
_Ni en tus más remotos sueños pienses
que vamos a volver, y menos, con este calor asqueroso de enero.
_Me lo debés.
_Yo no te debo nada. En todo caso
el que te debe algo es tu amiguito, yo no hice nada. El que se fue de boca fue
él, no yo.
_Guillermo, no vamos a discutir.
Simplemente lo vamos a hacer.
_Vos estás demasiado acostumbrado
a que siempre se haga los que vos querés, pero esta vez olvidate. A mí, a ese lugar, en pleno enero, no me
llevás. Andá solo.
_ Prepará el bolso o te lo
preparo yo y te llevo lo que a mí me parezca.
_A ver si nos empezamos a
entender. _ Se le acerca de esa manera que sabe que lo enloquece, Pedro desvía
los ojos para no verlo, pero como sus sentidos no pestañean, es inevitable percibirlo
cercano y manipulador._ Cuando yo digo “no”
de esta manera, no hay vuelta atrás. Es así viejito… Dije que no.
Llegaron al lugar de embarque
poco antes de mediodía. Pedro con cara de feliz cumpleaños, bermudas, ojotas y
una remerita clara para no atraer en exceso los rayos del sol. Guillermo
acarreando su mochila con cara de parto primerizo.
_ ¿Nos sacarían una foto?_ Le pregunta Pedro a una parejita que camina
cerca de ellos señalándole la cámara.
_ ¿Picture? ¿Photo? ¡Yes!_ Pedro
le entrega la cámara y se apresura a posar al lado de Guillermo.
_ ¿Qué mierda te dijo?
_¿Ni lo básico entendés? Vas a
tener que tomar algunas clases con Carina. No se puede vivir sin saber algo de
inglés, y cambiá esa cara que parecés un oso hormiguero. Dale sonreí.
Pedro posa para la foto con una
sonrisa que opaca ese sol que calienta la tierra de manera sofocante. Acerca su
cara a la de Guille y el joven extranjero les toma la primera fotografía.
_ ¿ Could it be one more?_ Le
pegunta Pedro ante la mirada dudosa y desconfiada de Guillermo.
_Yes, of course!_ El muchacho les
sigue apuntando con el lente y Pedro le estampa a Guillermo un beso en el
cachete que queda plasmado en la foto. Quedó tan linda que el chico le levantó
el pulgar.
_ ¿Qué haces Pedro? ¿Cómo me vas
a besar así en público?
_No seas caradura. Antes de ayer
en la puerta del estudio me besaste hasta cansarte.
_Eran otras circunstancias y no
había nadie.
_ ¿Cómo sabes que no había nadie
si tenías los ojos cerrados?_ Le sonríe perspicaz. _Relajate y viví este mundo
gay como nos lo merecemos. _Pedro le agradece a la parejita la atención y va
por la cámara.
_ ¿Brothers?
Pedro le sonríe y como sabe que Guille
no entiende una papa de ingles le responde. _Husbands. Just married.
_¡Oh! ¿It´s your honeymoon?
¡Congrats!
_You´re welcome. _ Los yankies
los miran con ternura y se van sonriéndoles.
_Pedro, que mierda les dijiste
que ponen esas caras de pelotudos.
_Que sos mi esposo y que estamos
recién casados.
Lo mira. Lo mira fijo. _ Estoy
pensando que puedo vencer la fobia de acercarme a la orilla con tal de sentir
el placer de agarrarte del cogote y dejarte bajo el agua por unos cuantos
minutos.
Pedro se ríe a carcajadas. _ A
ver posá para mí que te quiero sacar una foto. ¡Estás tan canchero con esa
ropa! _ Guille tiene puesta la ropa que Pedro le compró para el viaje y lo
obligó a usar, bermuda clara, camisita a
cuadros y unas crocs al tono.
_ ¿Podés dejar de hacerme sentir
un pelotudo? ¡Y salgamos de abajo de este sol de mierda que me estoy disecando!
Pedro va hasta la boletería y
compra dos pasajes de ida y vuelta. Guillermo sopla como un rinoceronte mientras
espera que regrese. Busca sombra donde puede y la verdad, encuentra poca.
Siente como el sudor le corre por la
frente; por el torso, humedeciendo los bellos de su pecho, por las piernas… y
empieza a perder el autocontrol. Lo ve venir caminado despreocupado. “Se sonríe como si estuviera adentro de un freezer.
