CELOS. PARTE 2 - Unitario-
Guillermo y
Pedro conversan en el despacho, los clientes del campo han decidido venderlo y
debieron preparar toda la documentación para que legalmente pueda realizarse la
transacción sin problemas. El campo pertenecía a un cliente de Guillermo, uno
de los primeros clientes que tuvo que luego de su muerte en su testamento les
heredó en partes iguales dicho campo a sus dos hijos. Los hermanos luego de
algunos altercados, lograron un acuerdo y ahora que apareció un interesado en
comprarlo decidieron cederlo.
El boleto de
compraventa está listo, todos los libres deudas del campo también, lo único que
falta es concertar la reunión para que se acerquen a firmar todos los papeles y
de ese modo dar cierre a todo lo relacionado con esa propiedad.
Pero para
desgracia de Guillermo, sus clientes han determinado que la firma se realice en
el mismo campo, esta situación pone de muy mal humor al abogado quien había
jurado no volver a ese lugar, a pesar de que aquella vez había sido un poco más
amena al contar con la compañía de Pedro.
- Pedro, vas
a tener que ocuparte vos de ese tema, yo al campo no pienso volver –
- ¿Me vas a
dejar solo? – protesta
- Cielito,
sabes bien que no me gusta el campo, ¡no lo soporto! Antes de tener que ir te
juro, ¡me corto un huevo con los dientes! –
Pedro ríe a
carcajadas – ¡qué exagerado Graziani! Para tanto no es, además ese día no la
pasamos taaan mal –
- Vos porque
tenés memoria selectiva, pero yo ¡estaba desesperado! Entre esa lluvia de
mierda que no pudimos agarrar el coche a tiempo, después se cortó la luz, los
bichos y lo peor de todo ¡¡el silencio!! –
- Uy ¡que
amargo que sos Guille! Encima que a la mañana te preparé el desayuno, de eso no
te acordás ¿no?-
- Sí lindo,
me acuerdo, fue un gesto muy dulce de tu parte – y su mente divaga hasta el
momento en que lo vió cabalgar, tan bello y esbelto arriba de ese animal
- Ey
Graziani, ¿adonde te fuiste? –
- ¿Qué?, ¡a
ningún lado!, bueno ocupate vos – y le entrega la carpeta con la documentación
- Acompañame
Guille, dale, de paso aprovechamos para relajarnos, respirar aire puro y
desconectarnos de la ciudad – sonriendo
Guillermo lo
mira de reojo - ¿Qué parte de no me gusta el campo no entendés? Creo haber sido
muy claro cuando lo expliqué –
- ¡Que
aburrido va a ser ese viaje! ¿Puedo ir con Gaby? O ¿con Beto? –
- ¡Ninguno!,
están ocupados en otros temas y Marcos ni hablar, no se que quilombo tiene
ahora con Isabel –
- Bueno, voy
a preparar un bolsito por las dudas, ¿salgo mañana? –
- Sí, mañana
temprano, llegas, firman todo y estas de vuelta a la noche –
-Y ¿Qué pasa
si no puedo volver? – lo mira intrigado
- ¡Te mato
cuando llegues! – y le sonríe sarcásticamente, mientras le acaricia el rostro.
- ¿Ves? Si
vinieras conmigo y otra vez nos agarra una tormenta, podríamos dormir juntitos
muy abrazados – lo tienta mirándolo seductor
- ¡Qué
atorrante que sos chiquito! Ni así acepto –
Pedro sabe
que Guillermo no desistirá, haga lo que haga, utilice su poderosa arma de
seducción, no dará el brazo a torcer, así que decide no insistir y se prepara
mentalmente para el arduo día que tendrá al día siguiente.
La mañana
llega, se levantan muy temprano Guillermo y Pedro, desayunan juntos ya que el
resto del día estarán separados y recién por la noche se verán otra vez.
