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lunes, 12 de mayo de 2014

"CELOS" - Unitario - (By Juliana Millán)

CELOS

Guillermo ordena unos expedientes, quiere tener todo a mano y chequea los folios para estar seguro de que se trata de la información que precisa. La reunión que tiene con los abogados del estudio Baunes, se transformó en una cena que incluye al cliente, no está muy contento con esta decisión pero no tiene opción además el dichoso caso se ha estirado mas de lo deseado y necesitan darle cierre cuanto antes para que se fije la audiencia.
Pedro viene llegando de una cita concertada con su cliente favorito, quien no lo abandona ni a sol ni a sombra. Está cansado y solo quiere llegar a casa para relajarse y cenar algo rico con Guille.
Guillermo lo ve ingresar a su despacho – Hola cielito, ¿todo bien con tu cliente? –
- Sí, todo bien, fue agotador pero pudimos resolver varias cosas que tenía pendiente, ahora solo quiero ir a casa para descansar, ¿alguna idea para la cena? –
- Lamento decirte que no voy a poder acompañarte, tengo una cena reunión con los abogados del estudio Baunes y el cliente en común-
Pedro sabe muy bien que Guillermo evitó decir el nombre que estaba prohibido, porque entiende que le genera un rechazo difícil de controlar
- ¿Cena con los abogados de Baunes? – le dice tratando de sonar tranquilo – y supongo que Matías va a estar ahí ¿no? –
Guillermo lo mira de reojo, si asiente dará lugar a una discusión sin sentido, Pedro se agazapa esperando el momento de la confirmación y es inevitable eludirlo.
- Sabes que si Pedro, es uno de los abogados de Baunes que trata directamente este caso conmigo, Matías y otro colega más, el que no me soporta –
- Entonces tal vez pueda acompañarte, digo como asesor legal para asistirlos en algún momento que lo precisen –
“Guarda Guillermo” se dice a sí mismo el abogado “estas pisando terreno escabroso”
- No creo que sea necesario precioso, seremos 3 abogados penales reunidos por un mismo tema, igualmente agradezco tu propuesta –
Pedro no se queda satisfecho con la respuesta, incisivo y movido por los celos, insiste
- Pero que tal si el otro abogado tiene un imprevisto y no puede presentarse, o tal vez Matías sea el que no puede llegar y ya sabemos en lo que puede transformarse esa reunión si quedas solo con el abogado que te detesta –
Pedro audaz ataca por todos los flancos pero Guillermo sabe bien que si cede la famosa cena puede derivar en la jaula de las locas.
- Pedro, no pienso allanarte el camino para que por cualquier motivo, inicies una discusión con Matías, ¿esta claro? – lo mira por encima de los lentes – Vos andá tranquilo a casa y nos vemos mas tarde –
Guillermo es terminante, conoce muy bien a Pedro y no dará el brazo a torcer. La sola presencia de Matías logra transformarlo, lo último que necesita es que lleguen hasta las manos y lo evitará mientras de él dependa.
- Ah bueno, ¿me dejas por Matías?, gracias por aclarármelo Graziani, ¡hace como quieras! –
Guillermo sonríe sarcástico – No me vengas con celos ahora, sabés muy bien que se trata de trabajo Pedro –
- Sí, para vos seguro, pero ¿Matías qué? No pierde oportunidad para acosarte, para acercarse –
- ¡¿Para acosarme?¡ ¿no te parece excesivo lo que decís? –
Pedro lo mira ofuscado, le molesta que Guillermo tome todo como una broma
- Sí, para a-co-sar-te eso mismo quise decir, y sabes bien que es cierto, no lo niegues ahora –
- Bueno esta conversación se está tornando pesada, yo me voy a la cena porque voy a llegar tarde por tu culpa, vos hace lo que quieras Pedro-
- Claro que voy a hacer lo que quiera – lo desafía – es más ahora mismo busco mi equipo para correr y me voy al gimnasio. Quizá tenga suerte y me encuentre con Diego, ahora que lo pienso hace mucho que no lo veo, quizás me acepte un café – y lo mira entrecerrando los ojos.
“No vas a lograr hacerme perder la compostura” piensa Guillermo y le mantiene la mirada – Andá Pedro ¿Quién te detiene? Manejáte, tenes tiempo para correr, para tomar un café, para hacer paracaidismo, para jugar al truco, tranquilo – y toma sus cosas para salir – no me esperes despierto –