¡Pendejo hincha pelotas! ¿No podría haber tenido otro capricho? Caprichos
siempre de mierda, ¡pero menos pegajosos! ¡La puta madre que me parió! Esto me
pasa por enamorarme de un pendejo”.
Pedro se acerca agitando los
boletos que acaba de comprar. _ Vení amor, vayamos a hacer la fila para
embarcar cuando llegue la lancha colectivo.
Casi le da un ataque. Los ojos le
quedaron en blanco. _ ¿Qué dijiste?
_ ¿Que dije cuándo Guille?
Perdoname, no te entiendo.
_ ¿Vos dijiste “lancha
colectivo”?
_Si. ¿Cómo pensás que vamos a cruzar
el río?
El dedito de Guillermo se agitaba
frenético ante el rostro de Pedro. _ ¡No chiquito! A mí en esa catramina
contaminada de gente no me haces subir. ¡Y menos para cruzar el rio! _ Suspira
profundo, le cuesta ingresar el aire a los pulmones. _ ¿Podemos salir de abajo
de este sol de mierda Pedro? Así no puedo hablar…
Es mucho. Pedro se da cuenta que
es mucho y lo lleva hasta el embarcadero, no hay demasiada intimidad pero al
menos hay algo de sombra que se suma a la brisa que viene del rio. _A ver
Guille, tratá de calmarte. Si no es en la lancha colectivo, ¿cómo querés que
crucemos?
_En un yate, como la última vez.
Como cuando vinimos antes de casarnos.
_Amor busqué un yate por todos
los medios, pero no conseguí ninguno. ¿Qué tiene de diferente cruzar en la
lancha colectivo?
_¡Que hay demasiada gente
amontonada Pedro!, eso tiene.
Guillermo busca dentro de su
mochila enardecido. Ansioso, frenético.
_ ¿Qué buscás?
_Mi celular. Le voy a pedir a Marcos
que nos consiga un barquito... No barquito no, mejor dicho, un barco para
cruzar.
Pedro se le mata de risa en la
cara. _ Guillermo estás desvariando. ¿No ves las dimensiones del rio? ¡Un
barco!_ Se tienta de risa.
_Bueno, entonces una lancha.
_Si te jode la lancha colectivo
que es grande, pesada y lleva un montón de gente, en una lancha individual
preparate para no tener pegado el culo al asiento en todo el viaje, saltan como
locas. ¿Querés eso?
Se queda mudo. Lo mira inerte,
impávido, patitieso. La boca entreabierta y los músculos de la cara por el
piso. _No tenés derecho a hacerme esto.
A pesar del calor, sentír la
cercanía de Pedro siempre es un consuelo y un placer. Se arrima a él y el calor
se hace más intenso para Guillermo. La brisa fresca del río ya ha dejado de ser
un alivio. Está que estalla por llegar a un lugar con aire acondicionado y
dedicarse a lo que más le gusta hacer con él. _Amor. Dejate llevar. Confía en mí. Quiero que
pases un fin de semana diferente, ¿tan difícil es?
Le pasa una mano por ese rostro
bonito, único, insuperable. _ Pedro, un fin de semana con vos nunca es difícil,
lo difícil es este calor, este sol de mierda, la lancha colectivo y cruzar el
río en una chatarra de porquería con tanta gente a bordo. ¡Se va a hundir!
Estoy seguro que se va a hundir…
En eso se escucha el grito desde
el muelle. _ ¡Pasajeros a las Tres Bocas y a La Resentida! _ Escucha la última
palabra y tira la mochila al suelo.
_ Discusión terminada. No, a ese
ranchito mugroso no pienso volver. No quiero Pedro, no puedo. Me va a hacer
mal. No puedo, son demasiados recuerdos… _Sigue hablando verborrágico, pero
Pedro tan solo le sonríe, se carga la mochila de Guillermo sobre su espalda y
lo mira. _ No voy a agarrarte de la mano para obligarte a seguirme, venís o no
venís. Es tu decisión. _ Y lejos de esperarlo se dirige a la lancha que no para
de cargar pasajeros amarrada al muelle.