- Amor,
¿seguro que no queres venir? Te voy a extrañar mucho –
- Pero
cielito ¡son unas horas nada más!, ni te vas a dar cuenta y ya vas a estar de
vuelta –
- Espero que
así sea, revisé todas las clausulas del boleto por las dudas, ya veo que el
comprador quiere modificar algo y tengo que quedarme –
- Eso no va a
ocurrir precioso, porque estuve en contacto con el abogado del comprador para
justamente evitar cualquier malentendido que pueda demorar la firma. Vos anda
tranquilo, a la noche te espero que una rica cena y un buen vinito –
Se abrazan y
se besan por largo rato, Guillermo sale primero ya que necesita resolver
algunos temas temprano, Pedro por su parte se queda en la casa revisando todo
una vez más y chequeando su bolso para no olvidar nada.
Guillermo
llega al estudio en donde lo recibe Gaby con quien tienen que atender un
cliente
- Hola
Guille, al final ¿no cambiaste de parecer con respecto al viaje? –
- Hola
chiquita, no, no, ni loco voy –
- Que pena,
Pedro se va a sentir solo. Mira justo estaba ojeando esta revista y adiviná,
salen fotos del comprador del campo –
- ¿Fotos? A
ver, mostrame –
Guillermo
toma la revista, hasta ese momento no tenían idea de quien se trataba, conocían
el nombre y la profesión: productor de eventos varios, pero las fotos delatan
más que eso. El tipo es un ex modelo, físico trabajado, lo suficientemente alto
como para pintar un cielo raso sin escaleras, el rostro impecable ni una
arruga, sonrisa blanca, un adonis de piel mate y ojos grises, cuarenta años,
continúa leyendo hasta que de pronto siente que su cuerpo se paraliza, los
vellos de la nuca se le crispan y el pálido se apodera de su rostro cuando lee
la palabra “gay” y luego “soltero”. Sin pensarlo dos veces toma el celular para
llamar a Pedro
- ¿Ya
saliste? – le pregunta apenas atiende
Pedro se
sorprende del llamado – No, estoy por salir –
- Entonces
pasame a buscar por el estudio, ¡voy con vos! –
Pedro no
entiende nada, la voz de Guillermo se
notaba ofuscada, se pregunta que puede haber pasado para que tome una decisión
de último momento y ahora quiera acompañarlo. Pero no le interesa demasiado ya
que saber que por alguna razón cambió de opinión y juntos emprenderán viaje lo
hace extremadamente feliz. Antes de salir toma otro bolso para guardar ropa de
Guillermo, el traje es demasiado y no tendrá tiempo de cambiarse, guarda
artículos personales y el perfume que mas le gusta.
Gaby mira a
Guillermo con ojos picarones y aguanta la risa para no molestarlo más de lo que
está.
- ¿No confías en Pedro? – lo atrapa con la
pregunta
- No sé de
que me hablas Gaby – elude
- Vamos
Guille, leíste que el tipo es gay ¡y te pusiste como loco! –
- No se que
cuentito te armaste en tu cabecita pero está muy lejos de la realidad. Tengo un
mal presentimiento, es todo, quiero estar ahí para asistirlo a Pedro por si se
complica –
- Revisaste
todo como 5 veces, chequeaste hasta el hartazgo, ¿ahora tenes dudas? –
- Bueno
basta, yo decido lo que hago, hacete cargo del cliente vos sola, ¿querías un
cliente para vos querida? Ahí lo tenes –
En ese instante siente la bocina, es Pedro que
lo espera, toma sus cosas y sale. La cara de alegría de Pedro es
indescriptible.
- Hola mi
amor, ¿te arrepentiste que ahora me acompañas? –
- Hola
precioso, algo así, no sé porque me dio mala espina este tema. Imaginate que se
agarren a las piñas Tomás y Damián, ya les conocemos el carácter, ¡un papelón
va a ser eso!, así que por las dudas vamos juntos –
Pedro no le
cree demasiado a Guillermo, lo mira de costado mientras maneja pero aún así se
siente feliz de tenerlo a su lado. Guillermo se quita la corbata, desabrocha
unos botones y trata de relajarse, con desagrado va notando como desaparece la
ciudad para dar paso al campo, al verde, “por favor cuanto verde, ¡abruma!”
piensa para sí.
