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jueves, 23 de abril de 2015

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Cap. 3 - Parte I (By Daniela Maurice)

EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS - CAPÍTULO 3 - PARTE I





                                   RENACER 
 Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón)
nunca estoy sin él. (donde quiera que voy vas tu
 ... 
 y lo que sea que yo haga (es tu obra, encanto)
no temo
 al destino (ya que vos sos mi destino, mi dulce)
no quiero ningún mundo  (vos sos mi mundo, mi certeza)
Este es el secreto mas profundo que nadie conoce
 ... 
y es la maravilla que mantiene a las estrellas separadas
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón) 
                                          E.E.Cummings 


18 de Marzo de 2014
El caso Diego Sambrano llegó al estudio esa mañana. Marcos que estaba ahí en su escritorio, tratando de buscar la lista de clientes, recibió una caja de manos de Cuca y con un remitente que decía: Familia Sambrano, para el estudio Graziani - Labrapoulos. Ayuda urgente en el caso de nuestro hijo. Confiamos en ustedes y agradeceríamos su discreción.  
Labrapoulos se sintió extrañado al leerlo. El mensaje parecía guardar un código secreto y en nada se asemejaba a algún caso que hubiera recibido años antes, cuando la ronda de clientes saturaba el estudio.
_Che Soria , ¿vos no sabés si Guillermo habló con una tal familia Sambrano?   
Gaby parecía distraída, apenas lo escuchaba. No podía dejar de pensar en el semblante triste y lo debilitado que había visto a Guille hacia tan solo unas horas atrás.   
_ Perdón, no te escuché.   
_ El hecho que estés por casarte  no te da el derecho a dejar las cosas del estudio para distraerte con tus cositas del casamiento.   
_ No tengo ganas de escucharte hoy_ le contestó_Me tenés harta. ¿Y vos que haces? Te distraés con esas minitas que encontrás.   
_ Te hice una pregunta.   
_ Hace un rato que vino y sigue encerrado en el estudio. Me está preocupando mucho. Que no vaya a ser esa depresión otra vez. _ Agregó, muy preocupada, arrugando el ceño.
_ Debe estar así por lo que habló con Moravia.   
_ ¿Qué?_ preguntó Gaby sin entender. No daba crédito a las palabras de Marcos _ ¿Me estás cargando? ¿Qué tenía que ir a ver a esa mina después de lo que le hizo a Pedro?  
_ Pregúntale a él._ Le contestó con indiferencia, mirando hacia un archivo que tenía en su netbook. _ Francamente, vos con tu casamiento y Guillermo con lo de Pedro ya me tienen harto. Tenemos los números en rojo y estamos perdiendo la cartera de clientes. Ya ninguno quiere venir. En cualquier momento nos cierran todo con las deudas que tenemos.    
_ ¿A vos lo único que te interesa es la plata? Guille está mal y lo único que podés pensar es en llenarte los bolsillos?    
_ Si está mal que le vaya a llevar flores a la tumba.     
_ ¿Cómo podes ser tan insensible?    
_ Insensible no, realista que es distinto. Yo no tengo por qué dejar de vivir porque Beggio se haya muerto.   
_ Nadie te pidió que lo lloraras, insensible. Voy a ver cómo está Guille _ agregó, levantándose de su escritorio.   
_ De paso averiguá que clase de flores le gustaban a Beggio.    
_ ¿Por qué no averiguamos las que te gustan a vos, querés? Así cuando te entierre vivo te llevamos unas.   
_ Resultó gallita la chica.    
_ ¡Imbécil!   