Piensa, lo putea fuerte desde su
interior, pero al ver esa figura que se dirige al embarcadero con su mochila a
cuestas y un anillo de bodas que aún reluce más que los rayos de ese sol que lo
tortura, va tras él y se entrega a lo que vendrá. Solo espera que la recompensa
valga la pena. Después de todo, un fin de semana solos en el Delta es
prometedor.
Pedro le ofrece su mano para
embarcar, pero no va a aceptar ninguna ayuda para subir a la lancha. Se aguanta
las ganas de gritar y sube solo con la dignidad como estandarte. Baja por la
pequeña escalerilla de madera y con toda la bronca y el pánico que eso le
provoca, se sienta lejos del borde. Le quita a Pedro su mochila de las manos y
la coloca sobre él. La trompa le llega al piso y tiene un humor para no desear
estar cerca, a excepción de Pedro, que sabe cómo manejar todas sus circunstancias.
Lo mira de reojo con algo de resentimiento. Pedro estalla en carcajadas, le
pasa un brazo por los hombros y se apoya contra él. _ Te juro que no te vas a
arrepentir. Cuando veas lo que te espera vas a querer volver todos los fines de
semana.
Guillermo lo escucha sin hacer un
solo gesto. Ya bastante le jode haber dado su brazo a torcer como para ahora
ponerse en el rol cursi de romántico. Es más, bucea en su mente pensando como
se la va a cobrar. Tiene todo el fin de semana para desquitarse.
La lancha arranca y parte de los
pasajeros aprontan cámaras de fotos. _ ¡Ah, no te puedo creer! ¿Qué es esto?
¿”La nueva ola”? ¿Acaso esta de “onda”, como dicen ustedes, sacarle fotos a un
río mugriento y al montón de yuyos que lo rodean?
Pedro lo mira, lo escucha y
piensa… “No sé cómo me enamoré de vos, pero me enamoré. Sos malhumorado, ácido,
contestás para la mierda, te llevás mal hasta con tu sombra, pero te amo porque
creo que mas allá de todo eso, tenés un alma como las que ya no existen. Sos un
gran tipo, tenés honor y como muchas de las cosas que te caracterizan ya no se
usan, nadie te entiende. Lo que más me gusta de vos es que sos auténtico, hasta
con esas respuestas exasperantes siento que puedo confiar, que nadie se jugaría
por mí como vos lo harías. Así son tus extremos Graziani. Una dulzura sin antecedentes
y una acidez mortal. Pero me gusta, me da seguridad. Con vos no tengo que leer
entre líneas, con vos todo está escrito. Tu ausencia de grises puede parecer
tormentosa, pero es lo único que le ha dado a mi vida lo que nunca tuvo, confianza. Te amo mi amor.
Cuanto te amo.”
Los ojos de Guillermo, se han
vuelto tiernos y frágiles como nunca los ha visto. _ ¿A dónde vamos Pedro?_ Le
pregunta por lo bajo.
Sintió tantas ganas de besarlo
ahí, delante de todos, y apenas pudo contenerse porque conoce el pudor
Graziani. Entonces se conforma con mirarlo con esa dulzura que derrite el hielo
y con voz apacible le responde mientras lo acaricia. _ Al mejor lugar donde
hayas podido estar.
La lancha toma velocidad crucero
y se balancea chocando contra las olas. Algunos pasajeros festejan y Guillermo
se toma la cabeza entre las manos pensando que estaba haciendo ahí. Pedro lee el lenguaje de su cuerpo y se acopla a
él, se pega de pies a cabeza plasmando cada centímetro de su cuerpo contra el
suyo. Le regala la serenidad de sus latidos para que lo siga en esa corriente
energética. Guillermo lo mira y duda, pero finalmente cede, respira profundo,
que sea lo que tenga que ser. Se limita a disfrutar de la cercanía de su esposo
y espera entregado que llegue el momento de estar solos y en tierra firme.
Del otro lado de la lancha, un
grupo de mujeres que no dejan de cotorrear lo ponen nervioso. Acarrean bolsos,
no paran de tomar mates y de sacarse fotos. Para distraerse presta atención a
lo que hablan.
_Fijate bien. ¡Por acá debe estar
la casita!
_¡Miren! Es la foto que vos
publicaste en face amiguis! ¡Ese muelle!
_¿Están seguras que es por acá?
Si me encuentro con ese ranchito me muero.
