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martes, 22 de abril de 2014

"AUDIENCIA" - Cap 3 - (By Juliana Millán)

Audiencia – Parte III Guillermo
Guillermo camina presuroso hacia el estudio, su mente se ha poblado de imágenes relacionadas con la conversación que tuvo con ese muchacho “Pedro Beggio” piensa y casi puede acariciar ese nombre en un susurro. “Que extraña casualidad” sigue divagando entre las escenas que vienen una y otra vez a su cabeza, ese muchacho de sonrisa sincera y mirada intensa ha logrado captar su atención de manera inusitada. Sin darse cuenta llega hasta la puerta del estudio, ingresa y Marcos su socio quien lo esperaba impaciente, lo intercepta en el camino hacia su despacho. Lamentablemente no puede evitar recibir todos los enojos que le tenía dedicados, le reclama que no llegó a tiempo, que solo no puede con todos los clientes y que si va a tardar que al menos tenga la delicadeza de llamar para avisar, Guillermo lo mira agotado y asiente a cada cosa que le reclama su socio. No tiene ganas de discutir porque se encuentra de muy buen humor, “bueno Marcos me olvidé, ¿qué querés que te diga?, se me presentó algo y no pude terminar a tiempo” es lo único que podía decir en su favor.
Se miran por un instante midiéndose el humor, finalmente Marcos desiste “a vos algo bueno te pasó sino ya me hubieras mandado a la mierda Guillermo” antes de salir del despacho lo mira entrecerrando los ojos como tratando de adivinar pero sabe que su socio no le dará una pista de nada. Guillermo queda solo y esas palabras de Marcos le dan vueltas por su cabeza “algo bueno te pasó …” solo sonríe y decide ponerse al día con todo el papeleo y los casos que tenía archivados en su escritorio. El resto del día se le pasa volando, entre los escritos, los casos que debe estudiar, la audiencia del día siguiente ya no tiene espíritu para nada más. Se encuentra agotado y decide regresar a casa caminando, se despide de todos en el estudio y les recuerda que no llegará temprano al otro día y en ese momento se le viene a la mente el almuerzo “Marcos te aviso desde ya para que no te enojes después, que mañana tengo pactada una comida con un abogado” su socio lo mira sorprendido y luego acota “si vas a tener una entrevista con un nuevo abogado para este estudio desde ya te digo que me parece una muy buena decisión” pero Guillermo inmediatamente lo corrige “no se trata de una entrevista ni mucho menos, además para contratar a un abogado primero necesitamos ver currículum y definir entre los dos si ingresa o no” pero Marcos no tiene la mínima intención de perder tiempo entre diversos currículum y entrevistas “lo que vos decidas Guillermo a mí me parece bien, no podemos perder tiempo en este tipo de cosas. Además vos tenés olfato para la gente, vas a elegir bien y de paso vas ensayando con ese abogado, suerte” y Marcos se retira antes de que Guillermo pueda siquiera contestarle, no puede creer que encima de todo el trabajo que tiene además deba ocuparse de contratar nuevo personal. Mientras camina hacia su casa va pensando en lo conversado con su socio y no le parece tan mala idea contratar a alguien más que les dé una mano con los clientes y el rostro del joven abogado aparece una vez en su cabeza “podría sugerirle la posibilidad de que se una al estudio” piensa en voz alta “un abogado penalista, joven, con ganas de trabajar nos vendría muy bien” se auto-convence. Llega a su hogar y se encuentra con Fabián su hijo quien discute acaloradamente con Ana su mujer, otra vez el mismo cantar, otra vez los mismos problemas y el alcohol el protagonista de semejante altercado entre madre e hijo “pero ¿qué pasa Ana?¿Fabián? No puede ser que cada vez que llegue a casa encuentre una batalla campal entre ustedes, por favor no es manera de tratarse” cuantas veces ha tenido que presenciar el mismo escenario, ya he perdido la cuenta “cuando va a ser el día en que llegue a este bendito lugar y no sea testigo de este griterío, este maltrato constante, ¿alguno me puede decir?” observa tanto a Ana como a Fabián tratando de encontrar una respuesta que no llegará “pero papá ¿no te das cuenta que es una borracha empedernida, que no tiene arreglo?” se queja su hijo “ah claro, culpáme de todo a mí, porque tu papá no tiene nada que ver con esto” replica su mujer “basta los dos carajo, Fabián te voy a pedir que respetes a tu madre y Ana dejá de culpar a todo el mundo por tu adicción” explota Guillermo encolerizado, “pero ¿por qué la defendés? Además ni siquiera es mi verdadera madre” responde Fabián sin pensarlo “sos un mal educado chiquito, cuantas veces tengo que repetirte que “tu” mamá te abandonó cuando eras un bebé ¿eh?” Ana es hiriente y lo sabe “les dije que la corten mierda, ¿acaso no entienden? No quiero más peleas en esta casa, ¿escucharon?” Guillermo apenas se reconoce pero no sabe cómo actuar, lo próximo que ve es a Fabián salir de la casa dando portazo y Ana sube las escaleras hasta su cuarto insultando a su marido.
Guillermo queda solo, la casa en paz como quería, cuanto agotamiento siente, lo supera la situación y no saber como reaccionar. Siempre diga lo que diga terminará peleando con su hijo y su mujer, cuando se amigan y unen fuerzas pueden llegar a ser una familia única, con un cariño infinito pero cuando los problemas arrecian él acaba siendo el chivo expiatorio de tanta basura contenida, de años de putrefacción que salen a la superficie cuando el río baja. Se acomoda en el sillón con la mirada perdida, no atina a hacer nada solo se queda allí pensando, y ese rostro aparece como para entregarle un poco de tranquilidad, como si pudiera apaciguar tanta bronca contenida, tanta desolación. No puede evitar hacer una mueca y se dice “que no se te ocurra nada raro Graziani, es un muchacho, un precioso muchachito pero nada más”, decide luego ir hasta la cocina para ver si encuentra algo para cenar. Lo primero que encuentra es lo que decide comer, y luego a dormir que mañana le espera un día complejo.
El día nace, y encuentra a Guillermo sentado desayunando, Ana duerme su borrachera y Fabián aún no baja de su cuarto. Tiene unos pocos minutos más antes de que se torne difícil de manejar cualquier situación con su hijo, pero al parecer el momento no llegará. Aunque decide esperar un poco más nadie se presenta así que preocupado por la discusión le deja una nota a su hijo pidiéndole una tregua y una charla para más tarde, toma sus cosas y sale rumbo al juzgado. Para el primer taxi que pasa por allí y va repasando mentalmente todo el caso, llega y a paso firme pero tranquilo ingresa a la sala en donde ya lo espera su cliente. “Buenos días, eh pero que cara, le dije que todo va a estar bien” le dice casi en tono jocoso “sí, ya se Dr. Graziani pero no me gusta esto, ¿es necesario que esté presente?” le reclama “pero escúcheme un momento, ¿Cómo se supone que represente a alguien que no quiere estar presente eh? Es poco serio lo que me plantea hombre” Guillermo no puede creer las ideas de su cliente “además ¿qué excusa le vamos a dar al juez? ¿Quiere que aplace todo por su ausencia? Mire que puede hacerlo tranquilamente” el cliente lo mira más asustado a Guillermo, este solo atina a sonreír por lo ridículo de la situación y cuando mira alrededor, se da cuenta que la sala comenzó a llenarse y justo delante de sus ojos se encuentra él, Pedro Beggio quien lo saluda muy cordial desde donde se ubicó “te pusiste en el mismo lugar que ayer” piensa Guillermo satisfecho, verlo allí sencillamente le cambió el humor. El juez da inicio a la sesión permitiendo nuevos alegatos por parte de la defensa, hoy Guillermo se encuentra afiladísimo y cualquier ataque del fiscal los sortea sin problemas casi como un jugador de rugby evitando que lo tacleen. Se le escapan algunas miradas de reojo hacia aquel muchacho que lo mira hipnotizado, puede sentir la electricidad en el aire, solo unos decimas de segundos hundido en aquellos grandes ojos hacen que el corazón le lata desbocado. Culmina al fin con su alegato y en vista de las pruebas emitidas, la falta de sostén legal por parte de la fiscalía, el juez decide fallar a favor del cliente del Dr. Graziani. Este al escuchar el fallo abraza al abogado agradeciéndole por todo, “sabía que podía contar con usted Doctor” le dice en tono firme “ahhhh ahora sí está contento ¿no?, bien que dudó de mi capacidad profesional para defenderlo” le remarca Guillermo en tono socarrón observando como el rostro de su cliente se volvió rojizo de golpe “bueno hombre, es un chiste no se ponga así, ahora pase por el estudio a abonar los honorarios por favor” y le da un buen apretón de manos para luego permitirle marcharse.