- ¡Relajate
amor!, ya está, hay que entregarse y disfrutar del viaje –
- ¿Disfrutar?,
no sé que es eso y menos cuando veo tanto verde, ya me imagino cuando
lleguemos, olor a bosta, gallinas, vacas, chanchos, pollitos por todos lados
¡una catástrofe! –
Pedro ríe –
pero Graziani, ¿Qué pretendes si es un campo? Dale, cambia la cara –
Después de un
largo recorrido y varias horas llegan al fin, bajan del auto y los hermanos los
reciben felices, luego de las preguntas de rigor ingresan a la casa. Dentro se
encuentra el famoso productor, inminente propietario del campo, Guillermo al
verlo agradece haber ido. Se presentan e inmediatamente puede notarse que el productor
le ha puesto el ojo a Pedro.
- Hola,
bienvenidos, gracias por venir hasta aquí – los recibe muy cordialmente
- No por
favor, es nuestro trabajo, un gusto – saluda Pedro – él es mi socio Guillermo
Graziani – y extienden la mano
- Bien, vayamos
directamente a lo que nos compete – corta abruptamente la conversación
Guillermo – aquí están los papeles, todos los impuestos al día, comenzamos la
lectura y si existe alguna duda la tratamos rápidamente para luego firmar el
contrato de compraventa –
Pedro lo mira
extrañado, no entiende la actitud de Guillermo, sabe que el campo le desagrada
pero desde que llegaron lo encuentra incómodo, y peor aun cuando se encontraron
cara a cara con el comprador. Los hermanos piden café para los invitados y
comienzan a tratar la transacción. Leen clausula por clausula, no hay
desacuerdos pero el productor quiere revisar cada establo, cada parte de la
propiedad y la casa. Esto llevará tiempo y Guillermo no tiene ganas de estar a
las vueltas pero no puede negarse, por lo tanto van supervisando y recorriendo
todos los lugares. Observa a Pedro charlar animadamente con el ex modelo, le
molesta que conecten tanto, a los dos les gusta el campo, a los dos les gusta
el golf, adoran todo lo relacionado con los asados con cuero, vino en bota,
todo lo que a Guillermo le disgusta, “¿le gustaría mi puño en su rostro?”
piensa y sonríe ante la idea. Llegan a los establos y Pedro inmediatamente se
acerca para acariciar un caballo-
- ¿Te
gustaría cabalgar? – le consulta el productor a Pedro y Guillermo lo fulmina
con la mirada
- Por
supuesto, amo los caballos, ¿puedo?- el entusiasmo de Pedro es inmenso, sonríe
como un niño.
- Claro que
sí, ahora pido que preparen los caballos y damos una vuelta juntos, Guillermo
¿querés venir? – le pregunta
- ¡Ni loco!,
yo a esa bestia no me subo ni que me paguen, vayan ustedes, disfruten que son
jóvenes – lanza masticando su bronca, sabe que Pedro no evitará semejante
invitación
Y los ve
partir sintiendo que los celos se apoderan de cada rincón de su fisonomía,
quiere literalmente asesinar al famoso ex modelo “¡en que maldito momento a
estos tarados se les ocurrió vender el campo!” refunfuña para sí, hablando solo
en la mitad de un campo vacío “¡es la última vez que Pedro me hace algo así!”
reclama al aire “esto es increíble, me deja solo como un pelotudo, pero ¡ya me
va a escuchar ese chiquito!” continúa ante la mirada sorprendida del capataz
que trata de mantenerse alejado para no ser víctima de los ataques de ira del
abogado. Camina de un lado a otro rezongando, menos mal que tiene las botas
puestas sino arruinaría esos zapatos italianos que con tan buen tino Pedro le
regaló, “siempre pensando en mí, precioso” piensa cariñosamente para volver a
esa seriedad característica, cuando alza la vista al horizonte lo ve venir a
Pedro tan magnánimo, tan maravillosamente hermoso cabalgando, atravesando el
claro con tal gracia propia de un príncipe, un adonis sonriendo haciendo
sonrojar al mismo sol con su presencia, cuyos rayos lo iluminan haciendo sentir
celosos a los arcángeles en el cielo. Y no puede evitar sonreír, sus ojos
observan enamorados a ese hombre que le quita el sueño y le devuelve las ganas
de vivir, y detrás a toda velocidad trata de alcanzarlo el ex modelo devenido
en productor y esa ilusión desaparece para hacer regresar todo el desprecio que
le tiene dedicado. Ambos ríen como niños por esa competencia que solo ellos
entienden, Guillermo siente que su rostro se transforma al notar que el ex
modelo lo mira con cierto brillo en los ojos.
