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viernes, 18 de julio de 2014

"AQUEL HOMBRE QUE ESTOY ESPERANDO" - Cap 2 - ( By Carola Dalil)

AQUEL HOMBRE QUE ESTOY ESPERANDO -  CAPÍTULO 2
El tiempo vuela rápidamente, tan imperceptible que ahora, muchos años después, los recuerdos se esa noche casi se han borrado de su memoria, pero a veces ella vuelve. La noche más larga de su vida… Infinita… Noche agitada de desesperación, las esperanzas y el intento de no perder la fe.

“No puede no pasar”… Las palabras con las que una vez el trató de darle fe al que ahora está esperando… Las palabras con las que ahora él está tratando de darse a sí mismo la fe que le quiso dar a ese hombre que está esperando.

Estaba absorto en sus pensamientos cuando sonó el teléfono.
En la voz de José se oía entusiasmo.
Hay algunas noticias.
Parecía que en ese momento  el corazón iba a salirse de su pecho.
-¿De Pedro?
La voz de José se apagó un poco.
-No, de Pedro todavía nada, pero eso también es importante, si  estuviese muerto, el cuerpo habría aparecido. Lo encontraremos, estoy seguro. Pero hay nuevas cosas en la investigación del caso Moravia, parece que nos arreglamos para sacarlo del punto muerto. ¿Podés venir a mi oficina?
Guillermo respiró hondo, tratando de ocultar su decepción
-Si si, voy a estar ahí en 30 minutos
-Bien - pensó Guillermo, caminando por las escaleras -José tiene razón, todo esto también es muy importante… Es importante que en el momento del retorno de Pedro, todos los cargos hayan sido retirados,  que él tenga la oportunidad de volver a su vida anterior, conmigo, sin miedo  ni aprehensión.

En la oficina de José, había mucha luz y una planta mullida dispuesta en un alfeizar. Sobre la mesa había algunos papelesfotografíasdocumentos…
-Los técnicos han descubierto que alguien estableció un control remoto de la cámara de vigilancia en la casa de Moravia, de manera que automáticamente se conectó cinco minutos antes de la llegada de Pedro. Desafortunadamente esa persona que lo activó no dejó huellas dactilares pero eso es algo ¿verdad? Esperá, te voy a mostrar un dictamen pericial.
José comenzó a buscar las llaves en el cajón de su escritorio.
-¿Y? ¿¿Y eso es todo lo que tenés???  De todos modos vos ya sabías que Moravia fue asesinado antes de que Pedro llegara ahí.
Guillermo se levantó y comenzó a caminar por la oficina, ni siquiera trató de ocultar su exasperación
- Entiendo tu impaciencia  pero al menos, la evidencia demuestra que  alguien  planeó todo de antemano y Pedro solo fué la víctima atrapada en una trampa. ¡La prueba!  ¿Entendés? Y voy a tratar de interrogar de nuevo a la patrulla policial.

Ana estaba poniendo la mesa, servía verduras al vapor en platos y cortaba el pan. Hablaba y hablaba constantemente… No tenían nada de que hablar pero ella todavía intentaba hacerle preguntas interminables. Los pensamientos de Guillermo estaban tan lejos que ni siquiera la  escuchaba.
“…Hace casi un día…. Y todavía  nada se sabe. Tanta sangre en el suelo, en la pared… Durante veinticinco años de oficio de abogado penalista el se enfrentó con tantas cosas… sangrado de heridas punzantes que pueden durar horas, miembros fracturados, septicemia… ¿ Eso era lo que querían de Pedro? Una y otra vez, minuto a minuto este pensamiento sin descanso dando vueltas en  su cabeza. ¿Qué pasó? … ¿Lo querían a Pedro?
-¡Guillermo! ¡Guillermo, creo que hablo con vos!
Basta! ¡Basta! ¡Dejame en paz!-  Y en medio de la frase Guillermo se levantó de la mesa, sin prestar atención a su exclamación indignada.