_Si, ¡es por acá!
_Para mí no… Para mi es por otro
lado. Pero no importa, este fin de semana sea como sea, lo vamos a encontrar.
Presta atención. “¿De qué hablan?
Dijeron “ranchito mugroso”… No, no puede ser casualidad.
_Cuando lo encuentre lo prendo
fuego… ¡Ranchito de porquería! Ellos se merecían otra cosa… Otro lugar. Nunca me voy a olvidar esa noche
en la que Pedro esperaba solo acostado sobre ese catre encendiendo esas
velitas.. ¡Mi vida!
_Cuando lo encontremos vamos a
decir lo mismo que dijo Guillermo. “Es difícil llegar acá”
Confirmado, si antes sospechaba
ahora está seguro. Levanta la mochila intentando cubrir su rostro y le clava un
codazo a Pedro que aúlla de dolor. _¿Qué hacés? ¿Te volviste loco?
_Pedro disimulá y tapate… Son ellas, ese grupo de mujeres que está del
otro lado. ¡Son Guilledristas! Si nos ven a la mierda el fin de semana de
apareamiento y tranquilidad. ¡Ay Pedro! ¿Donde mierda me trajiste..? El otro
viaje fue ideal, enigmático, de los dos… ¡Esto es un gallinero!
_¿Estás seguro o te pusiste
paranoico?
Desde donde están se escucha.
_¡Pedrito mi vida! Nunca me voy a olvidar de esos ojitos… No se lo merecía. La trampa era para
Guillermo.
Pedro vuelve a ponerse los lentes
oscuros y sigilosamente también intenta cubrirse con su mochila. _Callate y no
hagas quilombo, si te quedás piola no nos van a descubrir. _ Le pasa una
gorrita con visera. _Tomá, ponete esto y quedate lo más quieto posible. ¡Y dejá
de mirarlas!
Viajan con una nena… Guillermo no puede dejar de espiarla por el
borde de su mochila, es preciosa y tiene una tonadita cordobesa al hablar. Es
lo único de ese grupo que le gusta ver.
_¡Veni Cami! Acercate para que te salpique el
río… _ Su sonrisa inocente lo arranca de su estado de estupor y piensa. “¿Quién
será la madre de esta nena? Dejarla en manos de estas imprudentes.”
Un sacudón en la lancha y algo le
estruja el estómago, estaba a punto de persignarse cuando la escuchó reír. El
agua del río la había mojado en demasía y eso parecía haberla alegrado más que
la travesía… Escurría con sus manitos los restos de agua que caían por su
carita preciosa y lo iba dejando sobre sus tías postizas como un souvenir de
ese viaje. Las iba mojando a todas, una por una. “Si ella puede ser feliz en un lugar así, vos
también Guillermo, relájate y se feliz como esa nena… Camila, que bonito nombre tiene. Me sana los
recuerdos de la otra loca.” Y se quedó mirándola sin ser visto. Era realmente
hermosa. Que raros son los caminos de la vida.
_Llegamos a La Resentida. _ La
voz resuena por toda la lancha y los ojos de Guillermo buscan los de Pedro. “Si
me hace bajar acá lo empujo al río.” Observa como los hoyuelos se dibujan en la
carita de Pedro que hace un esfuerzo por no reír abiertamente. “Al menos no se
mueve” Piensa Guillermo, y acaricia una esperanza. La gente espera
pacientemente para descender de la lancha.
_Relajá Graziani, no es este
nuestro destino. ¿Se puede saber que mirás con tanta intensidad?
_La nena…
Se escucha demasiadas veces,
“Maitena, ¡sacanos una foto!” “¡Acá
Maitena, otra foto acá!” “¡Pobre Maitena!” piensa Guillermo. “Y pobre criatura,
con estas locas… “
_Majo, ¡mirá tu hija lo que está
haciendo! Nos moja a todas… _Pero ella se ve feliz.
Cuando llegan al próximo destino
la voz se vuelve a escuchar. _ ¡Las tres bocas!
Esta vez Pedro toma su mochila y
se pone de pie, el grupo de mujeres hace lo mismo. Guillermo tira del brazo de
Pedro.
_¿Qué te pasa?
_¡Dejalas que bajen ellas
primero! _ Murmura entre dientes._ ¿O
acaso no las escuchaste? ¿Qué querés? ¿Qué nos descubran?