Entró al despacho y lo encontró allí, tendido en el sofá, cubriendo su rostro como si tratara de ocultar su dolor.    
_ Guille, ¿puedo pasar? _ Preguntó ella asomándose apenas.    
_ No Gaby, no. Preferiría que me dejaras solo._ Contestó con gran desánimo al sacar las manos de su cara.    
Gaby hizo caso omiso de sus palabras y sin quitarle la mirada cerró la puerta detrás de si. Se acercó y se sentó junto a él, aunque sabía que por más que tratara él no le diría nada; pero no le importaba se quedaría ahí acompañándolo.     
_ Sos insistente vos, siempre.    
_Y vos un orgulloso y terco que nunca quiere hablar.  ¿Me querés contar que pasó con Camila?    
_ No, no es nada. No pasó nada.    
_ Algo grave pasó para que estés así.    
Por un segundo se detuvo, mirándola fijamente como si ella pudiera adivinar en su mirada lo que le pasaba y la abrazó, derramándose en lágrimas.    
_ Guille ¿qué pasa?    
_ Me dijo… me dijo porque lo mato.    
_ ¿Qué?_ dijo, incrédula      
_ No me sueltes_ le suplicó con desespero, tratando de aferrarse mas y mas a ella._ No puedo más, no puedo más.   
_ ¿Qué te dijo?    
_ Él le grito su verdad, que me amaba.    
Gaby no daba crédito a lo que acababa de oír y no sabía como o de qué manera encontrar las palabras que pudieran ayudarlo en ese momento, ante tanto dolor. 
 ¿Pero acaso las había? ¿Qué decir?  No podían hacer nada para volver el tiempo atrás y reparar lo sucedido. Y los recuerdos se hacían más profundos. Alegrías que se transforman en dolor y el mundo se detiene para él y no quiere pensar más en nada que quedarse ahí en los brazos de esa hija que nunca tuvo.   
_ Fue mi culpa.   
_ No, vos no tenés la culpa. Ella no tenía porque hacerlo. Vamos a apelar, no te preocupes. Tiene que pagar la condena que merece.
_ ¡Qué hija de puta, es una hija de puta !   
Se soltó de Guille al ver la figura de Marcos a uno pasos, delante de ellos. Solange estaba detrás de él, casi oculta, apenas podía entender lo dicho.   
_ ¿Hace cuanto tiempo que estás acá? - preguntó su socia, desconcertada.   
_ Lo suficiente para darme cuenta que no soy ninguna piedra _ le afirmó con lagrimas.  _Che, ¿vos estas bien? - Agregó a sus palabras, dirigiendo su mirada a Guillermo. 
_ ¿No ves que está mal? ¿Qué hacés esa pregunta?   
_ No tengo ánimos para estar escuchando como discuten. Necesito que vayan al despacho, donde nos reunimos siempre.   
_ Si es por los números, yo  estuve buscando...    
_ No es eso Marcos. Es algo que  tenía que decirle desde hace días. Vayan, vayan. Yo tengo que hacer una llamada.   
Pese al dolor que sentía, Guille no estaba dispuesto a dejarle pasar una más a Camila. Si ella pensaba que había logrado con su confesión destruirlo, estaba muy equivocada.    
Procuró unos instantes que ninguno de sus socios estuviera detrás de la puerta.  Se sentía harto de que siempre estuvieran controlando lo que hacía o las decisiones que tomaba. Solo necesitaba unos minutos para estar a solas y llamar a la única persona que podía ayudarlo en este momento. La única persona que lo había comprendido y no habría de juzgarlo por las decisiones que tomara.
Era hora que el capitán del barco se encontrara con su compañero más fiel de aventuras, Alberto Marini.    
Desde que Beto había salido de la cárcel no le fue fácil localizarlo. Hasta que por medio de Paola, logró saber su paradero. Estaba en casa de ella, tratando una vez más de componer su vida y esta vez en forma definitiva.   
_ Hola, Beto?    
_ Guille, por fin.  Ya me preocupaba que no llamaras. Paola me dijo que me andabas buscando. ¿Pasó algo?    
_ Si pasó, pero no te llamé para eso. Voy a estar unos meses ausente del estudio y necesito - Suspiro un poco para terminar de decirlo- que vuelvas, como antes.    
_ No Guille. Ya hablé con Marcos de eso. No quiero cruzarme todo el tiempo con Gaby, vistes. Además Paola ya estaba viendo si me conseguía laburo. Tenía que hablar con el jefe de ella.    
_ ¿Vos te volviste loco? Hace un mes que saliste de la cárcel y ya te querés meter en problemas.    
_ Guille …    
_ No, te venís ya para acá, que vamos hablar.    
_ Guille, escúchame. Paola esta laburando en una clínica, en la parte de limpieza.    
_ No me gusta, no. Prefiero que no estés cerca de la chica. Venite para acá.    
_ Mañana es sábado, paso por tu casa. Ya te dije que no quiero cruzarme con Gaby.    
_ No, yo mañana me voy a Pilar, por unos meses; Juan tiene una casa allá. Venís, entrás al despacho rápido y te vas sin que nadie te vea.    
_ Pero Guille… 
_ Pero nada. _ Le dijo tajante. 
_ Está bien, quien te dice que no a vos.    
Una vez que terminó de hablar con Beto se dirigió hacia la sala del despacho. Entró y aguardó una breve pausa para decir para que los había citado allí.    
_ ¿Y bien? ¿Para qué nos citaste? - preguntó Gaby, ansiosa y en un manojo de nervios; tanto que sus manos sudaban.    
_ Voy a ser breve. Quería que estuvieran todos… ¿Cuca porque no está?  - se interrumpió a si mismo al ver la ausencia de su tía - Les pedí que estuvieran todos.    
_ No fue idea mía. Marcos pensó que como no están entrando clientes al estudio, creyó mejor botarla.    
_ Yo no la boté Soria. En todo caso le sugerí que se diera un descanso ¿para qué mierda hay secretarias si no entra guita al estudio?    
_ A mi no me echaste _ dijo Sonia con intención.    