Alguien llamó a la oficina de José.
- La misma patrulla- dijo el encargado.
Eran dos, uno de mediana edad y otro muy joven, al parecer, había entrado en el servicio recientemente y estaba muy nervioso.
-¿Pueden describir en detalle a la persona que reportó el tiroteo?- les preguntó José.
-Todo está en el informe-  gruñó el mayor
-Lo sé, pero me gustaría escucharlo de nuevo y directamente de usted.
El mayor se encogió de hombros.
- Todo sucedió demasiado rápido y yo no podía verlo cuidadosamente.
José sintió que comenzaba a hervir de irritación. Parece que a estos dos no les importa en absoluto que debido a su falta de atención podían acusar a un inocente o liberar al delincuente verdadero. José apenas se contuvo para no decirles todo lo que pensaba.
-¿Y vos? ¿Qué has visto? - José dirigió su pregunta al menor
- Casi no recuerdo-  su voz era apenas audible. - Un hombre, 50-55 años de edad, parece… Con barba despeinadaEso es todo lo que recuerdo
-¿Pero usted puede tratar de identificarlo?
- Si… voy a tratar.

Las cortinas bajas lo resguardan del calor. No tenía sentido ir a la oficina, Todas esas pequeñas cosas, el bullicio cotidiano, música en los auriculares de Solange, lamentos de Cuca y disputas eternas…  ¿Qué sentido tenía todo eso ahora? ¿Dónde buscar? ¿Dónde  encontrar?…. la ciudad es tan grande… Él sentía fatiga en todo el cuerpo. Una fatiga muy real, como si hubiese corrido todo el día sin descanso, pero era incapaz de moverse.  Carpetas con documentos lo estaban esperando en el escritorio- otro divorcio, hurto, fraude con documentos falsificados… Todo lo habitual, aburrido y sin sentido. Tanto tiempo se dedica a gente que no conoce y no quiere conocer y tanto tiempo sin hablar con ese que realmente quiere, sin abrazar a ese que le importa y sin besar a ese que ama.

Los hombres para la identificación eran tres, Mendoza estaba sentado entre un joven rubio con una barba hirsuta y un hombre de mediana edad.
-Ponga atención- Le dijo con cansancio el investigador, comenzado el discurso habitual- de su testimonio depende…
El tipo de la patrulla estaba visiblemente nervioso. Sus ojos recorrieron a uno y a otro. Este.. no, ¿otro?  Sin embargo,… ese. Finalmente  decidió.
-Ese fué, él.-  Su dedo señaló a Mendoza
-¿Está seguro?
- Si…  Si es él.
José suspiró con alivio. Por fin…
- De todo modo, usted no será capaz de mandarme a la cárcel.- La voz de Miguel estaba llena de aplomo. -Ni siquiera lo intente.
- Esta vez se ocupará de este asunto un juez de otro distrito y  usted no podrá  salir de la cárcel, incluso durante la investigación. Yo me voy a ocupar de eso.
- El tipo de la patrulla identificó a Miguel.  No se resistió. – Aunque sea tenía algo bueno que decirle a Guillermo.  Por  eso lo llamó al salir de la oficina- Primero no estaba seguro, pero finalmente señaló a Miguel. En cualquier momento el juez emitirá una orden para su arresto.  
-Si- La voz de Guillermo no se escuchaba confiada en absoluto.
Se hace una pausa demasiado estirada y José miró la pantalla para asegurarse de que la conexión no se había cortado.
-No te preocupes, Guillermo. Esta vez el no podrá escapar de la justicia
-¿Hay algunas noticiasDe….- Esto lo dijo casi en un susurro. Pero José no tenía nada que responder. Quería calmarlo, pero tan sólo podía prometer.
- Lo vamos a encontrar.
Guillermo colgó el teléfono.

