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domingo, 27 de julio de 2014

"CELOS" - Parte 5 (Unitario) - (By Juliana Millán)

CELOS - PARTE 5 -UNITARIO-
Pedro llega a la casa de Guillermo, la casa que comparten desde hace más de un año. Al ingresar a la sala lo ve sentado frente al televisor con cara de desolación, al dirigir la vista hacia la pantalla nota que están pasando un compilado de los mejores goles anotados en el mundial que tuvo lugar en Brasil y comienza a comprender la razón de su estado de ánimo.
- Hola amor, ¿Qué miras? – tratando de parecer casual
- Esta porquería miro, ¡no puedo creer que te haya permitido obligarme a ver los partidos de Argentina con vos! – empieza el berrinche Graziani
- Uy no Guille, no empecemos con eso, ya terminó el mundial amor –
- Pero ¿vos te crees que es fácil para mí olvidarme? ¡Nos robaron Pedro, esa copa era nuestra querido! – con cara de indignación
- Ya se Guille, pero ¿qué queres?, ya no se puede hacer nada, lo importante fue que llegamos a la final –
Guillermo lo mira con recelo - ¿vos me estás hablando en serio Pedro? – en ese momento Pedro traga saliva – a mí que carajo me importa que hayamos llegado a la final, ¡nos cagaron!, nos anularon un gol divino, no nos cobraron un penal y por poco lo matan al pobre jugador. Mira, yo te digo una cosa si este pibe se decide y quiere hacerle juicio al arquero Alemán por lo que hizo, yo lo patrocinio querido – Pedro no sabe si reír o ni siquiera inmutarse
- Pero ¿Cómo le va a hacer juicio? Eso es ridículo Guille –
- Ah, encima te reís de mí, ¿Qué partido estabas mirando chiquito? Acaso ¿no te parece un atentado contra este pibe lo que hizo ese tipo? –
- ¿Lo que le pasó a Higuain? –
- ¿Vos me estas escuchando lo que digo Pedro? ¡Sí, querido, Higuain! – Guillermo estaba a punto de explotar
- Bueno, no te enojes conmigo, amor ya está no sigas dándole vuelta al mismo tema –
- Indignación siento, exactamente eso. Ellos que pusieron toda garra, toda la fuerza en la cancha, dejaron todo y estos Alemanes … ¿te das cuenta que no saben ni festejar Pedro? … tiene sangre de pato en la venas por favor …. No tienen idea lo que significa la camiseta, la bandera –
Pedro no puede evitar largar una carcajada ante el discurso de Guillermo, y este lo mira con ganas de matarlo – no puedo creer lo que estoy escuchando, acaso ¿no eras vos el que alguna vez me dijo que no podía entender que hacían 22 tipos corriendo detrás de una pelota? ¿Qué no entendía a la gente que podía considerar al futbol una pasión? – lo increpa irónico
Guillermo no puede evitar la cara de culo que acaba de instalarse en su rostro – Andate a la mierda Pedro – le dice al fin mientras se dirige a la cocina
Pedro corre detrás tratando de simular su amplia sonrisa – por favor amor, no te enojes, no peleemos – le ruega
Guillermo se detiene, gira sobre sus talones y mira a Pedro entrecerrando sus ojos – ¡sabía que ibas a usar mis propias palabras en mi contra! – le dice aflojando la tensión que lo invade. Pedro le regala esa sonrisa con hoyuelos que deja sin argumentos a Guillermo, que lo derrite provocando un sinfín de sensaciones en su interior, todo cambia radicalmente cuando le sonríe con todo su ser reflejando el amor que siente – ya que estas tan despierto para cargarme, vigila el asadito con papas que está en el horno mientras me ducho – le encarga finalmente Guillermo
- ¿No me dejas acompañarte en la ducha? – le consulta en tono pícaro
- No chiquito, esta vez no, controla que no se queme la comida –
- Sos malo conmigo ¿eh? – le reprocha Pedro
- ¿Malo? Yo no puedo ser malo con vos pero cuando me gastas, ¡agarrate! – y le guiña un ojo mientras se aleja hacia la escalera
Guillermo llega a la habitación y sonríe para sí, busca su ropa, algo informal y casero para vestir y luego se dirige al baño. Pedro en la cocina controla el horno, busca música en su celular y trata de relajarse, da vueltas de aquí para allá sintiendo el ritmo de las canciones que lo transportan y revisa la alacena tomando una botella de malbec para esperar a Guille. Prepara dos copas y se sirve en una dejándola a mano para beber sorbos, toma el celular revisando mensajes y casilla de mail cuando nota que tiene un correo de voz, ingresa la clave y escucha, es Diego “Hola Pedro, perdón que te moleste pero necesito de tu ayuda tengo un problemita legal que me gustaría charlarlo con vos para que me asesores, si podes llamame y organizamos para vernos mañana. ¿te parece?” el tono de voz era preocupado, hace tiempo que no sabe de él, la última vez que lo vio fue cuando se esguinzó y lo acompaño hasta la casa, el día en que Guillermo lo conoció. Instintivamente dirige la vista hacia la escalera y decide llamar a Diego. Guillermo sale de la ducha, toma el perfume que le gusta a Pedro y se coloca un poco, se viste con unos jeans negros y una remera gris y baja. Cuando está acercándose a los últimos escalones, escucha a Pedro hablar entre risas – ….. sí, no te preocupes …….. claro que puedo pero decime tus horarios ……….. ajá bueno si podes temprano nos vemos en alguna confitería ……….. no, no sé donde queda, espera que busco una birome para anotar ……… decime, bien, entonces nos vemos ahí a las 10 hs ….. te mando un abrazo – y cuelga. Guillermo escuchó parte de la conversación y no le gustó para nada “esa parte” termina de bajar la escalera y se coloca delante de Pedro.