Quien se acerca luego es Pedro, quien con una gran sonrisa lo felicita “recontra felicitaciones Dr. Graziani, estuvo realmente increíble, nunca fui testigo de algo así” Guillermo le extiende la mano y se siente un poco incómodo ante tanto halago pero esa sonrisa lo pierde “bueno muchas gracias, me alegro que hayas disfrutado de la audiencia. Te diste cuenta de que vine a ganar ¿no?” no puede evitar sonreírle y nota un brillo creciente en la mirada de Pedro “es cierto, tenías razón me dejaste sin palabras” le dice sorprendido. “Bueno, te debo un almuerzo ¿verdad?” cambiando de tema “es así, me debes un almuerzo” le contesta, “bueno vamos, conozco un excelente lugar con buena comida y buen vino” lo tienta Guillermo “me vendría muy bien un cabernet” se saborea Pedro y ambos emprenden viaje al restaurant.
Continuará...

6 comentarios:

  1. Juliana querida, me emocionaste, ese Graziani autèntico, esas emociones en la audiencia, los pude imaginar, revivir, gozar. Genia de la pluma, gracias por esta fic tan de ellos que me dejò loquita. Abrazote y quiero ese almuerzo. TQM.

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  2. Que grato es volver a leerte Juliana!!! Impecable, tu fic es dulce y sugestiva. Amo este nuevo comienzo y tu forma de contarlo. Ahora queremos saber como sigue!! Ojalá no nos hagas esperar demasiado. Muero por espiar lo que está pasando en ese restaurante!! Un beso gigante y un abrazote Guilledrista!

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  3. Que placer es leerte Juliana!! Bello relato!! Gracias!!

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  4. Hermoso Luciana!!!! Liliana farsantes.

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  5. Muy Bueno Juliana.......me encanto la manera que describis y contas la historia.....espero continuacion!!!! pronto!!!!! Barby

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  6. Te vuelvo a dejar comentario, el anterior no entro. Que sea prontito el esperado almuerzo, a ver que les sucede alli...Escribìs muy bien Juliana. Lindìsimo tu relato. Marlene Rodrìguez

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