Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 5 de abril de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 6 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN - CAPÍTULO 6




Él no posee el privilegio de una computadora, pero la suerte se ha inclinado de su lado por una vez.  Un nuevo amigo, un presidiario con influencias. Alguien con lujos inimaginables para el común de los reos. Televisión, computadora y un cuchitril que podría definirse como decente.  Además, con dinero se consiguen beneficios extras, como por ejemplo una contraseña de wifi clandestina.  En todo el tiempo que lleva ahí no ha podido establecer una relación de compañerismo con nadie.  Todo es hostilidad, su pasado como fiscal no ayuda a que le tomen simpatía.  Pero este hombre que llegó recientemente es alguien como él.  Un juez al que acusaron de matar a la mujer.  Encontró en el preso despreciado por todos un confidente al que contarle sus vicisitudes. Alguien que le otorgue además, un informe detallado del panorama que le espera.  Una cosa es impartir justicia desde un tribunal y mandar gentuza a la cárcel y otra es estar allí, en el campo de batalla.  No conoce las reglas.  La única que hasta el momento ha aprendido sin que nadie le enseñe es que no hay nada que no se pueda negociar con plata entre esas paredes. Gracias a éso, el ex fiscal puede darse el lujo de visitarlo en su celda.
-¿Cómo se escribe el apellido de tu hermano? -le pregunta mientras tipea en su portátil.
-Graziani, con una zeta.  Era abogado en San Martín.
-Si, acá está. Hay una noticia vieja que habla de su desaparición en el 2014, algo de facebook y más recientemente, una nueva nota.  Tiene fecha de diciembre del año pasado.
-¿Qué dice? ¿Le hicieron un homenaje a un año de su muerte?
-No… todo lo contrario -se da vuelta y lo mira-. Acá dice que volvió a ejercer… es una página de la municipalidad de su ciudad.  ¿No te enteraste que regresó del mundo de los muertos?
Miguel se queda petrificado.  -No puede ser, dejame ver.
Se acerca y lee la nota.  “El abogado Guillermo Graziani, desaparecido en circunstancias misteriosas hace un año, retorna a su actividad laboral…”.
“Mierda. Recontra mierda.  No puede ser”Se pasea nervioso por la celda.  El muy hijo de puta no se murió.  Se da cuenta que a partir de ahora la comida le va a saber más a cagada de rata que nunca.  Que su celda le va a parecer más opresiva.  Que cada estocada sexual que no logre eludir le va a resultar más que nunca una venganza de ese puto de su hermano.
Algo tiene que hacer.  Ya no podrá dormir desgranando su nombre como las cuentas de un rosario.  Las piezas del ajedrez volvieron a su lugar en el tablero, y él está más que nunca predispuesto a jugar.  Sólo que esta vez ganará la partida.
Marcos se asoma al despacho.  -¿Quién viene a la reunión en la financiera?
-¿No venían ellos para acá? -le pregunta Guillermo.
-No, quedamos en ir nosotros.  Es ahora a las cuatro. ¿Entonces?
-Andá con Gaby.  Nosotros dos tenemos que ocuparnos de un caso, la firma del boleto nos llevó toda la mañana. Si querés preguntale a Matías si los puede acompañar.
-No, él no porque está esperando unos clientes.  Bueno, nos vemos.
-Guille… -le dice Pedro- si llegamos a firmar contrato con esa gente nos vamos a ver apretados.  Tienen muchos clientes y muchos deudores.
-No te preocupes.  Si no damos a basto contratamos más gente.  Conozco algunos egresados de derecho que podrían sernos útiles.
-¿Ah, si?  Bueno, con que sean estudiantes y no profesores… -Pedro lo dice bajito y sin levantar la vista del documento que está leyendo.
Guillermo lo mira y decide pasarlo por alto.  Mejor no acercar el encendedor a la pérdida de gas, Pedro tiene permanentemente una fuga con el tema de los celos.  Escoge de táctica cambiar a un tema más agradable.  -Y… ¿estás contento con la casa que compramos?
Ahora sí levanta la cabeza y lo mira con los ojos animados.  -Me gusta.  Tiene todo lo que necesitamos.  Hay un solo detalle, sin embargo…
-Ya sé.  Necesita varias refacciones. No importa, conozco un albañil que es muy bueno, es el que va a hacer las reformas acá en el estudio. 
-No Guille, eso es lógico.  Lo que me parece es que tiene demasiado parque, la pileta es chiquita pero igual requiere dedicación. Nosotros no vamos a estar nunca.
-Los fines de semana vamos a tener tiempo de ocuparnos. Y con respecto a la pileta, contratamos a alguien entendido que se ocupe de mantenerla en condiciones.  ¿No viste la parrilla lo que es?  Creo que esa es una de las cosas que más me enamoró.
-Creo que sí está un poco lejos. Y ahora que no manejo... 
-Está casi a la misma distancia que mi casa, Pedro, no es tanto.  Por acá el barrio no es tan bueno.  Allá hay más seguridad. Epa… chiquitín, ¿no era yo el indeciso? ¿Qué pasa, te arrepentiste?
-No mi amor, cómo se te ocurre.  No me hagas caso, es que últimamente estoy un poco contradictorio.  Son muchos cambios. Cambios hermosos, por supuesto.
Se miran un momento y por ambos cruza el mismo pensamiento.  Se ven compartiendo esa nueva vida con la que sueñan, se imaginan ya en esa casa disfrutando la dulce rutina de estar juntos de una forma en que nunca estuvieron antes. Casados. Qué palabra tan extrañamente plena, profunda. Una palabra que adquiere para ellos otro significado que no conocían.
Pedro vacila indeciso ante algo que quisiera esquivar. Pero que le resulta imposible dadas las circunstancias.  -Guille, estuve pensando, después de lo que hablamos anoche… yo debería hablar con Camila.  Iniciar los trámites de divorcio.
Guillermo se siente incómodo, de pronto un calor le sube por el rostro.  Sin la ayuda del alcohol y en ese ámbito laboral, recordar las palabras de la noche anterior lo hacen avergonzar.  No está arrepentido de haberlas dicho, pero lo hace sentir un poco fuera de lugar.  Toma una lapicera y comienza a subrayar un escrito.  -Ah… sí, claro.  Me parece bien.
Pedro lo mira y se sonríe.  “Siempre el mismo este hombre… tira la piedra y esconde la mano”.   -¿Te parece bien o querés que me divorcie? -lo azuza.
-¡Sí, Pedrito, quiero! ¿Estás conforme? -lo mira por encima de los lentes-. ¿Satisface tu hambre de verme muerto por vos?
-Un poco.  Ya sabés que el resto lo tenés que demostrar en la cama.  O acá en el escritorio… -se complace al recordar.
