CELOS - PARTE 4 - UNITARIO

Guillermo trabaja en su despacho, no ha tenido tiempo
siquiera para prepararse un mate cocido. El tema Baunes lo saca de quicio, otra
vez la audiencia aplazada gracias a algún incompetente que traspapeló
documentación importante en el expediente del cliente en común. A revisar de
nuevo todo, a buscar copias para adjuntarlas y moverse para conseguir las
pruebas, una vez más. Pedro lo observa de lejos porque cuando el huracán
Graziani se encuentra en fase de preparación no hay quien detenga su furia, ni
pensar en ponerse delante porque sería arrasado en cuestión de segundos. Así
que decide contemplarlo a una distancia prudente, la tarea que más le gusta y
cada día disfruta más con la posibilidad de espiarlo por la puerta abierta
apenas unos centímetros, esos centímetros que le permiten una visión perfecta
de ese hombre tan imponente dueño de una gran personalidad y de las manos mas
cariñosas que puedan existir y se pierde en esas manos que lo encienden en un
segundo cuando las posa sobre su cuerpo y logran incendiarlo por la toda la
eternidad. Sus ojos sueñan despiertos recordando las caricias, las yemas de
esos dedos rozando su piel y moviéndose hasta sus labios dibujando, delineando
el contorno para luego introducirse en
su boca, cuando alza la vista al rostro de Guillermo se da cuenta que estaba
mirándolo atentamente, al percatarse de esto Pedro siente que el calor se
agolpa en su rostro, tose aclarándose la garganta y sonríe nervioso. Guillermo
ladea la cabeza y con cierta picardía en sus ojos le transmite un “Te atrapé” y
levanta su dedo índice para llamarlo, Pedro ingresa atraído como por un imán y
al cruzar la puerta Guillermo pide que la cierre.
- ¿Tenes algo para decirme Pedro? – le encantan esos
momentos en que lo engancha in fraganti observándolo
- No, nada Guille – se siente como un niño a punto de
recibir castigo
- Ajá, porque yo sí tengo algo para decirte – y se
levanta, rodea el escritorio colocándose muy cerca de Pedro obligándolo a
retroceder hasta chocar su espalda con la puerta – no me provoques chiquito
porque tengo un día muy complicado –mientras le habla apoya sus manos a los
costados de Pedro cerrándole el paso y acerca el rostro hasta su cuello susurrándole – no puedo distraerme ni
siquiera con tus miradas que me enloquecen de deseo – besa suavemente ese
cuello y luego roza su nariz con la mejilla de Pedro en el camino de retorno
hasta sus labios – en casa podemos hacer lo que quieras pero acá no porque sino
voy a tener que quedarme hasta la madrugada – y culmina su discurso abarcando
en plenitud esos labios que tanto adora, beso profundo, lenguas entrelazadas y
las manos buscando deshacerse de la ropa
hasta que Guillermo se frena – Basta cielito, dije que en casa
continuamos, tengo que trabajar porque en un rato más viene Matías –
Que manera mas ácida de cortar con tanta pasión y
entrega – ¡Cómo te gusta arruinar el momento nombrando a ese imbécil! – le
reclama Pedro
- Si no te lo nombro, vos seguís como si nada
precioso, y de alguna forma tengo que detenerte – sonrisa irónica por parte de
Guillermo
- Ah ¿si? Entonces te voy a hacer lo mismo, vas a ver
que feo que es – lo desafía
- Y, ¿con quien pensás hacerme lo mismo? –
Suena el timbre, salvado por la campana, Cuca atiende
y es el mismísimo Matías que se acerca, Guillermo se acomoda la camisa y sale a
recibirlo.
-Matías, ¿cómo estas? Vení, pasa que ahora estoy con
vos –
Pedro lo saluda con apretón de manos y una sonrisa
fingida al verlo pasar cerca de él - ¿Qué tal Matías? ¿Todo bien? –
- Todo bien Pedro, espero no haber interrumpido nada –
lo dice muy a conciencia ya que sabe bien que siempre llega en el momento menos
indicado
- No, para nada, tranquilo – mientras Pedro lo putea
mentalmente
Guillermo llama a Pedro a la cocina, y este lo sigue,
cuando se encuentran lejos de la vista de Matías aprovechan para hablar
- Hoy tenemos partido ¿no? –
- Sí Guille, ni se te ocurra demorarte más de la
cuenta, mira que empieza a las 13 hs y quiero salir a tiempo porque la calle va
a ser una locura –
- Tranquilo cielito, en todo caso avísame tipo 12:30
hs si ves que me tardo – y antes de irse le da un buen beso para calmar la
espera
Guillermo se encierra en el despacho con Matías y
Pedro chequea el reloj, 11:30 hs, bien hay tiempo así que decide dedicarse a
algunos expedientes que tiene en una pila en su escritorio pero aun así no deja
de mirar hacia la puerta. En eso llega Beto con la camiseta de Argentina puesta
– Y Pedrito ¿vamos a ver el partido o no? – a Pedro le encantaría salir del
estudio pero no piensa dejar solo a Guillermo con Matías por nada el mundo.