- Increíble
carrera Pedro, fue realmente agotadora pero vibrante –
- Lorenzo,
realmente te agradezco esta oportunidad, hace tiempo no me divertía tanto como
hoy –
“¿Así que
Lorenzo?” piensa Guillermo tratando de mantener la calma “¿ahora nos tuteamos?”
continúa cerrando sus puños “ya vas a ver cómo te vas a divertir chiquito
cuando te agarre solito” sus pensamientos le queman lentamente la cabeza.
- Muy lindo
todo, me agrada que se diviertan pero es hora de continuar o vamos a quedarnos
hasta navidad – interrumpe Guillermo
Pedro lo mira
extrañado “¿Qué pasa Graziani?” le consulta con la mirada, se viene un
berrinche que ni se espera.
- Sí, es
cierto, discúlpame Guillermo ahora proseguimos, pero al menos estas disfrutando
un poco ¿o no? – le dice Lorenzo
- Uy si ¡no
sabes cuánto!, hermoso todo, me encanta respirar profundamente y que el olor a
bosta me inunde los pulmones, una experiencia única, me abruma tanto verde
junto, ¡extasiado estoy! – culmina
Pedro alza
sus cejas, trata de contener la risa tapándose la cara pero Guillermo lo ve y
entrecierra los ojos en señal amenazante. De repente al horizonte se sienten
truenos, una tormenta se aproxima.
- Parece que
se viene la lluvia, apresuremos a entrar para firmar los papeles así pueden
salir a tiempo – les indica Lorenzo
Llegan a la
casa, firman todo, suben al auto y cuando están a punto de encenderlo, la
lluvia torrencial se instala, “imposible salir ahora” piensa Pedro y mira
inmediatamente a Guillermo quien putea sin pudor – pero ¡la reputísima madre
Pedro! –
- Eh,
Graziani, ¿y yo que culpa tengo ahora? –
- Si no te
hubieses ido a cabalgar con ese tipo, ya estaríamos en la ruta, ¡mierda! -
- Bueno
calmate, ¡no me trates así!, además Lorenzo estaba siendo cordial con nosotros
–
- ¿Con
nosotros? – lo mira incrédulo – querrás decir ¡con vos!, sí querido, me di
cuenta cómo te mira el fulano –
- ¡No sé de
qué hablas Guillermo!, mejor entremos porque acá no vamos a poder hacer nada –
Con gran
disgusto en su rostro Guillermo junto con Pedro vuelve a la casa, no puede
creer la mala suerte que tiene, sabe que cada vez que regresa al campo algo
sucede.
- Guillermo,
Pedro por favor siéntanse como en su casa – les dice Lorenzo – lamentablemente
la tormenta se extenderá por toda la noche así que he pedido que les preparen
una habitación para que se acomoden –
- Muy amable
Lorenzo, te agradecemos junto con mi socio tu solidaridad, ahora voy a buscar
los bolsos al auto y vuelvo –
- ¡Qué
previsor Pedro! – lo felicita Lorenzo.
Pedro sale de
la casa dejando a Guillermo a solas con Lorenzo, espera que se comporte y no
genere ningún problema. Guillermo se mueve inquieto balanceándose de un lado a
otro y Lorenzo no deja de mirarlo - ¿En verdad te disgusta tanto el campo? – le
pregunta al fin
-
Sinceramente me parece una catástrofe, todo lo relacionado al campo me disgusta
a tal punto que si supiera manejar agarro el auto yo mismo y salgo como sea –
- ¡Que raro!
Son tan distintos con tu socio, es decir, Pedro adora todo lo relacionado al
campo, se veía realmente feliz cabalgando –
- ¡Mira vos!
¿Todo eso te contó mientras paseaban? – Guillermo siente que la vena de su
cuello duplicó el tamaño apenas en segundos
- Sí, es una
persona macanuda, muy sensible y sociable, es un verdadero placer conversar con
él –
Guillermo
desvía la mirada hacia la ventana, si pudiera lanzar dardos con los ojos lo
haría “modelito de cuarta, me llego a enterar que le pusiste una mano a Pedro y
te van a tener que reconocer por la dentadura” y observa molesto a Pedro que
viene entrando con los bolsos.