Pedro hierve de la bronca, de la rabia que le provoca la actitud de Guillermo, no puede salir de su asombro, “pero como tiene el tupé de decirme que no lo espere despierto” esas palabras lo carcomen “¿acaso piensa llegar a cualquier hora?”. Se siente como un animal enjaulado, camina de un lado al otro en el despacho hasta que se decide y sale del estudio.
Se acerca al auto y abre el baúl, el bolso con su equipo de gimnasia está ahí desde hace tiempo, por las dudas nunca lo sacó y ahora sí tiene intenciones de dirigirse al gimnasio.
Guillermo llega al restaurant, ya están presentes el cliente y Matías, se acerca a la mesa y saluda extendiendo la mano.
- Buenas noches, por lo que veo falta un colega, ¿lo esperamos? –
- No va a venir, tuvo un imprevisto –
Matías saluda a Guillermo, y su sonrisa cálida hace dudar al abogado.
- Bien, comencemos entonces, es mejor no perder el tiempo –
Guillermo nota que Matías no deja de mirarlo, ambos hablan con el cliente explicando diversas estrategias mientras cenan. “Si Pedro llegara a saber que faltó el otro abogado, Matías se convertiría en picadillo de carne”, este pensamiento hace sonreír a Guillermo, su chiquitín tan celoso predijo de alguna manera que eso podría llegar a suceder.
Matías se deshace en adulaciones hacia Guillermo, roza su mano en momentos que ambos toman la copa y casi puede jurar que se le acerca un poco más al transcurrir la noche. Quizá debe ser un poco mas directo con él y explicarle que no tiene ningún sentido montar esas escenitas porque ya no se encuentra disponible. Desde que llegó Pedro a su vida, ya jamás estuvo disponible para ninguna otra persona que no sea él.
Pedro por su parte llega al gimnasio, se dirige al baño para cambiarse y comienza a trotar alrededor de la cancha ubicada en el predio. No deja de pensar en las palabras de Guillermo, su cuerpo se tensa al recordarlas y su mente le juega una mala pasada imaginando a Matías acercarse a Guillermo para besarlo “¡malditos celos!” masculla, y su paso se acelera, prácticamente corre una carrera contra sí mismo, tratando de evadirse de esos sentimientos que le nublan la vista. El terreno es irregular y cuenta con varios pozos, pero Pedro solo va concentrado en la furia que le origina el abogaducho como suele llamarlo, trastabilla en un momento, doblando su tobillo izquierdo y va a parar al suelo en un grito de dolor arrasador. Alguien lo escucha y corre a auxiliarlo.
- ¿Estás bien? – una voz conocida
- No, no estoy bien, ahh ¡como duele! –
Cuando al fin levanta la vista, Pedro se encuentra con el rostro de Diego
- ¡Pedro! – le dice emocionado – dejá que te ayude, ¿podes levantarte solo? –
- Diego, no, no puedo. Creo que me esguince –
- Te ayudo, apoyate en mí que te acerco a alguna silla –
Como pueden se trasladan hacia unas sillas y Pedro se acomoda mientras Diego lo asiste
- Uy se te está hinchando el pie, mejor te llevo a la guardia, ¿queres que te lleve en tu auto o en el mío? –
- Tengo las llaves acá, vamos en mi auto –
Ya en camino a la guardia, Pedro se acomodó en el asiento de atrás para mantener la pierna en alto y estirada, el dolor le hizo olvidar todo el enojo que sentía.
- Qué loco encontrarnos así ¿no? – inicia la charla Diego
- La verdad que si, disculpáme, interrumpí tu entrenamiento –
- Ni lo digas, pero ¿Cuánto tiempo pasó de la última vez que nos vimos?-
- Bastante, y muchas cosas pasaron también –
Diego lo mira desde el espejo retrovisor, Pedro solo atina a sonreír, toda la situación es muy bizarra, nunca pensó que realmente pudiera encontrarlo, mucho menos después de aquella vez.
Por fin llegan a la guardia del hospital, lo atiende un médico quien toma unas placas de su pie, la buena noticia es que no hay quebradura ni fisura pero tiene una esguince grado uno que deberá cuidar guardando reposo, le recetan antiinflamatorios, y le sugieren no pisar por unos 2-3 días, colocar hielo para bajar la hinchazón y mantener en alto el pie. Le vendan el pie y le entregan un par de muletas para movilizarse, que tedio sentía, todo por sus celos, por sus arranques de ira.
