Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

sábado, 5 de abril de 2014

“ P & G” LA MERCERÍA - Cap 1 " El enojo" ( By Guillermina Pedris)

“ P & G” LA MERCERÍA – Parte I “El enojo”

Sabe que hizo algo mál e intenta remediarlo. Intenta acariciar su rostro, pero Pedro se corre.
_ Dejame._ Está enfrascado en los papeles del negocio.
_¿Tan enojado estás que ni siquiera querés que te toque?
_ Dejame. Ya se me va a pasar. _ Pedro sigue con los papeles.
_ Ya sé que se te va a pasar, pero quiero que se te pase ahora. ¡Dale, Pedro no doy más! Necesito que se te pase ahora. ¿Podemos hablar?
_Ahora no. No quiero.
“¡Puta madre! La próxima vez en lugar de pensar con los huevos, pensá con la cabeza Graziani, porque este chiquito es un sol, pero cuando se defiende… ¡Se defiende!”
_Pedro, dale no seas así… Si me dejás que te ayude se te va a pasar más rápido._ Intenta nuevamente acariciar su cabello, pero Pedro frunce el ceño y con un solo movimiento esquiva el gesto.
_Veo que estás más enojado de lo que yo creía.
_No quiero nada de vos ahora, y tampoco quiero que se me pase.
_No podés ser tan chiquilín, Pedro.
_ ¡Y vos no podés tener ese carácter de mierda que tenés!
Guillermo se da cuenta que lo mejor es dejarlo solo, no joderlo más y esperar a que se le pase.
“Ajo y agua Graziani… A joderse y  a aguantarse. Te la buscaste”
Tal como una vez lo habían hablado en aquellos tiempos difíciles del estudio y de sus vidas, cuando todo recién comenzaba y el universo no se decidía a dejarlos vivir felices y en paz, apenas consolidaron su relación y se fueron a vivir juntos, Guille y Pedro habían incurrido en el mundo de los negocios y pusieron una mercería.
No muy diestros en el arte de vender botones, puntillas y broderie, contrataron una empleada. Pasado un tiempo, como el negocio estaba dando sus frutos y crecía rápidamente, pusieron dos.
Esa mañana mientras desayunaban, Pedro le había dicho a Guillermo.
_ Te llevo al estudio, levanto unos legajos, voy a tribunales y de ahí me doy una vuelta por la mercería a ver cómo está todo y si las chicas necesitan algo. A mediodía te paso a buscar para ir a almorzar. ¿Te parece?
_Me parece, cielito. Con vos todo me parece, te espero.
Al llegar al estudio, ambos olvidan que Pedro debía buscar unos legajos. Guille está por bajar del auto cuando escucha la voz de Pedro sorprendida _ ¿Te vas a bajar sin darme un beso?
_¡Perdoname precioso! Venía pensando en el caso “Salustiani”. ¡Esa causa de mierda que no cierra nunca!
_¿Salustiani? ¿Otra vez? Me estas jodiendo, Guille.
_No, te juro que no. Ni yo lo puedo creer. El juez reabrió la causa. Hoy me va a llamar el abogado de la otra parte.
_¿Ya sabés quién es?
_No, no tengo idea. Bueno precioso, me voy. _ Esta vez recuerda besarlo._ ¿Entonces hasta mediodía no te espero?
_ No amor. Te vengo a buscar para almorzar.
Cuando llega a los tribunales se da cuenta que había olvidado buscar en el estudio los expedientes que tenía que devolver. Imposible regresar por ellos  en ese momento porque tenía una audiencia, tendría que hacerlo más tarde.
Terminada la audiencia decide pasar primero por la mercería, pero las chicas están tan ocupadas atendiendo a dos manos a la gente, que se limita a revisar los pagos a proveedores, estado de cuenta, revisa el stock y se va para el estudio a buscar los expedientes que si  o si debe devolver ese día.
Entra y lo sorprende el silencio reinante. Busca pero no encuentra a nadie. “¡Qué raro!” piensa. No está Marcos, ni Gaby, ni Cuca… Solage, Beto y Laura tampoco. La puerta del despacho de Guille está arrimada. Se acerca lento para sorprenderlo, pero el sorprendido resulta ser él.
Escucha claramente la voz de Matías y agudiza los oídos, ya medio enceguecido de saberlo ahí adentro, a solas con Guille. Su Guille. Se acerca un poco más, escucha la voz de Guillermo y el mundo de desmorona en un instante ahí, a sus pies.
_Mirá Matías, nosotros somos dos tipos grandes y cancheros en el tema. Pedro no va a venir hasta mediodía. ¿Qué te parece si lo resolvemos hoy, aquí y ahora? Tomemos una decisión.