-No sea atrevido, doctor.  Estamos en horario laboral.
-Bueno, entonces hablamos de eso después de las siete, cuando se vayan todos.
Guillermo no puede evitar reir.  -Pedro! ¡Te estás poniendo difícil! Soy un hombre grande, no puedo hacer locuras todo el tiempo, y ya sabés… el médico no aprueba ciertas cosas.  Me tenés que cuidar.
-Te voy a cuidar mucho, mi vida.  Lo cortés no quita lo valiente, como decía mi abuelita.
-Trabajemos… o mañana en el Juzgado nos van a pasar por encima.
-Una última cosa… con respecto a lo que estábamos hablando, ¿Vos pensás que Camila va a aceptar el divorcio? ¿Que no va a poner piedras en el camino?
-Si las pone las pateamos.  No necesitás su consentimiento, Pedro.  Y si protesta recordale que se quedó con todo lo que tenían.  El departamento, el auto, la plata en el banco.  No tiene por qué molestarse.
-Ya sé…  ¿Te parece que se habrá enterado? ¿De vos? Ojalá que no, pero algún día lo va a hacer.  Si pensarte muerto y tener miedo de ser acusada la mantuvo lejos… no sé que hará si descubre que no fue así.
-No te preocupes, no va a intentar nada más.  Creo que tuvo su merecido.  Pasó mucho tiempo, las heridas se van cerrando.  Ya debe estar con otra persona, es joven y bonita. 
-Si… espero que sea así.  Dios te oiga.
Ya es la tercera vez en el transcurso de la semana que llaman de la cárcel.  La grabación que anuncia que la llamada proviene de un establecimiento penitenciario aborta toda posibilidad de seguir escuchando, pero aún así cumple su cometido.  Asustar.  Romper la calma que tanto les ha costado conseguir. Fabián atendió la primera llamada.  No quiso decir nada para no provocar un temor injustificado en su familia.  Sabe que su tío está a la sombra y por mucho tiempo.  La segunda vez fue su mujer.  A pesar de haber cortado inmediatamente, le quedó un nerviosismo que apenas pudo disimular.  No quiso preocupar a su marido.  La tercera ocurrió por la tarde, en momentos en que Ana terminaba de dormir a su nieto.  Escuchó el timbre del teléfono y se levantó a atender.  La grabación la dejó clavada al teléfono, incapaz de cortar.  Se quedó escuchando. De fondo se sentía un rumor lejano, como de voces. 
-¿Quién habla? ¿Quién es? Está hablando con la comisaría de la mujer…
Una risotada le paralizó la sangre.  “Es él, Dios mío.  Ésto no va a acabar más”.
-¿Sos vos…? ¿Cómo te atrevés?
-Lo que menos me esperaba es encontrarte ahí… Pensé que te habían pegado una buena patada en el culo, pero caés parada como los gatos.
-¿Y vos?  ¿Tan aburrido estás que llamás a donde nadie te quiere?
-Si, la verdad que un poco aburrido estoy.  Y, tengo mucho tiempo libre.  “Perpetuamente” aburrido voy a estar… así que me preocupo por la única familia que tengo.
-¿Preocuparte? De lo que tendrías que preocuparte es de que te vea un psiquiatra, Miguel.  No entiendo cómo terminaste ahí.  En un manicomio tendrías que estar.
-Están todos abarrotados, Anita.  Pero no te creas, acá hay muchos locos, no soy el único.  ¿Y cómo andan todos? ¿Mi hermanito? Me enteré que está vivito y coleando.  No sabés la alegría que me dio.  Por éso llamo.
-¿Qué es lo que buscás? 
-Saber, nada más… todo este tiempo en la cárcel hablando de mi pobre hermano muerto y resulta que estaba más vivo que yo.  ¿Se tomó vacaciones? Seguramente estaba muy estresado, después de todo lo que pasó.  La muerte del putito del novio… eso lo liquidó bastante, no?
-Cómo disfrutás, Miguel… Qué basura que sos.  Para que sepas, no sólo Guillermo no estaba muerto.  Pedro Beggio tampoco.  Qué pena para vos.
El silencio que se alarga del otro lado de la línea le demuestra que dio en el blanco.  Justo en el medio del pecho. Allí donde su cuñado no tiene corazón sino un bloque de cemento.
-¿Qué decis, pedazo de idiota? Ese está más muerto que Yabrán, dejame de joder.
-Para tu información…, -Ana respira hondo y se deleita- Pedro está vivo, y además, con Guillermo. Todo el tiempo que creíste muerto a tu hermano, en realidad estaba con él, en Brasil.  Pasándola muy mal.  Como vos.
-¿No podías inventar una mentira peor, no? No tengo mucho crédito, Ana.  Contame otra novela más creíble la próxima vez.  Voy a cortar.  Mandale saludos a mi hermanito.
Cuelga el auricular.  La furia que siente compite con la incredulidad.  No puede ser cierto, pero… Decide que tiene que investigar.  Si esa catástrofe llegase a ser cierta, su hermano no sabe la que se le viene encima.  Beggio y él no pueden ser felices, no después de todo lo que hizo para destruirlos, no después de haber conseguido que lo dejen encerrado de por vida. 
Pedro marca el número de teléfono particular que José le pasó a Guillermo.  Lo atiende una contestadora con un mensaje grabado por Camila.  Corta.  No puede dejarle nada dicho, perdería fuerza.  Tiene que hablar directamente, tomarla por sorpresa.  No confía en ella después de lo que hizo.  Sigue pensando que es una persona inestable y peligrosa, y teme por Guillermo.  Nunca terminó de creerse el cuentito aquel de que se había enamorado, que estaba arrepentida, piensa que sólo lo dijo para zafar. Tal vez lo mejor sería viajar a Uruguay y hablar personalmente, enfrentarla cara a cara. Guillermo lo encuentra con el teléfono en la mano, pensativo.  -¿Pasa algo, cielito?
-La llamé pero tiene puesto el contestador. ¿Te parece que hablar por teléfono con ella estaría bien? ¿No sería más seguro ir y hacerlo directamente? 
Guillermo se siente ridículo al imaginar a Camila empuñando un arma y disparándole a Pedro.  Esa escena nunca sucedió.  Pero sí fue capaz de herirlo a él, de clavarle ese puñal y dejarlo tirado esperando que muriera.  No es confiable, su equilibrio interior es como un pozo con arenas movedizas.  Un paso en falso y esa mujer puede volver a hacer de las suyas.  No debe permitir que Pedro la vea solo, bajo ninguna circunstancia.
-Si llegás a ir a verla yo voy con vos.
-Tenés miedo, no?  No sé… preferiría que no te vea.  Lo voy a pensar un poco.  Después vemos.
Suena el celular de Guillermo.  Cuando mira la pantalla decide irse a hablar a otra parte.  Sale al patio y atiende.
-Hola, Juan, cómo andás…
-Bien Guille, quería saber cómo anda todo. Me quedé preocupado con lo que me contaste el otro día. ¿Te llamó?