Diego lo lleva de vuelta a su casa, primero pasan por una farmacia por los medicamentos, “¿Qué estará haciendo Graziani?” medita e inmediatamente quita esos pensamientos de su mente, menos mal que no maneja él porque sino ya estaría de vuelta en el hospital.
Guillermo vuelve del baño para encontrarse a Matías solo.
- ¿Dónde está el cliente? -
- Ya se fue, te dijo saludos – le informa Matías
- Ah, bueno entonces paguemos la cuenta y nos vamos –
- ¿Venís a casa a tomar algo? –
Guillermo lo mira de costado, “increíble” reflexiona “no pierde oportunidad realmente”.
-Matías, por el bien de los dos, necesito aclararte algo. Vos sabes que Pedro es mi socio, bueno es mi socio en todos los aspectos de la vida, con esto quiero decirte que no voy a aceptarte una invitación a tu casa ni ahora ni nunca –
Matías lo observa resignado - ¿Perdí mi oportunidad? –
- Nunca la tuviste, perdoname pero esa vez estaba confundido sólo que me costo admitir que no podía vivir sin él –
- Me alegra que hayas encontrado la felicidad a su lado –
- Vos también vas a encontrarla, pero no pierdas el tiempo conmigo-
Ambos se levantan de la silla y se despiden, Guillermo quiere imperiosamente volver a su hogar, necesita hacer las pases con su amorcito.
Pedro llega a su casa, la casa de Guillermo que comparten hace varios meses, Diego lo ayuda a ingresar.
- Gracias por asistirme Diego, soy un desastre, no puedo siquiera ofrecerte un café –
- No te preocupes Pedro, en otro momento será, ¿vivís con tu mujer acá? –
- No, vivo con mi nueva pareja, él es abogado también –
Diego lo mira desconcertado - ¡¿él?! –
- Sí, él, su nombre es Guillermo, me divorcié de Camila y desde entonces convivimos –
- ¡Que bien!, me alegro por vos Pedro. Todavía me acuerdo ese día que te encaré y estabas tan indeciso, acaso ¿era por Guillermo? –
- Sí, era por Guillermo, no entendía que me pasaba pero luego lo comprendí –
En ese momento se siente un ruido de llaves y la puerta que se abre, Guillermo entra a la sala para descubrir a Pedro con el pie sobre la mesita ratona y a un hombre a su lado que desconoce.
- ¡Guille! Que bueno que llegaste – le dice Pedro sobresaltado – tuve un pequeño accidente mientras corría, por suerte Diego me socorrió –
- ¿Fuiste a correr? – Guillermo lo mira incrédulo – Diego, un placer – y extiende la mano
Diego puede sentir que el aire se está tornando denso, se corta con cuchillo, sus ojos van de Pedro a Guillermo y nota que su estancia allí ha llegado a su fin.
- Bueno, te dejo en buenas manos Pedro, espero que te recuperes pronto. Guillermo un gusto conocerte –
- Te acompaño a la puerta Diego – le ofrece Guillermo
Cuando regresa a la sala, Pedro lo mira mientras se encoge de hombros.
- ¿Para esto vas a correr? – le dice indicándole el pie
- No me retes como si tuviera 10 años –
- Es que te comportas como un chico Pedro, ante una rabieta vas y te desquitas y lo paga tu cuerpo –
- ¿Cómo estuvo la cena? – tratando de cambiar el tema
- No desvíes la conversación, ¿Qué te dijo el médico? –
- Nada, es un esguince nada más, tengo que hacer reposo, poner hielo en el tobillo y no pisar por unos días –
- ¡Ah! Pero que bonito, y ahora ¿quien te va a ayudar con la escalera? ¿a bañarte? ¿y a vestirte? –
Pedro revolea los ojos mirando hacia la escalera, y luego a Guillermo – Me puedo mudar con Beto si no querés que te moleste–
- Bueno, llamalo, que te pase a buscar rápido porque me quiero acostar –
Pedro lo mira directamente a los ojos sin poder creer lo que acaba de decirle - ¿Me estás echando? Porque si es así, me llevo todo y no vuelvo más – y en un arrebato se olvida de su pie y se levanta para terminar de nuevo en el sillón con el rostro desfigurado del dolor.
- Pero ¿qué haces Pedro? ¿No te das cuenta que podés empeorar la lesión? –
Pedro no soporta que Guillermo lo trate como una criatura pero tiene que admitir que sus arranques lo llevan a comportarse como tal, trata de acomodar la pierna pero siente puntadas en el pie que apenas puede aguantar.