- Uf, se
largó linda la lluvia, por suerte trajimos ropa y todo lo demás- dice Pedro al
ingresar
- Bueno al
menos aún tenemos luz, igualmente voy a pedir que preparen los candelabros y
también la cena, disculpen –
Y Lorenzo se
retira a preparar todo, Pedro sonríe y Guillermo lo mira con cara de pocos
amigos – ¿me podes decir de que mierda te reís Pedro? –
- De la cara
de culo que tenes ahora mismo, de eso –
- ¡Que
pelotudo que sos! Acaso ¿preferís la sonrisa falsa del ex modelito? –
Cuando está a
punto a contestarle aparece Lorenzo para guiarlos a la habitación, que para agrado
de los dos es la misma en la que se alojaron aquella vez. Miles de recuerdos
vuelven a la memoria, y tanto Pedro como Guillermo se miran cómplices. Se
acomodan en la pieza y luego se dirigen a cenar, la mesa está magistralmente
armada y decorada, el anfitrión se coloca a la cabeza con los abogados a los
costados. Cuando se encuentran cenando de golpe se corta la luz, Guillermo
putea por lo bajo y Pedro ríe.
- Bueno,
tendremos una linda cena a la luz de las velas – comenta relajado Lorenzo
- ¿Linda
cena? A vos te parece tener una linda cena, ¿con esta luz?
Vas a ver
como empiezan a aparecer toda clase de bichos, no me gusta esto para nada –
- Dale Guille,
relajate, escucha la lluvia, mirá que rico cordero nos prepararon – le dice
Pedro
- No veo la
hora de que llegue mañana para volver al microcentro, ¿cordero? Prefiero una
buena milanesa –
Y la cena
transcurre con temas variados, Lorenzo sirve más vino a los comensales. Pedro
se siente realmente cómodo, le encanta poder hablar de cosas que le interesan
con Lorenzo, es un hombre de mundo que conoce muchas historias y él no puede
evitar escucharlo embelesado. Guillermo por su parte no interviene, desde lejos
los mira interactuar y le carcome por dentro esa cercanía, desde que se
ubicaron cerca de la chimenea no hacen más que hablar de cosas que para él no
tienen sentido. Por fin el cansancio los hace presa y todos se retiran a
dormir. Cuando Guillermo y Pedro cierran la puerta de su habitación la
discusión comienza
- Pero ¿vos
pensas que soy pelotudo Pedro? Me di cuenta como lo mirabas a ese tipo, ¿te
gusta? – le dice furioso
- ¿Cómo podes
decir algo así, Guillermo? Ya sé porque viniste, no confias en mí ¿no? Es eso
lo que te consume por dentro, crees que cualquier tipo que me hable o que tenga
algo en común conmigo es suficiente para que yo corra detrás –
- No me
contestaste la pregunta –
- Porque no
contesto estupideces –
- Ahh bien,
perfecto, anda a pedirle alojamiento a tu querido ex modelito porque ¡acá no
dormís querido! –
- ¿Como que
acá no duermo? – y en el mismo momento que le decía esto, Guillermo lo tomo del
brazo y lo sacó de la habitación cerrando con llave la puerta
- Guillermo
abrí la puerta – espera y nada – Guillermo, ¡abrí la puerta ahora mismo! No
podes dejarme en el pasillo, ¡por favor hablemos! – pero ya no le respondía
No sabía qué
hacer, se sentía como un tarado, Guillermo había demostrado sus celos desde el
comienzo pero decidió ignorarlos y ahora pagaba las consecuencias de ello. Como
no quería molestar a nadie se sentó en la alfombra que había en la entrada,
apoyó la espalda en la puerta y al cabo de unos minutos se durmió.
Guillermo
daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, odiaba los momentos que
perdía el tiempo peleando con su chiquitín, pero no podía evitar que los celos
se adueñaran de la razón y despertaran la ira en su interior. Se levanta al fin
y decide ir a buscarlo, cuando abre la puerta lo ve caer golpeando la cabeza
contra el piso, Pedro despierta abruptamente sintiendo que el dolor lo hace
presa.
- ¡Pedro!