-Si, Juancito… Pedro y yo nos arreglamos.  Y hoy firmamos el boleto de la casa.
-¡Qué buenas noticias, Guille! Por fin las cosas se van encauzando… ¿Y vos cómo te sentís? Me refiero a físicamente, claro.  
-Bien, estoy tranquilo, tomo mis pastillitas… todo perfecto.
-Eso espero.  ¿Te hiciste el eco-doppler?
Bueno, ahí lo cazó por fin.  Titubea entre mentir y decir la verdad. Se decide por lo primero. Juan es incansable a la hora de perseguirlo si lo ve descuidado.
-Si.  La semana que viene tengo que ir a buscar el resultado.
-Hablaste con Pedro de lo tuyo, no?
-Si, bueno… un poco.  No mucho, yo…
-¿Todavía no blanqueaste la situación? Guille, ¿qué esperás? Se va a enojar si te tomás tanto tiempo.  Ponete en su lugar. Es tu pareja, tiene que conocer la verdad mejor que nadie. 
-Mirá Juan… lo hablamos en otro momento.  No son cosas para charlar por acá, te parece?
-Disculpame Guille, no te demoro más  -se siente un poco invasivo pero tiene que agradecer que  no lo haya mandado a la mierda.  A veces suceden pequeños milagros-. Avisame cuando se manden un asadito para festejar lo de la casa, eh?  No me dejen afuera.
-Por supuesto, querido… yo te aviso. Y también lo voy a invitar a Gerardo, así lo conocemos.  Gracias por preocuparte.  Chau, un beso.
Corta y busca el teléfono de la clínica.  Consigue un turno para dentro de tres días.  Se le había pasado completamente por alto. Son muchas cosas las que tiene en mente y le cuesta un poco retomar el ritmo de la rutina. 
Pedro se acerca por detrás.  -¿Hablabas con José, no? Por eso te viniste acá. 
-No.  Y si fuera así… ¿sería un problema?
-No, mi amor.  Está todo bien.  Disculpame.  Me propuse no molestarte más.  Pero no me gusta que para hablar con alguien te ocultes de mí.
-Me vine acá para no desconcentrarte en tu trabajo.  Era Juan.  ¿Con él tampoco hay problemas? -le pregunta con ironía.
-No, menos. Sé que lo tuyo con él fue hace muchos años… y el que está con vos ahora soy yo.  Y el que se va a casar, además.  Como para que me queden dudas… -se acerca y le da un beso en la comisura de la boca.
-Todavía no puedo creer… lo que nos está pasando. Me siento en un estado de asombro permanente  -reflexiona Guillermo.
-Creelo.  Y no te sientas inseguro nunca más.  Yo estoy muy feliz y así va a seguir siendo.  Todo lo que necesito en mi vida es estar a tu lado.
Guillermo le acaricia la mejilla y le pide que sigan trabajando. 
Miguel termina de comer un aberrante flan con gusto a nada que parece un témpano flotante en una laguna de caramelo aguado.  Piensa que la comida que les dan a los enfermos debe saber a gloria al lado de la que le sirven a los reclusos.   El juez se le acerca y se sienta al lado suyo. 
-Me llegó el mail que estabas esperando.
-¿Y, qué dice? Despacito, por favor que no quiero que me caiga mal el pasticho que comí.
-Treinta mil por cada uno. 
-Decime que son pesos.
-¿Me estás cargando? Si la negociamos un poco a lo mejor te lo bajan a cincuenta y cinco, tal vez cincuenta mil.  Dólares, por supuesto. Pero no sé, nunca traté con esta gente.
-¿Vos decís que son confiables?  ¿Tenés referencias?
-Si, claro. Me pasaron el curriculum… con carta de recomendación y todo.  Decime... ¿vos como fiscal eras así de boludo?
-No te enojes, Mario. Es que no tengo tanto contacto con el hampa como vos.  Soy nuevito en ésto.
-Por eso estás acá.  Por mandarte solo. 
-Claro, porque vos me hablás desde la calle, no?
-No te hagás el piola. Lo mío es temporario, tengo contactos poderosos. En cambio vos, si no te ayudo yo, vas a tener que ir a pedirle al gauchito Gil. 
-Está bien, era un chiste.  Yo tengo esa plata.  Lo que necesito es estar seguro de que va a ser bien invertida.  Que no me van a cagar.
-Son confiables, quedate tranquilo.  Trabajan con la mafia colombiana.  Donde ponen el ojo ponen la bala.  Cien por cien eficaces. 
-¿Y para qué importamos mafia si acá tenemos de sobra?
-La nuestra no es tan profesional.  ¿Querés un trabajo impecable o te arriesgás a que hagan una chapuceada?
-Bueno. Contestales que acepto.  Fijate si se puede bajar la cifra, nada más. 
-La diferencia me la quedo yo, no laburo gratis.
Miguel lo mira con recelo pero después de pensarlo un poco se convence que no tiene mucho para negociar.  -Está bien, me parece justo.  Averiguá lo más que puedas.
-El que me tiene que dar los datos sos vos, Miguelito.  Todo lo que puedas aportar.  Ubicación, horarios, fotos.  Los tipos estos no quieren perder tiempo.  Les das la mezcla preparada y ellos te cocinan la torta. Su metodología es así, vienen, se ocupan, y en veinticuatro horas a lo sumo se rajan.
-Pero… yo no quiero que sea así.
-¿A qué te referís? Dijiste que los querías reventar.
-Si, por supuesto.  Pero no de forma rápida.  Los quiero hacer sufrir.  Si no, no tiene gracia.
-¿Y de qué manera? Yo te averigüé por algo express.  No va a ser el mismo precio.
-Estuve pensando en algunas posibilidades, pero aún no me decido.  Haceme la gauchada y preguntale si se puede estirar un poco el sufrimiento, no hacerlo tan indoloro. A ver qué te dicen.
-Está bien, te aviso cuando me contesten.  Che, mañana empiezo el taller de escritura.  ¿Vos te anotaste?
-¿Un juez en un taller para analfabetos? Ni en pedo te acompaño en ésa.  Prefiero contar cucarachas en mi celda.  Yo estoy yendo a las reuniones de los evangelistas.  Tal vez consiga que me cambien a ese pabellón.  Es mucho más seguro. 
-Si, me imagino.  En vez de empalarte te van a crucificar.
La ansiedad de la espera le carcome el cerebro como una termita un pedazo de madera.  Si bien la compañía del juez le ha traído de privilegio que no lo molesten tanto, aún tiene algunos encontronazos esporádicos con ciertos compañeros que le demuestran una antipatía manifiesta.  Uno de ellos es un preso que él mismo acusó como fiscal.  No le saca la vista de encima nunca.  Allí donde va se topa con el seguimiento silencioso.  Como una mosquita inofensiva zumbándola al oído y causándole una molestia permanente.   Esta vez se lo cruza camino al patio.  El reo le clava la mirada y se da vuelta para seguir su trayectoria.  Casi juraría que siente el peso de esa mirada. 