_ Vos lo único que sabes hacer es pasear tu anatomía por todo el bufete en vez de hacer algo productivo.    
_ Eso no decías cuando me mirabas el trasero en la cocina, antes que la dejaras al enano de tu mujer.    
_ ¡Basta! Si quieren ventilar su vida privada  se van afuera. No les pedí que vinieran acá para estar escuchando estupideces.    
 Decinos, Guille_  pidió Gaby.    
_ En primer lugar, Cuca  va seguir en el estudio y cuando ella decida. Y en segundo lugar, voy ausentarme  por unos meses.  
_ ¿De nuevo te vas a ir? _ preguntó Gaby sorprendida.    
_ Es lo mejor para mí y para ustedes. La situación en la que me siento no es cómoda para ninguno. No se puede trabajar así y ustedes no tienen la culpa que yo aun..._   No resultaba fácil decir lo que no quería escuchar de su propia boca. Eso implicaba aceptar que el gran amor de su vida ya no estaba, y una parte de él luchaba con fuerza para no asumir su ausencia. _ No pueda superar...  que Pedro ya no está acá. _ Terminó de decir con dificultad.    
_ ¿Y qué vas hacer con las clases en la facultad? _ volvió a preguntar su socia.   
_ Eso ya está arreglado. Ya lo hablé con la directiva. Hasta que consigan a quien me reemplace, Franco se va encargar de la cátedra.   
_ Yo personalmente, entiendo lo que estás pasando. Aún está todo reciente.  Me preocupa que te aísles de nosotros, pero entiendo.   
 _ Yo te agradezco Gaby _  le dijo abrazando su mano a la suya _  y les agradezco a ustedes  que hayan soportado mi mal humor pero yo tengo que… _ tragó saliva _ Necesito un tiempo para estar solo y para pensar que quiero hacer en el futuro.     
_ ¿Y a donde te vas a ir? – preguntó Marcos  con el semblante serio.    
_ A Pilar, Juan tiene una casa allá.   
_ Pero che, ¿eso no te va hacer peor? Ese fue el lugar donde fuiste con Pedro.    
_ Ya tenía que decir algo, desubicado. 
_ Y vos siempre tenés algo para acotar Soria    
_ Basta los dos. _  Les ordenó Guille. _Yo tengo que enfrentarme a eso Marcos.
_ Dicen que para olvidar, uno tiene que ir al lugar que te recuerda a esa persona _ Aportó Malvarez. _Aprovecho que nos reuniste acá, Guillermo. _  continuó Santiago. _Por los números en rojo, estuve contactando algunos de mis clientes. Como ahora estoy trabajando acá, deje el puesto vacante que tenía en tribunales para Octavio Cáceres. No sé si lo conoces.    
_ Era amigo de Pedro, de la universidad_ agregó Marcos _Estaba en New York, hasta donde sabía _ continuó Labrapoulos.   
_ Si, pero volvió. _ replicó Santiago.    
_ Pedro no lo nombró nunca _ contestó Guillermo, en un tono de celos _ ¿Y ahora aparece?    
_ Al parecer, desde que se enteró lo de Beggio volvió rápidamente. Incluso quiso aportar a la causa de Camila, en defensa de Pedro, claro. Aunque mucho no podía hacer. Hacía años que no se veían _ siguió Malvarez    
_ Un amigo _ contestó con sarcasmo Guillermo.    
_ Che, si era amigo de Pedro nos podría dar una mano con el caso que entró hoy. Ahora que no está José _ Sugirió Marcos _Y a propósito ¿Alguien sabe cuando vuelve Miller de España?    
_ Hasta ahora no llamó desde la última vez que lo hizo _ contestó Sonia y agregó: _ Hey Santi, ¿el Cáceres está bueno? ¿Es soltero, casado?    
_ ¡Sonia!_ contestó indignada Gaby    
Guillermo ni siquiera podía pensar en nada. Sentía que una tempestad casi volcánica estaba a punto de explotar dentro de él.    
_¡Acá no va venir nadie que no sea del estudio! ¿Me escucharon?_ agregó, golpeando con las palmas de sus manos la mesa.    
_ ¿No me digas que estás celoso? _ preguntó Gaby, divertida.    
_ Yo, celoso _ le contestó tratando de disimular _Escúchame una cosa. Yo no soy una compañera tuya de la facultad, y ya te lo dije una vez chiquita.    
_ El padrino cree que fueron novios.    
_ Usted se calla señorita. La autoridad y la voz de la casa que soy yo, no le enseñó eso.  No se meta en cosa de mayores.   
_ Pero la que grita en casa es mamá. Además no son cosas de mayores si todos actúan como chicos.    
_ Es brava Marcos, la vas a tener que domar  _ contestó Sonia, divertida.  
  _ Tampoco creo que el tío este muerto.    
Sus palabras alcanzaron para dejar que todos quedaran atónitos  y en silencio sin mover un musculo de su cuerpos.  La seguridad con que lo había dicho. Parecía como si pudiera saber la verdad que se ocultaba a kilómetros de distancia.    
_ He, Solange Labrapoulos, ya le dijimos varias veces con su madre que no lo esté llamando tío a Pedro _ le dijo Marcos entre dientes.    
_ Pero si era el novio del padrino.    
_ Es suficiente _ pidió Guillermo, que ya estaba avergonzado de oír hablar de su vida privada.  _Mientras yo esté ausente acá no quiero una mención mas sobre mi vida privada y que traigan a alguien que se dice amigo de Pedro. Cuando más lo necesitaba no estuvo.
Era noche y aun continuaba encerrado en su despacho, ordenando  lo quedaba  del trabajo de hacia unos meses. Allí se quedó, esperando que todos se fueran para hablar con Beto. Solo quedaba Sonia en el estudio y Gaby que había ido a la fiscalía para ultimar la fecha de su primer juicio, aunque sabía que ello podía tomar meses. Incluso años con las trabas administrativas que podía haber y más por lo compleja que podía ser la causa, siempre y cuando se hicieran las cosas honestamente.  
_Guille ¿todavía, estas acá? _ Preguntó Sonia, asomando apenas su figura.   
_ Pensé que se habían ido todos.  Necesito quedarme un poco mas.  
  