¿Qué haces durmiendo ahí hombre? – lo reta Guillermo
Pedro con
gesto se dolor se incorpora – y donde se supone que iba a dormir si me echaste
de la habitación ¿eh? –
- Te eché
porque te lo merecías –
- Entonces
¿porque abriste la puerta? ¿Pensabas ir a buscarme? – y sonríe pícaro
- Para nada
chiquito, no encontraba mis gafas y entonces iba a ir hasta el comedor para ver
si las había dejado ahí –
- Tus gafas están
en la mesa de luz Graziani – lo descubre Pedro
Guillermo
mira de reojo y allí están “sonaste Graziani, te atraparon” piensa – igual sigo
muy enojado con vos –
Pedro se le
acerca lento – no te das una idea de cómo me calentás cuando te enojas así –
Guillermo lo
mira sorprendido, no suele hablarle de esa manera y lo descoloca – Mira
querido, no tengo edad para que me hables de eso modo, así que te calmas y
acostate que ya es tarde –
- No pienso
dormir, y vos menos – y le toma la cara para estamparle un beso que lo deja sin
respiración
- Pedro por
favor comportate, ¡estamos en casa ajena! –
- No me
importa mi amor, te voy a enloquecer con mis besos, con mis manos y mis
caricias, Graziani preparate porque te voy a hacer gritar -
Y lo empuja
hacia la pared besándolo con locura, Guillermo se encuentra estupefacto por la
actitud de Pedro, le cuesta reaccionar y éste aprovecha para besarlo por todo
su rostro y cuello, comienza a bajar por su pecho besándolo por encima de la
remera y cuando llega al pantalón en dos movimientos ligerísimos lo desprende y
lo baja junto con el bóxer, sin perder tiempo toma el miembro de Guillermo y lo
introduce en su boca. Puede sentir como crece con el calor de su saliva,
comienza a succionarlo con intensidad, Guillermo apenas puede sostenerse, con
la voz entrecortada le pide que no siga pero Pedro no lo escucha, no desea
hacerlo y continúa enloqueciéndolo. No deja de succionar y lamer a lo largo y
ancho, escucha a Guillermo jadear y se siente complacido, con sus manos lo
sostiene de las nalgas y parece querer devorárselo. Guillermo se muerde el puño
para no gritar, y trata de sostenerse del respaldo de la cama con la mano que
le queda libre. Luego Pedro se levanta y lo gira abruptamente dejándolo de cara
contra la pared, se quita el pantalón y sin previo aviso lo penetra haciendo gemir
fuertemente a Guillermo luego comienza con el vaivén desesperado mientras besa
su cuello y con sus manos continúa acariciando su miembro, Guillermo le
responde con la manos en las nalgas de Pedro acentuando la profundidad de sus
embestidas. Ambos saben que están a punto de llegar al momento culmine y sin
más se derraman sincronizados, Pedro en Guillermo y Guillermo en las manos de
Pedro. Se quedan por unos breves segundos conectados, tratan de recuperar el
aliento y de acompasar el ritmo de sus corazones
- Te amo
Guille, nunca dudes de eso –
- Yo también
te amo cielito, cada día con más fuerza –
Ambos caen
rendidos en la cama, se abrazan y se duermen felices. A la mañana siguiente el
sol resplandeciente les da los buenos días, pero ninguno quiere dejar la cama,
están demasiado cómodos y relajados. Se besan largamente, recorriendo sus
cuerpos con las manos, alguien golpea la puerta y se separan asustados.
- Buenos
días, el desayuno está preparado, los esperamos –
Comienzan a
reír y deciden levantarse, se alistan y llegan a la mesa.
- Buen día,
espero que hayan dormido bien, Guillermo te noto más distendido, ¿tuviste una
buena noche? – le consulta Lorenzo
- La mejor de
todas las noches, no me puedo quejar, gracias
por preguntar – y le guiña un ojo a Pedro
- Lamento que
hayan tenido que quedarse pero al menos toda la documentación está en orden y
pueden partir tranquilos –
- Te
agradecemos la hospitalidad y esperamos que disfrutes de tu nueva propiedad –
concluye Pedro
Luego del
desayuno se despiden y comienzan el viaje de regreso, ninguno habla pero las
miradas los delatan – ¿Cielito? Me encantó lo de anoche – le comenta Guillermo
- A mí
también mi amor, si me seguís celando de esa manera te prometo que siempre va a
ser así –
- Entonces
estás perdido porque estoy celoso hasta del sol que te acaricia –
- No me
provoques Graziani, porque soy capaz de parar el auto al costado de la ruta y
no me importa dar un espectáculo –
Y Guillermo
no tuvo mejor idea que seguir con sus celos y en cuanto Pedro vió unos árboles
que cubrían una entrada, abruptamente salió del camino para esconder el auto
con ellos.