Empuja suavemente la puerta para dejar ver su imagen parada contra el marco. Matías se pone pálido y Guillermo se levanta del sillón.
_Pedro, no te esperaba.
_ Si, se nota. _ Apenas puede hablar. Está paralizado por lo que acaba de escuchar.
_Pedro, _ interviene Matías_ no es lo que estás pensando… Guille y yo hablábamos de …
_¡No! ¿Qué hacés Matías? No tenés que dar ninguna explicación, vos y yo estábamos trabajando. Y punto. _ Los ojos de Pedro están hundidos en Guillermo.
Matías se pone de pié. _ Me voy.
_Matías quedate.
_No, me voy. Después te llamo y nos volvemos a reunir por el caso Salustiani. Así llegamos a un arreglo._ Lo dice con toda la intención para que Pedro se dé por enterado. Y de algo le sirve, algo dentro de Pedro intenta calmarse. Si, podría haber sido tan solo una maldita casualidad.
Guille acompaña a Matías a la puerta y cuando este se va, se vuelve hacia Pedro. Como sabe que aunque no hizo nada malo,  la situación se vio bastante mal, a su modo tan Graziani intenta apagar el fuego, pero en lugar de hacerlo con agua, lo hace con nafta.
_¡Ni se te ocurra empezar a romperme las pelotas con tus celos con Matías, porque no te voy a escuchar! ¡Esto fue un papelón!
_El papelón lo estás haciendo vos, solito y sin ayuda. Si no tuvieras nada que esconder no te pondrías así. Porque que yo sepa, no dije una sola palabra._ Toma los expedientes de su escritorio._ Te voy a hacer una sugerencia, Graziani. Ahora cuando yo me vaya, parate un ratito del otro lado de la vereda y planteate que te hubiese pasado a vos, si hubieses visto y escuchado lo mismo que yo. Ahora me voy, demás está decirte que no me esperes.
Se va dejándolo inmerso en un mar de confusiones. Sube al auto entristecido por la situación, le hubiese bastado una palabra, un abrazo, algo de contención. Pero no, encima le tira alcohol en las heridas. Su celular suena y lo busca con un dejo de ilusión que se interrumpe cuando ve que no es Guille el que llama sino Matías. El quiso ayudar pero el áspero de Guille no se lo permitió, así que lo atiende.
_Matías.
_ Pedro, lo siento.
_Todo bien Matías, vos no me tenés que explicar nada. No sos vos el que tiene una relación conmigo._ Está haciendo un esfuerzo por tratarlo bien, para no seguir demostrando los celos que le tiene desde que apareció en sus vidas. El abogado de Baunes, el fachero, el lindo… lo hace caminar por las paredes cada vez que se acerca a Guille.
_Bueno, solo sigo tus instrucciones. ¿Te acordás cuando me sentenciaste en el estudio y me dijiste “todo lo hablas conmigo”?_  Pedro recordaba perfectamente ese momento y como Matías lo sobró al verlo muerto de celos. _ Mirá Pedro, no andemos con vueltas. Baunes es el abogado de la otra parte en el caso Salustiani y me lo derivó a mí. Fui a hablar con Guillermo para ver si le podemos dar una resolución a esto, llegar a un acuerdo entre partes y no seguir perdiendo el tiempo. Vos sabés perfectamente que si yo pudiera te serrucharía el piso sin cargo de conciencia y de mil amores _ Pedro siente que las arterias se le tensan. Algún día se va a sacar las ganas de cagarlo a trompadas._ Pero con vos no se puede. En la vida de Guillermo, no hay lugar para nadie que no seas vos. Así que quedate tranquilo, que lo de hoy era todo laboral.
Los celos le han cedido paso a un enojo más grande aún. No puede creer la maldad de Guillermo, “porque eso es maldad”, piensa. Hasta Matías que se muere por ponerle las manos encima a Guillermo trató de contenerlo a su manera, y él lo dejó ir así, sin decirle nada. De bronca apaga el celular.
Camina nerviosos de acá para allá. No lo piensa llamar. Trata de concentrase en el trabajo, pero las horas pasan y ni noticias de Pedro. Ya lo extraña. A regañadientes toma el celular y lo llama. _Pendejo y la puta madre, me apagaste el celular._ Sabe lo que eso significa. Pedro está enojado. Llama a la casa. No atiende nadie. Ahí tampoco está. Ya es media tarde, el celular de Pedro continúa apagado y su bella humanidad desaparecida. Guille comienza a sentirse mal. “¿Dónde estará? “ Se pregunta consternado. “Me comporté como un pelotudo. ¿Por qué no lo abracé y me lo comí a besos apenas se fue Matías en lugar de gritarle como un desquiciado? ¿Qué gané? Esto gané. Estar sin él todo el día, que esté enojado conmigo y encima, lo peor, me va a tener a pan y agua hasta que se le pase. Sos un pelotudo importante Graziani.”.