_ ¿No querés que me quede? con buena intención lo digo _ sugirió haciendo ademan de su advertencia _ Aunque con vos no corro ningún peligro.  

_ No, no. Vos andá chiquita.  

_Como digas.  

Esperarlo durante dos horas fue inútil y tiempo era  lo que menos le quedaba. Si de verdad estaba dispuesto hacer lo que había hablado con el psiquiatra, debía preparar todo los detalles para el viaje.    
Que falta hacia Cuca, pensó para sus adentros. Sonia aun estaba allí pero ella no era la persona correcta que necesitaba para darle el mensaje a Marini. Mucho menos siendo que se trataba de la mejor amiga de Gaby; Beto ya había sido tajante con él, por nada del mundo quería encontrarse con ella. Ahora estaba en una encrucijada, no podía dárselo, no, de ninguna manera; y por otro lado, no deseaba que se armara un malentendido entre los dos y que Beto llegara a pensar que poco le importaba. Lo conocía muy bien para saber que si caía en una equivoca situación, se enojaría como un niño y no le hablaría hasta quien sabe qué siglo. Ante tamaño dilema solo quedaba dejarle el mensaje junto al escritorio de su despacho. Y así lo hizo y procuró al instante que la figura de Sonia se hubiera evaporado de allí, para irse sin levantar sospechas  respecto al sobre que había dejado en su oficina.  
Lo cierto era que cuando Guille tomó camino a su casa, Beto llegó al estudio, para su alivio que había nadie allí. No esperó mas y entró al despacho, sorprendido de que su amigo no estuviera.  
_ ¿Y Guille? _ se preguntó en voz alta  
Divisó el sobre delicadamente apoyado en el portapapeles, lo tomó,  leyendo las simples líneas ahí escritas: Lo siento, tuve que irme , después te llamo. 
_ Bueno _suspiró melancólico. _fue mejor así. No puedo volver acá._ pensó, de nuevo en voz alta.  
¿Acaso el destino estaba haciendo de las suyas? ¿O será que las historias de amor  escritas con lágrimas, reclamaban al propio destino  su merecido final?
No imaginaban en ese momento que la vida una vez más  les daría una segunda oportunidad.  
_ ¿Guille?  ¿Donde se metieron todos?   
El alcanzó a escuchar  la voz de Gaby que venía del patio y en un instante que fue eterno intentó salir de ahí pero sus nervios lo traicionaron, cayendo con todo su cuerpo contra la silla que había allí, arrojándose con su peso hacia la alfombra para evitar una lesión peor de la que estaba sintiendo en la rodilla.  
El ruido la atrajo a Gaby hacia adentro. Se sentía en un manojo de nervios y sola imaginaba que habría ladrones o mucho peor que estuviera un psicópata. Indefensa, de espaldas a la puerta del despacho se quedó ahí en medio de la sala sin mover ni un solo musculo de su cuerpo como si fuera la escultura antigua de un museo.  
Esperó que se hiciera silencio en el estudio para atinar después en lo primero que encontrara en caso de defensa, si era que la situación la llevaría a ello. Fue ahí en ese preciso momento y en un arranque de valentía que se atrevió a preguntar:   
_ ¿Quien esta acá? Soy abogada si lo que busca es robar en el estudio o piensa matarme ... 
_ Pará _una voz que venía  del estudio interrumpió sus palabras, una voz que claramente reconocía y que la estremeció._ Soy yo_ la interrumpió.  

Gaby se dio vuelta, viendo la figura de Beto saliendo de allí. Tenía las manos en alto como si estuviera frente a un ejército a punto de dispararle. ¿Pero acaso no era eso lo que ahora estaban sintiendo? Cuando las miradas se encuentran ahogadas en lágrimas y una fuerza que antes había creado un lazo entre los dos, ahora los paralizaba de pie a cabeza. La distancia quizás los había vuelto así, como dos extraños que ya no se reconocían el uno al otro ante el peligro que implicaba volver a sentir aquella emoción.  
Su corazón latía con tanta fuerza como si todo dentro de ella fuera a desplomarse. Una parte de sí misma quería arrojarse a sus brazos y enviar todo al infierno, su casamiento, el presente y que él la amara ahí mismo sin límites, con una salvaje fuerza en la que dos almas pueden hacerlo. Pero era ese, su otro yo que la ataba. Su cabeza le decía que no, que debía hacer lo correcto: casarse y hacer que ese encuentro inesperado quedara  en el pasado. Pero el corazón se rehusaba. Para él la palabra olvido estaba prohibida, un pecado que merecía la condena al que se atreviera a traicionar sus sentimientos.  Y todo su ser dentro, le gritaba que rompiera las barreras que separa lo correcto de lo prohibido.  
_ ¿Vos?  
_ Pensé que Guille estaba...  
_ ¿Por qué nunca me contestaste las cartas? ¿Por qué... me las devolviste?  

Esperó unos segundo para contestar y luego le dijo:

_ Porque fue mejor _ sentenció, serio.   

_ ¿Mejor para quién? ¿Para vos?   


 Hubo una pausa entre los dos. 

_ Yo me pregunté muchas veces, ahí adentro, antes de devolvértelas, que diferencia hay entre dos personas que aunque estén separadas se siguen amando; aunque ese otro esté muerto. Y vos y yo que hasta unos meses pudimos estar juntos, elegimos echarnos atrás.  Para vos siempre fue fácil arrancarte a las personas  y lo hiciste mucho antes que me agarraran y  me metieran adentro.  

_ No lo metas a Pedro en esto. Y a Guille no le hace bien seguir pensando en él.  José lo ama mucho y lo mejor que le puede pasar es que rehaga su vida con él.  
_ Claro, porque para vos es fácil olvidar Gaby  
_ Los dos tenemos derecho  a ser felices y por mi parte es lo que voy hacer.  

