
CAPÍTULO
51
Lunes.
Amanecía en Buenos Aires.
Pedro
escucha entredormido el repiquetear de la lluvia, da media vuelta, se ovilla
contra el cuerpo de Guillermo, respira profundo y se vuelve a dormir con el
rostro escondido en su brazo.
Guillermo
también se despierta por la lluvia y comienza la semana puteando como tanto le
gusta. “¡Lluvia de porquería! Otra vez, otro día resguardando los
expedientes en bolsas de nylon para que no se humedezcan los sellos cada vez
que hay que salir a la calle. Otro día pisando charcos de agua sucia. ¡Otro día
de mierda!” Pero ese contacto cálido contra su cuerpo lo saca de sus
pensamientos, mas nublados que el día que acaba de comenzar.
Se
sonríe, lo abraza y vuelve a cerrar los ojos sumergiéndose en un paraíso de placer.
El olorcito de Pedro lo recorre interiormente y aunque carezca de ese don que
permite hacer contacto con la memoria intrauterina, sabe que lo que siente
puede ser muy similar a haber estado en el vientre materno.
Debajo
de las sábanas el cuerpo casi desnudo de Pedro pegado al suyo genera un
microclima que su cuerpo y su mente se niegan a abandonar. Quisiera detener el
tiempo en ese instante. Siente sus latidos, como de sus labios entreabiertos
exhala su respiración dormida, lo mira… Lo observa con detenimiento. Es un
ángel que se escapó del cielo. Recorre su perfil exacto con sus ojos de almíbar
y miel, y lo aprieta un poco más junto a su cuerpo.
Cinco
minutos. Solo cinco minutos duró esa magia, lo sabe a ciencia cierta porque
contó los segundos que lo tuvo sumergido en su cuerpo hasta que esa maldita
creación lo extrajo de ese ensueño para llamarlo a la realidad de que ya era
lunes y que debían ir a trabajar.
Apagó
de mala gana la alarma del celular mientras Pedro seguía durmiendo como si nada
hubiese pasado. “No cambia mas. Va a venir la tercera guerra mundial y
lo va a encontrar dormido… En fin. Es lo que elegiste Graziani”
Antes
de comenzar a despertarlo se detuvo a recordar la tarde del domingo.
Cuando
todo lo que escuchó detrás de la puerta estuvo aclarado, el tiempo compartido
junto a un Robertino que ahora veía con otros ojos, el debate sobre las redes
sociales y la llamada de Fabián delatando a Pedro sobre su travesura en
Instagram. El momento en el que vio la foto que Pedro le había dejado antes
desaparecer, junto a una nota que lo había conmovido tanto, y cuando el
atardecer se llenó de placeres sensuales y eróticos hasta que Laura llamó
avisando que llevaba a Kendy de regreso a casa.
La
cena había sido un verdadero ritual para cerrar el fin de semana. A pesar que
insistieron para que Laura se quedara a cenar, ella no había aceptado. Era muy
buena abogada, muy buen sabueso, y de solo verlos se dio cuenta que entre ellos
había un clima que nadie debía entorpecer.
Bañaron
a Kendy juntos y se turnaron para cuidarlo, mimarlo, besuquearlo y mientras
tanto preparar la cena. Cenaron en la paz y el silencio del hogar, sin música,
sin televisión, sin nada que perturbara el momento. Cenaron los tres a solas
mirándose a los ojos, Kendy degustando la comida de su hogar y ellos degustando
el placer que se veía en sus ojos.
Decidieron
de mutuo acuerdo llevar la mamadera y a Kendy a su habitación y quedarse los
dos junto a él hasta que estuviera dormido. Después se levantaron cautelosos
para no despertarlo y se atrincheraron juntos bajo las sábanas, se abrazaron
con fuerza, se dieron el último beso del día y se quedaron profundamente
dormidos y entrelazados.
Pero
ya era lunes, la magia del fin de semana había terminado y les esperaba la
rutina de una semana más.