- ¿Te dieron calmantes? –
- Los tengo ahí, en esa bolsita –
Guillermo toma un blíster y busca un vaso con agua de la cocina, le entrega la pastilla y el vaso. Luego se acomoda a su lado para hablar.
- Pedro, cielito, ¡tenés que controlarte un poco! ¡Mira lo que pasó por tus celos! –
- Sí, ya sé, ¡es todo mi culpa! No tengo ganas de pelear Guille, estoy cansado –
- Pero yo no quiero pelear con vos, solo quiero hablar, y hacerte entender que lo único importante en esta vida para mí, ¡sos vos! –
 Pedro cruza su mirada con la de Guillermo, de alguna forma siempre logra que relaje su cuerpo, que los problemas se minimicen y que el mundo desaparezca a su alrededor.
- Perdoname mi amor, no quise reaccionar así pero no puedo concebir que estés en un mismo ambiente con Matías, que respiren el mismo aire, que pueda rozarte con sus ojos, todo eso me supera-
- Precioso, ya hablé con Matías de este tema y le dije que no tiene oportunidad conmigo porque vos sos todo para mí –
Y en ese mismo acto toma con sus manos el rostro de Pedro, le sonríe y luego lo besa suavemente, Pedro quiere más pero Guillermo lo contiene.
- Bueno, vamos a bañarte ahora, te ayudo – le indica Guillermo
Pedro se levanta lento, toma una de las muletas y Guillermo lo sostiene con una mano alrededor de su cintura y con la otra apoyándola sobre su estómago para ofrecerle equilibrio, al sentir esas manos Pedro no puede evitar el oleaje de calor en su cuerpo.
Suben las escaleras a paso lento tratando de evitar que el pie izquierdo roce los escalones, tarea titánica pero lo logran. Llegan al dormitorio y Pedro se sienta en la cama mientras observa a Guillermo prepararle la ropa para luego dirigirse al baño a llenar la bañera, vuelve se quita la corbata y se arremanga la camisa. Se acerca a él para conducirlo al baño y comienza a desvestirlo, Pedro sonríe picarón y Guillermo trata de no prestarle atención, le quita la venda del pie y cuando ya está desnudo lo ayuda a ingresar en la tina. Pedro muy quieto lo mira de reojo esperando, Guillermo toma el jabón y empieza a bañarlo, luego toma el shampoo para lavarle el cabello, lo hace con tal devoción y cuidado que Pedro se rinde ante esas caricias, cierra los ojos disfrutando de cada momento. Guillermo lo contempla a su chiquito “¡que precioso sos!” piensa, no puede dejar de deleitarse con su belleza “¿Cómo podes pensar que puedo mirar a otros hombres teniéndote a mi lado?” le pregunta mentalmente a un Pedro entregado a su cuidado. Cuando termina de enjuagarle el pelo, lo deja reposar un poco y sus ojos recorren cada línea de ese rostro tan lleno de vida, tan luminoso, sino fuera por la barba juraría que es más joven de lo que dice ser, como si el tiempo se detuviera en su piel, no permitiéndole envejecer.
Perdido está en sus cavilaciones que no se percata de que Pedro abrió lentamente sus ojos y lo examina en cada gesto tratando de adivinar sus pensamientos. Una media sonrisa se asoma desconcentrando a Guillermo que ahora fija sus ojos en los grandes ojos de Pedro, y este actúa rápidamente tomando a Guillermo de la cintura para introducirlo en la bañera, el abogado desesperado trata de no caer con todo el peso de su cuerpo sobre la pierna de su amorcito.
- Pero, ¡¿qué haces Pedro?! –
- ¡Me estas provocando Guille!, me miras de esa forma y, ¿pretendes que no reaccione? – y no puede dejar de reír
- ¿A vos te pareces que me trates de esta manera? ¿Después de lo cuidadoso que estoy siendo con vos por tu pie? –
- Te quiero acá conmigo – y comienza a quitarle la camisa
- Basta, basta, no sigas, pero ¡mira lo que me hiciste!, soltáme que quiero salir –
- ¡No! ¡Vos de acá no te vas, quiero que termines lo que empezaste!-
- ¡No sé de que me hablas Pedro! –
- Yo no me conformo con ese beso que me diste en el sillón, además cuando quise seguir, ¡te alejaste! – esos ojos no le perdonan el abandono
- Pero Pedro, no somos un par de adolescentes que tenemos que estar besándonos como desesperados y en cada rincón de la casa–
- Yo sí me siento como un adolescente a tu lado, y lo único que quiero es tenerte cerca todo el tiempo, besarte, abrazarte, acariciarte, ¿esta mal? –
