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jueves, 8 de septiembre de 2016

"SE CASÓ..." - Cap. 2 - (By Maby)

"SE CASÓ..."  -  CAPÍTULO 2





Pedro comienza a caminar por los pasillos en búsqueda de la salida de la clínica. Está tan contrariado en sus pensamientos, que recién cuando llega a su auto, se da cuenta que ha tenido apagado su celular durante todo el día. Lo enciende, y más de treinta llamadas perdidas de Camila. Suspira. Intenta relajarse, pero es imposible. Toma el teléfono y hace un esfuerzo sobrehumano para devolver la llamada. No pasa ni siquiera el primer tono que del otro lado alcanza a escuchar una retahíla de reproches, insultos, quejas, etc., que él en su estado no alcanza a entender. Solo atina a decir
 – Guillermo sufrió un infarto. Estoy desde la mañana en la clínica y me voy a quedar toda la noche para ver como evoluciona.- y sin más argumento corta la comunicación, sin dar tiempo a mas improperios –
Está tan exhausto, el día ha sido una verdadera porquería y el final ha sido la frutilla del postre. Por más que intente huirle al asunto, sabe perfectamente a lo que se refería Beto con su acusación, algo que hasta antes de su casamiento sólo había podido etiquetar como simple admiración, pero después de éste fatídico día, las cosas están demasiado claras, dolorosa e impiadosamente claras. Sus sentimientos hacia Guillermo no han disminuido ni un ápice, es más, hoy rebasaron cualquier límite esperado. El saberlo al borde de la muerte, le ha hecho ver que tan desgraciada sería la vida sin Guillermo. El sinsentido de no tenerlo. El vacío sin explicación al no ser recibido por él, hoy en su regreso al estudio. Y todo se presenta tan nítido. La mentira que acaba de inventarle a Camila, porque no soporta verla, no el día de hoy.
Estar lejos de él, ésta noche, sería simplemente una misión imposible. No resistiría una milésima de segundo al lado de la mujer con la cual, según un papel, ha elegido compartir su vida, sabiendo que el amor de su vida está peleando para quedarse en éste mundo, con ése corazón tan dañado, por ése daño que él mismo ha causado. “¿El amor de mi vida?” Se indaga a sí mismo. “Mi mente me traiciona, pero es la pura verdad.” La persona por la cual está dispuesto a dar su vida, porque si a ésa persona le llegara a suceder algo, él no se perdonaría jamás haber sido quién lo ha provocado, cómo tampoco entendería su vida sin Guillermo, ya no tendría sentido respirar en un mundo que no esté él. Pero, ¿cómo no logró darse cuenta antes, del tremendo error que estaba cometiendo al casarse con Camila? Para que engañarse, él lo sabía, internamente lo sabía, pero su corazón cobarde y su racionalidad traicionera, le impidieron hacer lo correcto, mandar a la mierda todo y a todos.
El asiento del auto es un lugar incomodo para pasar las horas que lo separan del amanecer, pero quedarse en la sala de espera era peor, la mirada acusadora de Beto era algo con lo que simplemente no podía lidiar. No por ahora, con semejante angustia encima. Después de darle mil vueltas al asunto, el cansancio lo hace dormirse.
Un par de horas después el sol de la mañana lo hace abrir sus pupilas, adolorido por la mala posición y la cabeza a punto de estallarle, simplemente había dormitado, no había descansado.
Se incorpora, sale del auto hacia el baño del hospital, allí se lava la cara y emprende el regreso hacia la sala de espera. Una vez allí, ve a Beto,  Gaby y Cuca que habían llegado. Saludos de rigor y le pregunta a Gabriela si hay alguna novedad
–Fabián está hablando con Matías hace como media hora… ¿Vos fuiste a tú casa?
– Si fui, ¿por?- miente
– No, porque te veo con la misma ropa de ayer
_ Ah, no, pasa que a Camila se le rompió el lavarropas y no tenía otro traje._ En eso sale Fabián. Todos se amontonan a su alrededor.
