y Pedro, pero no le importó. Tenía que salvar a Pedro.
L_ ¿Posibilidad? ¿Probabilidad? Si, claro que si. Pero las vas a determinar vos y ahora. ¿Lo salvas o lo hundís?_ Y la mira inclinando un poco la cabeza _No quemes tus puentes Camila. Nunca quemes tus puentes.
C_ ¿Y qué tengo que hacer?
Suena el teléfono oculto de Guillermo, es Laura.
G_ Si Laura.
L_ Listo Graziani. Esta pesadilla terminó. Tengo la declaración de Ana, cantó todo, todo, todo. Lo de ahora, lo de antes, no le quedó una en el buche. Después te cuento bien. Andá para casa cuando puedas, yo voy a verlo a José ya. Si Dios quiere mañana liberamos a Pedro. Y tu hermanito no va a ver un colectivo en mucho tiempo.
Guillermo siente que esa nube que cubrió el sol todos estos días empieza a correrse. _ ¡No te puedo creer chiquita lo que me estás diciendo! ¿Ana habló? ¿Cómo lo conseguiste?
L_ No lo hice yo, fue Camila. A ella le debemos la libertad de Pedro.
El estudio Graziani – Beggio explota de felicidad. La parrilla humea un asadito de Cabernet. Gaby apantalla las brazas, Cuca y Beto terminan de poner la mesa y Marcos ojea el curriculum que se consiguió de Laura.
MARCOS _ ¿Así qué es la prima? Mirá vos que primita tenía el muy guacho y nunca dijo nada. Una maravilla la mina esta.
GABY _ Vos cortala que después te quejás cuando te escriben “cornuda” en la puerta de tu casa.
BETO_ ¿Cuánto falta para que lleguen?
CUCA_ Ya están en camino, me aviso Guille. ¡Ay, no lo puedo creer! ¡De nuevo Pedrito en el estudio!
MARCOS_ Y Miguel preso y Ana internada. ¡Qué tregua merecida! Che, yo traje vino y champagne, esto hay que celebrarlo como se debe. Hoy curda, queridos, ¡curda! Mañana a la mañana no trabaja nadie en este estudio. ¡Mañana hay feria!
Se escucha la puerta que se abre. Adentro todos expectantes. El momento tan esperado llegó, entran Pedro, Laura y Guillermo. Una horda de gritos y aplausos los recibe. Gaby es la primera en correr a abrazar a Pedro bañada en lágrimas y enseguida se suma el resto. Son todos abrazos, besos, palmadas en la espalda, risas, lágrimas, alegría y agradecimiento. Pedro está libre de culpa y cargo y la vida habitual volvió al estudio. Poco a poco pero sin desintegrarse el maravilloso equipo vuelve a las actividades de poner la mesa, las ensaladas, la parrilla, destapar los vinos… Ya vendrá la sobremesa para charlar largo y tendido.
_Che!_ grita Marcos_ mañana a la mañana no trabaja nadie en este estudio.
_Obvio que no_ confirma el jefe. Mañana a la mañana hay asueto.
Pedro se sienta en su escritorio. _ ¡Como extrañaba esto! Este estudio, mi carrera, a ustedes. Esto es mi vida. Ustedes son mi vida.
GUILERMO_ Pedro, yo entiendo que vos querés hacer muchas cosas al mismo tiempo, pero me parece que deberías ir a mi despacho y llamar a Camila. Yo la invité a venir pero me dijo que no sabía. Andá y llamala.
Pedro en el despacho llama a Camila. Del otro lado _ ¡Pedro!_
P_ Camila, gracias.
C_ No me lo agradezcas. Hice lo que tenía que hacer. A Ana Graziani le das una botella de whisky para que hable y después le tenés que dar dos cachetadas para que se calle.
Pedro ríe. _ ¿No vas venir?
C_ No Pedro. No soy tan valiente. Pero estoy bien. Tengo paz, estoy acá con Nancy. Estoy bien mi amor. Estoy bien. Me gustaría verte. Vengan con Guillermo, pasen a tomar un café conmigo.
P_ ¡Por supuesto que sí! Mañana te llamo y a la tarde nos vemos. También vamos a arreglar todos los asuntos legales de Orestes, tu herencia, todo, para que tengas la vida que te merecés. Camila, te pido perdón. Yo no quise lastimarte.
C_ Pedro… _ titubea_ Pedro, esto no fue culpa tuya. Vos no te querías casar y yo te presioné todo el tiempo para que lo hicieras. Perdoname vos también a mí. 
P_ Te mando un beso. Mañana hablamos.
Se abre la puerta del despacho. Es Guillermo. _ ¿Todo bien?_ pregunta.
Pedro guarda el celular y se apoya en el escritorio. _Si todo bien. Le dije a Camila que mañana a la tarde la llamo. Quiere que nos veamos. Me dijo que fueras conmigo.
