Audiencia
– Parte IV Pedro
Pedro
finalmente llega a su trabajo, percibe que el día le ha ofrecido un cambio
radical, un pequeño respiro a su rutina y se siente satisfecho de haber podido
conversar con Graziani, descubrir el derecho desde otro lugar y reencontrarse
con el entusiasmo que alguna vez albergó al elegir su profesión. Pero ahora
debe hacerle frente a un problema que ya no puede negar y debe darle un cierre
definitivo, se prepara mentalmente para enfrentar a su jefe. La empresa ha
sucumbido en situaciones ya insostenibles para solventarse, y él ha sido
utilizado para tapar legalmente cualquier problema que pudiera presentarse,
esto lo preocupa moral y éticamente. Pedro no es la clase de persona que haría
la vista gorda ante algún hecho delictivo o desviaría su atención para negar lo que está sucediendo. No
corresponde con quien es, y mucho menos si llega a afectarlo en el futuro.
Entra decididamente a la oficina del presidente de la multinacional que asesora
para encontrarse con todo el equipo reunido “Dr. Beggio, pase por favor tome
asiento, lo estábamos esperando” le dice con una simulada sonrisa su jefe. Pedro toma asiento sorprendido “bien, aquí
estoy, necesitamos hablar de un tema importante” le advierte ante la mirada
cómplice de todos los presentes y antes de que pudiera continuar el presidente
se le adelanta “Dr. Beggio, nos reunimos para debatir con los asociados y
accionistas el modo en que deberíamos proceder respecto a su caso” comenta en
tono preocupado “en vista de las pruebas que pudimos recopilar y del trabajo
que se ha venido realizando, nos vemos en la obligación de manifestarle que
existe una enorme brecha entre los objetivos planteados por esta empresa y su
tarea profesional” Pedro cada vez entendía menos lo que con palabras rebuscadas
estaban tratando de sugerir, pero algo en su interior lo alertaba de que nada
bueno saldría de todo eso, aun así siguió escuchando lo que tenían para decirle
“me siento profundamente desconcertado por el descubrimiento que realizamos y
nunca imaginé tener que presenciar una situación igual” continuaba casi
conmocionado el presidente “Dr. Beggio, ¿puede usted explicarme el faltante de
mercaderías en nuestros depósitos siendo que es precisamente usted quien se
ocupa de controlar, auditar y despachar toda la documentación para la aduana?”
Pedro sentía que todas las miradas se posaban sobre él esperando una respuesta,
pero no estaba allí para defenderse eso lo estaban dejando muy en claro, se
encontraba allí para recibir pena y castigo pero sabía desde hacía mucho tiempo
lo que estaban realizando. Comenzó a indagar en la documentación y en los
depósitos, para descubrir que todo era una pantalla, la empresa se robaba a sí
misma y cuando alguien se acercaba demasiado a la verdad comenzaba una cacería
para demostrar que el verdadero delincuente era quien descubría las
transacciones encubiertas. Varios empleados habían sido despedidos con el mismo
modus operandi y de esta manera ambas partes evitaban el accionar de la
justicia quien llevaría el proceso durante largos años perjudicando al más
débil, a quien no pudiera defenderse. Pedro se había encargado de entrelazar
los casos, de investigar e indagar para revelar la terrible realidad. No
obstante decidió tomar los recaudos necesarios para evitar ser acusado injustamente,
tomo copia de todos los envíos de documentación, verificó en Aduana que se
realizaran las entregas y despachos correspondientes certificando todo con
escribano. Se había preparado magistralmente para eludir las acusaciones
inferidas, luego de repasar mentalmente todo la investigación realizada, habló
sin el menor ápice de duda en su voz “entiendo lo que quieren hacer conmigo
señores pero les advierto que atendiendo a la situación que podría suscitarse,
me dediqué a investigar lo que ustedes tan sorprendidos me explican cuando
todos los miembros presentes saben perfectamente que la empresa se ha estado
robando a sí misma y alterando documentación importante para cubrir el delito”
Pedro observaba a cada persona, algunos bajaban la mirada, otros lo miraban
incrédulos y su jefe apenas se inmutaba “cuento con toda la documentación
respaldatoria certificada por escribano de las transacciones realizadas, de los
datos cambiados y por supuesto de las coimas a los agentes aduaneros para
llevar a cabo semejante operación” ya nadie podía negar que el Dr. Pedro Beggio
se les había adelantado, como buen abogado penalista contaba con todas las
pruebas y ya no podían incriminarlo. “Bien, les sugiero que se busquen buenos
abogados si es que siguen con la idea de acusarme de algo que no hice porque
iré hasta las últimas consecuencias de ser necesario. Ahh y de más está decir
que a partir de este momento prescindirán de mis servicios, dejaré en
contaduría mis honorarios por las gestiones ya realizadas, que tengan buen día”
y salió de la oficina del presidente sin mirar atrás, se sentía orgulloso de sí
mismo, al final tomaba las riendas de su vida sin importarle la opinión de
nadie.