- No, cielito, no está mal pero somos grandes, hay que medirse un poco –
- Dame un beso sino no te suelto –
- ¡Vos sos un atorrante! –
Y toma su rostro como antes había hecho y lo besa apasionado, sus lenguas danzan en sus bocas, entrelazándose, buscándose y recorriéndose, cuando se separan apenas pueden respirar.
- ¡No pares! – le exige Pedro mientras sus manos recorren el cuerpo de Guillermo
- Cielito se está enfriando el agua, o salimos ahora o nos pescamos los dos un resfriado – trata de convencerlo
- ¿Seguimos en la cama? – le dice y esboza una gran sonrisa
Guillermo no puede creer las demandas de su chiquitín, entre rozongos sale de la bañera y se quita toda la ropa mojada, se coloca una salida de baño y luego ayuda a Pedro a salir con mucho cuidado. Le coloca la otra salida de baño y con una toalla le seca el pie lesionado para colocarle la venda. Luego le seca el cabello y lo traslada hacia la cama.
- Bueno, vestíte que tengo que arreglar el desorden que dejamos en el baño – le indica Guillermo
Pedro no tiene ganas de vestirse y se acomoda en la cama para esperarlo, cuando Guille vuelve lo nota muy relajado y aún con la salida de baño.
- Pedro, ¡te dije que te vistas! Te vas a enfermar, dale, hacéme caso–
- ¿Para qué me voy a vestir si después me vas a sacar todo? –
- No, querido, esta noche nada porque con ese pie así cualquier mal movimiento vas a quedar en un solo grito de dolor –
- ¿Cómo que nada? – y empieza a hacer pucheritos
- No, no, no, nada de pucheritos porque no me vas a persuadir –
Se le acerca y empieza a pasarle la ropa, Pedro de mala gana se viste, y Guillermo coloca debajo del colchón frazadas para que mantenga el pie elevado. Lo ayuda a meterse en la cama, y hace lo mismo sin antes advertirle – no se te ocurra nada porque no voy a desistir -
Guillermo se coloca de lado dándole la espalda y Pedro se mantiene boca arriba mirando el techo, cada tanto mira de reojo a Guillermo y suspira – ¡Dormite! – lo reta pero él lo que menos tiene es sueño. Esos besos lo dejaron deseoso de más, la proximidad del cuerpo de su amor no le permite calmarse, el fuego va arrasándolo sin piedad. Ambos se mantienen quietos sin poder pegar un ojo, Guillermo espera que su amorcito tome la iniciativa, y Pedro espera lo mismo de él. Hasta que llega el momento en que Guillermo no puede contenerse y girándose sobre sí, se acerca a Pedro y comienza a besarlo lento al principio y apasionado después, Pedro responde desesperado, una necesidad creciente le reclama las caricias y besos de su amor, pero no es suficiente. Sus manos se meten por debajo de la ropa de Guillermo, buscando su piel, y se dirigen directamente a su miembro erecto reclamándolo, Guillermo gime ante el contacto.
- Cielito – le dice con la voz ronca y entrecortada – ¡tu pie! –
- Lo que menos me importa en este momento es el pie mi amor – y su boca se apodera de la boca de Guillermo
- ¡Esperá! No quiero que te lastimes más, no te muevas, dejame a mí – y Pedro sonríe ante esas palabras
Guillermo comienza a desvestirlo, coloca a Pedro en el medio de la cama y sin prisa tomándose todo el tiempo del mundo, comienza a besarlo por su rostro, besos suaves, por su frente, su nariz, sus pómulos, sus labios. Baja por el mentón mordisqueándolo despacio, lamiéndolo, llega a su nuez de adán y la besa, baja por su pecho apoderándose con la boca de los pezones turgentes, Pedro se contorsiona del placer, y gime su nombre. Guillermo recorre toda la extensión de ese pecho mientras se saca la remera, con la yema de sus dedos roza la piel de sus hombros y baja por el brazo dibujando círculos. Vuelve con sus manos para seguir su camino por el pecho bajando hasta su estómago, se detiene en el ombligo, la lengua allana el camino hasta allí y explora ese lugar con intensidad, Pedro siente que se incendia por dentro. Guillermo continúa hasta su vientre lamiendo con devoción cada centímetro de esa piel, susurra un te amo, y finalmente llega al miembro de Pedro que lo recibe firme en su plenitud, con