_Sos un perseguido Guille, pero
está bien, dejalas que bajen primero.
_ A ver… ¿A vos no te importa que
nos vean? ¿Acaso no sabés lo que eso significaría? Olvidate de la paz si nos
ven Pedro…
Sabe que tiene razón. _Está bien,
mantengamos distancia y vayamos detrás de ellas.
Guillermo no da más. Es demasiada
presión. _¿Pedro, a donde vamos?
_Al paraíso amor… Dejate llevar
El grupo de mujeres había bajado
primero, se calzaron sus mochilas y se internaron en esos pasadizos estrechos
del Delta. A lo lejos se escuchaban sus voces y sus risas. _¡Debe ser por acá!
Pedro hizo lo mismo que ellas, se
calzó las dos mochilas en el hombro y avanzó por esos pasajes cerrados. Van a
pocos metros de distancia, es imposible no escucharlas hablar. _ No se merecían ese lugar, un asco, inhóspito,
inhabitable… Ellos se merecían otra cosa…
_La niña saltaba entre ellas preguntando cuando iban a llegar al parque de
diversiones. _ Falta Camila, a la vuelta vamos.
Una de ellas parecía tener el
mismo humor de Guillermo, caminaba silenciosa y resoplaba agobiada por el
calor. _ Me gustaría ser perro para tirarme al agua. _ Dijo mirando a un
labrador que nadaba en las aguas del Delta. _ ¿A quién se le ocurre que esto es
divertido? ¿Algún día entenderán que para algo existe el aire acondicionado y
el confort? Esto es una tortura…
Guillermo sonrió. “Es una de las mías. ¿Qué mierda hacemos acá?”
Ellas iban adelante. Se
detuvieron ante el ingreso de una de esas quintas que se rentan los fines de
semana y se escuchó la exclamación. _¡Llegamos amigas! ¡Fin de semana en el
Delta para todas!
Guillermo suspiró pensando que el
peligro había pasado, pero Pedro había hecho exactamente lo mismo en la quinta
anterior. Se detuvo ante una entrada, era señorial y prometía bastante. _Llegamos
Guille.
_¿Cómo que llegamos? ¡Pedro! ¿Las
vamos a tener de vecinas?
_¡Y como lo podía saber! Dale, ya
está Guille, seguime. Y sobre todo cállate, así tenemos chance que no nos
descubran.
Avanzaban y a pesar de las
vecinas, Guille no podía creer lo que veía. Una verdadera mansión, de lejos se olía
el glamour y la concupiscencia en la que pasarían esos días... Pero apenas
abrieron la puerta de calle, todas las ilusiones cayeron al piso. Todas, absolutamente todas.
Una voz nasal más que conocida
les dio la bienvenida y él quiso fondearse en el agua junto al labrador.
_¡Bienvenidos tortolitos! ¡Hacía
rato que los estábamos esperando!
Lo miró y Pedro desvió la vista…
“¡Si no te quisiera tanto!”
CONTINUARÁ
Guillermina Pedris lo tuyo es francamente indescriptible... la manera en que escribís no tiene explicación! Te pido, te ruego que consideres la posibilidad de incursionar literariamente en la comedia, porque si bien sos descomunal en tus textos dramáticos, hacer reir lo hacés como nadie. (Que no se ponga celosa Fiore que ella sigue tus pasos sin recibir sombra y lo digo totalmente convencida!). Realmente leí todo con la cara que tenía Cielito, la de feliz cumpleaños... no entiendo cómo dudaste, será que con un ojo emparchado lo veías "medio" bueno nada más... debe ser ese el motivo.