“El fiscal.  La espina que le inflama la epidermis de su sucia existencia.  Más de veinte años a la sombra por su culpa, por su ensañamiento insidioso.  No ha olvidado su cara, su voz impregnada de despectiva ironía.  Todos caen en el mismo pozo. Se regocija pensando en el día que podrá desquitar por fin su odio”. 
Miguel sigue su camino e intenta no acusar el impacto de esa vigilancia.  De a poco ha ido desarollando la capacidad de ignorar.  Busca a su compinche en el patio y lo encuentra jugando un partido de scrabble con otro preso.
-Mario… ¿tuviste noticias de tu tía?  Estoy esperando ese medicamento como el agua.
-Tranquilo, Miguelito.  De hoy seguro que no pasa.  Eh… mierda.  ¿Qué palabra es jaculatoria?  Me suena a paja.
-No, jefe.  Es una oración que decimos los cristianos… peor las suyas que solo las entienden los letrados.  No sea tramposo.
-Prefiero ser letrado que chupavelas.  Decime, Miguel… -le dice mientras busca entre sus fichas alguna maldita vocal- vos estás seguro que tenés para pagar los remedios, no? Mirá que mi tía no está para andar haciendo beneficencia.
-Ya te dije que sí… Tengo mis ahorros. Disponibilidad inmediata.  Sé buenito… andá y fijate si ya te contestó.
El juez encuentra la excusa para interrumpir una partida que le resulta soporífera.  No se puede jugar con ignorantes.  Y menos si son religiosos, que son los peores. Se levanta y lo lleva a Miguel aparte.  -Mirá que con estas bestias no te podés hacer el vivo.  Si los hacés venir y montar una logística es mejor que tengas asegurada la guita con mucha anticipación. 
-Te dije que sí, Mario.  La plata está bien segura y a mano. Oiste hablar de cuentas numeradas, me imagino. 
-Bueno.  Decime… tengo una curiosidad.  ¿Por qué le tenés tanto odio a tu hermano?
-Ya te lo conté.  Por lo que le hizo a mi hijo.
-No, el discursito oficial no, quiero saber la verdad.  Si fuera por eso ya lo hubieras reventado hace rato.
Miguel inspira hondo.  Le produce una profunda aversión remover en los escombros del pasado.  En cosas que le traen tanto dolor.
-Tengo una larga lista de motivos. Lo odio por haberme desplazado en el amor de mi madre. Cuando ella se casó con el papá de Guillermo era muy amorosa conmigo… Con el tiempo fue cambiando, siempre se ponía de su lado.   Él siempre fue el hijo perfecto, el que cumplía con todos los requisitos. Me cansé de escuchar “él es el hermano de Graziani”.  Y de ver que todos los esfuerzos que hice por igualarlo no dieron resultado. Mi ex mujer no paraba de decir que ojalá Guillermo se hubiera fijado en ella.  Hasta mi hijo recurría a él porque no confiaba en mí. Todos una manga de hijos de puta.   Guillermo siempre disfrutó de éso.  Se sentía el elegido.  Me miraba con superioridad.  Lo odio y lo voy a odiar hasta el día que me muera.  Y por último, como si todo eso fuera poco, lo odio por puto.  Porque son la lacra de este mundo.
-Hay que reconocerte una cosa, Miguel.  La tenés clarísima. ¿Hiciste terapia?
-No hizo falta.  Ese sorete se encargó toda la vida de refregarme sus logros en la cara.  Ni que hubiera sido ciego para no darme cuenta.  Encima ahora se da el lujo de comerse un pendejo y lucirse con él.  Tengo que parar ésto.  Ya demasiado sufrimiento es estar acá encerrado en este chiquero rodeado de malvivientes.  Me merezco una victoria.  Una sola. 
-Un poco te entiendo… Bueno, te aviso en cuanto sepa algo.  Mientras tanto, quedate piola.  No hables con nadie, eh.  Mirá que no quiero que se me complique la cosa. 
Se separan y cada uno se va por su lado.  Detrás de la columna en la que estaban apoyados otro preso fumaba un cigarrillo.  Tira el filtro al suelo y se aleja de ahí.  “Sabía que algún día te iba a agarrar en algo, pedazo de mierda.  Olvidate de salir de acá.  O de que te cambien a un pabellón mejor”.   Para la hora de la cena, ya tiene claro en su mente lo que tiene que hacer. 
Viernes, por fin.  Pedro siente que esa semana duró cuatro.  Ya empieza a fantasear con el descanso de la semana Santa que se aproxima.  Quiere pedirle a Guillermo que se tomen esos días y se vayan lejos pero tiene miedo que le diga que prefiere quedarse a adelantar trabajo en el estudio.  Lo cree muy capaz, le parece escuchar su contestación: “Ya tuve un año de descanso, Pedro.  Hay que trabajar”.  Tal vez tenga que secuestrarlo y llevarlo a la fuerza.  Ya se verá, piensa y sonríe encantado ante la idea de pasar unos días los dos solos.  Solo tiene que decidir el lugar, sabe que a Guillermo tanto el campo como la playa no lo van a seducir así que tendrá que elaborar un plan de acción que no le dé ocasión de resistirse. Lo mejor va a ser pasar por la agencia de viajes y decidir allí mismo y sin consultarle.  Gabriela lo detiene antes de que entre al despacho. 
-Me acaba de llamar una mujer.  Dice que quiere venir a hablar con Guillermo por un caso de una sucesión… avisale que en un rato está acá. 
Entra al despacho y lo encuentra concentrado en la observación de un plano desplegado sobre el escritorio.  Un hombre está sentado mirando el plano con él.
-Pedro, fijate… ¿No te parece que si tiramos abajo esta pared y unimos estos dos ambientes quedaría más luminoso el comedor? Y acá podemos cambiar esta ventana y poner una ventana balcón que dé al jardín. No… mejor no.  Es más insegura.  ¿No te gustaría una isla central en la cocina?  Espacio hay.
-Me parece piola, pero me gustaría irme a vivir este año.  Fijate lo que sea esencial, para empezar.
-Todo, Pedro.  Prefiero hacerlo ahora y no tener que aguantar después que estén trabajando mientras vivimos ahí -mira al hombre que está sentado-. ¿No es cierto, Oscar? A ustedes les debe molestar también no poder trabajar en libertad.
-Si, doctor.  Si usted quiere puedo contratar más ayudantes y tardaríamos menos tiempo, pero se encarece un poquito más.
-Hagamos una cosa.  Lo hablo con Pedro y lo llamo.
Cuando se quedan solos le avisa de la mujer que viene a verlo.
-Tenía que salir justo… -mira la hora-.  Bueno, no importa.  Si no es muy largo la atiendo y me voy. 
-¿No te puedo dar una mano? ¿A dónde te ibas?
-Tengo que hacerme un estudio.  ¿No te dije? Una ecografía, de control.
-Pero Guille… éso es más importante que todo.  Andá que yo la atiendo.
-No, es temprano, tengo tiempo.  No te preocupes.
Va a preguntarle qué tipo  de control es cuando golpean la puerta.  Abre y se encuentra con una mujer mayor que pregunta por el doctor Graziani.