_¿Qué te dijo Fabián? –le pregunta Beto.
_Ha estado estable, sin complicaciones toda la noche. Pero recién lleva doce horas de las cuarenta y ocho que tenemos que esperar. El panorama es alentador. Pero hay que ser cautelosos. Todavía hay que esperar._ Dirigiéndose a Beto _Andá Beto a descansar. Yo me voy a quedar. Gracias por el aguante –
_No. Que decís Fabián. Me quedo un rato más por si necesitás algo  después me voy.
_No Alberto. Andá que cualquier cosa te llamo. Dale haceme caso. Sino no vas a estar despierto cuando papá salga de todo esto.
_¡Bueno dale! Pero me avisás apenas tengas una novedad o necesites algo.
_Si Beto. Andá tranquilo. Gaby, tía, vayan ustedes también, yo me voy a quedar. Cualquier novedad les llamo inmediatamente. El estudio no se puede parar y lo saben. Además Marcos no puede con todo. Vos también Pedro hace lo mismo o andá a tú casa y disfruta de tu recién estrenada vida. Les agradezco en el alma haber estado al lado de mi papá en éste difícil momento, pero por ahora las cosas parecen encaminarse. Yo estoy más descansado y puedo aguantar más tiempo. Pedro ¿podrás alcanzarlas al estudio?
_Si no hay problema. Pero ¿no querés que me quede un rato y te hago compañía?
_No. Gracias. Vayan al estudio o a tu casa, sino cuando se despierte el viejo los va a colgar si no se hicieron las cosas como debían. Quédense tranquilos que cualquier cosa les aviso.
Y se despidieron de Fabián y emprendieron el camino hacia el auto. El cuerpo de Pedro salió rumbo al estudio, pero su corazón y su alma, se quedaron en el hospital.
El día se hizo eterno en el estudio. La concentración brillaba por su ausencia. Por enésima vez en lo que iba del día, volvía sus ojos buscando al dueño del despacho, que ahora estaba insoportablemente vacío. Le faltaba todo.
En las vísperas de la noche había logrado avanzar un par de hojas con la causa que tenía asignada. No había podido redactar un puto argumento, porque su cabeza estaba en el hospital. Y cada vez que sonaba el teléfono, era sentir la taquicardia en su pecho, la ansiedad a flor de piel, la esperanza potenciada de escuchar la voz de Fabián dándoles una buena noticia, pero nada de eso había sucedido.
Ya estaban cerrando el estudio, cuando suena el teléfono y Pedro atiende.
_¡Estudio Graziani, buenas noches!
_¿Pedro? Soy Fabián.
Y su corazón dejó de latir por un instante
_¿Qué pasó? ¿Qué le pasó a Guille?
_Despertó Pedro. Mi papá salió del coma.
Y las lágrimas empezaron a hacer mella en sus mejillas, asustando aún más a los presentes, que ya lo habían rodeado al escuchar las preguntas insistentes del abogado.
En ese momento se da cuenta, tapa el auricular y les comunica la buena nueva – ¡Guille despertó!
A todos se les dibuja una sonrisa. El jefe máximo estaba de vuelta.
_Ya vamos para allá
_No, sigue en terapia intensiva. Matías me va a dejar pasar porque le rompí las pelotas como dos horas para que me deje verlo. El doctor dice que si pasa bien la noche, mañana lo va a pasar a terapia intermedia.
_Entonces mañana en la mañana pasamos por ahí. Por favor Fabián.
_Está bien. Vengan. Pero lo más seguro es que no puedan verlo.
_No importa. Estar ahí ayuda. Cuídate y cualquier cosa nos avisas, sea la hora que sea.
_Ok. Ustedes también cuídense porque el jefe está de nuevo entre nosotros. Abrazo.
_Otro para vos y por supuesto para Guille.
Colgó el teléfono con la esperanza renovada. Guille, su Guille, su amor había despertado de un largo sueño, para él una pesadilla horrible. Estaba de nuevo con ellos. Como sea, había despertado. Ahora su vida recobraba el sentido. Su respiración volvía a normalizarse y sus nervios a serenarse. Tan sumergido estaba en sus pensamientos que se olvidó que estaba en el estudio rodeado de gente. Apenas podía disimular esa enorme alegría que lo traspasaba, la  enorme felicidad de tenerlo de vuelta.