FIN
Juli hermoso, mori de amor con Guille celoso. Espero mas historias tuyas amiga. Sos increible!!!!!!!!!
ResponderEliminarJuliana, que es esa atrocidad de cortarse uno con los dientes! que dolor por favor! No le conocìa a Guille las habilidades de contorsionista! ja ja. Bromas aparte, hermoso el relato de Guille celoso, me gusta, porque se hace el superado pero no le da la estatura...Muy lindo. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarayyyyyy Juliana...hermoso....Pedro celoso es muy tierno...ahora Graziani da miedito...como lo va a hechar de la habitacion!!!!! jaja me encato!! amo leerlos asi!! y que a pesar de los celos...el caracter de Guille y los berrinches siempre terminan amandose como a nosotros nos gusta...muy bueno....pronto otro!!! please!!! Barby
ResponderEliminarHermoso relato, como lo disfruté! Y maravilloso ese detalle, para nada menor, que Pedro maneja el auto, pero Guille anda en "coche"!
ResponderEliminar¡Ay Juli que vitamina para el alma es este unitario! Convengamos en que los celos siempre son lindos y que nos morimos por leerlos... Pero imaginar la cara de Guillermo cuando leyó "soltero" y "Gay" me hizo estallar en carcajadas! Mi vida, se trepó al Sonic como un koala!!!.. Eso de sacarlo de la habitación Guillermo no se hace, y encima cuando va a buscarlo hace que la cabeza de Pedro, dormido contra la puerta, se golpeé contra el piso.. ¡Ay Guille, Guille no aprendés más! Decí que Pedro te ama con merde y todo que sino... ¡Maravilloso unitario Juliana! ¡Abrazote Guilledrista linda!!!!
ResponderEliminarEspectacularrrrrrr!!!! Qué maravilloso conectar con aquel lugar de ese capítulo mágico. Cielito cabalgando es... no hay palabras =) Aplausos.
ResponderEliminar– ¿Cielito? Me encantó lo de anoche – le comenta Guillermo
ResponderEliminar- A mí también mi amor, si me seguís celando de esa manera te prometo que siempre va a ser así –
- Entonces estás perdido porque estoy celoso hasta del sol que te acaricia –
JULIANA MILLAN te consagraste con estas fic de hoy de verdad me exploto el alma ,sos una genia y cada dia te suoeras a vos misma si se puede amiga.
Me encanta que nos traigas a este PEDRO que para mi es el autentico es el real y es el que GUILLE necesita para que le saque ese humor de perros y ese caracter tremendo que le domina la vida jajajaja...merci beacoup amis te aplaudo como dicen mas arriba me enorgulleses
majo
Juliana, amo tus unitarios, ¿ Me crees si te digo que ayer estaba pensando en el dìa de campo?, estamos conectadas, me imaginè a cielito dormido en el piso luego de verlo recièn como Ramòn y morì de amor. Bello amiga, como siempre digo, soy tu fan. Abrazote.
ResponderEliminarJuliana, me encantan tus historias, las difruto mucho. Encima estos relatos de celos y reconciliaciones son lo mas!! Espero que se vengan muchos caítulos aun para poder disfrutarlos. Gracias!! Felicitas
ResponderEliminarJuliana,,ya te he dicho todo...pero repetiré las veces que sea necesario..GRACIAS POR ESTAS HISTORIAS TAN NUESTRAS CON ELLOS!!!
ResponderEliminarHermoso tu unitario Juliana. Amo a Guille tan celoso, hace que salga ese Graziani autèntico con màs fuerza. Bello relato, queremos màs!!!
ResponderEliminarAy Juliii!!! Cómo te explicooo!!!! No podésss!! ajajaja Amarlos a los dos por este amor desenfrenado! jajaja Sos grosa Amiga!!!
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