CELOS - PARTE 5 -UNITARIO-

Pedro llega a la casa de Guillermo, la casa que comparten
desde hace más de un año. Al ingresar a la sala lo ve sentado frente al televisor con cara de
desolación, al dirigir la vista hacia la pantalla nota que están pasando un
compilado de los mejores goles anotados en el mundial que tuvo lugar en Brasil
y comienza a comprender la razón de su estado de ánimo.
- Hola amor, ¿Qué miras? – tratando de parecer casual
- Esta porquería miro, ¡no puedo creer que te haya permitido
obligarme a ver los partidos de Argentina con vos! – empieza el berrinche
Graziani
- Uy no Guille, no empecemos con eso, ya terminó el mundial
amor –
- Pero ¿vos te crees que es fácil para mí olvidarme? ¡Nos
robaron Pedro, esa copa era nuestra querido! – con cara de indignación
- Ya se Guille, pero ¿qué queres?, ya no se puede hacer nada,
lo importante fue que llegamos a la final –
Guillermo lo mira con recelo - ¿vos me estás hablando en
serio Pedro? – en ese momento Pedro traga saliva – a mí que carajo me importa
que hayamos llegado a la final, ¡nos cagaron!, nos anularon un gol divino, no
nos cobraron un penal y por poco lo matan al pobre jugador. Mira, yo te digo
una cosa si este pibe se decide y quiere hacerle juicio al arquero Alemán por
lo que hizo, yo lo patrocinio querido – Pedro no sabe si reír o ni siquiera
inmutarse
- Pero ¿Cómo le va a hacer juicio? Eso es ridículo Guille –
- Ah, encima te reís de mí, ¿Qué partido estabas mirando
chiquito? Acaso ¿no te parece un atentado contra este pibe lo que hizo ese
tipo? –
- ¿Lo que le pasó a Higuain? –
- ¿Vos me estas escuchando lo que digo Pedro? ¡Sí, querido,
Higuain! – Guillermo estaba a punto de explotar
- Bueno, no te enojes conmigo, amor ya está no sigas dándole
vuelta al mismo tema –
- Indignación siento, exactamente eso. Ellos que pusieron
toda garra, toda la fuerza en la cancha, dejaron todo y estos Alemanes … ¿te
das cuenta que no saben ni festejar Pedro? … tiene sangre de pato en la venas
por favor …. No tienen idea lo que significa la camiseta, la bandera –
Pedro no puede evitar largar una carcajada ante el discurso
de Guillermo, y este lo mira con ganas de matarlo – no puedo creer lo que estoy
escuchando, acaso ¿no eras vos el que alguna vez me dijo que no podía entender
que hacían 22 tipos corriendo detrás de una pelota? ¿Qué no entendía a la gente
que podía considerar al futbol una pasión? – lo increpa irónico
Guillermo no puede evitar la cara de culo que acaba de
instalarse en su rostro – Andate a la mierda Pedro – le dice al fin mientras se
dirige a la cocina
Pedro corre detrás tratando de simular su amplia sonrisa –
por favor amor, no te enojes, no peleemos – le ruega
Guillermo se detiene, gira sobre sus talones y mira a Pedro
entrecerrando sus ojos – ¡sabía que ibas a usar mis propias palabras en mi
contra! – le dice aflojando la tensión que lo invade. Pedro le regala esa
sonrisa con hoyuelos que deja sin argumentos a Guillermo, que lo derrite
provocando un sinfín de sensaciones en su interior, todo cambia radicalmente
cuando le sonríe con todo su ser reflejando el amor que siente – ya que estas
tan despierto para cargarme, vigila el asadito con papas que está en el horno
mientras me ducho – le encarga finalmente Guillermo
- ¿No me dejas acompañarte en la ducha? – le consulta en tono
pícaro
- No chiquito, esta vez no, controla que no se queme la
comida –
- Sos malo conmigo ¿eh? – le reprocha Pedro
- ¿Malo? Yo no puedo ser malo con vos pero cuando me gastas,
¡agarrate! – y le guiña un ojo mientras se aleja hacia la escalera
Guillermo llega a la habitación y sonríe para sí, busca su
ropa, algo informal y casero para vestir y luego se dirige al baño. Pedro en la
cocina controla el horno, busca música en su celular y trata de relajarse, da
vueltas de aquí para allá sintiendo el ritmo de las canciones que lo
transportan y revisa la alacena tomando una botella de malbec para esperar a
Guille. Prepara dos copas y se sirve en una dejándola a mano para beber sorbos,
toma el celular revisando mensajes y casilla de mail cuando nota que tiene un
correo de voz, ingresa la clave y escucha, es Diego “Hola Pedro, perdón que te moleste pero necesito de tu ayuda tengo un
problemita legal que me gustaría charlarlo con vos para que me asesores, si
podes llamame y organizamos para vernos mañana. ¿te parece?” el tono de voz
era preocupado, hace tiempo que no sabe de él, la última vez que lo vio fue
cuando se esguinzó y lo acompaño hasta la casa, el día en que Guillermo lo
conoció. Instintivamente dirige la vista hacia la escalera y decide llamar a
Diego. Guillermo sale de la ducha, toma el perfume que le gusta a Pedro y se
coloca un poco, se viste con unos jeans negros y una remera gris y baja. Cuando
está acercándose a los últimos escalones, escucha a Pedro hablar entre risas –
….. sí, no te preocupes …….. claro que puedo pero decime tus horarios ……….. ajá
bueno si podes temprano nos vemos en alguna confitería ……….. no, no sé donde
queda, espera que busco una birome para anotar ……… decime, bien, entonces nos
vemos ahí a las 10 hs ….. te mando un abrazo – y cuelga. Guillermo escuchó
parte de la conversación y no le gustó para nada “esa parte” termina de bajar
la escalera y se coloca delante de Pedro.