Guillermo se acerca a Pedro_ Mmm no se, mañana te contesto_ Vení, dame un abrazo fuerte, muy fuerte. ¡Tuve tanto miedo! ¡Tanto miedo chiquitín lindo!_ Se abrazan como Guille lo pidió, fuerte, muy fuerte.
G_ Pedro, hace mucho, mucho tiempo que no tengo vacaciones. ¿No querés que hagamos un viaje? Algo chiquito, unos días nada más.
Pedro lo mira malicioso y divertido. _ ¿Al campo o a la playa?_ ríe y a Guillermo se le ilumina la vida.
G_ A donde quieras, donde vos digas. Vos elegís y yo voy. Quiero estar a solas con vos unos días nada más. Ya no me importa nada, ni la playa, ni la arena, ni el perro, ni la alfalfa, ni la vaca, ni el pollito. ¿Qué decís? ¿Sí o no?
P_ ¡Obvio que si Graziani! Dame un beso, te amo._ Guille le roza los labios y Pedro le dice “miserable” y  ríe.
G_ Vamos que están todos desesperados por estar con vos. Tenemos toda la noche para nosotros, esta vez no va a ser un ratito como estos días en casa de Laura sino toda la noche. Mañana te quiero ver.
P_ Si, quien a quien Graziani _ y ríe.
Marcos se acerca a Guillermo._ Graziani, una maravilla la prima de Pedro, la estuve investigando. ¡Qué curriculum!. A mí me parece que no la deberíamos perder.
G_ Marcos, a vos te gustó la mina, dejate de joder. Pero si, pienso igual que vos, no la deberíamos perder.
Y llegó la sobremesa. Guillermo sabe lo que le espera. Este es el momento donde todos esperan las palabras del jefe, pero el jefe hoy está agotado. La poca energía que le queda quiere guardársela para abrazar a Pedro a solas. Lo mira reír, hablando con todos, libre y feliz y su memoria vuelve al asadito de bienvenida el día que Pedro se incorporó al estudio. “Cuando vi su foto en su curriculum, yo sabía que algo iba a pasar. Supe que había llegado un barco. MI chiquitín lindo, vos me despertaste de una larga, larga época de adormecimiento y te estoy profundamente agradecido”. Pedro le leyó los pensamientos, apoyó sus codos sobre la mesa, acomodó su carita tan hermosa sobre sus manos y lo miró a los ojos. “Te amo, Graziani. Con locura te amo”.
Y llegó la frase_ ¡Unas palabras del jefe!_ Frase a la que se sumaron gritos y aplausos.
Guille, asumiendo una vez  más su rol de jefe se paró y dijo: _ Este jefe, que está muy cansado, hoy va a ser breve. En primer lugar voy a decir “Bienvenido Pedro, se te extrañó horrores”_ más gritos y aplausos._ En segundo lugar, vamos a dar las gracias a alguien que prefirió no venir esta noche y es a Camila, que consiguió la confesión de Ana y gracias a ella, Pedro está libre, Miguel está preso y Ana está internada, así que ¡Gracias Camila! _ más aplausos_ Y finalmente, finalmente no por orden de importancia, sino porque se lo que me va a pasar_ La voz de Guille se quiebra _ quiero dar gracias a Dios por la llegada de Laura _ aplausos y más griterío. Laura solo sonríe satisfecha. _No sé cuando dormís,  ya no sé si dormís_ risas_ pero el brindis de esta noche va a ser por Laura. Todos se ponen de pie. _ Gracias Laura, por devolvernos a Pedro _ la voz de Guillermo se quiebra aún mas _ Gracias Laura por “devolverme” a Pedro_.  Choque de copas, besos, abrazos y felicidad plena. La calma volvió al hogar. Ahora a terminar de festejar con la familia, porque salvo para Marcos esta es la familia, el estudio, los socios y asociados. Y después a  dormir abrazando a Pedro y a volver a sentir como dormido busca su cuello para anidar en él. A esperar que amanezca para despertarlo con sus besos, a planear el viaje, hay que ver a Camila, hay que hablar con Laura par que trabaje con ellos, pero mañana, será mañana. Hoy la pesadilla terminó y todo está en paz.



4 comentarios:

  1. hermoso!!! muy buen relato y me encanta el blog felicitaciones por todo!!! me encanta!!! (soy Melanie)

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  2. Hermosa historia, estoy feliz al leerla, fui recorriendo y viviendo muchas situaciones que derivaron en lo mejor, en ellos juntos, felices. Gracias, porque en el universo que creaste ( asi como en el mio) NO todo termina mal.

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