Así transcurrieron los días. Guillermo estaba bastante mejor. Sus retos habían vuelto en todo su esplendor. Un Graziani auténtico se hacía cada vez más presente. Pero el Doctor no dejaba que nadie entrara a verlo excepto Fabián. Aunque ya estaba en sala común, quería ir dando pequeños pasos para ver cómo reaccionaba el corazón.
Ésta decisión del médico había puesto en jaque a Pedro. Hacía más de diez días que no veía a Guille. Y ésta espera era insoportable. Había hablado con Fabián para ver si lo dejaban entrar al menos cuando dormía, pero Matías había sido cortante: “Nadie, excepto Fabián puede entrar a verlo”. Esto, lo único que había logrado, es que a Pedro le cayera más mal el cardiólogo.
El día de Pedro se dividía en las mañanas a primer hora pasaba por el hospital a recibir el primer parte médico y continuaba su camino al estudio. Por la tarde, pasadas las 20 hs, antes de regresar a su casa, pasaba nuevamente para ver cómo había evolucionado en el día. Y demoraba lo máximo posible, porque el regreso a su casa, era la misma llegada al infierno. Camila desde aquella noche, donde se quedó en el estacionamiento del hospital, no había parado de reprocharle un solo día la poca atención que le prestaba. Ya ni volvía a almorzar porque no la soportaba. Escasamente iba a dormir. Era inaguantable su situación allí.
El viernes a la noche cuando llegó al hospital no vio a Fabián en la sala de espera y a ninguna enfermera cerca de la habitación de Guillermo, entonces se animó a avanzar por el pasillo e intentar verlo. Iba llegando, cuando escuchó la sonrisa que le había quitado el sueño, los berrinches que le sacaban una sonrisa, pero su sueño idílico se hizo añicos cuando observó a través del umbral de la puerta apenas abierta, que esos gestos ya no eran para él, ni por él. Guillermo estaba haciéndoselos al Doctor y movido por un huracán de celos, sin pensar en las consecuencias de sus acciones, abrió totalmente la puerta. El médico giró y se encontró de frente con Pedro. Y Guille apenas redirigió sus ojos hacia él, esbozó una sonrisa.
–¡Pedro! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás? Al fin alguien a quien puedo preguntarle del estudio. Matías quiero presentarte a uno de mis socios, el Dr. Pedro Beggio. Al Doctor ¿ya lo debés conocer no?
_Sí. Claro que nos conocemos con el cardiólogo.
_Mucho gusto Dr. Beggio. ¿Sabe que no puede estar acá, verdad? Creí haber sido claro la última vez.
_¡¡Guille!!_ y lo abraza por encima de las mil mangueritas, que recorren su cuerpo –Gracias a Dios que estás bien. No sabés cuánto te extrañé._mientras le da unos sonoros besos y haciendo caso omiso a las palabras del médico.
_Hey, parece que no me hubieras visto hace diez siglos. Y hace apenas diez días que estoy acá según vos – dirigiendo la mirada a Matías – ¿O acaso vos y mi hijo me mintieron y estuve más tiempo y no me dijeron?
_No Guille. Quedáte tranquilo. Estuviste ese tiempo. Es solo que al no poder verte, se me hizo eterno._responde Pedro con mirada cómplice.
_Bueno Dr. Beggio, ya lo vio, tiene que retirarse, sabe perfectamente que no puede estar acá. – la mirada asesina de Matías, pasada totalmente por alto para Guille.
_¡Pará Matías! Dejáme hablar aunque sea unos minutos con él. Quiero saber del estudio. Por favor.
_No Guillermo. Creí que habíamos hecho un trato y según me dijeron sos un hombre de palabra. Si no acatás las órdenes, te voy a pasar nuevamente a terapia intensiva, donde tengas absolutamente restringidas las visitas y ni Fabián va a poder entrar. Así que vos elegí._ le retrucaba un Matías implacable.
_Tranquilo Doctor, no es para tanto. Ya me retiro. Solo quería verte y decirte lo mucho que te extrañamos todos y que hagas todo lo que te indiquen, así podés salir pronto de acá. Prométemelo. –los ojos marrones siempre dirigidos hacia los negros.
_Te lo prometo.
Y dándole un beso en la frente, dio media vuelta y salió de la habitación.
_No tenías que ser tan estricto. Él es mi socio y mi amigo también y se preocupa por mí.
_Mirá Guillermo has salido de una situación muy grave. Tú corazón apenas se está fortaleciendo. Y necesito mantenerte en observación y exponerte a las visitas y a las emociones de a poco. Es por tú bien. Si te querés ir pronto de acá, ése es el único camino. De lo contrario te voy a volver a mandar a intensiva y ahí si que sólo vas a verme a mí y al personal de enfermería._le decía serio Matías _ y está bien que yo sea fachero y todo un sex symbol pero no creo que soportes verme todos los días ni a mí ni al resto de guardapolvos blancos – en tono de broma
_No eso no. Cualquier cosa menos eso, por favor. Al menos hasta ahora me dejás ver a Fabián.
_Si te seguís haciendo el vivo, me vas a hacer enojar y ni él va a entrar._ Entre serio y divertido.
_Ya vas a ver vos. En algún momento voy a salir de acá. Y te voy a querer ver en mi terreno.
_¿Me estás amenazando Guillemo? – riéndose -
_Tomálo como quieras.
_Ojalá pueda verte fuera de éstas paredes, porque eso significaría que he tenido éxito en mi trabajo con vos.
_Eso mismo espero yo también.
Alguien fuera del cuarto estaba tratando de bajar los latidos acelerados de su corazón, a la vez que buscaba la manera de disminuir el profundo desprecio que sentía por el cardiólogo. “Pero que se habrá creído éste medicucho…” eran los pensamientos que estaban despertando la ira