- ¿Todo bien? – le consulta despreocupado
- Sí, todo bien, ya apagué el horno para que no se pase la
carne, y puse la mesa ¿queres? – le dice extendiéndole la copa de vino
- Mmmm, Malbec, está rico …. ¿hablabas con alguien? Te
escuche desde la escalera – tratando de parecer relajado mientras se acerca al
horno
Pedro duda, no sabe si contarle pero sería mucho peor si no
lo hace – sí, era Diego, parece que tiene un problema y necesita de mi
asesoramiento – espera la respuesta de Guillermo casi sin moverse
- Ajá, ¿Qué tipo de problema? – sin mirarlo mientras corta la
carne para servirla
- no me explicó mucho, es complicado por teléfono así que nos
encontramos mañana en una confitería para charlarlo – lo sigue con la mirada
esperando alguna reacción
Guillermo apenas lo mira, lleva los platos a la mesa y Pedro
lo sigue con la botella de vino en mano.
- ¿No tenes que ir a tribunales mañana? – continúa la charla
- Sí, pero voy temprano, ya tengo todos los escritos
preparados y no me va a llevar tiempo – sigue observándolo, teme que este
acumulando motivos para al fin explotar y comenzar una discusión
- Bien, entonces anda tranquilo, no hay mucho que hacer en el
estudio así que tomate todo el tiempo que necesites – le responde al fin
Pedro lo mira extrañado, no parece ser el mismo Guillermo de
siempre, ese que destila por los poros aquello que le disgusta, el que apenas
puede disimular los celos que le generan otros hombres a su alrededor.
- Entonces, ¿nos vemos más tarde? En cuanto termine la
reunión con Diego paso por el estudio y vamos a almorzar – le ofrece en
agradecimiento
- Sí, por supuesto, andá tranquilo y almorzamos después –
El resto de la cena se desarrolla sin sobresaltos, hablan
amenamente de diversos temas, sonríen, ríen y luego Pedro se encarga de limpiar
todo. Guillermo siente celos pero no los evidencia, le jugaría en contra ya que
omitió contarle que Matías se reunirá con él mientras Pedro se encuentre en tribunales.
Ambos suben a la habitación, es tarde y tienen que madrugar pero Pedro aún duda
de la actitud de Guillermo.
- Entonces, ¿no te molesta que me reúna con Diego? – le
consulta tímido
- No, cielito, para
nada. Además puede ser un posible cliente ¿no?, en serio lindo está todo bien –
trata de convencerlo
- Gracias amor, cuando pase a buscarte para almorzar te
cuento todo con lujo de detalles –
Al día siguiente ambos desayunan temprano y se encuentran
preparados para salir
- ¿Te llevo amor? – le pregunta Pedro
- No, anda tranquilo que Beto me pasa a buscar. Suerte en
tribunales –
Se despiden, y Pedro marcha para entregar los escritos. Al
llegar realiza todo rápidamente, en mesa de entrada le entregan un expediente
que había solicitado Guillermo hace unas semanas y como termina todo antes de
las 10 hs decide ir al estudio para dejárselo.