-Me presento, doctor.  Yo vengo por recomendación de una amiga que usted atendió una vez.  Me dijo que es el mejor abogado que puedo contratar.   Soy Ernestina Vargas, viuda de Bianchi. 
Guillermo le da la mano.  -Encantado, señora, para servirle.  Él es el doctor Pedro Beggio, socio mío.  Tome asiento por favor.
-A usted creo que también lo oí nombrar… me parece.
-¿Cómo es el nombre de su amiga?
-Juana Fernández. ¿La recuerda? Fue hace unos años, después que enviudó.
-No… lamentablemente.  Digame en qué la puedo ayudar.
La mujer tiene dificultad para sentarse y Pedro se apura a darle la mano para ayudarla.
-Gracias, joven, muy amable.  Veo que usted también tiene problemas, ¿sufrió una fractura?
-Si, algo así -dice Pedro y se sienta en el silloncito junto a ella.
-Nadie está exento… Bueno, doctor, lo que me trae por aquí es bien sencillo, aunque molesto.  Hace un año enviudé y mis hijos me están pidiendo desde entonces que venda la propiedad y les dé su parte.  Yo no quiero, pero tampoco quiero tener conflicto con ellos.  Son dos hijos, y uno más cabeza dura que el otro. 
-¿Qué propiedad es, una casa?
-No, bueno en realidad es una estancia.  Mi esposo la compró cuando era joven y fundó un haras muy importante.  Caballos de carrera.  Es en Saladillo.  Pero ahora mis hijos no quieren hacerse cargo, uno es médico y el otro ingeniero y no viven ahí.  Lo suyo no es la cría de caballos.
-¿Y qué puedo hacer por usted?
-Quisiera que usted los convenza de no vender, doctor, si fuera posible.  Y si no es así, bueno… que nos asesore para ver cómo hacemos para los trámites de la venta y la sucesión.
-Bueno, dígales que vengan a verme.  Lo ideal es hablar con los tres juntos. 
-Pero éso es lo complicado.  Ellos viven en el exterior, ahora no están.  Vendrán a visitarme para Semana Santa.  Yo lo que deseaba es ver si se podía… que usted viniera a mi casa y se entrevistara con ellos.
-¿A Saladillo? -Guillermo abre la notebook-.   A ver… 184 kilómetros desde la Capital. ¿Usted está cerca de la ciudad o más en el campo?
-A seis kilómetros, doctor.  Pero si viaja en micro yo le puedo mandar mi chofer para que lo busque.
-Está bien.  Ahora vamos a hablar de honorarios. 
La mujer no lo deja continuar.  -Por eso no se haga problema.  Yo le traje un adelanto para los gastos que va a tener -saca un fajo de billetes de la cartera-. ¿Con cinco mil pesos le alcanza para empezar?  Cuando nos visite usted me dice sus honorarios y tenga por seguro que no habrá ningún problema.  Mi caja fuerte está llenita  -se ríe la anciana.
Guillermo lo mira a Pedro y hace que se sonría.  Si todos los clientes fueran así de fáciles, piensan.  -Está muy bien, señora de Bianchi.  Le voy a dar mi tarjeta, usted me llama en los próximos días y me deja dicho el día que quiere que vaya. Si es en Semana Santa mucho mejor, porque en el estudio no trabajamos y puedo ausentarme.
-Podemos arreglar ya mismo.  El jueves por la mañana.  El micro de Buenos Aires llega a la una de la tarde a la terminal.  Yo le mando mi chofer a esperarlo.  Y usted, joven, ¿también va a venir?  Si no fuera por su problema le ofrecería montar nuestros caballos…
-Qué más quisiera, señora, pero me es imposible.  Le agradezco.  Veré si el doctor Graziani me invita a acompañarlo… -lo mira a Guillermo de reojo y le guiña el ojo.
-Si ustedes quieren, tengo habitaciones de sobra en la estancia.  Podrían quedarse y descansar.  El lugar es muy bonito.  Mi pobre esposo amaba esa tierra…
Guillermo la acompaña hasta la puerta del estudio mientras la mujer no deja de elogiar las virtudes del difunto marido.  Cuando vuelve al despacho Pedro larga la carcajada.
-Nos sirvió en bandeja la escapada que estaba soñando para los dos, mi amor.  Un fin de semana largo en el campo. Y gratis.
-Si no fuera porque odio el campo estaría tan contento como vos.
Pedro se acerca y lo agarra de la cintura.  -Mmm te asustan los bichitos, ¿no? No te preocupes, yo te los voy a espantar todos. Estoy acostumbrado a espantarte bichitos cargosos…
Guillermo se ríe y trata de soltarse.  -Dejá de joder Pedro con ese tema.  Ya me voy.
-¿No querés que te acompañe?  No me gusta que vayas solito.
-No hace falta, amor.  Seguí trabajando, vuelvo enseguida. 
Cuando llega a la clínica la secretaria le dice que su turno era el último y que el doctor no pudo esperarlo. 
-Pero me retrasé quince minutos -se lamenta.
-Lo siento, puedo darle otro turno -revisa en la computadora-.  Hay un turno cancelado el próximo jueves a las tres de la tarde.  ¿Lo toma?
-Si, está bien.
No se da cuenta que es justo el jueves Santo hasta que llega al estudio y Pedro se lo recuerda.  -¿Pero no íbamos a ir a Saladillo ese día?
-Qué macana… y ahora me doy cuenta que no me dejó su teléfono la viuda. ¿Cancelo el turno?
-Ni se te ocurra, Guille -Pedro se pone a pensar-.  Podemos hacer una cosa… Yo viajo primero para no dejar plantado al chofer.  Vos te tomás otro micro.  A ver, fijate por internet.  Tiene que haber varios horarios.
Guillermo busca y encuentra una sola empresa de transporte. -Sí, hay uno a las cinco de la tarde y otro a las ocho y media.  Pero con el segundo llegaría a la medianoche.  Queda bastante descolgado.  Tendría que tratar de alcanzar el primero.  Si Beto me lleva a hacer el recorrido creo que no habría problema.
Cierra la computadora y lo mira.  -¿No es mucho quilombo? Mejor cancelo el turno.
-No.  Recién te van a dar para la otra semana como mínimo. Hacemos así, no seas tan hinchapelota.  Yo me adelanto y voy charlando con ellos. 
-Bueno.  Y con todo esto ya me dio hambre.  Pidamos algo para comer.
El juez abre el correo electrónico y le lee el mensaje.  “Contacto positivo.  Jueves 24. 13hs. Terminal Saladillo.  Depositen.”  Tiene un archivo adjunto con el número de la cuenta.  Miguel casi salta de alegría. 
-No lo puedo creer, no lo puedo creer.  ¡Por fin!
-Bajá un cambio, Miguel.  Todavía queda por ver lo otro.  Esa extra que te va a salir tan cara como ésto.  Aún no me contestaron.
-Pero dalo por seguro, Mario.  Por plata baila el mono.  No voy a poder aguantar estos días que faltan.  Te juro que me explota el corazón de la alegría.
-Y ahora a lo importante.  Sentate acá conmigo y guiame para entrar a tu cuenta.