_ Casándote con Antonio.  

_ ¿Quién te lo dijo?  

_ No importa quién me lo dijo.  Yo solo te voy a decir una cosa, porque esta vez si va ser la última vez que nos veamos.  Yo se  que Pedro está muerto. Lo tengo clarito eso. Fui yo quien lo vio y es una imagen de mierda  que no se ve a  salir de acá_ señaló su cabeza.  

_ No quiero que me digas como lo encontraste.  

_ Yo no vine acá a reprocharles ni a vos y a Guille que hacen con su vida.   

_ Terminá lo que ibas a decir.  

_ Yo se que ya no soy parte de ustedes pero nunca, escúchame, nunca me voy a olvidar de él y no creo que alguien en este estudio pueda hacerlo, vistes. Mucho menos Guille.  ¿Y sabés por qué?  Porque ellos se amaron tanto como vos y yo lo hicimos y eso no va a cambiar  aunque vos te cases o lo que sea que haga Guille.  
¿Sabés? Aprendí mucho estos meses y me di cuenta que es mentira que el tiempo puede borrar lo que uno siente. Yo creo que el corazón es tan rebelde que no olvida. Nada va a cambiar con ninguno de  nosotros aunque  vos te cases y  Pedro esté muerto. 
_ Albert...  
_ No, yo no voy a traicionar la memoria de nuestro amigo_sentenció al acercarse a ella._ Porque  ustedes siempre van a ser mi familia y yo a vos siempre, escúchame, siempre te voy amar aunque todo esto que siento adentro  _ se golpeó el pecho _acabe conmigo de tan fuerte que es. Que seas muy feliz con tu boda _ agregó, al abrir la puerta.  


 
Con el correr de los meses, Pedro fue recuperando las fuerzas que necesitaba para empezar su tratamiento de rehabilitación. Para eso, Sebastián se encargaba todos los días de estar pendiente de él y de ver si aún quedaba algún vestigio de la herida de bala que podría haberle dejado un debilitamiento en su cuerpo y que  le impidiera salir de la habitación. 
Al acercarse las últimas semanas de Junio,  Nora se encargó de integrarlo junto con los pacientes que formaban parte del grupo que recibían el tratamiento para recuperase y el seguimiento psicológico que necesitaban  durante un período de dos meses o el tiempo que les llevaría a cada persona. Sebastián había decidido que lo mejor era que integrara el programa especial para traumas severos o situaciones límites, y que desde hacía tres años llevaba investigando sobre los resultados que hacían mella en los pacientes, con las terapias alternativas.  
En el último congreso que asistió,  el médico  había sido tajante con cada uno de uno de sus colegas sobre los problemas de adicción que ocasionaban los medicamentos prescriptos. Como así tampoco tuvo miedo de enfrentarse a la camada de colegas que por alcanzar un mejor prestigio y acumular fortuna no tenían reparo en enriquecerse a costa de la salud de un ser humano.  
A cada reunión que asistía luchaba por lograr una política social donde se tomara la importancia de la cura de la enfermedad. Incluso las más graves a través de métodos medicinales muchos menos complejos y con elementos mas naturales. Y aunque hasta el día de hoy era una batalla no ganada, continuaba en su camino de ser un ejemplo para cada vida que tomaba en sus manos. Pedro no era la excepción para él. Sentía un amor y un cariño muy profundo hacia el joven abogado.  
 Pedro fue mejorando mucho mas y en poco tiempo estaría listo para recuperar su vida normalmente. Para eso llevaba consigo un calendario semanal donde anotaba los días y los horarios en que tenía cita con cada médico. En forma estricta, toda la semana, él mismo hacía los controles con el cardiólogo. Los viernes era el día que mas esperaba con ansias, cuando recibía la visita de Eugenia, la psicóloga que su médico le había asignado. 
Por las tardes se dedicaba a las tareas especiales que Sebastián le había recomendado: hacer variados deportes y ocupar su mente en la cocina, cosa que lo entusiasmaba y con la ayuda de Mirna y de Eugenia cualquier idea negativa se disipaba de su mente para aclarar sus recuerdos de lo sucedido.

Mirna era la cocinera de La gran casona y la que conocía hasta el último detalle de la gastronomía de Chile. Sabía de entero las recetas de cada región.
De los Guisos como el Charquicán , de las sopas como la Pantruca. De los postres como Los chilenitos, Los chumbeques. La mayoría bajo la influencia de su madre y abuela. Dos mujeres que habían marcado su camino elegido en el mundo de la gastronomía.
De la mañana hasta el mediodía preparaba el almuerzo para los niños y madres que se alojaban en la casa. Hasta la hora de la tarde, donde vendía esos manjares que hacía a las familias del pueblo, degustarse los dedos de la delicia que tenía cada sabor. Los fines de semana cuando los cabeza de familia, hombre o mujeres no trabajaban en el campo se alistaban a las primeras horas del alba frente al puesto, esperando a que Mirna apareciera con esos deleites  y  que a diferencia de otros mercados de allí, ella vendía a bajo precio.
Pedro continuaba allí, lo lejos del inmenso jardín de la casa, desde hacía horas. Se había sentado en la reposera hecha de mimbre, con su mente atenta en la novela de Dumas. Promesa que Lisandro le había hecho de regalarle esas historias, que tanto le fascinaban.
_ Pero bueno. Veo que mi hijo ya te contagió sus gustos por esa literatura.
Levantó la vista al reconocer la voz de su interlocutor.
_ ¿Puedo sentarme?_ le pidió Sebastián.
_  Sentate, aunque no se donde _ agrego riendo.
_ No,  no dejá. Me gustaría que habláramos, pero no acá
 _ Donde quieras _ cedió él, sin problemas.