Cuando ingresa en el estudio se dirige al despacho y escucha
voces, a medida que se acerca a la puerta va reconociendo la voz que acompaña a
Guillermo, ese tono en particular, ese timbre, la manera de adular, y siente
que el cuerpo se le tensa automáticamente. Podría reconocer esa voz donde fuera
por el rechazo que le genera, Matías está ahí y puede escuchar cómo sin un
gramo de pudor le lanza indirectas a Guillermo
- Y ¿Dónde está el que te cuida? –
- ¿El que me cuida? A mí no me cuida nadie, puedo cuidarme
solito querido –
- Sabes de quien hablo, de tu socio, ¡qué raro que no esté
por acá vigilándote! –
- Uy ¡que feo que suena eso! No necesita vigilarme porque
confía en mí, si no confiáramos el uno en el otro no seguiríamos juntos –
Pedro siente una estocada en el corazón, “es muy fácil hablar
de esa manera cuando ocultas información” piensa y siente un dejo de tristeza.
- ¿Sabe que estoy acá? – lo encierra con esa pregunta Matías
Guillermo lo mira entrecerrando los ojos - ¿No te parece que
nos vamos de tema? Cerremos este caso de una buena vez y no nos vayamos por la
tangente por favor –
- ¡Cómo te gusta evadir mis preguntas!, dale sigamos –
Pedro no quiere seguir escuchando, revolea el expediente en
el primer escritorio que encuentra y sale del estudio aturdido, confundido.
Sube al auto y se marcha hacia la confitería en donde ya lo espera Diego. Trata
de borrar lo que escuchó pero no puede, baja del auto y llega hasta la mesa en
donde lo aguardan.
- Diego, ¿Cómo estás?- lo saluda con un abrazo
- Pedro, tanto tiempo, ¿estas bien? Te noto un poco pálido –
- Sí, estoy bien, tranquilo, debo estar por agarrarme alguna
gripe –
- Que bueno verte, disculpá que te haya llamado pero este
tema me tiene preocupado –
- Contame por favor –
Mientras Diego le relata todo lo que le ha sucedido, Pedro no
puede abstraerse de la conversación oída entre Guillermo y Matías, esas
palabras le hacen eco en su mente y en su corazón.
- ¿Pedro? ¿Me escuchas? – le dice Diego
- Sí, Diego, perdoname, mira estoy un poco distraído pero
hagamos algo, déjame todos los papeles que yo en el estudio lo analizo y busco
la manera de encontrarle una vuelta legal y te llamo para reunirnos otra vez –
- Sí, claro, mejor andá a tu casa, estas cada vez más pálido,
¿seguro que es una gripe? –
- Sí, seguro – miente lo mejor que puede – te llamo y mil
disculpas –
Se despiden y Pedro se retira, no entiende porque se siente
tan mal, en realidad lo sabe, le duele que Guillermo le haya ocultado la
reunión con Matías. Apenas tiene fuerzas para manejar “¿Qué me pasa?” se dice, comienza
a sudar frío, los labios le tiemblan, la cabeza está a punto de estallarle,
siente que se le nubla la vista pero alcanza a llegar a la casa. Al entrar se
derrumba en el sofá, respirando con dificultad. Busca el celular y llama a
Guillermo.
- Hola Pedro, ¿estas viniendo al estudio? –
- Guille, no sé qué me pasa, me vine a casa porque empecé a
sentirme mal. Me fui de la reunión con Diego, estoy temblando y creo que tengo
fiebre –
Guillermo se asusta – ¡quédate ahí, voy para allá! – y sale
del estudio sin explicarle a Matías lo sucedido.
Al llegar Guillermo a la casa, entra al living y lo ve en el
sofá tirado y temblando.
-¡Cielito! ¿Qué paso? ¿Por qué estas así? –
Le coloca una mano en la frente pero no tiene fiebre, lo ve
muy pálido, blanco como un papel
- No sé, no entiendo, hoy estaba bien y después … - no puede
seguir
- Después ¿Qué? – le pregunta intrigado Guillermo
- Nada, me voy a la cama – cuando quiere levantarse se
tambalea
- Espera, déjame que te ayude o vas a bajar rodando las
escaleras –
- No, yo puedo –
- Pero déjame ayudarte, ¿Qué pasa Pedro? –
- ¡Me mentiste! – le dice al fin
- ¿Mentirte? No sé de qué me hablas –
- Fui al estudio antes de las 10 y te escuché con Matías, me
entregaron un expediente para vos y como un boludo fui a dejártelo –
- No te mentí cielito, solo omití contarte de la reunión –
- Ahhhhh omitiste, claro, porque como soy un cuida que anda
atrás tuyo ahuyentando pelotudos entonces “omitís” contarme, ahora entiendo –
- Pero ¡cómo te voy a contar si mira cómo te pones
Pedro! Enseguida pensás cualquiera, tu
mente inventa cosas y reaccionas mal –
- Yo te conté de la reunión con Diego, ¿Por qué no hiciste lo
mismo? –
- Me contaste porque te pregunté sino no veía intención de tu
parte de decírmelo –
- Es una venganza entonces –
- Ya estas delirando, mira mejor anda a acostarte que los
celos te están nublando el pensamiento –
Pedro se siente ofendido, herido y como puede sube las
escaleras para llegar a la habitación. Entra al baño y se mira al espejo pero
no logra reconocerse, el miedo se apodera de él, teme perder a Guillermo por eso reacciona así.