Regresó
tranquilamente a su oficina, tomo todas sus cosas, pasó por la oficina del
contador a dejar sus honorarios y salió del edificio, respira una bocanada de
aire y exhala como queriendo despejar sus pulmones de la pesadez del encierro.
Llega a su auto, ingresa y se dirige a su hogar. Camila lo espera y lo nota
raro, feliz “hola mi amor, ¿qué paso? Te noto distinto, estas contento” se le
acerca y lo besa “Cami, tengo que contarte algo, renuncié a la multinacional”
se notaba un brillo en sus ojos propia de la emoción que sentía por haberse
liberado de un trabajo que lo había agobiado durante tanto tiempo. El rostro de
Camila cambió rápidamente, no podía entender la felicidad de Pedro ya que había
renunciado a un trabajo que no solo le brindaba estabilidad sino que les había
permitido soñar con una familia en un corto plazo “Pedro, ¿te volviste loco?, y
que se supone que vas a hacer ahora ¿eh?” se alejó bruscamente de su lado,
trataba de procesar lo que acababa de escuchar en boca de su novio “acaso
¿pensaste en mi cuando decidiste algo así? Parece que no, no te importa que
quedemos en la calle, ¿verdad? ¿Cómo se te ocurre hacer algo así sin
consultarme primero?” Pedro no podía creer lo que escuchaba, los argumentos de
su novia quien ni siquiera le había consultado si estaba bien, si tenía algún
plan B para subsanar la situación “pero Camila, como podés decirme algo así,
por supuesto que pensé en vos, en nosotros por eso decidí no seguir en un
trabajo en donde me estaban utilizando de chivo expiatorio” le explicaba
molesto “toda decisión que tome por supuesto que nos afectará en el futuro,
¿podes tener un poco de confianza en mí por favor? Tengo clientes propios,
quizá los primeros meses tengamos que ajustarnos hasta que encuentre algo fijo
pero no es para hacer este escándalo” trataba de hacerle entender pero Camila
no razonaba “sos un egoísta Pedro, ajustarnos como si fuera algo natural. No
puedo creer que al menos no hayas consultado el tema conmigo, somos un familia
ahora” le gritaba ofuscada “ahora cená solo porque estoy muy enojada para
seguir hablando con vos” y se retira al cuarto ante la mirada de asombro de
Pedro. Dada la situación tensa decide no continuar con la discusión y se dirige
a la cocina para prepararse un sándwich, prende un cigarrillo y se relaja en la
sala. Su mente lo lleva al encuentro con Guillermo Graziani y sonríe, de pronto
una idea ronda por su cabeza, quizá en el almuerzo que tienen pactado para el
día siguiente puede sugerirle algún buen estudio jurídico o quizá recomendarle
algún colega que este falto de personal, no tiene problemas de empezar de cero
solo quiere trabajar. Luego se retira a su habitación para descansar, mañana
será otro día y quiere pensar positivamente.