- ¿Todo bien? – le consulta despreocupado
- Sí, todo bien, ya apagué el horno para que no se pase la carne, y puse la mesa ¿queres? – le dice extendiéndole la copa de vino
- Mmmm, Malbec, está rico …. ¿hablabas con alguien? Te escuche desde la escalera – tratando de parecer relajado mientras se acerca al horno
Pedro duda, no sabe si contarle pero sería mucho peor si no lo hace – sí, era Diego, parece que tiene un problema y necesita de mi asesoramiento – espera la respuesta de Guillermo casi sin moverse
- Ajá, ¿Qué tipo de problema? – sin mirarlo mientras corta la carne para servirla
- no me explicó mucho, es complicado por teléfono así que nos encontramos mañana en una confitería para charlarlo – lo sigue con la mirada esperando alguna reacción
Guillermo apenas lo mira, lleva los platos a la mesa y Pedro lo sigue con la botella de vino en mano.
- ¿No tenes que ir a tribunales mañana? – continúa la charla
- Sí, pero voy temprano, ya tengo todos los escritos preparados y no me va a llevar tiempo – sigue observándolo, teme que este acumulando motivos para al fin explotar y comenzar una discusión
- Bien, entonces anda tranquilo, no hay mucho que hacer en el estudio así que tomate todo el tiempo que necesites – le responde al fin
Pedro lo mira extrañado, no parece ser el mismo Guillermo de siempre, ese que destila por los poros aquello que le disgusta, el que apenas puede disimular los celos que le generan otros hombres a su alrededor.
- Entonces, ¿nos vemos más tarde? En cuanto termine la reunión con Diego paso por el estudio y vamos a almorzar – le ofrece en agradecimiento
- Sí, por supuesto, andá tranquilo y almorzamos después –
El resto de la cena se desarrolla sin sobresaltos, hablan amenamente de diversos temas, sonríen, ríen y luego Pedro se encarga de limpiar todo. Guillermo siente celos pero no los evidencia, le jugaría en contra ya que omitió contarle que Matías se reunirá con él mientras Pedro se encuentre en tribunales. Ambos suben a la habitación, es tarde y tienen que madrugar pero Pedro aún duda de la actitud de Guillermo.
- Entonces, ¿no te molesta que me reúna con Diego? – le consulta tímido
 - No, cielito, para nada. Además puede ser un posible cliente ¿no?, en serio lindo está todo bien – trata de convencerlo
- Gracias amor, cuando pase a buscarte para almorzar te cuento todo con lujo de detalles –
Al día siguiente ambos desayunan temprano y se encuentran preparados para salir
- ¿Te llevo amor? – le pregunta Pedro
- No, anda tranquilo que Beto me pasa a buscar. Suerte en tribunales –
Se despiden, y Pedro marcha para entregar los escritos. Al llegar realiza todo rápidamente, en mesa de entrada le entregan un expediente que había solicitado Guillermo hace unas semanas y como termina todo antes de las 10 hs decide ir al estudio para dejárselo.
Cuando ingresa en el estudio se dirige al despacho y escucha voces, a medida que se acerca a la puerta va reconociendo la voz que acompaña a Guillermo, ese tono en particular, ese timbre, la manera de adular, y siente que el cuerpo se le tensa automáticamente. Podría reconocer esa voz donde fuera por el rechazo que le genera, Matías está ahí y puede escuchar cómo sin un gramo de pudor le lanza indirectas a Guillermo
- Y ¿Dónde está el que te cuida? –
- ¿El que me cuida? A mí no me cuida nadie, puedo cuidarme solito querido –
- Sabes de quien hablo, de tu socio, ¡qué raro que no esté por acá vigilándote! –
- Uy ¡que feo que suena eso! No necesita vigilarme porque confía en mí, si no confiáramos el uno en el otro no seguiríamos juntos –
Pedro siente una estocada en el corazón, “es muy fácil hablar de esa manera cuando ocultas información” piensa y siente un dejo de tristeza.
- ¿Sabe que estoy acá? – lo encierra con esa pregunta Matías
Guillermo lo mira entrecerrando los ojos - ¿No te parece que nos vamos de tema? Cerremos este caso de una buena vez y no nos vayamos por la tangente por favor –
- ¡Cómo te gusta evadir mis preguntas!, dale sigamos –
Pedro no quiere seguir escuchando, revolea el expediente en el primer escritorio que encuentra y sale del estudio aturdido, confundido. Sube al auto y se marcha hacia la confitería en donde ya lo espera Diego. Trata de borrar lo que escuchó pero no puede, baja del auto y llega hasta la mesa en donde lo aguardan.
- Diego, ¿Cómo estás?- lo saluda con un abrazo
- Pedro, tanto tiempo, ¿estas bien? Te noto un poco pálido –
