Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

viernes, 4 de julio de 2014

"CELOS" - Parte 4 - Unitario - ( By Juliana Millán)

CELOS - PARTE 4 - UNITARIO

Guillermo trabaja en su despacho, no ha tenido tiempo siquiera para prepararse un mate cocido. El tema Baunes lo saca de quicio, otra vez la audiencia aplazada gracias a algún incompetente que traspapeló documentación importante en el expediente del cliente en común. A revisar de nuevo todo, a buscar copias para adjuntarlas y moverse para conseguir las pruebas, una vez más. Pedro lo observa de lejos porque cuando el huracán Graziani se encuentra en fase de preparación no hay quien detenga su furia, ni pensar en ponerse delante porque sería arrasado en cuestión de segundos. Así que decide contemplarlo a una distancia prudente, la tarea que más le gusta y cada día disfruta más con la posibilidad de espiarlo por la puerta abierta apenas unos centímetros, esos centímetros que le permiten una visión perfecta de ese hombre tan imponente dueño de una gran personalidad y de las manos mas cariñosas que puedan existir y se pierde en esas manos que lo encienden en un segundo cuando las posa sobre su cuerpo y logran incendiarlo por la toda la eternidad. Sus ojos sueñan despiertos recordando las caricias, las yemas de esos dedos rozando su piel y moviéndose hasta sus labios dibujando, delineando el contorno para  luego introducirse en su boca, cuando alza la vista al rostro de Guillermo se da cuenta que estaba mirándolo atentamente, al percatarse de esto Pedro siente que el calor se agolpa en su rostro, tose aclarándose la garganta y sonríe nervioso. Guillermo ladea la cabeza y con cierta picardía en sus ojos le transmite un “Te atrapé” y levanta su dedo índice para llamarlo, Pedro ingresa atraído como por un imán y al cruzar la puerta Guillermo pide que la cierre.
- ¿Tenes algo para decirme Pedro? – le encantan esos momentos en que lo engancha in fraganti observándolo
- No, nada Guille – se siente como un niño a punto de recibir castigo
- Ajá, porque yo sí tengo algo para decirte – y se levanta, rodea el escritorio colocándose muy cerca de Pedro obligándolo a retroceder hasta chocar su espalda con la puerta – no me provoques chiquito porque tengo un día muy complicado –mientras le habla apoya sus manos a los costados de Pedro cerrándole el paso y acerca el rostro hasta su cuello  susurrándole – no puedo distraerme ni siquiera con tus miradas que me enloquecen de deseo – besa suavemente ese cuello y luego roza su nariz con la mejilla de Pedro en el camino de retorno hasta sus labios – en casa podemos hacer lo que quieras pero acá no porque sino voy a tener que quedarme hasta la madrugada – y culmina su discurso abarcando en plenitud esos labios que tanto adora, beso profundo, lenguas entrelazadas y las manos buscando deshacerse de la ropa  hasta que Guillermo se frena – Basta cielito, dije que en casa continuamos, tengo que trabajar porque en un rato más viene Matías –
Que manera mas ácida de cortar con tanta pasión y entrega – ¡Cómo te gusta arruinar el momento nombrando a ese imbécil! – le reclama Pedro  
- Si no te lo nombro, vos seguís como si nada precioso, y de alguna forma tengo que detenerte – sonrisa irónica por parte de Guillermo
- Ah ¿si? Entonces te voy a hacer lo mismo, vas a ver que feo que es – lo desafía
- Y, ¿con quien pensás hacerme lo mismo? –
Suena el timbre, salvado por la campana, Cuca atiende y es el mismísimo Matías que se acerca, Guillermo se acomoda la camisa y sale a recibirlo.
-Matías, ¿cómo estas? Vení, pasa que ahora estoy con vos –
Pedro lo saluda con apretón de manos y una sonrisa fingida al verlo pasar cerca de él - ¿Qué tal Matías? ¿Todo bien? –
- Todo bien Pedro, espero no haber interrumpido nada – lo dice muy a conciencia ya que sabe bien que siempre llega en el momento menos indicado
- No, para nada, tranquilo – mientras Pedro lo putea mentalmente
Guillermo llama a Pedro a la cocina, y este lo sigue, cuando se encuentran lejos de la vista de Matías aprovechan para hablar
- Hoy tenemos partido ¿no? –
- Sí Guille, ni se te ocurra demorarte más de la cuenta, mira que empieza a las 13 hs y quiero salir a tiempo porque la calle va a ser una locura –
- Tranquilo cielito, en todo caso avísame tipo 12:30 hs si ves que me tardo – y antes de irse le da un buen beso para calmar la espera
Guillermo se encierra en el despacho con Matías y Pedro chequea el reloj, 11:30 hs, bien hay tiempo así que decide dedicarse a algunos expedientes que tiene en una pila en su escritorio pero aun así no deja de mirar hacia la puerta. En eso llega Beto con la camiseta de Argentina puesta – Y Pedrito ¿vamos a ver el partido o no? – a Pedro le encantaría salir del estudio pero no piensa dejar solo a Guillermo con Matías por nada el mundo.
- Si Beto pero Guille está con Matías y tengo que esperar que terminen la reunión, pero en un rato más nos vamos –
- Bueno, pero métanle pata porque afuera ya es un caos con el tránsito, ¡vamos Gaby! –
Y aparece Gaby apresurada para irse con Beto, quien los sigue es Marcos y luego Cuca. Pedro queda solo en el estudio, no puede evitar caminar de un lado a otro, mira el reloj de pared y marca las 12 hs. Se acerca a la puerta del despacho para intentar escuchar algo, siente la voz de Guillermo leer un escrito y Matías hace acotaciones. Se aleja, va al patio a fumar un cigarrillo, trata de relajarse y nada. Cuando se da cuenta el reloj marca 12:30 hs e inmediatamente se levanta para ir a buscar a Guillermo, golpea la puerta e ingresa.
- Disculpen la interrupción pero ya son las 12:30 Guille, no vamos a llegar así – lo apura Pedro
- Uy no LPM, ¡vamos ya Pedro! Disculpame Matías pero la reunión vamos a tener que postergarla para otro día, te llamo –
- Pero ¿que pasa? – pregunta Matías sin entender
- ¿Cómo que pasa?  Juega Argentina -  le dice Pedro ofuscado