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De a poco Guillermo se iba reincorporando a la vida del estudio, bajo estricta vigilancia de Fabián, iba al estudio a ver como marchaban las cosas.
Esos eran los pocos momentos en que Pedro lograba verlo y charlar con él.
Iban pasando los días y Guille se iba quedando más tiempo en el estudio, hasta que definitivamente quedó fuera de la supervisión de su hijo, para hacer una vida completamente normal.
Pedro sentía que Guillermo ya no era el mismo. Antes de su casamiento hubiera jurado que pasaba otra cosa, pero después de que se reincorporara definitivamente al estudio, algo había cambiado.
Evitaba de mil maneras estar cerca de él. Compartían casos, pero no como antes. Y eso lo estaba aniquilando definitivamente.
Por la mente de Graziani, todo había dado un giro de 180 grados. Estar al borde de la muerte lo había hecho tomar una decisión drástica. Después de despertar de ése coma interminable, y con varios días sin verlo, le habían permitido tener la cabeza en frío y sostener su decisión. Tenía que sacar a Pedro de su sistema a como diera lugar. Él ya había elegido a Camila para compartir su vida y él solamente era su socio y su amigo, pero nada más. Y así seguiría siendo por el resto de su vida. Entonces después de exorcizar su pena de amor, derramando lágrimas de dolor e impotencia en sus momentos a solas, tirado en ésa cama de terapia, había logrado apaciguar su corazón. Pero eso solo era el inicio del proceso. En algún momento iba a tener que cruzárselo en la clínica. Hasta ahora se estaba “salvando” porque Matías no permitía a nadie, excepto a Fabián, ingresar a verlo. Pero inevitablemente en algún resquicio de tiempo ese momento llegaría y tendría que estar preparado para enfrentarlo con la mayor naturalidad posible. Entonces su mente empezó a ganarle a sus sentimientos…hasta que por fin ocurrió, esa tarde noche que estaba charlando con su cardiólogo, la puerta se abrió de improviso y apareció esa figura que tantas noches le había quitado el sueño, con una sonrisa con “pocitos” y un abrazo interminable…por un momento al verlo creyó que su corazón se detuvo, por una fracción de segundo se permitió que el sentimiento ganara la partida, pero cuando estaba a punto de cantar victoria, su mente, en una jugada magistral, le recordó de lleno su decisión, entonces actuó su mejor papel, con toda la naturalidad del mundo y como si se tratara de un amigo y socio más, pergenió su actuación perfecta. El hecho de que Matías estuviera en ése momento le ayudó muchísimo. De otra manera no hubiera podido sostener su mirada sin derrumbarse.
Eso fue su primera prueba de fuego, luego sobrevino la llegada nuevamente al estudio, custodiado por su hijo, hasta que finalmente pudo ir y venir a su antojo. El paso del tiempo le había permitido ser más natural, más cortante en su relación con Pedro. Compartían casos pero lo hacía con toda la gente del estudio, tenía todo fríamente calculado para evitar de cualquier forma, compartir un caso donde estuvieran los dos solos. Si eso sucedía, inventaba inmediatamente una cita con el médico, cansancio o fatiga o lo que se le viniera en gana y desviaba el caso a Marcos o Gabriela. Sabía el libreto de su farsa a la perfección. Justamente a él le iban a venir a enseñar como mentir.
Y Pedro observaba la situación. No le hallaba explicación. Éste distanciamiento repentino lo estaba dañando. Intentaba acercarse con cualquier excusa, pero parecía que Guille siempre tenía algo que hacer. Se ofrecía a llevarlo a su casa después del estudio y recibía como única respuesta “No. Gracias. Andá con Camila que ya es muy tarde.” o “Gracias. Viene Fabián por mí.” o “Ya llamé el taxi. Gracias”. Varias veces se había quedado extremadamente después de hora, sólo para ofrecerse a llevarlo y siempre la negativa era su única respuesta. Igual que en los casos. Siempre que podían trabajar en un caso juntos, algo pasaba…cuando no era la cita con el médico, se sentía mal o cosas así y terminaba viendo los casos solo o con Marcos o Gaby. Se estaba volviendo insoportable ese distanciamiento impuesto.
Harto ya de la situación, había decidido hablar con él y aclarar todo, si es que se podía. No había podido dormir en toda la noche, no podía hacerlo desde hace mucho tiempo en realidad. Porque hasta sus sueños se robaba.
Se levantó de su escritorio, era mediodía ya, y quería aprovechar para invitarlo a almorzar y así poder charlar tranquilos, sin interrupciones. Había enfilado su perfil hacia el escritorio del abogado, cuando sonó el timbre. Fue a abrir la puerta y se topó con una figura por demás conocida y detestada internamente por él…el cardiólogo.
_¡Buen día Dr. Beggio!
_¿Doctor, cómo le va? ¿Se le perdió algún paciente? _Por demás irónico.
_Sabe que sí Doctor… estoy buscando a Guillermo. Podría decirle que estoy aquí, por favor.
_El Dr. Graziani está ocupado _ remarcando especialmente el “Doctor”.
_Por favor infórmele que llegué. Él me está esperando.
Con un leve movimiento de cabeza – Muy bien Doctor, adelante y espere aquí, por favor
Se dirige al despacho furioso, toca la puerta y entra sin esperar respuesta…
Guillermo se sobresalta al verlo ingresar sin su consentimiento. –¿Qué pasa Pedro?– visiblemente molesto _¿No te enseñaron a esperar que te respondan para entrar a algún lugar?
_Disculpe Doctor… no fue mi intención interrumpir su trabajo pero su cardiólogo está afuera y dice que tiene una cita con usted – en cada palabra denotaba el sarcasmo –
Guille escucha el tono de la voz, sabe perfectamente porque lo está usando, pero echa por tierra esos pensamientos y solo se limita a responder – Gracias Pedro… podés decirle, por favor, que me espere cinco minutos, ya voy.
_No soy tu secretaria Graziani._ le responde visiblemente ofuscado
Está a punto de responderle cuando Matías asoma su cuerpo detrás de la puerta. _Vamos Dr. Graziani que la comida se enfría –
_¡Ya voy Matías! Dame cinco minutos y nos vamos, por favor. Gracias Pedro. Te podés retirar.
Hecho una furia, se gira sin emitir sonido, cierra la puerta y pasa por su escritorio, saca su caja de cigarrillos y se dirige al patio. Necesita imperiosamente de su amada nicotina y del aire fresco que le despeje la cabeza. No alcanza a dar una pitada que escucha a Guillermo “Nos vemos en un rato” y acción seguida escucha cerrarse la puerta.  No alcanza a dar una segunda pitada que estrella el cigarrillo contra una de las macetas, queriendo apaciguar su furia.