Pedro soltó el libro y lo colocó en una mesita hecha del mismo material que la reposera, cuyo soporte de apoyo era de vidrio. Luego tomó camino hacia adelante, junto a su médico.

_ Eugenia me comentó que estás recordando lo que te pasó.
_ Si _ suspiró en un aire desánimo y una mezcla de alivio. _ Es muy difícil digerir todo.
_ Tomate tu tiempo. No tenés que decírmelo todo ahora y no dudo que haya sido un episodio traumático para vos.
 _ Lo fue _ le contestó, volviendo su mirada hacia él, serio.  _Yo nunca imaginé que Camila hubiera sido capaz de hacer lo que me hizo.
_  Esperá _ lo detuvo_ ¿Quien es Camila?_ le preguntó al cruzar sus brazos. ___Recuerdo que cuando despertaste, hablabas de una mujer.
Pedro volvió a contestarle al retomar el camino
_  Fue la mujer con la que me casé. Ya por ese entonces nos habíamos separado.
_ Lisandro me habló de alguien más. Se que te dije que no tenés que digerir todo de una vez, pero me gustaría conocer. Saber quienes te rodeaban y como te relacionabas con ellos.
_  Supongo que él te habló de Guillermo.
_ Si me dijo algo.
_ Es  difícil  hablarlo y no se por dónde empezar.
_ Por lo que deduzco...
_ No _ lo interrumpió_ no, déjame que te diga. Él es, era... éramos socios en el estudio donde yo trabajaba.
_ ¿Pero había algo mas, no?
_ Sos muy intuitivo.
_ No _ le contestó haciendo ademán de su negación_ Até cabos. Ella fue quien te disparo y él fue la causa. Tu relación con él.
_ Fue más que eso. Ese día yo iba a irme con él. Yo estaba prófugo de la justicia. Me acusaron de la muerte del padre de Camila. Contaminé la escena ... 
_  Demasiada información. Volver tu mente a ese día te puede hacer mal y recordá que estás en rehabilitación.
_ Pero yo necesito hablar con vos, así como hablé con Eugenia. Y si después de esto que te diga, querés que me vaya, lo voy a entender.
_ De ninguna manera._ Sentenció. ___  Escúchame: Nada de lo que me digas va darme la razón para que te pida que te vayas, y no está en mi tener un prejuicio hacia las personas. Acá recibo además de niños en situación de calle;  madres solteras, mujeres que escapan de la violencia de sus parejas.  Un hecho que se complica muchas veces teniendo hijos. Eugenia habló muchas veces con ellas y la mayoría se encontraban en un estado de negación y de culpa. Si fuera un hombre con prejuicios no hubiera ayudado a esas mujeres. Les hubiera dicho que volvieran con sus esposos y soportaran esa violencia. 
_ Entonces puedo confiarte lo que necesito hablar.
_ Te va hacer bien.
_ Yo me enamoré de él, pero nunca, nunca engañé a Camila. No tuve ninguna relación a espaldas de ella. Yo no tendría que haber ido, sabés. Él tenía razón, él sabía que ella estaba alterada. Que me iba a pasar algo.
_ Eso es algo que no entiendo. Si te habías separado de ella ¿por qué volviste? Porque supongo que donde sucedieron los hechos, por lo que acabas de decir, fue  en la casa en que vivías con Camila.


_ Dejes mis cosas allá. De verdad te lo juro nunca se me hubiera cruzado por la mente que ella iba a cometer esa locura.  ___Por un momento se quedó en silencio, abrumado por los pensamientos que meses y meses le habían quitado el sueño. Pero tenía la calma absoluta, ese calorcito de seguridad que Sebastián le transmitía.
_ ¿En qué te quedaste pensando?
_ Nada _ le dijo, sin levantar la vista del pasto._ Me mato la cabeza pensando donde está y el peligro que mis amigos pueden estar corriendo a causa de ella. Y lo que más me preocupa es que lo lastime a él. Si  me lo hizo a mi, no se de que sería capaz.
_ Todo va a estar bien.
_ No puedo estar bien ni tranquilizarme. Si algo le pasa yo me muero, me muero, entiendes? Porque lo amo.  
La incertidumbre se acrecentaba mas en su interior y lo desesperaba.
_ Yo sé perfectamente lo que estas sintiendo. Cuando perdí a Almorena. _ Si hubiera podido, le hubiera expresado tantas cosas pero su orgullo era más fuerte y tratando de evadirse de ese amargo recuerdo, agregó a sus palabras_ Bueno, para que hablar. Es un mal recuerdo y está enterrado en el pasado, pero no tiene porque ser tu caso. 
_ ¿Y si es lo que él piensa? Si él cree que estoy muerto? O si me olvidó?  O si ya no le importo?  Porque si no me hubiera buscado, donde sea.
_ Pará, no ganas nada desesperándote. Es lógico que te sientas así. La incertidumbre te produce esas sensaciones, pero solo te va llenar de mas ansiedad. Recordá lo que te enseñé, de enfocar tu mente en algo concreto. Canalizar tus emociones en cosas positivas
_ Si, tienes razón.
_ Si el te ama, te va esperar. Si creé que estás vivo. Y si no es así, si él en verdad piensa que estás muerto, la muerte no puede quitarnos los sentimientos que sentimos por un ser querido  así como si nada. Y uno no puede olvidar  de un día para el otro.