_Cielito…
_ Le besaba la frente y con eso solo conseguía que respirara cada vez más
profundo. Probó con tocarlo. _Cielito, tenemos que levantarnos.
_No…
_Pedro…
mi amor, no puedo estar todos los días renegando para sacarte de la cama.
_Vos
me metiste en tu cama. Hacete cargo.
No
pudo evitar sonreír. Se inclinó sobre su cuerpo y vio como Pedro, aun con los
ojos cerrados, también se sonreía.
_
¡Chanta! _ Acercó sus labios a su oído y le susurró con voz ronca. _ Así que yo
te metí en mi cama…
Pedro
asentía con los ojos cerrados y una sonrisa deliciosa mientras mañereaba para
terminar de despertar.
_Si…
me sedujiste como a una colegiala. Me embrujaste. Como el sapo a la serpiente
me atrapaste en un círculo de baba del que nunca más pude escapar. _ Seguía
sonriendo con los ojos cerrados y de esa manera tan atractiva, que Guillermo se
preguntó quién iba a tener que convencer a quien para salir de la cama.
_Escuchame
atorrante _ balbuceaba pegadito a su rostro _ Dejá de jugar a Sasha y Sissi que
vos no sos inocente en esta historia, tenías tantas ganas como yo de que te
metiera en mi cama. _ Su mano se perdía en los contornos de Pedro haciéndolo
retorcerse como un ciempiés. _Pero ahora te levantás, te duchás, desayunas
conmigo y vamos a trabajar.
_¡Noooo!
_Si y
ahora. ¡Dale que en minutos va a llegar Solage! _Lo arrancó de la cama y lo
arrastró hasta el baño.
El
primero en terminar de vestirse fue Guillermo que bajó a preparar el desayuno.
Mientras hacía las tostadas y el café, miró el reloj. Faltaban cuarenta minutos
para que llegara Solange. Esta vez por más que Pedro protestara no iba a dejar
que sacaran a Kendy de la casa. La lluvia era cada vez más intensa y los
truenos prometían una jornada completa de chaparrones. No pasaron cinco minutos
cuando lo vio cruzar la puerta de la cocina y se le detuvo la respiración.
Además
de ese cabello húmedo e irreverente, era una nube de perfume enfundada en un
pantalón Mountain para agua confeccionado en gross, color níveo. Cinturón con
hebilla, bolsillos con cierre, estribo metálico para guantes y bota interna
impermeable con elástico antideslizante. Remera térmica escote en ve, botas de
caza modelo “Frío Intenso” de Meindl, con cordones y abrojos, y campera
termosellada en color gris, con bolsillos laterales y capucha.
_¡Ah…!
Te vestiste así nomás Pedro. Como al pasar.
Pedro
se miró como si no tuviera puesto nada fuera de lo común. _ ¿Qué tiene de
especial mi ropa?
_¡Nada
querido! ¡Absolutamente nada! Es espantosa y te queda horrible…
Se
dio vuelta para terminar de preparar el desayuno. Servía el café en las tazas
algo tenso y cuando quiso poner las tostadas en una bandeja se le
resbalaron y quedaron desparramadas en la mesada. _¡La puta madre que las
parió! ¡Tostadas de mierda!
Comenzó
a juntarlas, pero se quemaba los dedos. _¡Ay la re puta madre! _ Sacudía la
mano tratando de abanicarla en el aire. Pero solo bastaron esos brazos
rodeándolo por la espalda para ponerle punto final a la rabieta matutina.
_Dejame
que te ayude amor, y calmate. No empieces el día así, te hace mal. Llevá el
café a la mesa que yo llevo el resto.
Respiró
hondo e hizo lo que Pedro le indicaba, pero lo miraba de reojo, estaba
descollante. Simple, sencillo, pero realmente aventajaba a cualquier mortal que
caminara por la Tierra vestido de esa manera.