- Si Beto pero Guille está con Matías y tengo que
esperar que terminen la reunión, pero en un rato más nos vamos –
- Bueno, pero métanle pata porque afuera ya es un caos
con el tránsito, ¡vamos Gaby! –
Y aparece Gaby apresurada para irse con Beto, quien
los sigue es Marcos y luego Cuca. Pedro queda solo en el estudio, no puede
evitar caminar de un lado a otro, mira el reloj de pared y marca las 12 hs. Se
acerca a la puerta del despacho para intentar escuchar algo, siente la voz de
Guillermo leer un escrito y Matías hace acotaciones. Se aleja, va al patio a
fumar un cigarrillo, trata de relajarse y nada. Cuando se da cuenta el reloj
marca 12:30 hs e inmediatamente se levanta para ir a buscar a Guillermo, golpea
la puerta e ingresa.
- Disculpen la interrupción pero ya son las 12:30
Guille, no vamos a llegar así – lo apura Pedro
- Uy no LPM, ¡vamos ya Pedro! Disculpame Matías pero
la reunión vamos a tener que postergarla para otro día, te llamo –
- Pero ¿que pasa? – pregunta Matías sin entender
- ¿Cómo que pasa?
Juega Argentina - le dice Pedro
ofuscado
- Ahh no soy fanático del futbol, realmente no me
atrae – le contesta y Guillermo deja escapar una sonrisa a lo que Pedro le
responde mirándolo con los ojos entrecerrados muy serio
- Yo tampoco era fanático hasta que me demostraron lo
que significaba esa pasión futbolera – y le guiña un ojo a Pedro
Pedro casi se desarma con esas palabras, tenía unas
ganas de saltar a sus brazos para comérselo a besos pero se contuvo, cuando
estuvieran en casa y luego del partido obviamente, daría rienda suelta a su
pasión por Guillermo.
Salen todos apurados, casi empujando a Matías, lo
despiden de lejos y suben al auto, Pedro arranca desesperado y entre bocinazos
e insultos por todas las calles llegan a casa.
- Dale amor, prendé la tele que ya empieza, yo traigo
las camisetas y la bandera, vos trae un vinito – le indica Pedro
- Vos mejor dejá de mandonearme y apurate – le retruca
Guillermo
Al fin los dos acomodados en el sillón, Guillermo
rodeado con una bufanda celeste y blanco, la camiseta que Pedro le compró entre
rozongos y amenazándolo con no ponérsela pero que al fin no pudo negarse ante
la insistencia de su precioso, ahora sí el gorro ni loco se lo coloca. Pedro
está ataviado de lo mismo, los dos con el corazón en la mano viendo Argentina –
Suiza, y ¡qué manera de sufrir!. Guillermo no aguanta tantos nervios, va y
viene de la cocina al comedor – Pero por favor, ¡hagan un gol de una buena vez!
– grita al televisor y Pedro se tienta
- Tranquilo mi amor, ya va a venir el gol, están
armando la jugada –
- Pero ¡desde que empezaron están armando la jugada
Pedro! No puedo, no puedo mirar esto, me pone como loco – y sigue yendo y
viniendo
- Uhhh no, van a tener que ir al alargue, ¡que bajón!
– le comenta Pedro
- Ay ¡no! La puta, si llegamos a penales ¡estamos en
el horno! –
Pedro se había esmerado en preparar una rica picadita
durante los quince minutos de entretiempo, pero ninguno sentía deseos de comer
ya que los nervios se habían acomodado en el estómago impidiendo pasar comida
alguna. De repente en un momento de
intriga total, cuando el equipo argentino tiene la pelota, se la pasan a Messi,
y va camino al arco hasta que a su derecha lo ve a Di María, hace el pase justo
a tiempo y al recibirlo Di María patea al arco y goooooooooooooooooolll. Pedro
y Guillermo a los gritos, saltando por todo el comedor, se funden en un abrazo
victorioso mientras agradecen por esa anotación y cuando finalmente se miran,
sus bocas se buscan hambrientas festejando, las manos recorren pero ambos se
detienen en seco ya que el partido todavía no terminó así que como pueden se
alejan y se acomodan la camiseta. Miran expectantes los minutos que quedan -
¡árbitro! Termina de una buena vez el partido – grita Guillermo y en eso en una
jugada inesperada del equipo suizo casi marcan gol si no hubiese sido que la
pelota dio en el palo – Me van a matar de un bobazo – agrega Guillermo y Pedro
trata de calmarlo. Ahora el árbitro cobra una falta y otorga tiro libro para el
equipo suizo.
- Ay noooo, ahora nos meten gol y vamos a tener que ir
a penales, ¡pero no termina más esta mierda! –
- No seas mala onda Guille, vas a ver que no entra,
pero calmate – le insiste Pedro
La pelota no ingresa y finalmente se da por terminado
el partido, Pedro y Guillermo celebran el pase a cuartos de final de Argentina.