- Sí, estoy bien, tranquilo, debo estar por agarrarme alguna gripe –
- Que bueno verte, disculpá que te haya llamado pero este tema me tiene preocupado –
- Contame por favor –
Mientras Diego le relata todo lo que le ha sucedido, Pedro no puede abstraerse de la conversación oída entre Guillermo y Matías, esas palabras le hacen eco en su mente y en su corazón.
- ¿Pedro? ¿Me escuchas? – le dice Diego
- Sí, Diego, perdoname, mira estoy un poco distraído pero hagamos algo, déjame todos los papeles que yo en el estudio lo analizo y busco la manera de encontrarle una vuelta legal y te llamo para reunirnos otra vez –
- Sí, claro, mejor andá a tu casa, estas cada vez más pálido, ¿seguro que es una gripe? –
- Sí, seguro – miente lo mejor que puede – te llamo y mil disculpas –
Se despiden y Pedro se retira, no entiende porque se siente tan mal, en realidad lo sabe, le duele que Guillermo le haya ocultado la reunión con Matías. Apenas tiene fuerzas para manejar “¿Qué me pasa?” se dice, comienza a sudar frío, los labios le tiemblan, la cabeza está a punto de estallarle, siente que se le nubla la vista pero alcanza a llegar a la casa. Al entrar se derrumba en el sofá, respirando con dificultad. Busca el celular y llama a Guillermo.
- Hola Pedro, ¿estas viniendo al estudio? –
- Guille, no sé qué me pasa, me vine a casa porque empecé a sentirme mal. Me fui de la reunión con Diego, estoy temblando y creo que tengo fiebre –
Guillermo se asusta – ¡quédate ahí, voy para allá! – y sale del estudio sin explicarle a Matías lo sucedido.
Al llegar Guillermo a la casa, entra al living y lo ve en el sofá tirado y temblando.
-¡Cielito! ¿Qué paso? ¿Por qué estas así? –
Le coloca una mano en la frente pero no tiene fiebre, lo ve muy pálido, blanco como un papel
- No sé, no entiendo, hoy estaba bien y después … - no puede seguir
- Después ¿Qué? – le pregunta intrigado Guillermo
- Nada, me voy a la cama – cuando quiere levantarse se tambalea
- Espera, déjame que te ayude o vas a bajar rodando las escaleras –
- No, yo puedo –
- Pero déjame ayudarte, ¿Qué pasa Pedro? –
- ¡Me mentiste! – le dice al fin
- ¿Mentirte? No sé de qué me hablas –
- Fui al estudio antes de las 10 y te escuché con Matías, me entregaron un expediente para vos y como un boludo fui a dejártelo –
- No te mentí cielito, solo omití contarte de la reunión –
- Ahhhhh omitiste, claro, porque como soy un cuida que anda atrás tuyo ahuyentando pelotudos entonces “omitís” contarme, ahora entiendo –
- Pero ¡cómo te voy a contar si mira cómo te pones Pedro!  Enseguida pensás cualquiera, tu mente inventa cosas y reaccionas mal –
- Yo te conté de la reunión con Diego, ¿Por qué no hiciste lo mismo? –
- Me contaste porque te pregunté sino no veía intención de tu parte de decírmelo –
- Es una venganza entonces –
- Ya estas delirando, mira mejor anda a acostarte que los celos te están nublando el pensamiento –
Pedro se siente ofendido, herido y como puede sube las escaleras para llegar a la habitación. Entra al baño y se mira al espejo pero no logra reconocerse, el miedo se apodera de él,  teme perder a Guillermo por eso reacciona así. Se moja el rostro con agua fría, desabrocha los primeros botones de su camisa pero el aire no le llega. Va a la cama y se recuesta quitándose como puede los zapatos “me va a dejar” empieza a susurrar “me va a dejar”
- Nunca te voy a dejar si de mí depende – escucha decir a Guillermo que se le acerca lentamente
- No estés conmigo por lástima, no fuiste capaz de decirme de esa reunión y Matías se dio cuenta –
Guillermo se sienta a su lado y lo atrae – yo estoy con vos porque te amo, y Matías también sabe eso pero le gusta molestar –
Guillermo ve tan vulnerable a Pedro, tan indefenso, sintiendo unos celos devastadores que llegan a enfermarlo y solo puede sentir que se desarma de amor por él. Lo mira con gran dulzura recorriendo con sus ojos ese rostro angelical, con sus dedos acaricia el ceño fruncido de Pedro para suavizarlo y sigue demarcando cada rasgo de su fisonomía. Acaricia su cabello masajeándole la cabeza al tiempo que Pedro vigila cada movimiento de Guillermo, observa como sus labios se acercan para depositar dulces besos en cada rincón de sus mejillas, de su sien, de su frente. Pedro se entrega sintiendo que recupera las fuerzas, disfruta de cada caricia dejándose llevar y Guillermo continúa mimándolo con sus manos y sus labios. Lentamente se mueve hacia su cuello besándolo, juega con sus labios marcando con su respiración cada espacio, Pedro cierra los ojos y se pierde en ese contacto. Guillermo lo abraza sintiendo que se consumen con el roce de sus ropas, el calor se eleva, la respiración se entrecorta pero hoy no es el deseo el que manda sino la ternura, la necesidad de redescubrirse y de amarse sin poseerse. Luego toma su mentón para besar esos labios carnosos con cuidado, con devoción, con delicadeza, hoy los urge la sensibilidad.
- Te amo Pedro –
- Te amo Guille -