su boca lo abarca generando en su precioso oleadas de placer. Pedro acaricia la cabeza de Guillermo, y este acelera el disfrute de esa lamidas, juega con su lengua subiendo y bajando por la longitud continúa luego por las piernas besando la parte interna y externa. Termina de desvestirse y se ubica sobre Pedro con cuidado, lo mira con gran deseo, ambos arden de pasión, Guillermo toma meticulosamente la pierna izquierda de su amado y la coloca sobre su muslo, con sus dedos toca sutilmente los labios carnosos Pedro para luego besarlos con intensidad, Pedro acaricia la espalda y el cuello de Guillermo atrayéndolo hacia su cuerpo, se separan apenas un poco y Guillermo entra en su cuerpo sintiendo el calor, el estremecimiento de su cielito y comienza a amarlo frenéticamente, en un vaivén casi violento, se muerden los labios, Pedro toma con sus manos las nalgas de Guillermo para empujarlo hacia él y acompañar el movimiento. Se siente a punto de llegar al éxtasis, al nirvana, Guillermo acelera los embistes y ambos gimen hasta derramarse. Agotados, sudados, con el corazón latiendo con fuerza queriendo escapar del pecho, no pierden el contacto visual, Guillermo corre unos mechones rebeldes de la frente de Pedro, y él lo mira risueño, una lágrima de felicidad se desprende de sus ojos y Guillermo la detiene con sus labios, no pueden separarse, no quieren hacerlo porque es el momento en que se vuelven uno, un solo ser, un solo corazón, una sola alma, destinados a estar juntos, a amarse por el fin de los tiempos. Guillermo descansa su cabeza en el hombro de Pedro llenando sus pulmones con el dulce aroma de su cuerpo, Pedro suspira abrazando a su hombre. Y descansan hasta el recuperar el ritmo normal de sus palpitaciones.
- Te amo mi chiquito precioso –
- Te amo mi amor –
- ¿Tu pie está bien? –
- Está perfecto -
Y el silencio los embarga, no hacen falta más palabras, porque se saben dueños uno del otro. Las caricias hablan por sí solas.
El amanecer llega y los encuentra dormidos, Pedro logró acomodarse sobre Guille cruzando su cuerpo por encima para evitar que su pie se resienta aún más. Guillermo despierta y lo observa fascinado, ambos respiran sincronizados, tanta conexión es difícil de creer pero con solo mirarse pueden sentirlo. Guillermo quiere levantarse pero Pedro no lo deja.
- Buen día amorcito – lo saluda con un dulce beso
- Buen día ¿me queres abandonar? – le reclama
- No, cielito, quiero prepararte el desayuno y traértelo a la cama, ¿cómo está tu pie? –
- Bien, pero ¡quédate conmigo! –
- Dale, no seas remolón, preparo un rico café y unas tostadas y te las traigo –
Y a pesar de los pucheritos de Pedro se levanta y se alista para bajar a la cocina. Pedro queda en la cama dando vueltas, pensando en la noche de amor que le regaló Guille, y no puede más que sonreír de felicidad. Luego de un rato sube Guille con la bandeja y Pedro se coloca cerca del respaldo de la cama.
- Así que ese era Diego – suelta Guillermo haciendo toser a Pedro al tomar un sorbo de café
- Sí, ese era Diego –
- Y supongo que te lo cruzaste de casualidad cuando fuiste a correr-
No es una pregunta, Guillermo no se quejó antes pero ahora quiere saber.
- Claro, me lo encontré de casualidad – dice un Pedro intranquilo
- Interesante, menos mal que no era tu onda sino quien sabe –
- ¿Qué me queres decir con eso? –
- Nada, es una observación –
- No Graziani, no me vengas con eso, anoche no dijiste nada y ¿ahora vamos a pelear por esto? –
- Yo no quiero pelear, estoy conversando con vos –
- No, esto no es conversar, esto es indagar, cuestionar y luego qué, ¿vas a comparar tu conducta con la mía? Te acorto el camino, ¡sí!, soy celoso, no puedo controlarlo, y aunque ahora te comportes así conmigo vos también sos celoso, listo ¿podemos desayunar en paz? –
Guillermo no sale de su asombro, y empieza a reír hasta que se transforma en una carcajada, Pedro lo mira indignado
- ¿Te causa gracia? – lo increpa
- No te enojes, celosín –
- Evasor –
Y dejan la bandeja en el piso para regalarse mimos y besos durante todo el fin de semana.