CONTINUARÁ  
***

21 comentarios:

  1. Ayyyyy Dios! Desde que llegó la anciana al estudio sabía que iba a pasar algo malo, tenía la corazonada... Y Pedrito va directo a la trampa! Me duele el corazón de lo que se viene... Pobre mi Cielito todavía convaleciente se su horroroso accidente y Guille con sus controles cardíacos, no tienen tregua!!!!
    Pero me está cayendo umy simpático ese reo que condenó Miguel y que quiere venganza. Ojalá lo reviente!!!!!!!!
    Bueno, espero nada tranquila y hecha pedacitos el próximo capi... Ayyyy! Esto me parece que va a ser peor que el accidente de Pedro, su intento de suicidio y los infartos de Guille... Mucho peor, auchhhhhhhhhhhh!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antes que nada, el auchhhhhhhh es de Majo así que cuidado porque te va a cobrar derechos de autor, jajajajaja!!!!! Guille, es verdad, no tienen tregua con esta bruja pero ya saben que mi debilidad es arreglar las cosas que tuerzo... no temáis...! No sé qué decirte con respecto a lo que se viene, es malísimo... pero lo cuento de una manera más liviana, mucho menos dramática que en resurrección. Se parece más a la parte de reconstrucción, tiene ese aire, villanía con humor... algo que me divierte mucho. No digo que la historia vaya a ser light pero no se van a sentir agobiadas... gracias por tu compañía, yo sé que siempre puedo contar con vos, y vos conmigo! Siempre, un beso enorme, te quiero muchísimo...