- Ahh no soy fanático del futbol, realmente no me atrae – le contesta y Guillermo deja escapar una sonrisa a lo que Pedro le responde mirándolo con los ojos entrecerrados muy serio
- Yo tampoco era fanático hasta que me demostraron lo que significaba esa pasión futbolera – y le guiña un ojo a Pedro
Pedro casi se desarma con esas palabras, tenía unas ganas de saltar a sus brazos para comérselo a besos pero se contuvo, cuando estuvieran en casa y luego del partido obviamente, daría rienda suelta a su pasión por Guillermo.
Salen todos apurados, casi empujando a Matías, lo despiden de lejos y suben al auto, Pedro arranca desesperado y entre bocinazos e insultos por todas las calles llegan a casa.
- Dale amor, prendé la tele que ya empieza, yo traigo las camisetas y la bandera, vos trae un vinito – le indica Pedro
- Vos mejor dejá de mandonearme y apurate – le retruca Guillermo
Al fin los dos acomodados en el sillón, Guillermo rodeado con una bufanda celeste y blanco, la camiseta que Pedro le compró entre rozongos y amenazándolo con no ponérsela pero que al fin no pudo negarse ante la insistencia de su precioso, ahora sí el gorro ni loco se lo coloca. Pedro está ataviado de lo mismo, los dos con el corazón en la mano viendo Argentina – Suiza, y ¡qué manera de sufrir!. Guillermo no aguanta tantos nervios, va y viene de la cocina al comedor – Pero por favor, ¡hagan un gol de una buena vez! – grita al televisor y Pedro se tienta
- Tranquilo mi amor, ya va a venir el gol, están armando la jugada –
- Pero ¡desde que empezaron están armando la jugada Pedro! No puedo, no puedo mirar esto, me pone como loco – y sigue yendo y viniendo
- Uhhh no, van a tener que ir al alargue, ¡que bajón! – le comenta Pedro
- Ay ¡no! La puta, si llegamos a penales ¡estamos en el horno! –
Pedro se había esmerado en preparar una rica picadita durante los quince minutos de entretiempo, pero ninguno sentía deseos de comer ya que los nervios se habían acomodado en el estómago impidiendo pasar comida alguna.  De repente en un momento de intriga total, cuando el equipo argentino tiene la pelota, se la pasan a Messi, y va camino al arco hasta que a su derecha lo ve a Di María, hace el pase justo a tiempo y al recibirlo Di María patea al arco y goooooooooooooooooolll. Pedro y Guillermo a los gritos, saltando por todo el comedor, se funden en un abrazo victorioso mientras agradecen por esa anotación y cuando finalmente se miran, sus bocas se buscan hambrientas festejando, las manos recorren pero ambos se detienen en seco ya que el partido todavía no terminó así que como pueden se alejan y se acomodan la camiseta. Miran expectantes los minutos que quedan - ¡árbitro! Termina de una buena vez el partido – grita Guillermo y en eso en una jugada inesperada del equipo suizo casi marcan gol si no hubiese sido que la pelota dio en el palo – Me van a matar de un bobazo – agrega Guillermo y Pedro trata de calmarlo. Ahora el árbitro cobra una falta y otorga tiro libro para el equipo suizo.
- Ay noooo, ahora nos meten gol y vamos a tener que ir a penales, ¡pero no termina más esta mierda! –
- No seas mala onda Guille, vas a ver que no entra, pero calmate – le insiste Pedro
La pelota no ingresa y finalmente se da por terminado el partido, Pedro y Guillermo celebran el pase a cuartos de final de Argentina.
- Esto es una tortura Pedro, no puedo creer que haya accedido a ver estos partidos con vos, si esto sigue así me vas a tener que internar ¿eh? –
- Pero mi amor, no te quejes, la culpa es tuya por abandonarme siempre, y menos mal que interrumpí la reunión sino todavía estarías ahí porque claro, al tarado aquel no le gusta el futbol, ¿te das cuenta que no le corre sangre en las venas? –
Guillermo larga una carcajada – pero que malo sos cielito, no tiene porqué gustarle, hay mucha gente que no disfruta del futbol y menos un mundial–
- Bueno, no quiero hablar más de ese tipo, mejor comemos ahora que se calmaron lo nervios aunque este partido me dejó de cama –
- No chiquito, yo te voy a dejar de cama cuando te agarre – lo desafía Guillermo
- Ahh ¿sí? Bueno en ese caso menos charla Graziani y más acción –
Guillermo se le acerca rápido y lo toma entre sus brazos, su boca se hunde de lleno en la boca de Pedro, tanta adrenalina corriendo por sus venas lo hace desbocarse y la urgencia por amarlo se incrementa desmesuradamente. Frota su cuerpo contra el de Pedro, el deseo crece a pasos agigantados, besa su cuello mientras jadean descontrolados, su boca busca desesperada esa piel que lo enloquece, y la lengua marca el recorrido estremeciéndolo. Pedro sonríe con sus ojos cerrados, las manos de Guillermo se mueven por otras zonas de su cuerpo haciéndolo respirar entrecortadamente, gime de pasión, le encanta cuando su amor toma la iniciativa y lo enciende en cada rincón. Se desnudan y caen sobre el sillón, Guillermo lo posee con intensidad, pero aun así no deja de acariciarlo y besarlo, esa mezcla de ternura y virilidad lo enloquece porque solo Guillermo pueden amarlo de esa manera, arrebatado, temperamental, decidido pero con devoción y delicadeza. Una conjunción perfectamente equilibrada del amor, y luego de tanta entrega quedan descansando uno sobre otro acompasando sus respiraciones. Guillermo vuelve a recorrer el contorno del rostro de Pedro con sus dedos, y sus ojos le devuelven el favor mirándolo dulcemente, imposible no caer rendido ante esos espejos del alma que le dedican una sonrisa tan pura y tan sensual.
- y vos que te negabas a mirar los partidos conmigo, ¡mirá lo que me hiciste! Exijo que sea así siempre Graziani – le pide Pedro entre risas
- Vos me pones así cielito, tu sonrisa, tus miradas … y decime, ¿Cuándo es el próximo partido? –
- el sábado mi amor –
- entonces ese día nos quedamos en casa, porque cuando termine tengo pensado raptarte por todo el fin de semana –
- ¿me hablas en serio? –
- claro que sí cielito, no encuentro mejor manera de festejar que estar los dos solos, sin interrupciones –
- Suena tentador, pero ¿Qué tenes en mente exactamente? –