Pedro
terminó de llevar las tostadas y el dulce de naranja a la mesa, pero antes de
sentarse lo miró con detenimiento.
_
Bueno, mucha chinche, mucha trompa, pero por lo que puedo ver no nos quedamos
atrás esta mañana. ¿Por qué te vestiste así? No hay nada formal en el estudio
esta mañana y después de almorzar vamos a ir a trabajar a la mercería.
Guillermo
hizo lo mismo que Pedro había hecho unos minutos atrás, se observó a sí mismo y
preguntó con asombro.
_ ¿Y
qué tiene de especial mi ropa? Estoy todo vestido de negro porque llueve
torrencialmente y no quiero estar sucio de barro todo el día.
_
¿Qué tiene de especial? Que ese no es un jean común, es un chupín Mojo modelo
Slim, con spandex.
_Error,
no es un chupín, es un modelo recto, corte de jean.
_No
me boludeés! Se te chupa más que yo, mirá como te marca las piernas. ¿Y porque
la camisita tan desabrochada que se te ven los vellos del pecho?
_Un
jean negro y una camisa negra… ¡Pedro dejate de joder! ¿Qué querés que me ponga
para ir a trabajar. ¿Un jogging gris melange y una polera bordó? Vos estás
queriendo pasar la pelota para el otro lado de la red y no lo vas a conseguir.
Yo estoy clásico, vos… bueno, vos como siempre. Si no sobresalís no podés
vivir.
_Si
te molesta me cambio
_No
me molesta Pedro, vestite como se te de la gana!
_¿Y
qué es lo que te molesta?
_¡Que
escondés la ropa!
_¡Yo
no escondo la ropa!
_Ah,
¿no? ¿Y dónde estaba guardado eso que nunca lo vi?
_En el ropero
_En el ropero
_¿En
el nuestro?
_No,
en el de Kendy. En el nuestro ya no hay más lugar
_¡Claro!
¿Por qué no guardás la ropa vieja en el ropero de Kendy? Guardás la nueva para
que yo no la vea
_No
Guille, es una cuestión de practicidad. Lo que vos decís es doble trabajo,
pasar ropa vieja al ropero de Kendy y después guardar la nueva en el nuestro.
En cambio, yo llego con la bolsita y voy derecho al ropero de Kendy. ¿Cuál es
el problema? ¿A ver? Decilo de una vez
_ “Problema”
no es la palabra, lo que no entiendo es porque siempre aparecés con ropa que
nunca vi cuando te la comprabas
_Yo
tampoco vi cuando te compraste esa calcita que tenés puesta
_Primero
no es calcita, es un pantalón. Segundo, no lo viste porque me lo regalaron
Fabián y Valeria para mi cumpleaños, y como de costumbre, estabas muy
entretenido chupando y bailando como para detenerte a ver los regalos que me
hicieron.
_Eso
no es verdad. Vi el libro que te regaló Beto, el perfume que te regaló Laura,
el kit de asador que te regaló Marcos, las medias y el bóxer que te regaló
Cuca, el vino que te trajo tu primo… pero eso nunca lo vi.
_Este
pantalón nunca lo viste porque los chicos llegaron más tarde y vos ya estabas
meneando el culo por toda la casa.
_¡Eso
no es verdad!
_¡Si
es verdad! Todavía me suenan en el oído las carcajadas de Fabián cuando te vio
haciendo el baile del caballo, revoleando el bracito en alto y cantando
“Oppa Gangnam Style”
Pedro
se puso de todos los colores, recordaba perfectamente ese momento.
_Me
parece Graziani, que vamos a tener que tener una charla profunda y sincera. Te
molesta como me visto, te molesta que baile y me divierta… ¿Qué más te molesta
de mi?
Guillermo
respiró hondo, estaba por responder cuando sonó el timbre.
_¡Siempre
te salva algo! Evidentemente, el universo te adora Graziani! _ Pedro fue a
atender la puerta. Era Solange.