ResponderEliminarPobre Guillermo, no bastaba con el calor y el bochorno que le hizo pasar Pedro con los turistas (ah, capos ellos que se lo tomaran con tan buena onda, los adoré!), que encima se tuvo que encontrar con ese grupo extremista apodado las Guilledristas (mezcla de Guilledras con Guevaristas, jaja), del cual ojalá hubiera podido yo también formar parte! Muy tierna la inclusión de Cami y su mamá, fue una de las cosas más bellas del capítulo... te felicito y ya me imagino la felicidad de Majo! Realmente no podía entender cómo Pedro lo llevaba de nuevo a ese lugar, así que descubrir que lo que tenía preparada era una estadía en una mansión de luxe me alegró. Y la cara de Guille al ver quién abría la puerta, te juro que la ví! ¡Para morirse!!! No hay caso, nunca va a tener paz con ese Robertino... es su karma eterno! Gracias por tu confianza y por alegrarme una noche difícil... espero ansiosa la continuación, por favor que no tarde más de una semana... es adictiva al 100% esta historia. Y desde ya, te prohibo terminantemente que le pongas fin algún día! So pena de tomarme un micro hasta Villa Constitución para ir a darte tu merecido! Otra que sicarios colombianos, mirá que enojada soy terrible! (Peor que Guillermo inclusive...). Ni se te vaya a ocurrir.
¡Que dificil es llegar acá! La pagina parecía tener el mismo humor que Guiilermo.. Pero llegué! Mary, gracias por la foto que es preciosa y justa para este capítulo.. Y gracias por tus palabras. No se si lo mio es la comedia, pero lo que me divierto escribiendo la Mercería es envidiable.. Gracias por bancarme en los últimos momentos con mis inseguridades, con mis temores,, Lo mas lindo de este fin de semana en el Delta, es que todo recién comienza.. se vendrán momentos muuy interesantes..
EliminarLo mas lindo de este blog es la amistad, la camaradería y el apoyo incesante entre las escritoras.. Siempre solidarias, con una foto o con una opinión, esto es "equipo" Y si hay "equipo" habrá blog por mucho tiempo más.. ¡Gracias Mary!
Naaaaaaa naaa no tenes derecho.......me muero de amor por esta Mercería......por esos dos hermosos personajes que tanto amé...y sigo amando....y por esas niñas tan hermosas paseando en la lancha....y camilita con Majito y todas........ como quisiera haber estado con Uds......las amo......Sil,Majo,Stella,Problemitas,Camila,Marian,Romi,Guille,Sandra,Juliana.......hay mis niñas como se sigue ,que camino hay que tomar......me fascinó este capítulo......es muy bello.....me reí mucho y lloré mucho también.....LAS AMO......TE AMO SANDRITA.....La Abu Mirta.....
ResponderEliminarApoyo moción de Mary..... esta Mercería no debe tener fin y si debes escribir comedia ya.......jajajajajaja.Te amo Mary....MIrta.
EliminarMirta.. vos te divertís porque no estás en los zapatos ( o las crocs) de Guillermo! Creo que después de este fin de semana nos va a odiar! Mi vida! Creyó que pasaba esa osadía para estar un fin de semana a solar con Pedro... Pero el destino había escrito otra historia.. Jajaja! Mirta te amo!!!
EliminarNo voy a mentir lo sabes bien ya me conoces , esta pasable mara rosas
ResponderEliminarcon eso me alcanza Mara.. Co eso me alcanza.. ¡Gracias mujer!
EliminarQue hermoso cap Sandra, no sabes lo q extrañaba la mercería. Este Guille de mal humos pero siempre siguiendo las locuras de su cielito. Gracias!!!
ResponderEliminar¡Hola Valeria! Que alegría te haya llegado este regreso de La Mercería! Guillermo suele tener un humor espantoso, pero su amor por Pedro supera todas las circunstancias.. ¡Te quiero Vale! ¡¡¡Besos!!!
EliminarQue bueno que volves con la Merceria!!!! volvio la diversion !!!! No tenes derecho a meterle a Guille a Robertino ..y la lancha ...y Cami...." Si no te quisiera tanto"...jajaja...pero la cosa es "que lo queres"...y yo a vos...besos Pilar
ResponderEliminarNooo Pilar! No fui yo, fue Pedro! Ese Pedro que sabe que lo tiene comiendo de su mano y se abusa.. ¡Pobre Guillermo! Las lancha colectivo, las locas y encima Robertino en la mansión del Delta... ¡Es demasiado! ¿No? Pilar.. ¿como decirte "gracias" por tanta compañía? Ni yo lo se.. Pero, ¡¡¡Gracias!!! Un abrazo inmenso!
EliminarTocaya de mi corazón: ya te lo dije por privado que no pude tener mejor regalo de cumpleaños que el regreso de la gloriosa Mercería! Ciertos pasajes son "para escupir los dientes" como diría alguien que conozco...