Y Guillermo sin dudarlo le dio una muestra anticipada de lo que le esperaba el fin de semana.
                                                     

                                                 FIN


9 comentarios:

  1. Hermoso Juliana, tus relatos fluyen simplemente y es muy fácil leerlos y los puedo ver porque los describes exacos, el Huracán Graziani, ahora relatora de fútbol también, genial, un Graziani auténtico y el amor que triunfa. Bello amiga del alma.
    Abrazo de oso. Me olvidaba, ya están todas desopilantes no solo la mercería, me hiciste reír y eso que estoy dormida hoy. Gracias eternas.

    ResponderEliminar
  2. Juliana, esta es definitivamente una de mis historias preferidas!!! Aplaudo de pie a tus musas, me encanta, muchisimas ganas por crearlo, yo siempre pense que a Guille algo el futbol tenia que gustarle, porque varias veces lo veia en la tele, asi que ahora con tu historia todo cuadra. Espero ansiosa esa continuacion por favor!!! Felicitas.

    ResponderEliminar
  3. Muy buen capitulo, Juliana! Me gustó mucho. Amo ver el amor que se tienen. Besos

    ResponderEliminar
  4. Lindoooo me encanto Juliana!!!! Amo estos celos y amo como Guille dio el lugar que se merece a Pedro!!; gracias!! Lo disfrute muchísimo

    ResponderEliminar
  5. Juliana, gracias por esta historia tierna y llena momentos amados "Graziani-autèntico" y de "Cielito-celoso". Amena y cautivante. Me gustò mucho leerte. Marlene Rodrìguez

    ResponderEliminar
  6. Me gsuta leer tus historias!! Bellisimas!! Y en espera de mas por supuesto!!

    ResponderEliminar
  7. ME ENCANTA TU HISTORIA ESOS CELOS SON PERFECTOSSS JAJAJA QUIERO MAS PORQUE DONDE HAY CELOS HAY RECONCILIACIONNNN

    ResponderEliminar
  8. Hermoso Juli, me encantó el relato. Gracias x estas historias.

    ResponderEliminar
  9. HERMOSO JULI COMO TODO LO QUE ESCRIBIS AMO LOS CELOS DE LOS SON TAL PARA CUAL CUANTO AMOR QUE NOS BRINDARON

    ResponderEliminar