_¡Hola
Pedro! Vine un rato antes porque mamá venía para este lado y me trajo en el
auto, sino con este día iba a ser imposible conseguir un taxi.
_¿Y
qué problema hay con eso Solange? _ Le dijo Pedro. _Esta es la casa de tu
padrino, acá podés venir a la hora que lo necesites. Vení a desayunar con
nosotros.
_Gracias,
pero ya desayuné tío Pedro. Mejor voy para arriba así empiezo a preparar las
cosas de Kendy, hoy si que no se lo puede llevar a ningún lado.
_¡Pero
vení y tomate algo calentito! Kendy todavía duerme._ La empujó hasta la cocina.
Entró
tímida, como percibiendo que no había llegado en el mejor momento. _Hola
padrino
_Hola
preciosa. ¿Te mojaste?
_No,
me trajo mamá y me dejó en la puerta.
Pedro
lo miraba fijo y serio por detrás de Solange. “Me debés una respuesta,
Graziani”
La
respuesta silenciosa no se hizo esperar. “Ya te voy a detallar lo que me
molesta, pendejo”
Se
lanzaban misiles con los ojos.
_¿Qué
te preparo muñeca? _ le preguntó Pedro
_Lo
que ustedes estén tomando Pedro, gracias
Guillermo
carraspeaba incómodo mientras tomaba su café. _¿Y cómo está tu mamá? ¿Contenta
que ahora maneja y tienen movilidad propia?
_Y si
padrino, ya sabés como es mamá, ella quiere meter la nariz en todas partes y
ahora, en auto, se le hace más fácil perseguir a papá
_¿Cómo
que perseguir a tu padre?
_¡Si
padrino! Si para eso lo convenció que le compara el auto, para poder seguirlo,
parece que no confía mucho en él porque el otro día la escuché que le decía “si
hay guacha, la piso”
_Bueno,
ya nos tenemos que ir. ¿Salimos Pedro?
_Salimos.
Chau Solange. Avisame cuando se despierte Kendy que quiero escucharlo un
ratito, si?
_Si
claro Pedro. Yo te llamo.
Al
subir al auto, Guillermo quiso dar vuelta la página de lo que estaban hablando
antes que llegara Solange y para cambiar de tema le dijo _Pedro, ¿vos escuchaste
lo que dijo Solange?
Pero
Pedro seguía resentido. _ La escuché tan claro como vos… ¿Te imaginás Graziani
si yo me dedicara a pisar los guachos que pasaron por tu vida? El Sonic en vez
de azul, sería rojo.
_Tenés
ganas de joder…
_No,
vos tenés ganas de joder. En lugar de desayunar tranquilos, de empezar el día
en armonía, me hacés una escena de celos por la ropa que tengo puesta
_¿Sabés
que pasa Pedro?
_¿Qué?
El
celular de Guillermo empieza a sonar. _Es Beto, dos palabras y seguimos con lo
nuestro
“Si
no te salva el timbre te salva el teléfono. Vos si que tendrías que besarle los
pies al universo, siempre está a tu favor.” Lo escucha
hablar con Beto con el ceño fruncido y sin prestar atención a lo que dicen.
_Si
Beto, si… ya te dije. Ahora cuando llegue al estudio lo hablamos personalmente.
Dale. Está bien. Chau. _ Y corta.
Pedro
sigue manejando con la vista fija en el tránsito. Guillermo lo mira de reojo.
Lo repasa de pies a cabeza y algo le vuelve a molestar. Pasan solo segundos
cuando la voz de Pedro resuena dentro del coche.
_Estoy
esperando que hables.
Suspira
profundo. _ Está bien Pedro, ¿sabés que me molesta? _ Un sonido ensordecedor lo
enmudece. Es el celular de Pedro.
Pedro
lo mira a modo de disculpa. _Es Solange, báncame un minuto y seguimos hablando.
_¿Se
puede saber por qué le ponés esos ring ton tan fuertes a tu celular?