- Esto es una tortura Pedro, no puedo creer que haya
accedido a ver estos partidos con vos, si esto sigue así me vas a tener que
internar ¿eh? –
- Pero mi amor, no te quejes, la culpa es tuya por
abandonarme siempre, y menos mal que interrumpí la reunión sino todavía
estarías ahí porque claro, al tarado aquel no le gusta el futbol, ¿te das
cuenta que no le corre sangre en las venas? –
Guillermo larga una carcajada – pero que malo sos
cielito, no tiene porqué gustarle, hay mucha gente que no disfruta del futbol y
menos un mundial–
- Bueno, no quiero hablar más de ese tipo, mejor
comemos ahora que se calmaron lo nervios aunque este partido me dejó de cama –
- No chiquito, yo te voy a dejar de cama cuando te
agarre – lo desafía Guillermo
- Ahh ¿sí? Bueno en ese caso menos charla Graziani y
más acción –
Guillermo se le acerca rápido y lo toma entre sus
brazos, su boca se hunde de lleno en la boca de Pedro, tanta adrenalina
corriendo por sus venas lo hace desbocarse y la urgencia por amarlo se
incrementa desmesuradamente. Frota su cuerpo contra el de Pedro, el deseo crece
a pasos agigantados, besa su cuello mientras jadean descontrolados, su boca
busca desesperada esa piel que lo enloquece, y la lengua marca el recorrido estremeciéndolo.
Pedro sonríe con sus ojos cerrados, las manos de Guillermo se mueven por otras
zonas de su cuerpo haciéndolo respirar entrecortadamente, gime de pasión, le
encanta cuando su amor toma la iniciativa y lo enciende en cada rincón. Se
desnudan y caen sobre el sillón, Guillermo lo posee con intensidad, pero aun
así no deja de acariciarlo y besarlo, esa mezcla de ternura y virilidad lo
enloquece porque solo Guillermo pueden amarlo de esa manera, arrebatado,
temperamental, decidido pero con devoción y delicadeza. Una conjunción
perfectamente equilibrada del amor, y luego de tanta entrega quedan descansando
uno sobre otro acompasando sus respiraciones. Guillermo vuelve a recorrer el
contorno del rostro de Pedro con sus dedos, y sus ojos le devuelven el favor
mirándolo dulcemente, imposible no caer rendido ante esos espejos del alma que
le dedican una sonrisa tan pura y tan sensual.
- y vos que te negabas a mirar los partidos conmigo,
¡mirá lo que me hiciste! Exijo que sea así siempre Graziani – le pide Pedro
entre risas
- Vos me pones así cielito, tu sonrisa, tus miradas …
y decime, ¿Cuándo es el próximo partido? –
- el sábado mi amor –
- entonces ese día nos quedamos en casa, porque cuando
termine tengo pensado raptarte por todo el fin de semana –
- ¿me hablas en serio? –
- claro que sí cielito, no encuentro mejor manera de
festejar que estar los dos solos, sin interrupciones –
- Suena tentador, pero ¿Qué tenes en mente
exactamente? –
Y Guillermo sin dudarlo le dio una muestra anticipada
de lo que le esperaba el fin de semana.
FIN
Hermoso Juliana, tus relatos fluyen simplemente y es muy fácil leerlos y los puedo ver porque los describes exacos, el Huracán Graziani, ahora relatora de fútbol también, genial, un Graziani auténtico y el amor que triunfa. Bello amiga del alma.
ResponderEliminarAbrazo de oso. Me olvidaba, ya están todas desopilantes no solo la mercería, me hiciste reír y eso que estoy dormida hoy. Gracias eternas.
Juliana, esta es definitivamente una de mis historias preferidas!!! Aplaudo de pie a tus musas, me encanta, muchisimas ganas por crearlo, yo siempre pense que a Guille algo el futbol tenia que gustarle, porque varias veces lo veia en la tele, asi que ahora con tu historia todo cuadra. Espero ansiosa esa continuacion por favor!!! Felicitas.
ResponderEliminarMuy buen capitulo, Juliana! Me gustó mucho. Amo ver el amor que se tienen. Besos
ResponderEliminarLindoooo me encanto Juliana!!!! Amo estos celos y amo como Guille dio el lugar que se merece a Pedro!!; gracias!! Lo disfrute muchísimo
ResponderEliminarJuliana, gracias por esta historia tierna y llena momentos amados "Graziani-autèntico" y de "Cielito-celoso". Amena y cautivante. Me gustò mucho leerte. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarMe gsuta leer tus historias!! Bellisimas!! Y en espera de mas por supuesto!!
ResponderEliminarME ENCANTA TU HISTORIA ESOS CELOS SON PERFECTOSSS JAJAJA QUIERO MAS PORQUE DONDE HAY CELOS HAY RECONCILIACIONNNN
ResponderEliminarHermoso Juli, me encantó el relato. Gracias x estas historias.
ResponderEliminarHERMOSO JULI COMO TODO LO QUE ESCRIBIS AMO LOS CELOS DE LOS SON TAL PARA CUAL CUANTO AMOR QUE NOS BRINDARON
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