CONTINUARÁ

6 comentarios:

  1. Maby estoy fascinada con esta historia. Si bien no nos gusta verlos separados, el nudo de una trama-cuanto más difícil es- mas magia le permite al desenlace. Me atrapan los celos, y estos celos de Pedro por Matías (que es un clásico entre los clásicos) me caen de diez. Porque Pedro es Pedro, y ya sabemos ( o suponemos) que se sabe quien va a ganar esta batalla, pero muero por ver el combate entre los dos... Me encanta esta fic!
    Por otro lado, tenés un don porque está escrito de manera impecable, se puede ver todo lo que describís, los veo, los escucho y eso me encanta. ¡Gracias... infinitamente gracias por haber vuelto a casa! Un abrazo inmenso!!!

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  2. Me encanto el capitulo Maby!. Me gusta mucho esta historia. Y como dice Sandra, muy bien contada. Te va llevando a imaginar todo, las caras, las situaciones. Guille muy Guille y Pedro muy Pedro. Eso me encanta. Espero el proximo ansiosa ;) Gracias Maby por escribir y compartirlo. Besos Romina

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  3. Me encantó pero duele mucho. No los puedo ver peleados.

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  4. Me gusto. Como si volvi en los tiempos de Farsantes, el mismo estilo, los mismas personalidades de Guille y Pedro. Muy bueno fic

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  5. GRACIAS ENORMES A TODAS POR TOMARSE EL TIEMPO DE LEER Y COMENTAR!!!BESO GIGANTE. MABY

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