_Para
poder escucharlo en medio de tus discursos y tus gritos medioevales, ¿te quedó
claro Graziani? _ Atiende y activa el altavoz. _Si Solange, ¿qué pasa?
_Nada
tío, Kendy se despertó y te llamé como vos me pediste. Además no te lo podés
perder, ¡escuchalo! ¡Habla como un lorito!
Kendy
se había despertado verborrágico y gracioso, balbuceaba palabras sueltas, hacía
monadas y se reía a carcajadas. Pedro tuvo que detener el auto a un costado
para evitar un accidente, tenía los ojos llenos de lágrimas.
_¡Hola
hijito! Hola mi vida! Papi te ama hijo…
_¡Papi!
_ se escuchaba del otro lado de la línea y Pedro se secaba las lágrimas con el
dorso de su mano.
Guillermo
observaba la escena un poquito arrepentido y tan emocionado como Pedro, su
semblante ya no era el mismo, y su mirada también había cambiado. _¿Me dejás
hablarle Pedro?
_¡Obvio…!
Que pregunta, tan tonta como tus escenas. Sos el padre, ¿cómo no te voy a dejar
hablarle? _Y le pasa el celular.
_Hola
hijito…
_¡Papá!
_ La vocecita de Kendy del otro lado del celular lo emociona igual que a Pedro.
_Papá
también te ama hijo… _ Lo escucha balbucear y reír, y termina como Pedro,
secándose las lágrimas como puede.
_Hola…
¿Pedro?
_No Solange,
soy el padrino
_¡Ay
padrino! Qué suerte que vos también lo escuchaste. Se despertó de tan buen
humor que te prometo grabarlo con el celu para que no se pierdan esto. Es
impresionante lo rápido que está creciendo, como empieza a manejar el idioma y
sobre todo padrino, se nota que es feliz. No para de jugar y de reír.
_Gracias
Solange. Gracias por llamarnos, por amarlo tanto, por cuidarlo de esa manera, y
si, por favor filmalo, grabalo o como se llame. Pero guardá en algún lugar este
amanecer de Kendy para que Pedro y yo podamos verlo. ¡Gracias querida! Te
dejamos cada día lo más preciado para nosotros y eso no hay nada con que
compensarlo. ¡Gracias ahijada!
_¡No
padrino! La agradecida soy yo, me salvaron la vida con este trabajo. Mamá está
insoportable, sobre ahora que sospecha que es cornuda.
Pedro
se tienta de risa, Guillermo tapa con una mano el micrófono del celular y lo
mira desorientado. _ ¿Con quién dejamos a nuestro hijo Pedro? ¡No puede hablar
así de una supuesta – aunque acertada – infidelidad de sus padres!
_Es
hija de Marcos y de Isabel, demasiado bien salió. _ Le hizo un gesto de
urgencia. _ Dale, contestale así llegamos al estudio de una vez y de paso
terminamos con un temita personal que me tiene calibrando el aire de los huevos
esta mañana.
Estaba
por responderle a Solange pero al escuchar esa frase se detuvo en el aire. _
¡Pero qué ordinario!
Por
toda respuesta obtuvo un besito sonoro que Pedro le arrojó por el aire.
_Gracias por todo Solange. Más tarde te llamo y si el clima se calmó vamos a
buscar a Kendy para que almuerce con nosotros. Un beso querida. _ Y cortó.
Desabrochó el cinto de seguridad y se puso de costado mirándolo fijo, pero para
ese momento Pedro ya era un piano de dientes que lo miraba profundamente
enamorado.
_
¡Basta Guille! No quiero pelear más con vos… Solo decime que te pone así, como
un loco, y yo voy a ver que puedo cambiar. Pero no quiero pelear más con
vos mi amor. ¡Te amo tanto!
Lo
desarmó. Lo desmontó y lo vendió por partes. ¿Cómo resistirse a esa sonrisa?