Llama a Laura. _¿Laurita, tu primo está con vos?_ No, tampoco estaba con Laura. Piensa y piensa hasta que le cae la ficha. _ ¡Ay Graziani, estás gagá! ¿Cómo no se te ocurrió antes? _ Llama un taxi y le da la dirección de la mercería.
“G & P” reza el logo en la entrada del local. Atraviesa la puerta sediento de encontrarlo y le pregunta a las chicas por Pedro. _ Está en la oficina, Guille._
Lo ve inclinado sobre el escritorio concentrado en los papeles del negocio. _Pedro…
Por fin viniste, amor. Te extrañé.” Pero solo lo piensa, porque por más enamorado que esté de él, no va a permitirle que lo trate así.
_Pedro, perdóname por favor.
Pedro elige no mirarlo._ Ya te perdoné.
_¿Entonces estamos bien?_ Guille intenta acercarse pero el lenguaje corporal de Pedro lo detiene en seco._ No, evidentemente no estamos bien._ Pedro está enojado. Intenta por todos los medios acercarse a él, acariciar su rostro, su cabello, pero no hace más que esquivar sus roces. Entonces decide dejarlo tranquilo y esperar a que se le pase solo. Va ser bastante cuesta arriba. _¿Al menos te puedo esperar para que volvamos a casa juntos o hasta ese nivel estoy castigado?
Pedro no le contesta pero lo mira como diciendo “¡dejá de joder!”, por lo cual Guille decide sentarse en silencio y esperar. Ya falta poco para el cierre. El silencio se ve interrumpido por un revuelo de risas que vienen del local y una voz que sobresale del resto.
_¡Vi ese auto azul divino como el dueño y no pude dejar de entrar!_ Tiene modales definitivamente afeminados que exagera a conciencia. _ Así que, chicas, vayan por su jefe y díganle que su mejor cliente está acá.
Guille le clava los ojos pero Pedro solo se levanta de la silla y se dirige al salón de ventas sin darle explicaciones. _ ¡Robertino! ¡Qué gusto verte! _ Pedro va por fuera del mostrador y lo saluda con un abrazo sincero.
_¡Tiiigre!_ Le dice, estirando la i mientras de lleva las manos al pecho. La chicas se ríen y Pedro también._ ¡Vi ese auto azul que brilla como purpurina y no pude dejar de pasar a saludarte!
_Y lo bien que hiciste. ¿Cómo va el negocio?
_Excelente. Ah… divino, _ le dice mientras quiebra la cintura_ espectacular lo que me conseguiste. Me lucí con esas exclusividades. Tu mercadería es de primera_ Le giña un ojo_ en todos los sentidos.
Adentro de la oficina, Guillermo es una nube de bronca, celos y nervios. A Pedro, que lo conoce y sabe que está escuchando atento, el momento le parece caído del cielo.
_Bueno bonito, me estoy yendo porque ustedes están en hora de cierre, pero otro día vengo a charlar con más tiempo y de paso te hago unos encargues.
_Dale, llamame. O si ves el auto bajá.
_Si veo el auto, no dudes que voy a bajar a verte. ¡Sos mi semáforo en rojo, lindo, te veo y tengo que parar!_ Las chicas estallan en carcajadas. _ Bueno, me voy. Ah… antes de irme,_  mira a Pedro de arriba abajo_ teneme en cuenta muñeco. Si algún día estás solo, poneme en lista de espera. Le guiña un ojo y se va. Pedro ríe junto con las chicas _ ¡Qué personaje!_ exclama.
Al entrar a la oficina ve el volcán Graziani en erupción y soltando humo por los cuatro costados.
_Bueno, ¿vamos a casa?_ Pregunta Pedro ignorando el estado emocional de Guillermo.
_ Decime una cosa, Pedro, _ está furioso, hasta enronquecido de bronca. Se le acerca lento y respirando mal. _ ¿desde cuándo comés mariposas vos?
_Yo como con vos todo el tiempo, no sé de qué me hablás.
_De ese putito de mierda que te tira los perros de manera asquerosa y vos se lo festejas.
_Ese putito de mierda, como vos lo llamás, es un diseñador reconocido que no nos compra precisamente dos metros de elástico para bombachas, sino que nos hace facturar a lo loco. Además te recuerdo por si lo olvidaste, que tu señora, tiene barba. _ Y se pasa la mano por la cara. _¿Vamos a casa o no?
_Andate vos, a casa y a la mierda. _ Y se va ciego de furia.
_Guille. Guille, esperame. _ Pero Guillermo ya está en la calle.