      Eliminar
  2. Yo empiezo igual...aaaayyyyy Dios Maryyyyyy! Por favor, que nervios! Increíble capítulo, como toda la trilogía, atrapante, demasiado atrapante ;) Me encantó eso de "Bueno, con que sean estudiantes y no profesores… " "Mejor no acercar el encendedor a la pérdida de gas, Pedro tiene permanentemente una fuga con el tema de los celos." Tan ellos! Ahora, no ansiosísima, espero el prox. capi, nerviosísima lo voy a esperar ;) colgada del techo ;) ;) ;) Genia!!! Besos Romina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Romina, ese ayyyyy me encanta, viste que mala soy? No me puedo enojar si me acusan de sádica. Qué alegría que te parezcan atrapantes las tres partes, para mí fue un inmenso placer escribirlas, y esta confrontación no fue la excepción, lo disfruté horrores! Casi tanto como la primera parte... los villanos me pueden! Debo haber sido éso la vida anterior... Asegurá el ventilador o la lámpara porque los prox. capítulos son todos asi, jajaja no vaya a ser que te caigas! Un beso gigante, enorme, gracias, gracias por estar a mi lado Romi!

      Eliminar
  3. Bueno...que decir...si logran sobrevivir a esto ya van a ser superhombres....por Dios ..no les falta nada!!!!! Yo creo que mi corazon va a colapsar de los nervios antes que el de Guillermo !!!!!! Todas las fichas puestas en que lo revienten a Miguel en la carcel porque ese Mario debe ser un tranfuga de aquellos y el otro preso voto porque lo absuelvan si liquida de una vez por todas a Miguel!!!!!!! Espero el proximo capitulo desesperadamente----besos Pilar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El otro preso si se deshace de Miguel ya se ganó el cielo, que lo liberen y le den una medalla al mérito.

      Eliminar
    2. Es totalmente cierto lo que decís Pilar, otra que Iron Man, Superman o Batman... los nuevos invencibles, Pedro y Guillermo! Si logran sobrevivir, claro está... no voy a spoilar nada, quién sabe cómo termina este quilombo. Te cuento que viene complicado el tema... otra vez me metí en un laberinto. Espero que te guste el giro que va a tomar todo... nada que ver con lo que imaginaste, o sea que me alegra porque pienso que te va a sorprender. Beso enorme y gracias...

      Eliminar
  4. Bueno vamos a ver para donde sale esta historia!! Ansiosa por la que vendrà!! Gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias y espero que esa ansiedad sea bien retribuida Adriana, te espero el domingo y a ver qué te parece, beso enorme!!!

      Eliminar
  5. Sin palabras maldad pura la tuya huyyyyyy mara rosas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es Mara no te lo discuto cuando tenés razón, tenés razón!

      Eliminar
  6. Ay Maryyyyyy !!!! no pude leerte hasta recién!!! y encontrarme con este capitulo, tan espectacular!!! la verdad se que se viene algo complicado, pero lo que me entusiasma es que ellos creo van a enfrentarlo juntos... la vida a veces nos complica las cosas pero juntitos van a salir de esto estoy segura, asi que espero... tranquila y entera lo que tu imaginacion nos traiga.....este Miguel no tiene paz...confío en ese preso....y en nuestros heroes que una vez mas y desp de todo loq ue pasaron van a salir ilesos...ya mas no puede pasarles!!! te quiero MAry!!!! GRACIAS POR ESTO.....sabes?? ayer me dormi esperando la publicacion porque habia tenido un sabado complicado y no habia logrado pegar un ojo...pero lo que queria contarte es que me dormi re leyendo reconstruccion y resurreccion!!! y vuelvo a felicitarte!! volvi a llorar y emocionarme tanto o mas que la primera vez que las lei!!! y esta confrontacion completan una saga imperdible!!! besos Silvana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué impresionante Sil... me has dejado tan asombrada, mirá que releer semejante catálogo de desgracias. Yo lo tuve que leer varias veces para las correcciones, y sinceramente no sé si del otro lado podría digerir más de una lectura. Lo bueno es que al menos eso ayudó a que te viniera el sueño, jajaja, fue útil! ESpero que estés mejor... yo recién saliendo de la depresión de la despedida, que no es fácil (quién dijo que uno se acostumbra? Fui yo? No tenía idea lo duro que es...). Te mando un beso enorme y ojalá el prox. fin de semana estemos, ambas, mucho mejor...

      Eliminar
    2. jajajjja Mary! imposible dormirme por la lectura me dormi porque el dia anterior estuve de turno y no me dejaron pegar un ojo, es mas en la madrugada comence a re leerte! naaaa imposible no disfrutar todo lo que escribis! yo tb estuve algo depre por la despedida pero sabes? me dio tanta felicidad que mi hijo quiera acompañarme en el turno con lo que se le embola eso a el!!! se sacrifico porque queria pasar ese dia conmigo ya que a la noche partia, que se yo ese pequeño gesto me dejó el alma llena y lo sufri....lo sufro pero es tanto el amor! no me acostumbro....pero me consuela saber que el esta bien, feliz con su eleccion...que mas puedo hacer!! tratar de soltarlo un poco mas y aferrarme a otras cosas para no caer...te queiro Mary! sabes que estoy! siempre que necesites! Silvana