_Pedro…
lo que me pone así, como vos decís, como loco… ni vos ni nadie lo va a poder
cambiar. No te esfuerces porque vas a sentir el peso y la angustia de la
impotencia, y no quiero que eso te pase. Yo voy a vivir así, enloquecido de
celos de esa belleza que Dios te dio y que vos realzás con ese gusto exquisito
que tenés para vestirte. Me enrosco cada mañana pensando en cómo te van a
mirar, en las fantasías que van a crear cuando lo hagan. De solo saber lo que
muchos van a pensar cuando te miren me retuerzo como un gusano… Vos sos mi cura
de humildad, el adonis que le puso fin a mi imperio para crear el suyo. Sos mi
octava maravilla, y se que te rompo las pelotas… pero te celo porque no puedo
evitarlo.
Pedro
desabrochó su cinto de seguridad, también se puso de costado y buscó sus ojos
mientras acariciaba su rostro.
_Es
muy lindo lo que me decís. Es tan lindo que, por sincero, te vas a ganar una
confesión que te va a hacer sentir acompañado en esto que te pasa.
Apenas
si podía mirarlo a los ojos. _ ¿Qué confesión Pedro?
_Mirame…
Por favor Guillermo, mirame.
Esos
ojos de azúcar y miel se clavaron en los suyos. _ ¿Qué?
Entonces
apareció esa sonrisa tan suya, tan bella y particular dibujando hoyuelos en sus
mejillas.
_Cada
mañana me pasa lo mismo que a vos. Pero no se lo digas a nadie y menos a mi
esposo, tengo miedo que use esta debilidad en mi contra, ya demasiado me tiene
comiendo de su mano como para que ahora se entere que estoy muerto con él de
pies a cabeza, de frente y perfil, dormido o despierto.
Guillermo
bajó los párpados con un gesto algo tímido y los volvió a levantar para buscar
los suyos que sonreían cómplices de amor
_Te
amo Pedro, y lo que en realidad quise decirte esta mañana es que esa ropa te
queda perfecta, tan perfecta, pero tan perfecta, que me muero de celos.
_¡Idem
mi amor…! Idem. Te amo Guillermo, y esa ropa te queda tan mortal que si me dejo
llevar por mis impulsos andaría llevando por delante cada tipo que te mire.
_¡Pedro…!
_
Que…
_Vení,
dame un beso y dejemos esta discusión atrás.
No se
hizo rogar.
En
medio de un diluvio, un auto azul al costado del camino liberaba sueños como
fuegos artificiales, con dos enamorados enredados en besos y caricias,
despojándose de los celos solo por un rato. Porque así eran y así iban a
ser, dos enamorados transitando el borrascoso camino de la pasión. A veces
turbulento, a veces riguroso, a veces encrespado, pero siempre venerable
y auténtico. El sagrado y maravilloso camino del amor.
CONTINUARÁ
Ayyyy Sandra, con estos capítulos no hay cómo reprocharte nada a vos por la espera ;). Hermoso como siempre! Me hace tan bien leer La Merce, sinceramente. Es un placer. Ya no se mas que decirte que no te haya dicho. Como siempre muchas gracias por compartirlo. Seguiré "rompiendote" pero sabé que es una necesidad nacida del alma. Tu escritura me sana, me lleva ahi donde me gustaria quedarme. Besos Romina
ResponderEliminar"Tu escritura me sana, me lleva ahí donde me gustaría quedarme" Romi... lo que sentí al leer esa frase es inexplicable, se me llenaron los ojos de lágrimas y me dejaste sed de seguir escribiendo. No te imaginás el poder que tienen esas palabras... Saber que una se esfuerza en crear un mundo alternativo y que ese mundo le genere al lector ganar de quedarse ahí,es muy fuerte. me hiciste emocionar. ¡Gracias por el aguante, por el empuje y por esta devolución que me entibia el alma. Un beso inmenso y un abrazo Guilledrista. ¡Graciassss!