ResponderEliminarAmo cuando Pedro lo lleva de las narices, ese "Cuando yo digo “no” de esta manera, no hay vuelta atrás. Es así viejito… Dije que no." usando sus armas de seducción y acto seguido están en el embarcadero, es de lo que no hay!
"Fin de semana de apareamiento", jajaja, con Robertino en el medio? Me divertí muchísimooooooo!
Gracias por este retorno!
Y como me hubiera gustado formar parte en ese viajecito de la comitiva "guilledra guevarista"... Será la próxima!
Beso enorrrrrme
¡Tocaya!.. Tocaya.. Somos del mismo palo en la comedia, nos gusta conjurar la risa.. Si, yo también me reí mucho con ese... es asi viejito, y al otro renglón estaban en el embarcadero. Y que no te quepa duda que para el proximo viaje de "apareamiento" te queremos en esa lancha colectivo.. Guille no te lo podés perder!
EliminarMe da penita Guille.. estaba pensando en un fin de semana lujurioso y sensual, hasta que esa voz nasal lo bajó de las nubes como un gomerazo! No hay derecho!!! Te amo Guille!
"Qué les dijiste que nos miran con esas caras de pelotudos?" Jajaja!
ResponderEliminarPobre Guille! lo amo.. A veces tan inteligente y a veces tan inocente! ¿No entendés ni lo básico? jajaja! ¡Gracias Guillermina!
Eliminar"Te llevas mal hasta con tu sombra" Jajaja!
ResponderEliminarY sip.. Ese es Guille, se lleva mal hasta con su sombra. Un auténtico Graziani.. ¡Gracias Guille!°
EliminarAy Guillermina Pedris!!! querida!!!! verás que me tomé mi tiempo para comentar! sabés que soy fans de la merceria desde que comenzó y no me gusta ser reiterativa, pero no es la primera vez que te digo que llega en el momento justo, fue un fin de semana del terror! diria cielito! no sabes...pero no sabes lo mal que estaba el lunes! hasta que llego la Maga de la pluma y lo que es mejor! de la comedia! y me publica La Merceria! te juro que no la esperaba....por ahi habia leido que ni habias tocado aun y pense que no publicabas! salté en una pata al leerte. Bueno ahora a los bifes! #Guilletieneganadoelcielo con este Chiquitin lindo que le hace lo que quiere!!! no hay derecho pobre amor! me lo morfo!!!! y el se lo banca eso es lo peor! no puede decirle que no....la inclusion de las guilledras fue una cosa tan genial que cuando empece a leer revivi ese viaje al Delta ese caluroso domingo de enero!!! #entenderlotantoaGuille Camila y Majo!!! GENIAS TOTALES!!! Los turistas!!! que mierda les digiste que ponen esas caras de pelotudos!!! jajajajja morirme de risa Sandris!!!! y para rematar semejante tortura china "Tino" esperando en la casita del Delta! carton lleno....ese chico no se merece a #miguille....demasiada paciencia le tiene! Gracias Sandra de corazon por este tragicomico capitulo...por incluir ese dia (haberlo sabido antes no me sacaban del Delta ni en helicoptero) por levantarme el animo el lunes y por sacarme las mas lindas carcajadas...te dije alguna vez que no es facil hacerme reir a mi??? te juro...mi marido dice que soy una amargada, me cuesta reir sin embargo con vos y con tu tocaya...las risas salen tan naturales que me alegran la vida!!! Te queiro Silvana
ResponderEliminarGracias Sil, esa es la idea.. arrancar una sonrisa. Todas saben que me gusta horrores la prosa poética como fue Teatro, pero esto es diferente.. Me alegra el día escribir la Mercería. Fue mi primer amor y dicen por ahí que el primer amor nunca se olvida.. Asi que tal vez la Merce nunca tenga un fin.. Irá y vendrá por el blog, con sus períodos de apogeo y otros donde quede en stand by, pero nunca podre escribir la palabra FIN, ¡¡¡Gracias por este mimo Silvana!!! Te quiero amiga..
EliminarMe encanta mercería, ya la estaba extrañando..Gracias!!
ResponderEliminar¡Gracias a vos Adriana! Que caricia leer que te haya gustado, nos fuimos de vacaciones pero ya estamos de regreso, y listos para reirnos todos juntos!
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