                                                           FIN

10 comentarios:

  1. Precioso JUliana, ese ataque de pánico por temor al abandono, preciosa tu pluma y este Graziani que terminó fans de la selección y del Pipa lo más. Gracias amiga. Besote.

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  2. Me encantan las historias con un poco de celos !!! La inclusion del mundial y guille siguiendo los partidos me pareció muy buena idea. Te agradezco lo disfrute mucho! Silvia Bell

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  3. Me encantó muy bellos verlos con los celos a flor de piel, pobre Pedro que no los puede controlar pero llega su Guille para salvarlo y demostrarle su incondicional y absoluto

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  4. Super dulce Juli, una belleza lleno de ternura de amor☺ Gracias amiga.

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  5. Juliana me encanto....todas tus historias de celos me fascinan! jaja es que los amo celosos.....lo que mas me llama la atencion es como captaste las personalidades de ambos pero especialmente la de Guille....esa parte donde disimuladamente pregunta sobre la Reunion con Diego....te juro que lo vi haciendo cada gesto...tomandose su tiempo....meticuloso....analitico....inteligentey finalmente habiendo evaluado lo q le conviene haciendo creer a Pedro q esta todo bien y el dulce y Bello Pedro cayendo en la trampa Graziani....lastima que a Guille la suerte no lo favorece y sacate...descubierto...jaja ME ENCANTA como escribis Juliana...Gracias!! Silvana (barby)

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  6. amo tus historias y espero mucho mas de ellas un beso grande mararosas

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  7. ME-MA-TA celos...gracias y mas gracias...escribis precioso, por fa no tardes tanto para el proximo!

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  8. M gusta muchisimos celos!! Es genial!! Gracias!!

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  9. Juli amiga estoy definitivamente perdida por esta saga jamas me cansare de leerte ,enormes gracias por tu dedicacion y tu tiempo para hacernos tan felicescon estos deliciosos capItulos Pedro celoso ez mi mas absoluta perdicion sos inconmensurableeeeeeee,,,,,quierote ...majo

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  10. Juli, me encantó!! Los celos a veces llegan a enfermar a nuestro Pedro, pero ahi esta Guille para curarlo con el mejor remedio: El amor. Sos una genia escribiendo. Un beso gigante

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