Pedro le detuvo el paso, colocándose delante de él,  clavando una profunda mirada en sus ojos. De alguna manera necesitaba encontrar en la pregunta que estaba a punto de formular, la verdad. Que Guille no lo había olvidado, que aun pensaba tanto como él pensaba cada noche. 
_ ¿Vos la seguís amando? ¿Vos seguís amando a Almorena?
_ Ella... Ella fue un ángel y si, la sigo amando Pedro. Pero ¿a qué viene esa pregunta?
_ No lo sé, me vuelvo loco pensando.
_ ¿Creés que hay alguien más en su vida?
_No, él no pudo olvidarse así como así, no.
_Ya te dije- le recordó - si él te ama de verdad, con la intensidad que se ama alguien toda una vida, no te olvidó,  pero no hace falta que yo te lo diga. Vos tenés que estar seguro de lo que sentís por él y lo que vivieron juntos.
_ Juntos… _ Suspiró. 
_ Vení, vamos,
Sebastián hizo un gesto de sentarse a donde habían estado antes. Una vez allí, Pedro le tocó el tema que durante meses habían postergado.
_ ¿Recordás lo que me contaste de Diego?
_ No. Eso cuando te recuperes, pero déjame decirte que hay algo, respecto a lo que Fabio me confesó, que creo, está relacionado con la muerte de Almorena.
_ Nunca me dijiste de que murió.
_ Y prefiero no hacerlo.
 _ Pero necesito saber para ayudarte.
_ No quiero comprometerte. Detrás de todo esto hay algo muy turbio y no quiero que arriesgues tu vida. Que me ayudes a saber que pasó realmente con Diego, sabiendo como debés manejarte como abogado ya es suficiente.
Sebastián había alcanzado a ver la figura de una de las muchachas que trabajaba en la cocina y le hizo el gesto que se acercara.
_ Brenda, ¿los niños ya desayunaron?_ le preguntó al acercarse la joven.
_ Si señor. ¿No quieren que les traiga algo de tomar?_ les preguntó volviendo su mirada hacia los dos.
_ No Brenda. No te pago para que me sirvas. Y no me gusta ser tratado como si fuera un rey_ agregó al volver sus ojos a los de Pedro, sonriendo.
_ Se los traigo igual. Una limonada que preparó Mirna y usted sabe cómo es ella, no acepta un no como respuesta.
_ Está bien, andá.
_ Tenes buena gente alrededor tuyo, trabajando _ Sentencio Pedro, una vez que la muchacha se había ido
_ Si, gente en que puedo confiar.
_ Por lo menos necesito saber algún indicio,  algo sobre Almorena. Acabás de decirme que su muerte está relacionada a la de Diego
 _Almorena era periodista y trabajaba para una columna de EL Mercurio, un periódico de allá de la capital. Se encargaba siempre de tratar casos criminales. Ella ya había hecho la carrera de criminología cuando nos fuimos a vivir a Santiago de Chile. 
Seis meses antes que volviera a Argentina con ella y nuestro hijo, le llegó el mismo caso, de chicos que morían bajo sobredosis y desaparecían en el hospital, porque aquí en Chile estaba sucediendo lo mismo. Las autoridades ni se preocuparon por llevar a cabo una investigación y Almorena lo hizo por su cuenta.
Discutíamos siempre por eso, y yo me rehusaba a que continuara.
_¿Pero por qué? ¿Sospechabas algo? ¿Sabías quien podía estar detrás de todo eso?
Sebastián se llamó al silencio y creó una barrera para evitar de cualquier forma que Pedro descubriera lo que él sospechaba, temía por su vida. Sin embargo por alguna razón no podía evitar nombrar a la única persona en que basaba su sospecha.
_ Si bien prefiero no decirte las circunstancias en que mi esposa murió, creo importante nombrarte a alguien que, pienso, puede estar detrás de todo este misterio.
_ Si, es por el bien de Diego.   
 _Katerina Buitrón.
_ ¿Y ella quien es?

_ Fue una ex prometida mía y por ese entonces era la dueña de un banco de donación de órganos. Nos habíamos conocido en la facultad, allá en mi país. Luego al recibirme y al fallecer mi abuelo recibí esta casa y me mudé para acá para emprender lo que hacía años quería hacer, ayudar a los que más necesitaban. Y era algo que le había prometido a él. Fue cuando  rompí el compromiso con ella y luego conocí a Almorena.
El hecho es que mi esposa se enfrentó varias veces a ella a causa de que Buitrón defendía el uso de medicamentos en altas dosis  para pacientes con graves enfermedades, y de sacrificar a los que habían llegado al límite de sus dolencias. Incluso Almorena no consideraba para nada ético que se encargara de un acto tan generoso y de tanta humanidad como es la donación de órganos, cuando después defendía el uso de drogas para la situación de esos pacientes que antes te nombré.
_ ¿Sacrificar?
Lo que Sebastián le acababa de decir  lo había dejado completamente desconcertado. Si, había escuchado en algún momento de la peligrosidad que podían ser las drogas en los pacientes con enfermedades psiquiátricas y que por ende, ello alteraba aun mas su situación mental.
_ Mirá Pedro, las drogas solo empeoran mas el estado de los pacientes, por eso lo considero un acto de sacrificio humano y de la forma cruel como se mata a un animal o se esclavizaba a los africanos en épocas pasadas.
_ ¿Vos crees que tu ex prometida tenga algo que ver con la muerte de Almorena?
_ Estoy convencido