Continuará…

11 comentarios:

  1. Ahhhhhh Ameeeee la merceria ! Amo a Guille y Pedro celosos!!! Espero la continuacion! Cande

    ResponderEliminar
  2. Que genia Guillermina!!! me encanto tu relato, tan de ellos, tan nuestro...hermoso, seguilo pronto no nos hagas sufrir, dale!!! Liliana Posteraro.

    ResponderEliminar
  3. Noooooo Guillermina, me mori con esta historia..G&P Merceria!!! jajaja nonono por favor te pido que la continues pronto porque realmente esta genial....a Pedro celoso lo conocemos pero Guille me mata...desde cuando comes mariposas jajaja....Gracias !!! Barby

    ResponderEliminar
  4. me encanto sandris!!!! esa rapidez de mente de pedro....fabuloso.

    ResponderEliminar
  5. Salustiani, Matías y la merceria!! Estamos todos! Me reí muchísimo Sandra, me en-can-to!! Una amiga anónima jaja

    ResponderEliminar
  6. Genia, !al fin una fic tuya!, què deleite. El volcàn Graziani, què bueno, no tengo palabras y orgullosa de ser tu amiga. aunque tengas poco tiempo ahora que empezaste, te esperaremos siempre ansiosas. Te quiero.

    ResponderEliminar
  7. Apareciste Sandrita, al fin, se te extrañaba. Me encantò, amo los celos de Pedro, pero Guille celoso es lo màs. Impecable, delicioso, espero prontito el 2.

    ResponderEliminar
  8. Guillermina, te leì en el Blog de Acto, fantàstica y no volvì a encontrarte hasta ahora. Què bueno que seguìs escribiendo. Muy dinàmica la historia. Guillermo tomando de su propia medicina! Me encantò. Espero la continuaciòn. Marlene Roodrìguez

    ResponderEliminar
  9. Chicas!! Que decirles.. Gracias y mil gracias a todas.. Cande, Liliana Posterato, Barby, Lupillar, la amiga anónima, mlisante, Marcela Villafain y Marlene Rodriguez.. y a todos los que comentaron en la página de Face.. Esto es para ustedes y por ustedes! Me hacen inmensamente feliz, con el solo hecho de estar. Nos quedamos tan dolidos como espectadores que es justo y lícito, asistirnos entre nosotros para salir de un estado de dolor. Escribí, escribo y seguiré escribiendo mientras Dios me deje,con y por el objetivo en común que tenemos... Guille & Pedro, por siempre!! Los amo profundamente. Un abrazo Guilledrista a todos!!

    ResponderEliminar
  10. Guillermina que bueno encontrarte, tambien te he leido en el blog de Acto..que bueno que escribas aqui tambien!! Un placer esta y todas tus historias!!
    Gracias!!

    ResponderEliminar
  11. Muy bueno!!! amo los celos asi que en esta historia estoy super enganchada Felicitas

    ResponderEliminar