Se moja el rostro con agua fría, desabrocha los primeros botones de su camisa
pero el aire no le llega. Va a la cama y se recuesta quitándose como puede los
zapatos “me va a dejar” empieza a susurrar “me va a dejar”
- Nunca te voy a dejar si de mí depende – escucha decir a
Guillermo que se le acerca lentamente
- No estés conmigo por lástima, no fuiste capaz de decirme de
esa reunión y Matías se dio cuenta –
Guillermo se sienta a su lado y lo atrae – yo estoy con vos
porque te amo, y Matías también sabe eso pero le gusta molestar –
Guillermo ve tan vulnerable a Pedro, tan indefenso, sintiendo
unos celos devastadores que llegan a enfermarlo y solo puede sentir que se
desarma de amor por él. Lo mira con gran dulzura recorriendo con sus ojos ese
rostro angelical, con sus dedos acaricia el ceño fruncido de Pedro para
suavizarlo y sigue demarcando cada rasgo de su fisonomía. Acaricia su cabello
masajeándole la cabeza al tiempo que Pedro vigila cada movimiento de Guillermo,
observa como sus labios se acercan para depositar dulces besos en cada rincón
de sus mejillas, de su sien, de su frente. Pedro se entrega sintiendo que
recupera las fuerzas, disfruta de cada caricia dejándose llevar y Guillermo
continúa mimándolo con sus manos y sus labios. Lentamente se mueve hacia su
cuello besándolo, juega con sus labios marcando con su respiración cada
espacio, Pedro cierra los ojos y se pierde en ese contacto. Guillermo lo abraza
sintiendo que se consumen con el roce de sus ropas, el calor se eleva, la
respiración se entrecorta pero hoy no es el deseo el que manda sino la ternura,
la necesidad de redescubrirse y de amarse sin poseerse. Luego toma su mentón
para besar esos labios carnosos con cuidado, con devoción, con delicadeza, hoy
los urge la sensibilidad.
- Te amo Pedro –
- Te amo Guille -
FIN
Precioso JUliana, ese ataque de pánico por temor al abandono, preciosa tu pluma y este Graziani que terminó fans de la selección y del Pipa lo más. Gracias amiga. Besote.
ResponderEliminarMe encantan las historias con un poco de celos !!! La inclusion del mundial y guille siguiendo los partidos me pareció muy buena idea. Te agradezco lo disfrute mucho! Silvia Bell
ResponderEliminarMe encantó muy bellos verlos con los celos a flor de piel, pobre Pedro que no los puede controlar pero llega su Guille para salvarlo y demostrarle su incondicional y absoluto
ResponderEliminarSuper dulce Juli, una belleza lleno de ternura de amor☺ Gracias amiga.
ResponderEliminarJuliana me encanto....todas tus historias de celos me fascinan! jaja es que los amo celosos.....lo que mas me llama la atencion es como captaste las personalidades de ambos pero especialmente la de Guille....esa parte donde disimuladamente pregunta sobre la Reunion con Diego....te juro que lo vi haciendo cada gesto...tomandose su tiempo....meticuloso....analitico....inteligentey finalmente habiendo evaluado lo q le conviene haciendo creer a Pedro q esta todo bien y el dulce y Bello Pedro cayendo en la trampa Graziani....lastima que a Guille la suerte no lo favorece y sacate...descubierto...jaja ME ENCANTA como escribis Juliana...Gracias!! Silvana (barby)
ResponderEliminaramo tus historias y espero mucho mas de ellas un beso grande mararosas
ResponderEliminarME-MA-TA celos...gracias y mas gracias...escribis precioso, por fa no tardes tanto para el proximo!
ResponderEliminarM gusta muchisimos celos!! Es genial!! Gracias!!
ResponderEliminarJuli amiga estoy definitivamente perdida por esta saga jamas me cansare de leerte ,enormes gracias por tu dedicacion y tu tiempo para hacernos tan felicescon estos deliciosos capItulos Pedro celoso ez mi mas absoluta perdicion sos inconmensurableeeeeeee,,,,,quierote ...majo
ResponderEliminarJuli, me encantó!! Los celos a veces llegan a enfermar a nuestro Pedro, pero ahi esta Guille para curarlo con el mejor remedio: El amor. Sos una genia escribiendo. Un beso gigante
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