Al
día siguiente Pedro despierta y no encuentra a Camila a su lado, se levanta y
se dirige a la cocina pero no hay nadie allí, en la mesa encuentra una nota en
la que le advierte que se fue unos días a la casa de su padre, ya que se
encuentra muy molesta y no desea seguir discutiendo. Cuando se calmen los
ánimos volverá pero por el momento no quiere verlo. Pedro no puede evitar
sonreír ante la conducta infantil de Camila pero no quiere llamarla y empezar
de nuevo con el mismo tema, así que toma una ducha, se viste y desayuna
tranquilo. Entra en su notebook y actualiza su currículum, imprime varias
copias y las deja en su portafolio para entregar. Se prepara y sale al juzgado
para presenciar la audiencia de Graziani.
Llega
casi sobre la hora e ingresa rápidamente a la sala, ve a Graziani charlando con
su cliente, lo nota más animado inclusive lo ve sonreír y en un acto reflejo
Pedro sonríe también “¿que estarán hablando?” piensa y se acomoda en el mismo
lugar del día anterior, en ese momento sus ojos se topan con los de Graziani y
Pedro inclina la cabeza en señal de saludo el cual es correspondido del mismo
modo. Luego el juez da inicio a la sesión y le otorga la palabra a la defensa,
“bien” piensa Pedro “aquí viene otra clase magistral del Dr. Graziani” y sonríe
para sí. Es increíble la capacidad que demuestra el abogado, inclusive puede
percibir que está más alerta que el día anterior, sortea todos los ataques del
fiscal sin problemas, se está luciendo como nunca. Pedro nota las miradas de
reojo que realiza de tanto en tanto el abogado como si confirmara que está
allí, atento a su oratoria, y se siente especial como si estuviera dedicado a
él tanta elocuencia. Luego el Dr. Graziani culmina y toma asiento, el juez se
dirige a todos los presentes y anuncia que debido a las pruebas presentadas, y
la falta de sostén legal por parte de la fiscalía decide fallar en favor del
cliente del Dr. Guillermo Graziani. Inmediatamente observa al abogado y su
cliente abrazarse festejando el cierre del caso, Pedro desearía poder hacer lo
mismo pero espera. Se va acercando lentamente mientras nota como se estrechan
de manos en señal de despedida.
Pedro
no puede evitar la felicidad que lo embarga al mirar a Graziani a los ojos
cuando este nota su presencia “recontra felicitaciones Dr. Graziani, estuvo
realmente increíble, nunca fui testigo de algo así” el entusiasmo lo hizo presa
y es evidente que incomodó un poco al abogado “bueno, muchas gracias me alegro
que hayas disfrutado de la audiencia. Te diste cuenta que vine a ganar ¿no?” y
le sonríe generando en Pedro un sinfín de sensaciones “es cierto, tenías razón
me dejaste sin palabras” es lo único que puede decir. “Bueno te debo un
almuerzo ¿verdad?” le dice de repente y Pedro le contesta “es así me debes un
almuerzo” y Graziani le plantea “bueno vamos, conozco un excelente lugar con
buena comida y buen vino” Pedro no puede dejar de agregar “me vendría muy bien
un cabernet” y ambos emprenden viaje al restaurant.
Continuará...
¡Ay Juliana! Me estremece leer tu relato, sentir que todo vuelve a empezar para, seguramente, tener otro giro,otro final. Me embriaga pensarlos juntos de nuevo. Tu fic es tan bonita que me hace muy fácil verlos y escucharlos... Sentirlos! Gracias, inmensamente gracias por tu generosidad!!! Un abrazo Guilledrista amiga!!!
ResponderEliminarYa a esta altura, ambos sienten cosas uno por el otro. Tal vez para Pedro menos claras que para Guille. Hermoso tu relato, espero que lo continues pronto!!! Liliana Farsantes.
ResponderEliminarJuliana , hermoso comienzo para otro final. Ese Pedro emprendedor hermoso. Y ese almuerzo que se hace esperar. Linda. Besote.
ResponderEliminarcada vez me gusta mas audiencia....se esta poniendo interesantisima!!! Camila como siempre actuando como tarada....espero qeu Pedro esta vez se percate a tiempo!!! jajaja prontito el proximo!!!! Barby
ResponderEliminarJuliana, escribìs muy lindo! Espero la continuaciòn. A ver que pasa con el esperado almuerzo! Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarBrillante!! Brillante!! Gracias!!
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