“Te amo”- Era lo último que le había dicho a Pedro y sería lo primero que le iba a decir cuando volviera a verlo.
Era la hora pico y el taxi lentamente se abría paso a través de las calles de la ciudad.
“Y luego ellos van a organizar un asado en la oficina. Él invitará a Fabian, Nancy, José, que se ha convertido en un verdadero amigo. Será un día de fiesta. Y vamos a elevar las copas para brindar porque la vida nos ha dado una oportunidad más. Y luego nos vamos a ir a casa, juntos, con Pedro ... Él va a estar sonriendo y yo voy a sonreír, mirando su sonrisa. Y luego…”  -Guillermo salió del taxi y se dirigió a la casa-“ luego en casa, tendremos una pequeña isla de la felicidad en el mundo ...”
-¿Qué demonios? -Guillermo entró en la casa y se quedó inmóvil… parecía que un huracán había arrasado la habitación. Las cosas tiradas por el suelo, cajones abiertos, muebles volcados…
-¿Qué demonios?.... -¡Fabián, Fabián! - Guillermo en un estado de terror subió corriendo las escaleras, entró en la habitación de Fabián, luego en la suya… Ahí también, todo estaba revuelto, incluso el armario había sido empujado. Sintió un crujido detrás de él, alguien, un movimiento extraño, una presencia en la habitación. Trató de darse vuelta, pero no tuvo tiempo, un fuerte golpe justo en su cabeza, en un instante todo se volvió oscuro y Guillermo se desmayó.

Aún no eran las cinco en el reloj, cuando una llamada telefónica despertó a José. Con dificultad para abrir los ojos, el buscó su celular. La voz se quebró y se ahogó en lágrimas,  las palabras se fusionaban en una corriente sin fin de sollozos, y todo lo que podía entender era que algo había pasado con Guillermo. A las cinco de la mañana las calles de la ciudad  estaban desiertas. José condujo el coche superando la velocidad y sin preocuparse por eso.  Alrededor de la casa ya estaban los coches de la patrulla policíal y una ambulancia. José subió corriendo las escaleras.
- ¿Qué pasó?
-No sé -la voz de Fabián sonaba desesperada- no sé. Volví a casa cerca de las cuatro, la cerradura  estaba rota, toda la casa patas arriba y mi papá… - la voz de Fabian se agrieta. –Él no está en ninguna parte, en ninguna. Miré alrededor de la sala, la cocina, pero él no está… solo encontré en su dormitorio, tirados en el suelo, el celular y su carpeta, lo que siempre lleva con él.-
Continuará.

6 comentarios:

  1. MUy interesante Carola querida, ya pasé en mi fic por esto y medio que me mueve cosas que ya había enterrado pero muy buen relato. Como sé que no lees directamente voy a comentar en face. Besote.

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  2. Carola.. ¡Que impresionante giro tomó tu Fic! Primero Pedro desaparecido, Camila muerta.. Y ahora también Guillermo ha sido.. ¿Secuestrado? ¡Ay no amiga! No nos dejes con esta intriga por favor, pronto la parte tres!

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  3. Ay nonoo!!! Mi amorcis secuestrado!!!! Ojala que al menos lo lleven con Pedro!!! Por favor!!! Pronto continuacion!!!! Que intriga!! Gracias!!! Sil (barby)

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  4. Se pone cada vez mad interesante
    , esta historia no va atrapando de a poco muy bueno Carola

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  5. Carola, me has dejado con el corazón latiendo a mil y con muchas expectativas de leer la continuación!!! Que buena trama, me gusta mucho como se deja conducir a través de la lineas y me introduce en ese mundo. Maravillosa pluma, quiero saber como sigue, esto se pone cada vez mejor!!! Besotes

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  6. muy buena espero mas ya me atrapo y para que ami me atrape algo jajajaja un beso enorme y espero la continuacionnnnnnnn mara rosas

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