      Eliminar
  7. Otra que empieza con lo mismo.. ¡Ayyy Mary! Pero separemos este comentario en dos partes.. Por un lado, la historia. Yo me niego a creer que atraigan tanta maldad y tanto horror. Era sabido que la vieja de mierda era un contacto del hampa y ahora?? Otra vez a sufrir.. ¡Miguel te detesto! ¡Que no daría para que ese otro recluso que se la tiene jurada lo haga desaparecer antes que pueda hacer algo! Y de paso... Me tiene intrigadísima ese recluso. No se que decirte, ya no soporto verlos sufrir.. Lo mejor que les pasó fue Bahía. ¡Ay Guille que ganas de ahorcarte tengo! De no haber sido por vos y tus inseguridades todavía estarían allá, disfrutando de una vida feliz. La historia siempre se escribe con sangre.. LPM! Y bueno, estamos jugadas.. Ya veremos que vendrá y nos consolaremos entre nosotras.. Mary, te ahorcaría junto con Guillermo! jajaja!
    Y por otro lado, vos.. La escritora. Cada vez me asombra más tu capacidad, sin chamuyos me dejás con la boca abierta. Tu talento es indiscutible, te admiro profundamente Mary.. Y me considero una privilegiada de contar con una pluma como la tuya en este espacio. ¡Gracias por estar acá! Aplausos de pie.. Sos una genia!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para llevar tranquilidad a la población, todo sufrimiento futuro no será tan terrible como lo que ya vivieron, el dramatismo extremo para mí estuvo bien en su momento pero es hora de recuperar un poco la calma, aunque soplen vientos huracanados verás que no parecerá tan terrible. Qué puede ser peor que estén separados, odiándose o decidiendo que no pueden vivir más juntos... toda esa locura por el momento no tiene cabida. Esa propuesta de Guillermo y la promesa de Pedro de soportarlo todo va a ser un faro que iluminará las noches más oscuras de su existencia. Gracias por tus palabras... son muy cálidas y me alientan mucho... Ah, es verdad que en Bahía estaban mejor, yo no tuve la culpa que volvieran, Guillermo no quiso, la culpa es suya. Después de todo, nunca le gustó la playa, te acordás? "el único que disfruta la arena es el perro" jajaja... no puedo ir contra su temperamento! Quién sabe si algún día no volverán... eso es algo que está por verse! Besos!!!

      Eliminar
    2. Bueno... Si vos lo decís... Yo deposito mi confianza en vos pero... Qué puede ser peor que estén separados, odiandose? Para mí es peor caer en manos de la mafia, que lo secuestren a Cielito y lo torturen... Que lo corten en pedacitos de a poco, lo prendan fuego, lo descuarticen como a Tupac Amaru... Y que encima Guille se desespere buscándolo y pensando en esas cosas... Y todavía hay que agradecerle a Miguel que pidió sufrimiento... Porque sino cuando llegara Guille ya iba a estar muerto...
      A lo mejor me puse muy dramática... Vos decís que va a ser más liviano pero yo me estuve imaginando unas cosas mucho más espantosas que el día que me fui a leer La Caída de la Casa Usher...

      PS: Acá me piden por la cucaracha que te haga abducir por el OVNI antes que publiques el próximo capítulo, jajaja ;-)

      Igual tenes mi alma en tus manos, te la entrego Mary!

      Eliminar
    3. ajjajajajaaja lo de la abducción ya me enteré, y le dije que encantada! Quiero ser testigo de ese experimento, shhhhh no levantemos la perdiz. Todo eso que te imaginaste puede que suceda, pero aún así yo te aseguro que los prefiero en esa situación que separados u odiándose... éso me duele demasiado! No fue tan fácil escribir resurrección y por eso te lo digo, puse a prueba mi propio dolor cuando los separé... en cambio esta parte, ay qué feo decirlo, pero la disfruté... con todo lo malo que tiene, saber que son capaces de todo el uno por el otro, que nada, ni el sufrimiento ni la amenaza de la peor muerte los puede separar... éso para mí sabe a gloria. Ya verás, con el transcurrir de la historia, a qué me refería... ten fe amiguita!
      Ah, para lo de la abducción, no necesito pasaporte no?

      Eliminar
    4. A lo Tupac Amaru nooooooooooo! Como diría Majo: PLISSSSSSSSSSS!!!!! AUCHHHHHH AUCHHHHH AUCHHHHHH!!!!

      PS: En el OVNI podes viajar como indocumentada, son muy buena onda! No problem ;-)

      Eliminar
  8. ..." CON MARY, NUNCA SE SABE, LAS CERTEZAS SE PUEDEN DILUIR EN CUALQUIER MOMENTO, Y ALGO ME DICE QUE UNA RÁFAGA TIBIA, ESO ESPERO, ENVOLVERÁ A MIS AMORES..." BUENO, FRAGMENTO DEL COMENTARIO DEL CAPITULO 5.
    NO ME EQUIVOQUEEEEE, PERO ME PARECE QUE ME QUEDE CORTA, MAS QUE UNA TIBIA RÁFAGA, SE VIENE UN HURACANNNNN.
    MALA,MALA,MALISIMA, NO TIENEN PAZ MIS AMORES, Y CIELITO DERECHITO A LA TRAMPA.
    ¡QUE CALVARIO! POR DIOS. QUE TALENTO PARA HACERME SUFRIR.
    MAS QUE MIEDITO ATERRADA DE IMAGINAR LO QUE TENDRÁN QUE VIVIR MIS ETERNOS, ADORADOS AMORES.
    IMPRESIONANTE CAPITULO, NOS DEJAS AGONIZANDO, CON EL CORAZÓN HERIDO, AVERIADO,DEVASTADO.

    "-Pedro, fijate… ¿No te parece que si tiramos abajo esta pared y unimos estos dos ambientes quedaría más luminoso el comedor? Y acá podemos cambiar esta ventana y poner una ventana balcón que dé al jardín. No… mejor no. Es más insegura. ¿No te gustaría una isla central en la cocina? Espacio hay."
    GRAZIANI PRECIOSO, SOS LO MAS TIERNO,DULCE, EMBRIAGADOR QUE EXISTE SOBRE EL PLANETA TIERRA.
    NO PUEDE NO PASAR, SE LO MERECEN, ASÍ QUE MARY AFILA EL LAPIZ, Y VOLVE, VOLVERNOS A DERRETIRNOS DE AMORRRRR, DEL MAS PURO AMOR .PROVOCACIÓN DESVERGONZADA.

    P/D. POR LAS DUDAS,"MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA" MONICA DE LANUS.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Moni! Agradecé que sólo escribí tres partes, jajaja el sufrimiento no será eterno... Yo soy muy predecible, ya me conocen, las tengo al borde del colapso todo el tiempo... pero lo bueno es que también son predecibles mis resoluciones, así que podés leer tranquila, como te dije alguna vez, la noche más bella algún día llegará! Aún no la escribí pero la tengo en mi cabeza... ojalá se concrete. Qué hermoso amor nos une, yo también pienso, siento igual que vos... Graziani precioso, tierno, dulce... así lo veo y aquí volverá a demostrarlo... y también su gran coraje. Un beso Moni, gracias por deleitarme con tus espectaculares devoluciones!

      Eliminar