EliminarAntes que nada, Pedro bailando el Oppa gangnam Style, ya sucedió o fue algo que pasó y no lo habías contado? Porque si es lo primero, decime donde que quiero reelerlo! Mortalllll... Como diría Mirta, te juro que lo veo! Cómo me gusta este Pedro... sobre todo porque pienso que todo ese afán de exhibicionismo como cree Guille no es tal, es simplemente porque está feliz con su hombre y así lo exterioriza, cielito es un alma libre y todo gracias a Guillermo... me encantó que se declaren mutuamente sus celos... porque indudablemente Graziani es tan deseable como él, y ni hablar con su camisa negra y sus chupines... eso es vestirse para matar. Algún día se dará cuenta este hombre lo terriblemente sexy que puede llegar a ser? Incluso con una bata y una peluca rubia, parafraseandolo. Gracias Sandri por publicar, en braille como decís, a ciegas, prendiendole velas a San Expedito para no equivocarte de texto (eso lo imaginé yo jajaja), llegando apurada de tu viaje, no fallás nunca... que la vida te devuelva con creces toda la pasión que le ponés a esta vocación que corre por tus venas, no puedo más que admirarte! Besos hermosa!!!! Hasta el próximo capi que espero llegue pronto, Mary ♥♥♥
ResponderEliminarMary B, mi adorada vestuarista de La Merce, Pedro bailando el Oppa gangnam Style es algo que nunca vimos. No recuerdo bien si alguna vez en La Merce festejamos el cumpleaños de Guillermo, eso fue algo que surgió sobre algo que pasó pero nunca se escribió.
EliminarCoincido absolutamente con vos que este Pedro no es exhibicionista, sino que exterioriza constantemente la felicidad que siente con su hombre, su familia, su casa, su hijo, su lugar en el mundo. Con todo lo que han construido juntos. Este Pedro me mata de amor! Y si, era hora que se confesaran mutuamente los celos, porque los dos están para el infarto. Cada uno en su estilo arranca suspiros por donde pasan.
Anoche fue una cosa de no creer, el blog se negaba a tomar el texto así que como te dije, publiqué a ciegas, pero no las podía dejar sin La Merce... gracias a Dios el universo conspiró a nuestro favor y lo pude hacer.
Gracias por ese hermoso deseo, ojalá el universo te escuche y me permita algún día vivir de esta pasión, algo que no espero que me traiga escaleras de mármol, sino tiempo... Bendito y escaso tiempo para poder escribir mas, mas y mucho mas.
¡Gracias por ten hermosas palabras y por toda la contención que siempre me das! ¡Gracias amiga! ¡Besossss!
Que es la Mercería ?? Para mi es llegar a casa después de un día frío y lluvioso y sentir que puedo vivir el amor de ellos y sonreír.. porque se que son felices,que se aman y aman a su precioso hijo... Cuando comienzo a leerlo ya empiezo a relajarme y desear estar con ellos...por todo eso te agradezco mucho que sigas escribiendo y nunca voy a dejar de acompañarte y agradecerte por tanto!¡! Un beso grande. Pilar
ResponderEliminar¡Gracias Pilar! Que lindas palabras! Como empuja eso, cuanta fuerza transmite! Adoro escribir la Merce, me oxigena, me hace bien... Y cuanto mas saber que alguien del otro lado siente algo parecido. La merce es paz, relax, celos, peleas y amor. Gracias por volar junto conmigo! Un abrazo ASI de grande y un beso inmenso Pilar!
ResponderEliminarMe encantó San! apoyo a Pilar la MErce es ese bálsamo que uno desea tener todas las noches para hacer la plancha y relajarse!...es vivir con ellos esa rutina que No es rutina...es disfrute y amor! Gracias Sandri por esto!!!
ResponderEliminar¡Gracias a vos Sil! Como le dije a Pilar, es alimento para mi pluma saber que La Merce les permite una sonrisa. ¡Graciasss!
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