El expediente había quedado en foja uno. Lo único que constaba era la demanda que Sebastián había presentado para dar al inicio de la causa contra Buitrón. 
Meses después el trámite se había trabado y la causa fue archivada sin darle tiempo para encontrar las pruebas que la incriminaran, dejándola libre de toda sospecha. 
_ Tres meses antes que ella muriera, recibió de uno de sus colegas información de que en un hospital de Buenos Aires estaba ocurriendo lo mismo. Nos trasladamos allá y yo seguí trabajando para una clínica privada  y ella continuó con las investigaciones.
En el momento de decírtelo, hace unos meses, no lo recordé. Ni tampoco cuando ellos me lo dijeron.
_¿De qué murió Almorena realmente?
_ Hasta que apareció el resultado de la autopsia no pude saber de que había muerto. Y ya te lo dije, prefiero omitirlo por lo menos hasta que se descubra la verdad de lo de Diego. Mirá, no hablemos mas de  esto. Respondeme algo ¿Camila sufría de algún problema emocional?
_ Ella tomaba pastillas. Sufría de crisis muy fuertes.
_Me atrevo a decirte que quizás, eso provocó un brote psicótico en Camila el día que te disparó. Pierden el control de sus propias emociones.
_ No, no. Ella me disparó con odio. El mismo odio que estoy sintiendo ahora hacia ella. Es en lo único que pienso, en destruirla.
_ Te vas a terminar destruyendo vos.
_ Por culpa de ella y de Miguel estoy así, solo, sin el hombre que amo, sin mis amigos.
_ ¿Quién es Miguel?
_ Nadie, el mató a Moravia, el padre de Camila. Es una pesadilla todo esto.
_ Tenés que recuperarte por vos y en pos de recuperar tu vida y limpiar tu inocencia, no en destruir a los que te hicieron daño.
_ No, yo creo que perdí todo, al hombre que amo, mi inocencia, toda mi vida.
_ Es normal que te sientas así, estás abrumado.
Brenda llegaba con la jarra de limonada y dos vasos cuando el médico se levantó al ver la dificultad con la que los sostenía.
_ Brenda, permitime que te ayude_ le dijo al tomar los dos vasos. Los colocó en la mesa junto con la jarra.
_ ¿No desean algo más?
_ No, yo no _  Le contestó Pedro en un gesto de negación.
_ No, gracias Brenda _ le agradeció el médico.
La muchacha se retiró en un gesto de reverencia.
Brenda era así, sumamente educada, de pocas palabras y atenta con quien lo necesitaba.
_ Perdón por actuar así tan...
_ Desesperanzado _ terminó de decir Sebastián a su expresión._No te preocupes. Lo que tenés que hacer de ahora a los meses que quedan, para recuperarte, es  hablarlo con Eugenia. Ella más que nadie te puede ayudar.


CONTINUARÁ… 

9 comentarios:

  1. Que bella historia Daniela.......La verdad sos una escritora de gran P......es muy completa.......pero porfi no me los hagas sufrir tanto......Yo muero por ellos......gracias por esta belleza mi niña....Abuela Mirta.

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  2. HERMOSO DANIELA, gran creatividad, imaginación, como te dije en tu blog. Me tiene fascinada la historia Sebas, Lisandro, tráfico de órganos pareciera, muy pero muy interesante al igual que las costumbres de Chile que desconocía. De ellos espero que no sigan ambos por mucho tiempo con sed de venganza, veremos. Felicitaciones por la creatividad y el esfuerzo. Te quiero reina. La leo con detenimiento.Beso.

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    1. Ojalá que se encuentren antes que se manche, pero vos sos la autora Dani, y qué maravilla ese pacto de sangre. ! Uau!, atrapante.

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  3. Daniela! he leído y releído este capítulo y estoy fascinada de esta trama. Me duele pero me encanta! Pedro tratando de recuperar su vida a tantos kilómetros de Guillermo, y Gulliermo que no sabe como seguir con su vida pensando que Pedro está muerto.. Ay muchacha! que bella tu fic! Es maravllosa! Y ni hablar de todo lo que trata.. muy muy muy buena Dani! ¡Gracias por esta creación! Te adoro!

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  4. Pobre Guille cómo sufre! Y Pedro con esa angustia de no saber qué le esperará al volver a su mundo... Muy interesante transfondo con el tema órganos. Espero pronto ver cómo sigue todo esto.
    Beso!

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  5. Uhhhh Dani!!! debo decirte que esperaba bastante ansiosa esta continuacion! me parece sumamente interesante y original esta trama, claaaaro ahora entiendo porque demoran tanto en llegar los capitulos! con semejante desarrollo y ni hablar de la cantidad de hojas mujer! felicitaciones! ojala que no demores tanto para el proximo! realmente lo voy a estar esperando!!! #necesitoquesevean !! Gracias Silvana

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  6. De nada amores el siguiente capitulo estará proximo

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