                                               FIN

10 comentarios:

  1. Aahhhhhh!!! precioso relato.....amo a estos dos seres celosos!!! pero mas me gustan amandose...pfff!! que calor me agarro!!! jajaa muy muy bueno Juliana me encanta como escribis y los describis...tan ellos!!! Gracias Barby

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  2. ¡Ay Juli! Inspirate cada vez más que se viene el frío y perdimos el subsidio para el gas.. con fics como estas los calefactores se apagan solos!! MI vida.. que lindos son estos celos tan sanos que lejos de desestabilizar la relación la consolidaa aun más.. Y esa reconciliación, madre mia!! Invierno en musculosa!! Jajaja... Juli sos una genia, genia, genia total!!!!!!!!!! Gracias por ser parte de este equipazo y un abrazote Guilledrista desde el alma!! Besos...

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  3. Para no dormir! Esto no se hace un lunes, Juliana, golpe bajo! Como disfruto los celos de Pedro, que los admite y le quiere arrancar los ojos a Matìas. Y los de Guille tambièn, aunque se haga el distraìdo. Mis amores!, seguì escribiendo para no extrañarlos tanto! Marlene Rodriguez

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  4. HER-MO-SI-SI-SI-SI-MO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Juliana, este relato fue lo mas!!!! No se como voy a hacer para dormir esta noche, pero definitivamente valio la pena, miles de gracias. Felicitas

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  5. Juli, casi me muero con este unitario, decididamente soy tu fan, entre audiencia y esto he quedado prendada de tu pluma genia. Besos amiga y gracias.

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  6. Me llevaste a la gloria!! la forma en la que Guille le hace el amor a Pedro...seductor, cuidàndolo,tan tierno y sensual..."tan Graziani".-

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  7. Juli, me encanto, asi de simple!!! Con historias como estas sigo afirmando que Guille y Pedro, siiguen juntos y amandose, que ese final pedorro que nos dieron, solo fue un mal sueño y que ellos siguen su vida a pleno y nosotras somos testigos privilegiadas de ese infinito amor!!! Gracias. Beso gigante. Silvana.

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  8. Una belleza Juli!!! Una dulzura, tanto amor, son tan hermosos y los relatas de una manera magistral. ME ENCANTÓ. BRAVA!!

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  9. Juliiiiii!!! no podésssssssssssssss!! llego tarde pero llego al fin!!! POr eso no quería leer nadaaaa! Se va a convertir en una droga absolutamente adictiva y entre esto y mi vida personal (vos sabés de qué hablo) me voy a volver locaaaa!! Sos una genia!!!! Te quieroooo!!!

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  10. ahh lo lei solo ahora..es hermoso este relatooo como me gusto!!! Graciass ..extrañaba los celos de Pedro ����

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